Escudo de Torreón

Escudo de Torreón

viernes, septiembre 25, 2009

Refranes castellanos



Emblema de la Academia Española de la Lengua


Una buena cantidad de viejos refranes castellanos ha perdurado hasta nuestra época, porque le siguen diciendo verdades a la gente. Por lo general, estos refranes utilizan imágenes de la naturaleza, o bien, artefactos o situaciones creadas por el hombre, donde suele haber elementos de comparación, de juicio, de trastocación y de enseñanza para la vida.

Estos dichos referían, más que nada, la común experiencia de situaciones de la vida reducidas a unas cuantas palabras. Se trataba de experiencias sociales, es decir, compartidas por todos. Por lo tanto, el refrán era producto de su sociedad y época, y estaba destinado a su sociedad y época. Muchos de ellos son ahora incomprensibles porque el léxico que utilizan ya no evoca realidades cotidianas, o simplemente, porque ha caído en desuso.

“Del agua mansa me libre Dios, que de la brava me guardaré yo”. Este refrán daba a entender que las personas de genio al parecer manso y apacible, cuando llegaban a enojarse, solían ser más impetuosas y terribles, a semejanza de los ríos donde el agua va muy sosegada y mansa, que son de temer por su profundidad. De este refrán era más común usar solamente la primera parte, aunque también solía decirse, con el mismo sentido: “Guárdate del agua mansa”.

“Cada uno quiere llevar el agua a su molino, y dejar en seco al del vecino”. Se decía de aquél que solo atendía a su propio interés o conveniencia.

“Agua pasada no mueve molino”. Esta expresión daba a entender el poco caso que se debe hacer de las cosas pasadas, cuando ya no sirven ni conducen a las presentes. Hace referencia a una imagen muy cotidiana de la vieja España: el molino de harina, impulsado por una rueda hidráulica movida por algún río o torrente. Solamente el agua que se deslizaba antes de llegar a la rueda, era útil; la que ya había pasado, no podía tener ya ningún efecto sobre ella. El refrán establece la comparación entre los hechos de la vida pasada y el agua que ya es incapaz de mover la rueda.

“Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos”. Se decía de los que gastaban y triunfaban con los ingresos ajenos que administraban, y después morían presos en la cárcel por abusos de confianza o desfalcos. La plata era, por antonomasia, la figura de la riqueza. Quien comía en vajilla de plata, había logrado el éxito. Los grillos eran las “esposas” para los pies, con los que inhabilitaban a los reos que quisieran huir. Eran la imagen de la desgracia.

“Criado de abuelo, nunca bueno”. Se daba a entender la mala educación que los abuelos solían dar a los nietos, por el excesivo amor que les tenían.

jueves, septiembre 24, 2009

La obesidad en México ¿problema espontáneo?



Un artículo aparecido hoy en “El Financiero”, versión digital, menciona que el Secretario de Salud, José Ángel Córdoba Villalobos, lanzó un enérgico llamado a los mexicanos, para que cobremos consciencia sobre e problema de la obesidad, ya que nuestro país ocupa el segundo lugar mundial en porcentaje de gordos. Mencionó asimismo que la obesidad es precursora de enfermedades relacionadas con ella, como la diabetes, el cáncer y la hipertensión.

Pues con todo respeto, señor Córdoba Villalobos, la simple denuncia del síntoma no basta para curar la enfermedad, ni las estadísticas revelan nada si no hay una correcta investigación que relacione los efectos con sus causas. La Secretaría de Salud debería estar investigando aquéllas variables con las que se puede correlacionar la obesidad denunciada.

¿No es muy extraño que en cincuenta años, México se convierta en un país de gordos y diabéticos? ¿Dirá la Secretaría de Salud que estamos gordos solamente por comelones, y esto a pesar de la pobreza imperante? Nos parece que debería existir una investigación seria que cuantifique el impacto del consumo de bebidas azucaradas en el organismo del ser humano (de estas bebidas, México es un consumidor también de marca mundial), y otra que mida el impacto de las hormonas para la engorda del ganado, cuya carne ingerimos de manera cotidiana, en presentaciones culinarias que van de lo económico a lo suntuario.

Sabemos que los refrescos azucarados, sobre todo los de cola, son dañinos para la salud. Pero, ¿existe un estudio que haya medido el consumo de tales refrescos en correlación al incremento de casos de obesidad o diabetes? Es de suponerse que si tal estudio existe, habrá muchos intereses económicos en juego para que no se divulguen tales resultados. Claro, si los estudios los hace una empresa refresquera. Pero es obligación de la Secretaría de Salud dar a conocer los resultados de tales estudios, si los tiene. Y si no los tiene, debería comenzar a trabajar en eso. La carne portadora de hormonas que aumentan la masa corporal, seguramente incide en el crecimiento mórbido de las personas, y probablemente, de los tumores cancerosos.

Las correlaciones que aquí se plantean son meras hipótesis, pero son hipótesis no solamente posibles, sino muy probables. Explicarían de maravilla esos fenómenos negativos y hasta cierto punto recientes, relacionados con la obesidad, la diabetes, la hipertensión y el cáncer en los mexicanos. Pero es obligación de la Secretaría de Salud el comprobar o disprobar estas hipótesis por medio de la investigación válida y honrada. La salud de los mexicanos depende de su dictamen.

miércoles, septiembre 23, 2009

El avestruz y la influenza



Según una nota periodística publicada hoy por el diario “El Siglo de Torreón”, la Secretaría de Salud de Coahuila no acepta como verdaderos o auténticos los casos de influenza AH1N1 que se detectan en los laboratorios de instituciones privadas, simplemente porque las pruebas de laboratorio no las hizo dicha Secretaría.

Por lo visto, a dicha secretaría ya se le olvidó su estribillo favorito de antes de las elecciones de julio “Se trata de casos con síntomas similares a los que produce la influenza AH1N1”. Pues ahora ya ni a síntomas similares llegan, ahora, si no son detectados por la SSC, ya no existen.

Con esta visión (o cerrazón) es muy fácil decir que los casos de influenza en Coahuila son mínimos. Los avestruces tampoco tienen problemas, solo hunden la cabeza en el suelo, y listo.

lunes, septiembre 21, 2009

Vuelve la influenza A/H1N1



Como era de esperarse, los contagios por influenza A/H1N1 aumentan día con día en todo el país. Las lluvias y los descensos en la temperatura van abriendo el camino a estos contagios. Tanto así, que la nación se encuentra en la fase intermedia de alerta sanitaria. Seguramente será peor con los primeros fríos del otoño e invierno.

En Torreón, el rebrote ha sido bastante fuerte. Sabemos de muy buena fuente que los médicos del Seguro Social tienen estrictamente prohibido hacer comentarios al respecto, sobre todo, a los medios masivos de comunicación. Si se trata de evitar una situación de pánico, es mejor que se informe la realidad de la influenza en la Comarca Lagunera. La verdad invita a la prudencia, pero la ignorancia lleva al desastre.

En efecto, sabemos que en años pasados, las verdaderas cifras de casos de dengue en esta misma región se han mantenido ocultas, o muy maquilladas. En esta ocasión, es verdaderamente importante que los torreonenses sepan que la influenza no es, ni fue, un invento gubernamental, y que está presente y actuante entre nosotros.

Aquéllos que manejaron de una manera política la verdad de la situación, merecen el mayor descrédito y repudio, porque a causa de sus aseveraciones, una buena parte de la población no se cuida ni toma las medidas necesarias para evitar los contagios.

domingo, septiembre 20, 2009

Un general "incómodo"



Como dice la gente, “la vida es una rueda de la fortuna. A veces se está abajo, a veces se está arriba”. Esto resultó particularmente cierto para todos aquellos torreonenses y laguneros que, entusiastas, aclamaron y distinguieron al general José Gonzalo Escobar, para encontrarse después con que éste se convertía en un acérrimo crítico del régimen de Emilio Portes Gil y de Plutarco Elías Calles, máximas autoridades políticas y padres del Partido Nacional Revolucionario.

El 4 de enero de 1926, el Ayuntamiento de Torreón celebró una sesión extraordinaria para hacerle entrega al General de División José Gonzalo Escobar, del decreto expedido por la XXVII Legislatura de Coahuila (1925-1927). Por medio de este decreto, y en atención a los “meritísimos servicios” que había prestado a nuestra entidad federativa este general, el Congreso lo nombraba “hijo adoptivo por nacimiento” del estado.

El acto, aunque sencillo, fue sumamente solemne, y contó con la asistencia de los generales J. Contreras y José San Martín y otros jefes militares de alto rango. El general Escobar llegó al salón de sesiones del ayuntamiento acompañado del diputado Octavio M. Trigo, y del regidor Aurelio Anaya. El diputado procedió a hacer la lectura del decreto:

“El H. XXVII Congreso Constitucional del Estado Independiente, Libre y Soberano de Coahuila de Zaragoza, ha tenido a bien expedir el siguiente decreto:

Artículo primero. Se declara ciudadano coahuilense por nacimiento al señor General de División don José Gonzalo Escobar, en vista de los servicios que ha prestado a la Región Lagunera del Estado.

Artículo segundo. Comuníquese al interesado y al Ejecutivo del Estado para los efectos legales correspondientes. Dado en el Salón de Sesiones del H. Congreso del Estado, en la ciudad de Saltillo, a los veintiséis días del mes de diciembre de mil novecientos veinticinco. Diputado Presidente Manuel Antero Fernández. Diputado Secretario Daniel Cerda.

