Escudo de Torreón

Escudo de Torreón

lunes, septiembre 28, 2015

Un año de preguntas sin respuestas




Se cumplió un año de los hechos de Ayotzinapa, y la nación sigue conmocionada por un caso de desaparición forzada que continúa sin resolver. Aunque desde las altas esferas del poder se decretó una “verdad histórica” sobre lo sucedido para tratar de poner punto final al asunto, la verdad es que esa “verdad histórica” no pasó la prueba científica de la evidencia, y acabó por derrumbarse. Desde el siglo XVII, Descartes dejó muy claro que la única prueba que vale es la evidencia. El papel desempeñado por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como grupo de investigación independiente en torno al caso Ayotzinapa fue determinante.

La aparente actitud de negación y silencio de las autoridades acabó por exasperar a la ciudadanía. Con la nueva información obtenida por el GIEI, resultó evidente que no hay manera posible de deslindar al Estado (aún por omisión) de los hechos ocurridos en Ayotzinapa, que además no son hechos que ocurran solamente en Guerrero, sino en todo el país. De ahí la cantidad de actos, marchas y ayunos de protesta que tales desidias y silencios han suscitado en México y en el extranjero a lo largo de un año.

El pueblo mexicano está cansado de la inseguridad en que se vive y del clima de falta de garantías individuales. En esta movilización ciudadana a lo largo de un año —que es la decisión de no olvidar— es muy interesante el papel que han jugado las redes sociales como medios de comunicación no controlados por el gobierno. Los “voceros de la verdad” de los grandes consorcios televisivos mexicanos, antes incuestionables, ahora son vistos con desconfianza. La existencia del Internet, de los noticieros independientes y de las redes sociales ha permitido romper ese monopolio de la información oficialista “ex cátedra”, a la vez que la cuestiona y expone. A veces con consecuencias nefastas para los comunicadores, como es el caso de Aristegui y de otros periodistas menos afortunados.

Los Poderes de la Unión, ejecutivo, legislativo y judicial, y en general la clase política mexicana, requieren estar a la altura de la historia. Sus integrantes fueron elegidos para fungir como servidores públicos. Es tiempo de que desechen viejas inercias y se hagan responsables del efectivo cumplimiento de la ley y de la justicia. Es tiempo de acabar con las impunidades y con las alianzas con los poderes fácticos.

La represión del pueblo ciertamente no era ni es uno de los propósitos ni frutos de la Revolución Mexicana. Precisamente, ese movimiento histórico inició como una lucha contra la represión y los abusos de poder de Porfirio Díaz. El olvido de estos principios revolucionarios ha llevado a México a una situación económica más que angustiosa a causa del derroche, de los malos manejos, del encubrimiento, de la corrupción y del robo descarado. Vivimos tiempos que requieren cambios, si no queremos que la nación naufrague entre los escollos del estado fallido.




viernes, septiembre 18, 2015

Viva la "independencia" nacional




La celebración de las fiestas patrias, aunque siempre es entusiasta, deja mal sabor de boca. El motivo principal de la celebración es la “independencia” de México. Pero al hacer una revisión de la historia financiera del país, lo que viene a la mente es que sin independencia económica, no existe independencia política. 

La intervención francesa por la insolvencia del gobierno mexicano fue en su tiempo, un claro ejemplo de esta situación. La deuda externa de un país puede ser el grillete que lo ate en esclavitud a su amo, sea éste un gobierno extranjero o una institución de crédito de talla internacional. No es posible que un país como México, con deudas interna y externa verdaderamente estratosféricas, celebre su “independencia” como nación “soberana”.

Las reformas aprobadas por el congreso, muestran claramente cómo un país “comparte” sus recursos con otro, por causa de las quiebras causadas por la corrupción. Pemex debería ser la industria insignia mexicana, ejemplo y orgullo de empresa nacionalista. Debería ser una industria generadora de recursos para toda la ciudadanía. Pero pareciera que de verdad esos recursos los hubiera “escriturado el diablo” (como decía López Velarde) para meter “cizaña” entre los mexicanos: corrupción, dilapidación de recursos, impunidad, y finalmente, entreguismo al extranjero.

Si funcionara sin corruptelas ni impunidades, Petróleos Mexicanos podría generar los fondos para las cada vez menores pensiones de los jubilados y elevar el ingreso de las familias, y aún le sobrarían excedentes para crecer como empresa. 

Pero nos encontramos con realidades diferentes. El neoliberalismo extremo ha infectado desde el extranjero a nuestras instituciones. En la práctica, no solo Pemex, sino la nación entera funcionan bajo un esquema patrimonialista empresarial –nacional y extranjero- que para nada contempla a la ciudadanía como una comunidad beneficiaria de la riqueza del país. 

Es decir, pareciera que los gobiernos nacionales aceptan cada vez más la idea de que sólo hay gobernantes y gobernados; que los gobernantes son los “accionistas” de una empresa llamada “México” y los gobernados, simples “trabajadores” a sueldo, legalmente ajenos al capital y a los beneficios (excedentes) de la empresa. 