Durante la ceremonia se mencionó el hecho de que en toda su historia, Coahuila solo había nombrado hijos adoptivos a dos generales de división, a saber, al general Carlos Fuero, colaborador del presidente Benito Juárez, y al general de división Gonzalo Escobar.

El general Escobar, al tomar la palabra, consideró que solamente había cumplido con su deber. Pero que se sentía extremadamente orgulloso de la distinción obtenida, y que esperaba corresponder a Coahuila con un servicio digno.

¿Quién le diría a la concurrencia de esa ceremonia, que el general Escobar se convertiría, a la vuelta de cuatro años, en el general más incómodo que existiera en México, precisamente por arremeter contra el régimen? Y por ende, que Torreón fuera percibida como la ciudad más “escobarista” de la nación.

Fuente: "El Siglo de Torreón", 5 de enero de 1926.

domingo, septiembre 13, 2009

Racismo de Estado en Torreón: las pruebas


Guardias nazis custodian las tiendas judías en Munich

Cuando pensamos en los “años dorados” de Torreón, cuando evocamos el pasado de nuestra ciudad como una “era de paz”, nos equivocamos rotundamente. Extraño fenómeno éste, el de ir convirtiendo nuestros años pretéritos en los mejores de nuestra vida. Tanto los individuos como las sociedades pueden padecer ese “alzhaimer” voluntario y selectivo, para modelar nuestra historia al propio gusto y criterio.

Torreón es una ciudad que ha sido presa de la violencia desde hace mucho, a veces padeciéndola, a veces ejerciéndola. Ha sido además, una sociedad profundamente racista, fenómeno que ha disfrazado hábilmente, creando una clasificación de los inmigrantes y sus descendientes, por “etnias”. El "festival de las etnias" de muchas maneras, y quizá a pesar de sus organizadores, fue el festival del racismo.

Procedo a la exposición de los hechos. El 9 de junio de 1926, el diario local “El Siglo de Torreón” anunciaba lo siguiente:

“Se fundará un comité antichino. Los ferrocarrileros y los comerciantes en pequeño de Gómez Palacio, van a celebrar una junta para ponerse de acuerdo. La inauguración será el sábado. El comité de Torreón trabaja activamente para crear otros en diversas partes de la Comarca”

A este movimiento “antichino” “pro-raza” se le calificaba como “nacionalista” (a semejanza del nacionalismo racista de Adolf Hitler) y en él participaban con entusiasmo, muchos ciudadanos de diversos sectores de la Comarca Lagunera, como los miembros de la Cámara de Comercio en Pequeño, la Unión de Comerciantes en Pequeño, los ferrocarrileros, todos bajo el liderazgo del señor Hipólito C. Méndez. Había comités de estos en Torreón y en San Pedro (Coahuila) y en Gómez Palacio y Velardeña, en Durango.

Y dice el texto del artículo periodístico citado: “El reporter pudo darse cuenta del entusiasmo que reina entre comerciantes y ferrocarrileros, por formar el Comité Antichino y del todavía más grande con que sumarán sus esfuerzos en bien de los ideales pro-raza que animan a las agrupaciones antichinistas, para librar a nuestro país del peligro de los chinos que pacíficamente lo han invadido en son de explotación, con menoscabo de los intereses de los mexicanos”. Una de las medidas propuestas por estos comités, era la creación de una ley que impidiera las uniones matrimoniales entre chinos y mexicanas, o viceversa. Algo muy semejante a la prohibición alemana de matrimonios entre “arios” y judíos.

Este Cronista se pregunta cómo una “invasión” puede ser a la vez “pacífica”. Lo que nos queda claro es que los chinos vinieron pacíficamente, como cualquier otro inmigrante, a ganarse la vida con su trabajo. Y con trabajo duro, se obtenía el éxito. Un éxito que resultaba intolerable para muchos comerciantes, que querían ganar más con menos esfuerzo, y que aborrecían la competencia. El monopolio, como la corrupción, tienen una larga tradición en nuestro país. Y claro, como no podían denigrar a los asiáticos por trabajadores, entonces estos comerciantes se valieron del prejuicio racial y de la fuerza.

El Lic. Carlos Castañón, en su libro “Las Dos Repúblicas”, nos había mencionado la existencia de estos comités antichinos. Pero conviene que nos enteremos cómo funcionaban en la vida cotidiana, y juzgue el lector si la nuestra era una sociedad pacífica.

Para comenzar, estos movimientos antichinos contaban con la aprobación del presidente de la República. En su edición del 20 de diciembre de 1926, “El Siglo de Torreón” publicaba en su primera plana que

“Se elogia a la labor anti – china. El Sr. Presidente de la República manifestó a los nacionalistas, su opinión favorable a la campaña. Coahuila tendrá leyes nacionalistas. Así lo informó el Ejecutivo, sabiendo que se van a reformar los códigos, como en otros Estados”

“Durante la estancia del Señor Presidente de la República en esta ciudad, y en una entrevista que con él tuvo el señor Hipólito C. Méndez, presidente del Comité Anti – Chino que trabaja en esta población, el primer magistrado emitió opiniones muy favorables a la campaña nacionalista que se está desarrollando desde hace algunos años”.

“Fue en un momento de descanso del señor Presidente de la República, cuando el señor Méndez aprovechó la oportunidad de hablar con el Primer Magistrado sobre el problema chino en la Comarca Lagunera. En esa ocasión, el señor general Calles se expresó en términos muy encomiásticos respecto a la labor que se está desarrollando en toda la República en contra de la inmigración china”.

“A continuación, el señor Méndez preguntó al señor Presidente de la República si no sería posible que en el Estado de Coahuila se consiguiera que, al igual que en otros estados, se promulgaran leyes que evitaran la unión entre mexicanas y chinos. Sobre el particular, el señor Presidente manifestó al señor Méndez que tenía conocimiento de que en el Estado de Coahuila se están reformando los códigos civiles y penales, y que entre las reformas que se introducirán en el Código Civil y en el capítulo de Relaciones Familiares, se prohibirá el matrimonio de asiáticos con mexicanas”.

Al señor Méndez no le bastó con escuchar esto de labios del Presidente; tomó cartas en el asunto y telegrafió al Gobernador de Coahuila para que suspendiera las bodas, ya próximas, de algunas mexicanas con chinos.

El siguiente párrafo del texto periodístico es particularmente revelador:

“A seguida, el señor Méndez pidió al señor Presidente de la República todo su apoyo para la campaña nacionalista que se está desarrollando, la que se intensificará instalando comités nacionalistas en Chihuahua, Ciudad Juárez y Durango, ya que en algunas ocasiones, determinados intereses se ponen en juego para desvirtuar la labor nacionalista que están desarrollando los comités antichinos”.

“Sobre este punto de vista, el señor Presidente manifestó que indudablemente podría contar con el apoyo del Ejecutivo, toda labor que tendiera a la depuración de la raza, siempre y cuando los programas, en su desarrollo, siguieran una línea mesurada pero eficaz, porque una labor que habría de desarrollarse a conciencia, tendría que traer muy buenos resultados”.

Por lo anterior, nos damos cuenta de que este racismo local obedecía a un proyecto mucho más amplio de “racismo de Estado” que se remontaba, por lo menos, a la era de Porfirio Díaz. La matanza del 15 de mayo de 1911 en Torreón no fue un hecho espontáneo, sino el resultado de años de indoctrinamiento racista, que habría de continuar muchos años más.

En 1934, la campaña anti-china llegaba a extremos intolerables de violencia. La edición del 1 de agosto de 1934, primera plana, de “El Siglo de Torreón”, lo reportaba así:

“La campaña anti-chinos. Se recrudece aquí empleándose la acción directa. Manifestación. Macana en mano se impedirá que les compren”.

“El comité antichino de esta ciudad, presidido por el señor Hipólito C. Méndez, anunció desde ayer una vigorosa ofensiva contra los comerciantes chinos y para el efecto, según los datos que pudimos obtener, se trata de establecer grupos de guardias blancas que se apostarán en las puertas de los comercios regenteados por chinos, para evitar que la clientela de esos establecimientos penetre a hacer sus compras. La campaña no parará en eso, pues tuvimos informes fidedignos de que en una de las bodegas que están en un hotel situado por la ave. Juárez entre las calles Múzquiz y Ramos Arizpe, había cuarenta macanas que los antichinos utilizarán hoy para ejercer la acción directa contra las personas que, a pesar de los guardias blancas, pretendan comprar sus artículos de primera necesidad a comerciantes chinos”.

Estos hechos, cuya descripción parece tomada de algún diario de la Alemania Nazi, ocurrían en nuestra “pacífica” ciudad de Torreón. Pareciera que Torreón estaba bajo un gobierno totalitario y racista, que no respetaba la voluntad de sus ciudadanos. ¿Cómo es posible que operaran grupos paramilitares que impidieran el libre comercio? ¿Debían los torreonenses plegarse a los deseos de los comerciantes racistas, aun a costa de ser golpeado impunemente?



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viernes, septiembre 11, 2009

Embellecimiento de la ciudad en 1928


La Calzada Colón. Se aprecia una de las esculturas que la adornaban

En 1928, bajo la alcaldía del señor Ortiz Garza, nuestra ciudad procuraba el embellecimiento de sus principales calles y avenidas. Para la Calzada Colón, la fundición Miller fabricó lámparas de bronce tipo colonial mexicano. El material eléctrico se pedía a los Estados Unidos.