Y para volver al tema de las fiestas patrias, llama la atención la manera como nuestra bandera nacional ha sido sacralizada. Ha sido convertida en un objeto tan sagrado, que no puede ser lavado, ni remendado, sino destruido conforme a ciertas normas y rituales.

Sin embargo, debemos tomar consciencia de que la bandera mexicana es tan solo un símbolo que representa a todos los mexicanos, y no solamente al territorio nacional o al gobierno.


Sería muy deseable que el mismo respeto que se le profesa a la bandera nacional (porque en efecto es nuestro emblema patrio y lo merece) también se le profesara a la población que dicha bandera representa. El respeto a nuestra bandera debería ser también el respeto a todos los mexicanos por parte de las autoridades: el respeto al derecho de toda la población para gozar de la riqueza nacional, de una buena calidad de vida, de garantías relativas a la integridad física y jurídica -demostrar la culpabilidad y no la inocencia-, derecho a la salud gratuita en establecimientos dignos, derecho a un retiro oportuno y suficiente, derecho a contar con instituciones sanas, productivas y transparentes. Pero claro, es menos comprometedor rendir los honores a la bandera, que honrar a todo el pueblo mexicano. 

martes, septiembre 15, 2015

Ceremonia del "Grito"



En medio de un ambiente de alegría, la ciudadanía de Torreón se volcó a las calles para celebrar la fiesta del "Grito". Da gusto ver cómo la gente ha recuperado espacios años atrás desiertos a causa de la inseguridad. Hoy por la noche, los restaurantes y bares, desde la Plaza Mayor hasta la calle Comonfort, se encontraban repletos y muy animados. Mucha gente transitando en coche y a pie, para ir a cenar, a tomar una copa, un café, o bien, para ir a celebrar en la Plaza Mayor. Seguramente en otros lugares de la ciudad, particularmente sobre el boulevard Independencia, el ambiente era similar.

En esta dicha plaza, la ceremonia del "Grito" se llevó a cabo en punto de las diez de la noche, y fue seguida de la exhibición de fuegos de artificio, que duró entre 10 y 15 minutos.



Imágenes de la avenida Allende, y al fondo, la Plaza Mayor 
en plena ceremonia del "Grito"


Felicitaciones para nuestra población, que hoy cumple 108 años de haber sido erigida como ciudad, hecho que ocurrió durante el último lustro del Porfiriato, el 15 de septiembre de 1907. 

Ciudadanos Distinguidos en 2015



Como es costumbre, el H. Ayuntamiento de la ciudad de Torreón –que por cierto, hoy 15 de septiembre cumple 108 años como tal- condecoró como “Ciudadanos Distinguidos” a algunos individuos notables por sus especiales méritos filantrópicos, científicos, literarios y deportivos.

La ceremonia fue presidida por el alcalde de Torreón, Ing. Miguel Riquelme, y se llevó a cabo en el Museo Arocena.




Las preseas otorgadas fueron las siguientes:


La Paca de oro para Yolanda Jaramillo Rodríguez; la Medalla de Oro para Luis Rey Delgado; la Medalla Magdalena Mondragón para Gerardo Moscoso; el Trofeo Cristal para Katia Alvarado Guerrero; el Trofeo Cristal Capacidades Diferentes para Jesús Salvador Montoya Escalera; el Trofeo Oribe Peralta mérito olímpico, para Verónica Saucedo Miranda; el Trofeo Niños Héroes de Chapultepec para Alejandro Boheringer Ortiz; el Trofeo Niños Héroes de Chapultepec Capacidades Diferentes para Patricia Crispín García. Hubo un Reconocimiento Postmortem, para Ramón Sotomayor Woessner.

El Teatro Isauro Martínez



El teatro más representativo de la ciudad, lo es sin duda, el Teatro Martínez, el cual cumplió -el 7 de marzo de 2015- ochenta y cinco años de servicio a la comunidad lagunera como magnífico foro de arte, entretenimiento, y también como sitio de reuniones académicas, políticas y civiles. Sin duda su historia está llena de versatilidad en sus funciones. En la actualidad, la Plaza Mayor favorece su vista, para apreciar su estampa, arquitectura inconfundible y plena de identidad.

El recinto fue inaugurado en 1930, y su primera función teatral se efectuó la noche del 7 de marzo de ese año. Una nota periodística del 25 de febrero de 1930, nos describe la expectación que causaba la inauguración y apertura del teatro, a la vez que nos describe su programa inicial:

“Verdaderamente imponente y solemnísima será la velada inaugural del Teatro “Isauro Martínez”. A ella son invitados de honor el señor general Juan Andréu Almazán, Secretario de Comunicaciones; el C. Gobernador del Estado, señor Nazario S. Ortiz Garza; el C. Alberto Terrones Benítez, Gobernador del vecino Estado de Durango; las principales autoridades civiles y militares de la ciudad; todos los señores gerentes de las Casas Alquiladoras de Películas de México, así como todos los señores empresarios de espectáculos del país”.