Se construyeron bases en las bocacalles de la Calzada Colón, con el objeto de que cada una sirviera de soporte a una estatua; entre ellas estarían las de “Cristóbal Colón”, “La Industria”, “Plenitud”, “Desesperación”, “Meditación” y “Amor”, todas ellas obras originales de varios escultores, entre ellos el destacado salvadoreño José Mejía Vides, estudiante del Instituto Nacional de Bellas Artes de México. Este Cronista se pregunta dónde fueron a parar las esculturas que un día adornaron la avenida Morelos, y también la Calzada Colón. Ciertos políticos locales, convertidos en saqueadores urbanos con fuero, se las llevaron.

La estatua de Colón, la más grande de todas, fue vaciada sobre su mismo basamento, por los problemas que implicaría elevar una estatua de cinco toneladas de peso. Quedó ubicada frente al entonces Parque España.

La columna mostraba en bajorrelieve, algunos episodios de la vida de Colón: la petición de ayuda a la reina Isabel la Católica; las tres carabelas; el desembarco en América y la partida del puerto de Palos. El señor Joaquín Belloc, miembro del cabildo, estaba al frente de los trabajos de albañilería.

En la Alameda Zaragoza quedaron instalados 75 juegos de agua, y los trabajos de embellecimiento fueron supervisados por el entonces alcalde de Torreón, Nazario Ortiz Garza.

miércoles, septiembre 09, 2009

La Avenida Agustín de Iturbide



En 1948, el general y revolucionario poblano Rubén García, encabezaba una campaña que buscaba revisar la figura histórica de Agustín de Iturbide, personaje que a él le resultaba detestable. Muchos de sus escritos periodísticos anti-Iturbidistas se publicaban en esta ciudad de Torreón en 1948.

En ese contexto y con esos antecedentes, el general y revolucionario Manuel H. Reyes Iduñate, que era el comandante de la Sexta Zona Militar con sede en Torreón, consideró oportuno solicitarle al gobierno municipal de nuestra ciudad el cambio de nombre de la Avenida Agustín de Iturbide, por el de Presidente Venustiano Carranza.

El ayuntamiento, influido también por los escritos del general Rubén García, le concedió la petición por medio del acta de cabildo del 28 de octubre de 1948. La más antigua y la más importante de las avenidas torreonenses, había sido dedicada por los laguneros al que percibían como el consumador de la independencia mexicana, Agustín de Iturbide. Esta era la primera avenida de sur a norte, con el nombre de un patriota, como lo indica Eduardo Guerra en su “Historia de Torreón” al hablar de la nomenclatura de calles y avenidas. Hacia el norte le seguían las avenidas Miguel Hidalgo, Benito Juárez, José María Morelos, Mariano Matamoros, Ignacio Allende, Mariano Abasolo, etc.

La imposición oficial del nuevo nombre de esta avenida torreonense se llevó a cabo a las 13 horas con 55 minutos del 20 de noviembre de 1948. Fue la hora en que el gobernador de Coahuila, Raúl López Sánchez, develó la placa alusiva. A partir de ese momento, la avenida fue llamada "Presidente Carranza". Lo acompañaron el alcalde de Torreón, Lic. Armín Valdés Galindo, el general Manuel Reyes Iduñate, el juez de distrito de La Laguna, Lic. Ricardo Guzmán Ojeda; el Ing. Federico Sánchez, del Banco Ejidal, alumnas de la academia comercial Ignacio Zaragoza, soldados del 35 Batallón de Infantería y elementos de la policía local.

Con miras a la próxima celebración de los festejos del Bicentenario del inicio de guerra de independencia y Centenario de inicio de la Revolución, conviene revisar los argumentos periodísticos (que no históricos) del general Rubén García, y devolver a Iturbide un lugar de honor entre los héroes de la independencia nacional.

domingo, septiembre 06, 2009

Los Flores de Valdés


La "Armada Invencible"

Uno de los linajes fundadores del norte novohispano, y muy concretamente, de Saltillo, de donde se dispersó por los estados de Coahuila y Nuevo León, fue el de Florez-de-Valdés.

Habrá a quien le parezca extraño escribir “Florez” con “z” y no con “s”. Originalmente, el apellido no se escribía como el plural de “flor” (como pensaríamos en la actualidad) sino que se escribía con “z” porque era un patronímico, como Rodríguez, Fernández, López, o Pérez. Se trataba del nombre propio de “Froyla”, nombre visigótico asturiano cuyo patronímico era “Froylez”, el cual fue transformado por el pueblo en “Florez” por eufonía.

En Coahuila y Nuevo León, el primer Flores-de-Valdés fue el capitán Rodrigo Flores de Valdés, nacido en Cangas de Tineo, en Asturias, hijo de don Álvaro Flores de Valdés y de doña Aldonza Carvallo. Rodrigo casó en Nueva España con María de Salazar Treviño (Treviño de Nuevo León). Este matrimonio tendría varios hijos e hijas, que se convirtieron en padres de muchas familias fundadoras de Coahuila, Nuevo León y Texas, como los Martínez Guajardo, Flores de Abrego, de la Fuente, Santos Coy y muchas otras.

De acuerdo al tratadista español, el apellido Flores de Valdés se generó a principios del siglo XVI en Asturias, cuando Juan Flores de Quiñones, nacido en las Morteras (Somiedo) hacia 1500, casó con doña Urraca de Valdés y Dóriga, quien era hija de Fernán García de Dóriga, señor de la casa del mismo nombre, y de su mujer María de Valdés, hermana del arzobispo de Sevilla, don Fernando de Valdés (1483-1568) Gobernador (regente) e Inquisidor General de España.

Juan Flores de Quiñones era el hijo primogénito de Alvaro Flores “El Travieso” apodado así por haber sido “brioso”. Nació en la Torre de Robledo hacia 1468, y fue señor de ella y de la Torre y Casa de Florez en las Babias. Fue casado con Brazaida de Quiñones, hija de Gonzalo de Quiñones, señor de la Casa de Quiñones en Mayorga. Con la autorización de Carlos V, fundó en 1523 un mayorazgo con sus bienes de las Babias y Somiedo. Como capitán, sirvió en la guerra de Granada.

El mayorazgo lo heredó su hijo arriba mencionado, Juan Flores de Quiñones. Éste fue señor de las casas y torres de Robledo y de Florez, y de los lugares llamados Aguino, Perlunes, Puerto del Páramo y Braña de Horticeda. Fue Castellano Perpetuo del castillo de Alba de Quirós. Con doña Urraca de Valdés, su esposa, procreó los siguientes hijos:

Fernando Flores de Valdés (el Viejo); Diego Flores de Valdés, fundador de la casa de las Morteras; Leonor Flores de Valdés, mujer de Bartolomé de León; Mencia Flores de Valdés, fundadora de los Flores de la casa de Carvallo. De estos cuatro hijos e hijas descienden los Flores de Valdés.

Miembro destacado de este linaje fue el capitán Diego Flores de Valdés, el segundo hijo de Juan Flores de Quiñones y doña Urraca de Valdés. En 1550 entró a la Marina Real, y fungió como Almirante de la Armada a la Florida. Capitán de la artillería y barcos en Fort Carolina contra los franceses. Por sus hechos en América, el rey lo nombró caballero de Santiago. Se casó con la hija del Adelantado de La Florida. Fue capitán general de la armada de 23 barcos a Chile y Tierra del Fuego. Fue Primer Consejero de la Armada Invencible, en la cual sirvió además como capitán de la Escuadra Castellana.

Influenza: ¿verdad o mito?



Durante los meses de abril y mayo, este Cronista relató los inicios de lo que parecía ser una nueva variedad de influenza de origen mexicano. Un tema apasionante desde el punto de vista médico, social e histórico. Todos los laguneros sabemos lo terrible que resultó para nuestra región la llamada “gripe o influenza española” de 1918.

Quienes han puesto atención a los detalles de este caso histórico, saben que los medios de transporte tuvieron un papel protagónico para la rápida difusión de la enfermedad. Es decir, la existencia del ferrocarril fue un factor esencial para la pronta propagación de aquella influenza.

En 2009, los medios de transporte son infinitamente más rápidos y globales que en 1918. Era de esperarse que la transmisión de la nueva enfermedad, la influenza A/H1N1, resultara en una pronta contaminación mundial, como de hecho sucedió. Pero por extraño que parezca, mientras los países extranjeros alababan las medidas tomadas por el gobierno mexicano para atajar la posibilidad de una desmedida y mortífera expansión, el pueblo mexicano se puso a dudar de la existencia de esta gripe.

Es decir, la presencia y las medidas contra esta enfermedad fueron objeto de manipulación política con fines partidistas. Hubo quien aseguraba que se trataba de un invento del gobierno federal para distraer la atención de los mexicanos de los problemas “verdaderamente serios”. Otros, como el avestruz, prefirieron hundir la cabeza en el suelo y afirmar que no existía tal influenza, sobre todo, antes de las elecciones de julio.

El caso es que ya nadie puede ocultar lo inocultable, y por vez primera, los coahuilenses se dan cuenta de que se trata de un problema real que está repuntando con cierta rapidez. Si se ocultó o no información en nuestro estado, ya resulta irrelevante. Como era de esperarse, la influenza está entre nosotros, a causa del cambio de estación, de las temperaturas que van a la baja, y de la humedad y los chapuzones de septiembre. Lo único que hay que hacer es estar muy pendiente de los síntomas, y dirigirse al médico si éstos se presentan.

viernes, septiembre 04, 2009

La "reliquia" en Matamoros, 1927



De acuerdo a una nota periodística de “El Siglo de Torreón” del 19 de marzo de 1927, la tradicional “reliquia” de asado de puerco y sopas de pasta, tenía su propia historia en la vecina ciudad de Matamoros, Coahuila.

Esta comida votiva era conocida ahí como “reliquia de San José”. La particularidad de esta tradición en Matamoros, aparte de que estaba dedicada a San José, es que no había invitados designados, sino que era un evento para todos, una especie de “casa abierta”. Las calles se llenaban con gente que transitaba para acudir a la casa de aquéllas solventes familias que ofrecían esta comida a quienes se la solicitaran. Muchas veces, estas mismas familias enviaban “reliquia” para los presos de la cárcel.

Entre las personas que en 1927 abrieron sus casas y mesas para que acudiera la gente que lo quisiera, estaban el señor Juan Toro y señora; el señor Pilar Rodríguez y señora; el señor Juan Esquivel y señora; el señor Sebastián Ibarra y familia.

jueves, septiembre 03, 2009

Bombardeos de 1929: el epílogo


El Mercado Juárez como lucía antes del incendio del 16 de marzo

Una vez que, a raíz de los bombardeos y del peligro en que se encontraba la población civil, los insurgentes escobaristas evacuaron Torreón durante la noche del 17 de marzo de 1929, los poderes municipales de Torreón retomaron sus labores.

Por las actas de cabildo de Torreón sabemos que, al día siguiente, el 18 de marzo, se reunieron en junta extraordinaria el presidente municipal Aureliano Rodríguez Sáenz; el primer regidor, Pascual González; el primer síndico, Dr. Ramón Hermosillo; el segundo síndico, Ing. José González Calderón, y el secretario provisional, Joaquín Martínez Chavarría.

A punto de entrar las tropas gubernamentales a Torreón, el gobierno municipal trataba de resaturar el orden, y de deslindarse de cualquier acción o responsabilidad en que hubieran incurrido los escobaristas. Debemos tomar en cuenta que en Coahuila, el general de origen mazatleco José Gonzalo Escobar, contaba con muchos amigos, tanto así que el gobernador Nazario Ortiz Garza lo había nombrado, no hacía mucho, hijo adoptivo del estado.

El alcalde expuso la situación anómala en que se encontraba la ciudad al haber sido evacuada la noche anterior por los “rebeldes” del “ex general” José Gonzalo Escobar, y sin entrar todavía a la localidad las fuerzas gubernamentales. Se acordó que, a la autoridad municipal le correspondía tomar las medidas pertinentes para salvaguardar los intereses de la población. Se acordó organizar la vigilancia con particulares, y de reorganizar las oficinas municipales para gastar menos.

Se decidió que, en lo sucesivo, el personal de la administración sería seleccionado de acuerdo al criterio de su reconocida ideología revolucionaria y su adhesión al gobierno constituido.

El alcalde informó sobre el incendio del Mercado Juárez, ocurrido la noche del sábado 16 de marzo, en circunstancias que fueron consideradas “fortuitas”.

El alcalde dictó un amplio informe acerca de cómo fue aprehendido la noche del 3 de marzo por “el jefe de los infidentes, ex general José Gonzalo Escobar”. Declara que fue mandado sacar del Teatro Princesa, donde estaba con su esposa; que el general Escobar lo invitó a unirse a la rebelión, a lo que se negó; que la negativa causó la ira de Escobar, y lo mandó prisionero al campo militar, de donde logró evadirse. Que permaneció oculto todo el tiempo que los rebeldes estuvieron en posesión de la plaza. Que apenas supo que habían evacuado Torreón, acudió a la Presidencia Municipal, para reasumir sus funciones.

Finalmente, a la entrada de las tropas gubernamentales, una cantidad significativa de militares insurgentes que fueron aprehendidos en Torreón, fueron fusilados.

martes, septiembre 01, 2009

Bombardeos de 1929: recuento de daños


Emilio portes Gil, Presidente en 1929

Si hacemos un recuento de los daños efectivamente reportados que sufrieron los torreonenses a manos de la fuerza aérea del gobierno de Emilio Portes Gil los días 16 y 17 de marzo de 1929, contaremos los siguientes.

-Ametrallamiento aéreo en la avenida Hidalgo, frente al establecimiento del señor Efraín López, causando heridas al señor Antonio Huerta.

-Ametrallamiento aéreo en la calle Ramos Arizpe, ente Iturbide (Presidente Carranza) e Hidalgo, resultando herido el señor Dionisio Hernández.

-Ametrallamiento aéreo de La Alianza, resultando herido el señor Manuel Silva

-Ametrallamiento aéreo de los patios de la estación del ferrocarril, causando heridas y mutilación a un garrotero.

-Una bomba explosiva que detonó sobre la casa del señor Mateo Ornelas, en el barrio “La Durangueña”. Esta bomba destruyó por completo su casa, y lo hirió gravemente.

-Una bomba explosiva detonó en la calle Valdés Carrillo, entre Juárez y Morelos (frente a la plaza) la cual causó la muerte del señor Alejo Torres y heridas a la señora María Concepción Soto y al señor Salvador Izarrague.

-Una bomba explosiva detonó en la calle Valdés Carrillo, entre Hidalgo e Iturbide (Presidente Carranza) muy cerca de “la casa eléctrica” causando heridas a Ascensión Rodríguez.

-Otra bomba explosiva detonó en la calle Múzquiz y avenida Juárez, junto a “La Mexicana”, causando heridas a los señores Gregorio García, Serafín Villegas, Eduardo Gurrola, Agustín Ramírez y a la señorita María Galván.

-Una bomba incendiaria cayó en la casa del señor Silvestre Jaime Horta, ex oficial mayor del departamento de Tránsito de Torreón. La bomba se incrustó en una gruesa barda, humeando pero sin estallar, por lo cual fue apagada con agua por algunas vecinas.

-Otra bomba cayó a espaldas de la estación de ferrocarriles, si resultar nadie herido.

-Otra bomba se incrustó en el pavimento del cruce de la calle Valdés Carrillo y avenida Allende, sin estallar ni arder.

Los torreonenses fueron advertidos de qué hacer en caso de que una bomba cayera cerca de ellos. Un artículo de “El Siglo de Torreón” del 17 de marzo de 1929, dice textualmente:

“Ahora que se ha repetido el ataque a la ciudad desde los aviones, y en vista de los numerosos heridos que se han registrado, consideramos pertinente indicar al público que cuando se esté cerca de un lugar donde explote una bomba, lo más conveniente es dejarse caer boca abajo sobre el suelo, lo más rápidamente posible, para evitar ser alcanzado por los proyectiles”.

Por su parte, los maquinistas acordaron hacer sonar los silbatos de las locomotoras apenas avistaran aviones gubernamentales, con el objeto de advertir a la población civil sobre su presencia. Así que, las primeras sirenas antiaéreas de Torreón fueron los silbatos de las locomotoras.

El día 17 de marzo de 1929, el cuerpo diplomático formado por los cónsules extranjeros que residían en Torreón, convocó a una junta de urgencia para elevar una protesta al gobierno de Washington. Los representados eran miembros de las colonias extranjeras, y temían por sus intereses materiales en la Comarca Lagunera. La reunión se llevó a cabo en el consulado de los Estados Unidos en Torreón.

domingo, agosto 30, 2009

El segundo bombardeo aéreo de Torreón: 17 de marzo de 1929


La zona centro de Torreón, blanco del bombardeo del día 17

El domingo 17 de marzo de 1929, Torreón sufrió un segundo y más devastador bombardeo aéreo a manos de la fuerza aérea del gobierno del presidente Emilio Portes Gil, desconocido por el “Plan de Hermosillo” del general Escobar. El primero lo sufrió un día antes, el sábado 16 de marzo.

Un artículo del diario “El Siglo de Torreón” da extensa cuenta de los sucesos de ese domingo:

“De nuevo, hoy por la mañana fue bombardeada esta población por 3 aviones del Gob. Federal. Como ayer, las víctimas fueron los civiles, resultando muerto Alejo Torres, y otras diez personas, entre ellas dos ancianos y tres mujeres. Las bombas incendiarias que arrojaron los aviones, no causaron desperfectos. En cambio, las explosivas cayeron en céntricos lugares, sembrando la muerte y originando destrozos en varios de los edificios”

“A las diez horas de hoy, nuevamente la ciudad fue víctima de la metralla que desde los aires arrojaban los aviones del gobierno; pero ni con mucho cabía imaginarse que el ataque fuera contra la población civil. Sin embargo, por encima de esas conjeturas, Torreón presenció de nuevo un ataque aéreo del que, por desgracia, resultaron víctimas numerosos particulares, anotándose un muerto y cerca de diez heridos, los cuales ya están siendo atendidos en el Hospital Civil y el Militar de esta ciudad”.

“Como ayer, pocos minutos antes de las diez de la mañana se inició el ataque a la ciudad, lo que dio margen para que los elementos militares revolucionarios, preparados para contestar el fuego del avión, le hicieran algunos disparos sin que resultara lesionado ningún solo rebelde”

“Numerosos peatones, que a esa hora transitaban por las calles de la ciudad, al escuchar los disparos hechos por la ametralladora del avión y las detonaciones de las bombas que arrojaban desde considerable altura, buscaron refugio en sus casas, pero sin que esto fuera suficiente para que muchos se libraran de ser heridos”.

“Los estragos de una bomba. En distintas partes de la ciudad, el avión del gobierno dejó caer hasta tres bombas explosivas y dos incendiarias, lesionando las primeras a numerosas personas. En la calle Valdés Carrillo, entre las avenidas Juárez y Morelos, una de esas bombas hizo explosión al chocar contra el pavimento frente al despacho de los señores Ramírez Hermanos. Cuando la explosión, el joven Alejo Torres que se encontraba boleándose en un banco de la Plaza de los Constituyentes, recibió un proyectil en la clavícula, derecha, siguiéndole diagonalmente por la caja del cuerpo y perforándole el corazón. La gravedad de la herida le arrancó la vida instantáneamente”.

“La señora María Concepción Soto, que transitaba por la Avenida Juárez, también frente a la plaza, fue herida en la pierna derecha por un proyectil de la bomba, siendo recogida por algunos particulares, los cuales violentamente la enviaron al Hospital Civil para su curación. El señor Salvador Izarrague, de nacionalidad francesa y empleado de La Laguna Motors, también fue herido cuando pasaba por la Plaza de Armas, marchándose a su domicilio para ser curado por uno de los médicos de la ciudad”.

“Recibió hasta quince heridas. En la Calle Múzquiz, cruz con la Avenida Juárez, junto a ‘La Mexicana’, también explotó otra bomba, causando graves heridas a un pobre hombre que, después de estar encerrado en su domicilio cerca de cinco días por temor a un posible ataque a la ciudad, salía a comprar comestibles para su familia. Gregorio García es el nombre del lesionado de referencia, quien recibió hasta quince lesiones, muchas de gravedad, que tal vez le cuesten la vida. García se encontraba parado en la esquina de la cantina ‘Carta Blanca’. Esa bomba que explotó en Múzquiz y Juárez, también lesionó a la señora María Galván, que trabaja en un estanquillo de refrescos propiedad de un griego. Un proyectil de la bomba fue a herirla en las dos piernas”.

“Serafín Villegas, que se halla hospedado en el cuarto número 25 del Hotel Porvenir, también recibió ligera lesión. Por último, Eduardo Gurrola y Agustín Ramírez también fueron alcanzados por balines de la bomba que nos ocupa. Una ambulancia del Hospital Militar, ubicada cerca del lugar donde explotó la bomba que nos ocupa, presurosa recogió a los heridos de la calle Múzquiz, acatando órdenes del Mayor Mellado, administrador del mismo hospital, prestándoseles inmediatamente la atención debida”.

“Otras bombas que explotan. También nos dimos cuenta de que en la Calle Valdés Carrillo, entre las avenidas Hidalgo e Iturbide, muy cerca de la Casa Eléctrica, explotó otra bomba que afortunadamente no causó mayores perjuicios, pues tan solo lesionó a Ascensión Rodríguez, en una pierna, no siendo de gravedad esa lesión. A espaldas de los patios de la estación de los ferrocarriles, también cayó otra bomba, que no alcanzó a herir a nadie. Las bombas incendiarias que cayeron en la ciudad, no causaron destrozos, pues tenemos informes de que una de ellas, que cayó en la Calle Valdés Carrillo, cruz con Avenida Allende, se enterró en el pavimento sin causar efecto alguno”.

Otro artículo del 17 de marzo, indica que los heridos del día 16 fueron un garrotero que se encontraba en maniobras en el patio de ferrocarriles, el cual perdió dos dedos de la mano izquierda; un americano lesionado en una mano; el señor Manuel Silva, quien transitaba por La Alianza, y quien recibiera heridas en órganos vitales. Esta lista de heridos del 16 se suma a los heridos que mencionamos en artículo anterior, a saber Mateo Ornelas, Antonio Huerta y Dionisio Hernández. Esto nos indica que el día 17 todavía no se conocía bien el número de heridos.

El primer bombardeo aéreo de Torreón: 16 de marzo de 1929


La estación de los FFCC, un blanco principal

Hace poco más de un año, el 3 de agosto de 2008, escribí un artículo sobre el presunto primer combate aéreo en México, el cual tuvo a Torreón por escenario, y por contexto, la sublevación del general Escobar. Ya otras personas han abordado antes este tema. Pero ahora, gracias a la tecnología digital y a la iniciativa del Diario “El Siglo de Torreón” para poner en funciones su hemeroteca digital, es posible recuperar los detalles de ese bombardeo, el cual es de interés para nuestra ciudad, ya que en este año de 2009, se cumplió el octogésimo aniversario de ese evento, tan acallado por la historia. Además, se le considera el primer combate entre aviones opositores en México, y seguramente el primer bombardeo aéreo contra una ciudad mexicana.

Dicho sea de paso, este Cronista tiene por costumbre hacer revisiones periódicas en un buen número de hemerotecas virtuales del Viejo y Nuevo continentes, como puede corroborarse por las referencias que proporciono en mis textos. Solo los grandes diarios de ciudades importantes, cuentan con este servicio virtual. La inauguración de la hemeroteca digital por parte de “El Siglo de Torreón” tendrá, sin duda, grandes implicaciones para la recuperación de innumerables testimonios históricos sobre la vida de nuestra ciudad.

El 3 de marzo de 1929, el general de división José Gonzalo Escobar lanzó el llamado “Plan de Hermosillo” por el cual desconocía al presidente en funciones, Emilio Portes Gil. Pero este proyecto en realidad dirigía su golpe contra Plutarco Elías Calles, quien había asumido un rol supra-presidencial al nombrarse “Jefe Máximo de la Revolución Mexicana” (“Maximato” 1928-1934) y quien ocupaba la cartera de Secretario de Guerra y Marina en 1929.

Torreón era una plaza de gran importancia estratégica a favor o en contra cualquier rebelión militar, por constituir un punto nodal en las vías de comunicación del centro-norte de México. A esta circunstancia se le sumaba que el general Escobar había sido su jefe de operaciones militares durante nueve años, y tenía buenos amigos en nuestra ciudad. Debido a estas circunstancias, Torreón bien pudo ser considerada por Calles como una población potencialmente “escobarista”. Eso explicaría el uso de bombas y metralla como una represalia contra la población civil.

Por estar posesionado el general Escobar de Torreón, era bastante lógico que el gobierno federal lo combatiera aquí mismo.

Los titulares de primera plana de “El Siglo de Torreón” del 17 de marzo de 1929 decían, al referirse al ataque del día anterior, 16 de marzo: “La plaza militar fue atacada por un avión. El aeroplano del gobierno arrojó bombas sobre esta ciudad. Resultaron varios civiles lesionados. Fue perseguido por uno de los aviones revolucionarios”.

El texto de este artículo dice lo siguiente:

“Por vez primera en la historia militar de nuestro país, se dio el caso de que una ciudad fuera atacada por un aeroplano de guerra, tocándole a Torreón ser la población que primeramente sufriera esta clase de ataques, pues ayer en la mañana, como a las diez horas, un avión perteneciente al gobierno federal, surcó el espacio de poniente a oriente, paralelo a otro aeroplano de las fuerzas revolucionarias. El aeroplano federal, al llegar al oriente de la alameda “Zaragoza” describió un semi-círculo, enfilando con dirección a la estación de ferrocarriles. Cuando el avión federal voló sobre la ciudad, numerosas personas, entre temerosas y curiosas, lo admiraban, viendo cómo evolucionaba”.

“Momento de alarma. Al darse cuenta el público de que el avión iniciaba el ataque, los más cautos violentamente se dirigieron a sus domicilios, mientras que algunos establecimientos de la zona comercial cerraban sus puertas”.

“Sin embargo, muchas personas, atraídas por la curiosidad, seguían estacionadas en las esquinas de las casas, observando los movimientos del pájaro de acero que, al volar sobre el barrio de “La Durangueña”, hizo un viraje para dirigirse nuevamente hacia el oriente”.

“El Combate Aéreo. Como decimos, el avión federal volaba paralelo a uno de las fuerzas revolucionarias que se elevó del campo de aterrizaje de esta ciudad, para combatirlo. El hecho de registrarse en Torreón un combate aéreo que solo era conocido del público por medio de las cintas cinematográficas, hizo que numerosas personas lo presenciaran, para lo cual muchas de ellas usaron gemelos, a fin de poder apreciar mejor cada una de sus fases”.

“Después de que el avión federal voló por segunda vez sobre la estación, y al ser perseguido de cerca por el aeroplano de las fuerzas revolucionarias, enfiló con dirección a Durango, habiéndose rumorado insistentemente que una de las balas lanzadas en su contra, había tocado al aviador, y que el pájaro de acero había caído en Pasaje, estación del ferrocarril situada cerca de Durango”,

De acuerdo a los reportes publicados el día 17 por el mismo diario, hubo tres heridos a causa del bombardeo y ametrallamiento efectuado sobre Torreón el 16 de marzo. Entre ellos se encontraba el señor Mateo Ornelas, que fue herido en el cuello por un pedazo de la bomba que estalló sobre su domicilio al poniente de la ciudad. La esquirla le destrozó “horriblemente” la garganta, y se esperaba su pronto fallecimiento.

Un herido de bala de ametralladora fue el señor Antonio Huerta, que a esa hora transitaba por la avenida Hidalgo. La bala entró por su brazo derecho y se alojó en el intestino, y se estimaba que su estado era de cierta gravedad. La gente se aglomeraba alrededor del herido, hasta que fue llevado al hospital civil.

Otro herido fue el señor Dionisio Hernández, quien sufrió una lesión en la rodilla izquierda, cuando caminaba por la calle Ramos Arizpe, entre las avenidas Iturbide e Hidalgo.

Artículo del 3 de agosto de 2008, en:

http://cronicadetorreon.blogspot.com/2008/08/el-primero-combate-areo-en-mxico.html

sábado, agosto 29, 2009

¿Intérprete o propietario?




Uno de los principios básicos de las ciencias duras, consiste en que los experimentos que se realizan, deben poderse repetir innumerables veces para comprobar si efectivamente siempre se producen los mismos resultados, dadas las mismas circunstancias. En base a este principio, se enuncian las leyes: siempre que ocurra X, se producirá Y.

Este mismo principio se aplica en las ciencias sociales, y muy particularmente, en la escritura de la Historia. Cualquier documento que sirva de sustento para una afirmación realizada por un historiador, debe se ser perfectamente localizable, para su escrutinio de parte de la comunidad académica. Así como los científicos revisan si efectivamente los resultados de los experimentos coinciden, de manera similar los historiadores desean saber si las interpretaciones en torno a la lectura de un documento dado, coinciden, si se establecen consensos o disensos.

Por esta razón, todo historiador serio debe proporcionar las fuentes en las que se basan sus afirmaciones. Las citas al pie o al final, así como las referencias bibliográficas, tienen este fin. Que los lectores tengan la posibilidad de consultar las mismas fuentes, y la libertad de coincidir o diferir en la interpretación propuesta.

De otra manera, se pensaría que las afirmaciones presentadas por estos historiadores carecen de sustento, o bien, que se trata de meras invenciones, sin interés ni trascendencia alguna. Es el problema de que adolecen los trabajos de nuestro ilustre antecesor, Cronista de la Ciudad, Eduardo Guerra. En sus obras, hay aportación de una buena cantidad de datos de la mayor importancia para la historia de La Laguna. Sin embargo, nunca dejó las referencias que nos permitirían saber dónde se encuentran esos documentos. No hay manera de localizarlos y releerlos. Por lo tanto, no nos queda sino creerle a Guerra realizando un acto de fe en él, pero este constituye un acto inaceptable para la ciencia. Cuando aparezcan las fuentes originales en las que se basó y se puedan cotejar, entonces Guerra obtendrá un estatus diferente.

Por otra parte, la gran mayoría de los documentos de carácter histórico, se encuentran ubicados en los archivos públicos o privados. Puede ser que algún historiador, aficionado o profesional, localice en estos archivos un documento inédito, uno del cual no se hubiera escrito nada anteriormente. Ese historiador tiene todo el derecho a publicar el texto y su interpretación crítica del mismo, y tal vez, quedar registrado como el primer comentarista que lo abordó. Sin embargo, y por lo mismo que he mencionado anteriormente, no puede dicho historiador reclamar sobre el documento, el derecho exclusivo de mención o interpretación.

En nuestra Comarca Lagunera, donde la escritura de la historia profesional se encuentra apenas en vías de desarrollo, es muy frecuente que el autor de algún libro se sienta “ultrajado” porque otro autor realiza una transcripción independiente o nueva interpretación de “su documento”, como si no fuera un derecho de los científicos sociales el tener la posibilidad de establecer nuevas lecturas a partir de fuentes primarias, que además, son de carácter público, por estar ubicados estas fuentes en archivos de acceso universal.

Solo un historiador ingenuo puede pretender que, por el hecho de abordar un documento antes que otros, establece un derecho de copia (copyright) o de autoría intelectual sobre el original. Y nótese bien que digo “sobre el original” y no sobre su creación plasmada en un libro. El historiador siempre tiene derechos de autoría, y muchas veces de copia, sobre los libros que escribe, pero no sobre los documentos originales que cita. Dichos documentos no fueron escritos por él. No le pertenecen.

Por otra parte, “publicar” no significa necesariamente dar a conocer. Los debates en los círculos de historiadores científicos ordinariamente se nutren de las obras aportadas por otros científicos reconocidos. Es muy difícil que tomen en serio las obras de personas que no tienen ni la formación ni el reconocimiento de científicos. Para tener un verdadero reconocimiento, los historiadores deben someterse al proceso de dictamen de sus artículos, para su aprobación y publicación. Siempre debe haber un organismo científico avalando la producción historiográfica. En el caso de libros completos, las instancias que suelen avalar el contenido mediante dictamen son las universidades, instituciones de investigación, o las editoriales especializadas como el Fondo de Cultura Económica.

jueves, agosto 27, 2009

La Compañía Vinícola del Vergel


Viñeta del diario "El Informador", 1964.

Ya hemos mencionado, en otras ocasiones, la importancia que tuvo la vid en la economía comarcana, desde la era virreinal, el siglo XIX (Evaristo Madero y Cía.), y principios del siglo XX (Ernesto Madero y Hermanos en Parras; Lavín y Paparelli en Gómez Palacio). Durante la segunda mitad del siglo XX, destacó la Compañía Vinícola del Vergel, ubicada en Gómez Palacio, en los predios que pertenecieran medio siglo antes a las bodegas de Noé de Lavín y Paparelli.

Los empresarios laguneros Luis J. Garza y Tomás Villarreal, habiendo concebido una prometedora idea, viajaron a California, en los EEUU en 1941, con el objeto de traer las mejores y más adecuadas cepas y plantarlas en suelo lagunero. El 23 de febrero de 1946 quedó conformada la sociedad Compañía Vinícola del Vergel, S.A. con capital inicial de 600 mil pesos.

Un año después se inauguraron las bodegas. Fue el italiano Antonio Paelle Minetti, quien se hizo cargo de los aspectos técnicos de la instalación de bodegas y maquinaria. En 1949, la Compañía Vinícola del Vergel contrató los servicios de señor Gerardo Colliere de la Maliere, para que se hiciera cargo de la dirección técnica.

Para 1957, el capital social de la compañía había subido a 10 millones de pesos, y contaba con 517 hectáreas de vid, aproximadamente el 25% de las que se destinaban a este fin en la Comarca Lagunera. Estos viñedos se encontraban en los ranchos El Quemado, La Loma, El Vergel, Ensenada, (Gómez Palacio, Dgo.), y La Paz (Torreón).

Entre los productos de la Compañía Vinícola del Vergel, se encontraban los siguientes: coñac Mogavi Extra; coñac Vergel Supremo; Marc Blanco y Marc Añejo, Aguardiente de Orujo; Noblejo, Vino Tinto Seco Superior; Verdizo, Vino Blanco Seco; Corina, Vino Rosado; Salvador, Vino Tinto Seco; Malvasia Port, Vino de Oporto; Moscadet, Vino Moscatel; Tokay, Vino Moscatel Selecto; Vermouth Lugano Seco, tipo francés; Vermouth Lugano Rojo, Vermouth Dulce tipo Torino; Eminencia, Vino Dulce para consagrar, autorizado; y Excelencia, Vino Seco para Consagrar, autorizado.

Es de notarse que en esta primera época, la producción de bebidas fermentadas y destiladas del Vergel, satisfacía una demanda que se mantuvo constante en La Comarca desde el siglo XVII: vinos dulces o semidulces, aguardientes de orujo (marc o grappa) y vinos para consagrar. Con el tiempo, aparecerían nuevos productos que dejaron huella, como el Brandy Viejo Vergel, o el tinto Viña de Santiago.

domingo, agosto 23, 2009

Novela sobre un brigadier insurgente



En días pasados se llevó a cabo la primera presentación de un nuevo libro, “El Brigadier. Mi destino: la independencia de México” de Jorge Andrés Zarzoza Garza, torreonense de nacimiento y descendiente directo del Brigadier Pedro Joseph Zarzosa de Oviedo, protagonista de esta novela situada en los años turbulentos de las guerras de la independencia mexicana.

Como novela, este texto cuenta con el mérito literario de su autor. Pero hay que señalar que el autor tiene también su mérito como recopilador, y que el texto final presenta anexos de carácter genealógico y documental que se remontan al siglo XVIII y que dan sustento a la obra literaria.

Es interesante señalar el papel que los archivos familiares pueden jugar en la revisión de la historia local y nacional. Las referencias contenidas en los documentos relativos al brigadier Pedro Joseph Zarzosa de Oviedo, uno de los protagonistas de la consumación de la independencia en 1821, ofrecen nuevas lecturas en torno a la historia oficial.

Este libro será presentado nuevamente en Torreón el 1 de septiembre, en “Punto y aparte” en Colón y Morelos, a las 20 horas.

Finalmente, será presentado en la embajada mexicana de Madrid, el 22 de octubre de este año.

Torreonense de nacimiento


Pulsar una vez sobre las imágenes para ampliar



Algunas contadísimas personas creen, o quieren creer de buena o mala fe, que este Cronista Oficial no es originario de Torreón. Para aquéllos que alberguen la menor duda, presento no solamente mi acta de nacimiento, sino también la de bautismo, que son evidencia más que sobrada de mi lugar de origen.

De manera complementaria, añado que mis padres y mis abuelos, paternos y maternos, fueron inmigrantes en nuestra ciudad desde los tempranos años treinta.

sábado, agosto 22, 2009

Crónica de un repudio anunciado



A continuación transcribo la versión virtual de un artículo periodístico de la autoría de Yolanda Ríos, aparecido el miércoles 29 de julio en “El Siglo de Torreón”, y que tiene que ver directamente con los comentarios que realicé en esta Crónica nueve días antes, el 20 de julio de 2009, para rematar con los de los días 30 y 31 de julio.

Nótese bien que la percepción del INAH sobre las obras de modernización del Centro Histórico de Torreón, coinciden plenamente con los que antes había manifestado este Cronista en sus artículos “Un proyecto absurdo”, “Sincretismo arquitectónico” y “Nuevo temporal sobre Torreón”, cuyos enlaces se proporcionan más abajo. Leamos el texto de Yolanda Ríos:

“Advierten “daño” al centro. El Instituto Nacional de Antropología e Historia no fue consultado sobre proyecto de modernización. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), cuestionó las obras de rescate y modernización del Centro Histórico al considerar que se causó "daño al patrimonio cultural e histórico de la ciudad", según el representante del INAH en Coahuila, Héctor Treviño Villarreal.

Treviño dijo que las autoridades municipales no consultaron al Instituto sobre el proyecto de rescate del Centro, que incluyó la construcción de paseos comerciales en las calles Cepeda y Valdés Carrillo y la remodelación de calles y banquetas en las avenidas Juárez e Hidalgo.

Según el INAH, el Municipio debió haberlos consultado debido a que se alteró la imagen urbana en un lugar histórico.

Treviño dijo que tampoco se le ha avisado al Instituto sobre la intención de modificar las fachadas en los edificios del Centro. Enterado del proyecto por otras fuentes, el funcionario dijo que representaría "una masacre urbana al Centro Histórico al pretender modificar las fachadas a los edificios con escenografías vaqueras''.

Treviño, quien es director del Centro INAH en Coahuila y Nuevo León, consideró que las autoridades en Torreón no han respetado la preservación de edificios históricos y artísticos ni los reglamentos para su conservación.

"Tienen edificios tan hermosos, un centro urbano que se podía haber manejado de mejor manera'', lamentó. "Nada tiene que ver un concepto del Centro Histórico, arquitectónicamente hablando, con lo que se hizo ahí, cerrando calles, poniendo a los ambulantes en esas cosas", dijo en referencia a los módulos de la Cepeda y la Valdés Carrillo.

El funcionario admitió que el INAH no tiene facultades para detener las obras que afecten el patrimonio cultural. "Pero de todas maneras el daño causado al Centro Histórico ya se hizo. Ahora nada más falta que cometan la masacre urbana al modificar las fachadas", dijo.

Añadió que el INAH hará un dictamen sobre el estado del Centro Histórico para enviarlo al Instituto Nacional de Bellas Artes, que tiene responsabilidad en la preservación de inmuebles históricos del año 1900 en adelante”.

Textos del Cronista de Torreón sobre este tema:


http://cronicadetorreon.blogspot.com/2009/07/un-proyecto-absurdo.html

http://cronicadetorreon.blogspot.com/2009/07/sincretismo-arquitectonico.html

http://cronicadetorreon.blogspot.com/2009/07/nuevo-temporal-sobre-torreon.html


jueves, agosto 20, 2009

Familias Centenarias de Torreón: los Arteaga Villalón



Entre los primeros comerciantes establecidos en la Congregación del Torreón en 1892, encontramos a Luis Arteaga, casado con María de la Concepción Villalón. Ambos están registrados en el padrón de dicho año, él con el número 1664, ella con el 1665.

De acuerdo a los datos proporcionados en dicho censo, Luis tenía 48 años de edad, lo que ubicaría su año de nacimiento en 1844. Concepción decía tener 40 años, así que su nacimiento habría ocurrido en 1852.

La verdad es que Luis Arteaga y María de la Concepción Villalón casaron el 24 de agosto de 1870, en la parroquia de San Felipe, en Linares, Nuevo León (Libro de Matrimonios 1870-1885).

El hijo mayor de este matrimonio nació en Linares, N.L. y fue bautizado el 9 de octubre de 1872, con los nombres de José Manuel Emilio; un segundo hijo nació también en Linares, N.L., el cual fue bautizado con los nombres de José Carlos Tito el 22 de febrero de 1874 en la misma parroquia que su hermano (Libro de bautismos, 1869-1874).

Estos hijos aparecen registrados en el padrón de Torreón de 1892, como José Arteaga, de 22 años, soltero y comerciante (número 1666) y Manuel Arteaga, soltero y comerciante, de 23 años de edad.

Las imprecisiones en los cálculos de la propia edad eran el pan de todos los días en los padrones. No fue sino hasta el siglo XX, y prácticamente durante la segunda mitad, que el registro de los datos de los ciudadanos exigió mucha mayor precisión en los nombres y en las edades.

domingo, agosto 16, 2009

Un proyecto sin precedentes: Familias Centenarias de Torreón


Parroquia de Matamoros, de estilo neogótico. Imagen.

En los muestreos practicados al censo de la Congregación del Torreón de 1892, hemos encontrado que, la gran mayoría de los matrimonios y familias que aparecen registrados en él, proceden de viejos lugares de la Comarca Lagunera, como son Viesca, Parras, y Matamoros, en Coahuila, o Mapimí, Avilés, Cuencamé, Nazas, Rodeo, Peñón Blanco, San Juan de Guadalupe, San Pedro del Gallo, en Durango. Otros proceden del Estado de Zacatecas, particularmente del norte de esa entidad.

En la totalidad de los casos muestreados, hemos podido comprobar la identidad de la pareja en el padrón, su estado civil, las partidas sacramentales de sus matrimonios y de los nacimientos y bautismos de sus hijos. En muchos otros casos, también sus genealogías ascendentes. Esto ha sido posible gracias a los archivos parroquiales microfilmados que la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días posee, custodia y divulga. Vaya un amplio reconocimiento por su titánica y benéfica labor.

Sin querer pecar de inmodestia, “Familias Centenarias de Torreón” es un proyecto que no tiene precedentes en la historia de la Crónica Torreonense. Nunca se había procedido, de una manera sistemática y científica (es decir, metodológicamente válida y sin prejuicios de clase) a buscar los orígenes y antecedentes vitales de los inmigrantes que poblaban y daban vida a la Congregación del Torreón en 1892, es decir, meses antes de que esta comunidad fuera elevada al rango de villa y se creara su municipio y autonomía.

En esa época, casi el 100% de los habitantes de la congregación eran inmigrantes, salvo aquéllos pocos torreonenses de segunda generación, que ciertamente los había. Entre 1850 y 1893, muchos torreonenses de nacimiento o de vecindad aparecen registrados en Viesca o en Matamoros, porque no existía una jurisdicción ni una parroquia torreonense.

Todos estos inmigrantes inscritos en el padrón, formaron el primer gran substrato cultural de Torreón, es decir, ellos trajeron consigo una actitud ante la vida. La actitud de aquéllos que por siglos, han vivido luchando contra el ecosistema adverso, contra los indios enemigos, contra enfermedades, accidentes climáticos, inundaciones, fieras, alimañas y toda clase de carencias. Eran gente sencilla, austera, pero con una enorme fuerza vital. Ellos fueron la base del olivo cultural en el cual se injertarían, posteriormente, algunas ramas de procedencia europea.

jueves, agosto 13, 2009

La percepción colectiva del 6 de agosto de 1967



En atención a las solicitudes que he recibido para abundar en el tema de mi pasado artículo, mencionaré un caso concreto que ilustre bien cuál considero ser una buena actitud de perceptor ante un aparente fenómeno ovni.

El 6 de agosto de 1967, una tarde dominical, volvía yo de la ciudad de Puebla en compañía de mi hermana, cuñado y sobrino. Ya en esa época, la entrada a la ciudad de México era difícil, por la densidad y la lentitud del tráfico vehicular.

La Calzada Zaragoza estaba abarrotada, y los coches que transitaban de sur a norte (es decir, los que entraban a México viniendo de Río Frío) tenían que caminar a vuelta de rueda. Para evitar el aburrimiento, no quedaba sino mirar a través de las ventanillas del coche a manera de pasatiempo. En esos momentos comenzaba a obscurecer.

De pronto, al fijar mi atención en el cielo capitalino, observé que desde el poniente (a la izquierda del coche) una aparente flotilla de objetos extremadamente luminosos y en formación de V, cruzaban el firmamento a enorme velocidad, si se le compara incluso con la de los aviones caza de la época. Estos objetos dejaban estelas luminosas.

Los numerosos peatones, desde las aceras miraban hacia el cielo y señalaban en dirección a los objetos misteriosos. Se trataba pues de una percepción colectiva y simultánea. Los objetos, a gran altitud, cruzaron de horizonte a horizonte en cuestión de segundos. Pero uno de ellos se detuvo de golpe sobre la ciudad de México, descendió a gran velocidad, y también de golpe, se detuvo apenas un poco encima de la cima de un cerrito a unos 400 metros al oriente de la calzada Zaragoza.

De manera extraña, lanzó destellos blancos fulgurantes y lo que me pareció ser una bengala roja muy intensa. Unos segundos después, así de golpe como llegó, así ascendió, se detuvo de golpe a gran altura y reanudó su veloz trayectoria hacia el oriente. Hice un apunte escrito sobre el hecho, el cual conservo como curiosidad.

El día siguiente, lunes 7 de agosto de 1967, varios diarios capitalinos daban cuenta del hecho percibido por miles de personas. Los titulares hablaban de “ovnis sobre la capital mexicana”, y referían que el radar del aeropuerto de la ciudad de México los había captado como objetos sólidos en formación.

A cualquier investigador que le pudiera interesar este hecho concreto tan atestiguado, las hemerotecas de la ciudad de México e incluso otras, le permitirán comprobar la realidad y magnitud del avistamiento en cuanto tal.

Una de esas notas se encuentra en el “Informador” de Guadalajara, en su edición del martes 8 de agosto de 1967, página 12-A, tercera columna. Y dice así:

“Vieron antenoche platos voladores en cielo jarocho. Veracruz, Ver. Agosto 7 (AEE). Una flota de Objetos Voladores No Identificados (ovnis) formada por cinco aparatos, recorrió anoche una parte del estado, habiendo sido reportados por las autoridades de Poza Rica, Papantla, Misantla, Nautla, Tecolutla, Veracruz y Jalapa. Cuatro de ellos emitían una luz azul, y el quinto era rojizo: volaban en correcta formación y no se escuchaba ruido alguno. Los cinco ovnis dejaban una estela luminosa, lo cual ha sido ya reportado en otros casos. Según todos los testigos, volaban a gran velocidad, pero no en exceso, como otros aparatos observados en ocasiones anteriores. Millares de personas reportaron el paso de los objetos voladores entre las nueve y las diez de la noche. Cuando pasaron por Poza Rica, dieron la impresión de que volaban de occidente a oriente, quizás en ruta hacia el Golfo de México. Al cruzar por las demás poblaciones hasta llegar a esta ciudad, parecían venir del norte.
San Luis Potosí, S.L.P. agosto 7 (AEE). Una formación de siete objetos voladores no identificados (ovni) surcó el cielo de la parte central de San Luis Potosí, siendo avistados por espacio de más de 67 segundos por innumerables habitantes de diversos poblados. La escuadrilla de ovni luminosos cruzó las alturas potosinas de poniente a oriente, ayer cerca de las 20.30 horas en esta capital, y poco más tarde se avistaron en Rayón, en Río Verde y en Valles. Aquí aparecieron sobre la glorieta Juárez, a la entrada de la ciudad, y los observadores calcularon que volaban a una altura de 3,000 metros. Los objetos voladores dejaban una cauda lumínica de varios kilómetros. Hasta esta noche, ninguna institución federal o estatal había aventurado tesis alguna sobre el fenómeno”.

Como fenómeno de percepción simultánea y compartida, el evento del 6 de agosto de 1967 es innegable. Sin embargo, ¿quién puede explicar su naturaleza? Solamente contamos con la información de la prensa capitalina publicada el 7 de agosto de ese año, en que se menciona que el radar de la ciudad registró dichos objetos. No fue pues, una ilusión óptica, los objetos tenían masa.

Más allá, no podemos llegar. Solamente podemos decir lo que vimos, pero no podemos saber, interpretar, ni mucho menos probar, lo que era.

¿Nueva tecnología militar? ¿aparatos de otros mundos? ¿Quién podría saberlo, y sobre qué base? La mente del científico se abre hacia las pruebas, pero ¿qué pruebas existen en un simple avistamiento?

Como cronista, uno puede dejar constancia de que algunas o muchas personas vieron, o creyeron ver, de manera simultánea, ciertos fenómenos lumínicos o auditivos con determinadas características, en cierto lugar, en cierta fecha. Pero nada justifica afirmar, sin pruebas, sobre la naturaleza de lo que creemos ver u oír, aunque la percepción sea colectiva.

Por último, menciono que nunca me ha interesado, ni creo que jamás me interese, la “ufología”. Si en mí hubiera estado elegir, preferiría no haber visto aquellos objetos. Pero el fenómeno, en cuanto fenómeno percibido y compartido por la colectividad, sea cual sea, ese sí me interesa, como científico social y como Cronista e historiador.

lunes, agosto 10, 2009

El fenómeno ovni, los alcances de la percepción



Uno de los fenómenos sociales más interesantes de los últimos tiempos, es el del avistamiento de los denominados “objetos voladores no identificados”.

Sería poco científico negar que existen algunos fenómenos visuales que son percibidos por grupos enteros de personas. Pero claro, puede haber una gran diferencia entre la naturaleza real del fenómeno, y lo que la gente interpreta ser la naturaleza del fenómeno.

El Cronista puede certificar que cierto grupo o cierta cantidad de personas vieron un grupo de luces que parecían avanzar a gran velocidad y en formación. Pero el Cronista no puede ir más allá. No puede afirmar que se trata de vehículos militares o extraterrestres, porque no cuenta con las pruebas.

Por lo tanto, la tarea del Cronista en estas materias, consiste en dejar constancia de que en tal lugar, en cierta fecha, algunas personas vieron un fenómeno lumínico o auditivo extraño. En todo caso, hacer constar lo que esas personas creyeron o interpretaron que era, pero sin afirmarlo.

A veces, se pueden agregar datos curiosos a la información, por ejemplo, que el radar del aeropuerto de la localidad captó objetos sólidos en el espacio aéreo donde se suscitó el fenómeno. Pero ese sería un dato complementario, que no ayuda a determinar la naturaleza real del fenómeno. Solamente ayuda a discernir si hubo ilusión óptica o no. Pero nada más.

En estas cosas, más vale andar con pies de plomo. Recordamos las impactantes imágenes proporcionadas por la fuerza aérea mexicana, de aparentes objetos voladores que acompañaban a la flotilla militar, y que en realidad resultaron ser imágenes creadas por la combustión de gas de algunos pozos petroleros del Golfo de México.

Lectio Brevis 2009-2010



Hoy en punto de las diez horas, en el auditorio de la Universidad Iberoamericana Torreón, se inició el ciclo educativo 2009-2010 por medio de la centenaria ceremonia de la “Lectio Brevis”.

Esta es una costumbre de siglos de antigüedad entre los colegios e instituciones educativas jesuitas. El ciclo escolar anual inicia con una primera clase dictada, en este caso, por el Ing. Héctor Acuña Nogueira, S.J., Rector de la UIA-Torreón. La comunidad universitaria en pleno –maestros y alumnos- asiste a escuchar esta primera clase.

La temática que se abordó en esta ocasión tiene que ver con la violencia que ensombrece a la Comarca Lagunera, de acuerdo a las estadísticas e investigaciones de diversas instituciones y empresas. Se hizo un llamado para recordar la dignidad del ser humano, el derecho que posee a su propia integridad física, y para que los diversos actores sociales tomen en serio sus responsabilidades en una situación de injusticia social como ésta.

viernes, agosto 07, 2009

Familias Centenarias de Torreón: los Castañeda Porras


Otra de las familias de origen regional establecidas en Torreón, de acuerdo al censo de 1892, fue la de Plutarco Castañeda, casado con Encarnación Porras. Ella se encuentra registrada con el número 999, y él, con el 1000. La pareja procedía de Rodeo, Durango, donde se casaron el 13 de mayo de 1866, es decir, un año antes de la caída del emperador Maximiliano, según el Libro de Matrimonios de los años 1862-1884.

Por más de 20 años, este matrimonio tuvo su domicilio en Rodeo. Ahí nacieron sus hijos José Delfino de Jesús, bautizado el 8 de febrero de 1870; Úrsula de Jesús, bautizada el 8 de noviembre de 1875; Margarita, bautizada el 30 de diciembre de 1877 y María Macrina, bautizada el 8 de marzo de 1882.

Durante la última década del siglo XIX, la Congregación del Torreón representó una posibilidad de mejores ingresos para las familias de “labradores”, es decir, de jornaleros del campo. La temporada de pizca era una de las más poderosos atracciones para una familia de jornaleros, ya que los ingresos podían ser relativamente altos durante la temporada. Era bien sabido que La Laguna era una de las regiones que mejor pagaban el trabajo de recolección del algodón.

Con estos atractivos en mente, la familia Castañeda Porras se estableció en Torreón. Plutarco, el padre, declara tener 40 años de edad en 1892, y su esposa, 38. Ambos eran “labradores”, y en el censo aparecen con algunos de sus hijos: José, Leandro, Margarita, Vidal, María y Delfino.

domingo, agosto 02, 2009

Escepticismo



De acuerdo a ciertas fuentes noticiosas (El Universal, El Siglo de Torreón), Coahuila es el Estado de la Federación que es más reticente para enviar muestras de pacientes con posible virus de influenza A/H1N1 para ser examinadas por el Instituto Nacional de Referencia Epidemiológica, INDRE.

Esta afirmación se le atribuyó a la Directora Nacional de dicho instituto, Dra. Celia Alpuche. Las fuentes citadas mencionan que la Dra. Alpuche comentó que “el gobierno de Coahuila no ha notificado casos ni enviado pruebas por iniciativa propia a los laboratorios del INDRE”, que es la institución encargada de llevar el conteo oficial de los casos de influenza de este tipo. Solo las envía cuando se le requieren, y solo esas.

El INDRE ha confirmado cientos de casos en los estados colindantes con Coahuila; 537 casos en Nuevo León, 342 en Zacatecas, y 205 en Chihuahua, mientras que de Coahuila solo se han confirmado 4.

Sobre la presunta muerte por influenza A/H1N1 en Torreón, se comentó que los análisis hechos por el IMSS dieron positivo, mientras que las pruebas de la Secretaría de Salud dieron negativas. Por esta razón, las muestras se turnaron al INDRE.