“La función inicial del Nuevo Coliseo tendrá verificativo la noche del viernes 7 de marzo próximo, y será cubierta con un magnífico programa formado por atracciones de gran prestigio internacional, ex profesamente contratadas para tan excepcional festividad, que será marcada con letras de oro en la historia del teatro en Torreón”.
“QUIEN TE QUIERE A TI” preciosa y afiligranada comedia moderna, sorprendente y espléndida es la obra que llevará al palco escénico esa noche, la Gran Compañía de Comedias selectas del ilustre primer actor MANUEL TAMÉS, en donde figura la simpatiquísima MARUJA GRIFFEL. 

El gran Tamés logra hacer en esta obra su creación de creaciones, hábilmente secundado por la pléyade de artistas de verdad que le acompañan. ESPARZA OTEO, el popular compositor y GUTY CARDENAS, laureado cancionero yucateco, deleitarán al selectísimo auditorio de esa noche con sus últimos éxitos artístico-musicales, y la Orquesta Sinfónica de Torreón ejecutará maestramente estupendas selecciones, al principio e intermedios de la función”.

“A medida que transcurren los días, aumenta el entusiasmo entre todas las clases sociales, por asistir a la referida velada de inauguración; la verdad de esto queda reflejada en la relativa rapidez con que se están expendiendo los boletos de admisión para tan espectacular festividad. Diariamente y a toda hora, se ven grupos de personas adquiriendo sus localidades para esta función, en la taquilla del Teatro Princesa”.

  
Fay Wray


El cine sonoro resultaba ser una gran atracción. Para el año nuevo, el 1 de enero, de 1931 la cartelera del Teatro Martínez incluia una película sonora, “Las cuatro plumas” (“The four feathers” título original) descrito como “ultramaravilloso espectáculo sonoro con música y sonidos admirabilísimos” con la “suprema actuación de los famosos artistas Richard Arlen y Fay Wray, secundados por lo más selecto de cinelandia. Romance. Tragedia. Emoción. Arte”. 


Richard Arlen

Esta era una novela escrita por A.E.W. Mason, adaptada por Hope Loring y protagonizada por Richard Arlen, Fay Wray y Clive Brooke. Esta película de Paramount fue estrenada en junio de 1929 en Estados Unidos.

lunes, septiembre 07, 2015

Nuestro Himno Nacional



Francisco González Bocanegra


Durante el año de 1853, siendo presidente Antonio López de Santa Anna, y para mayor seña, el 12 de noviembre, el gobierno mexicano convocó a un concurso para premiar el mejor trabajo que pudiera hacer las funciones de “Himno a la Patria”.  A juicio del jurado, el ganador fue el potosino Francisco González Bocanegra. Su “Himno”, de diez estrofas, fue declarado el ganador del certamen en el Diario Oficial de la Federación, el 3 de febrero de 1854.

Ese Himno, al que ahora conocemos como “Himno Nacional Mexicano” es muy interesante, porque manifiesta claramente el sentir de la época sobre los héroes que nos dieron Patria. Muchos protagonistas e innumerables testigos de la gesta libertaria, aún vivían. Y el himno de González Bocanegra fue aclamado por los mexicanos por patriótico y veraz.

Sin embargo, habrá que preguntarse por qué el Himno Nacional Mexicano, compuesto durante la ya mencionada era de Santa Anna, quien fuera enemigo jurado y traidor a Iturbide, menciona precisamente a Iturbide como libertador en su estrofa VII y elogia el Plan de Iguala en la IX, y no dedica una sola palabra a Hidalgo o a Morelos, a Javier Mina ni a Vicente Guerrero. Y cito: 

Estrofa VII "Si a la lid contra hueste enemiga, nos convoca la trompa guerrera, de Iturbide la sacra bandera, mexicanos, valientes seguid. Y a los fieles bridones les sirvan las vencidas enseñas de alfombra; los laureles del triunfo den sombra a la frente del Bravo Adalid".

Estrofa IX “Y el que al golpe de ardiente metralla de la Patria en las aras sucumba, obtendrá en recompensa una tumba donde brille de gloria la luz: y de Iguala la enseña querida a su espada sangrienta enlazada de laurel inmortal coronada formará de su fosa la cruz”.

Estas “omisiones” muestran que en los primeros tiempos de la República, nadie le disputaba a Iturbide el honor de ser el Libertador de México. Iturbide era percibido como el iniciador y consumador de la Independencia Mexicana en base al Plan de Iguala (24 de febrero de 1821), los Tratados de Córdoba (24 agosto de 1821), la entrada triunfal a la ciudad de México, por fin independiente (27 de septiembre de 1821) y la redacción del Acta de Independencia del Imperio Mexicano (28 de septiembre de 1821).  

Además, a Iturbide se le percibía como un Defensor de la Fe que separó políticamente a México. Y lo hizo para no tener que obedecer los decretos de una España que, desde 1820, se tornó furiosamente jacobina y anticlerical, y que preparaba la legislación para que en Nueva España se desmantelara el poder del clero y los fueros del ejército. Evidentemente ni el clero novohispano, riquísimo y poderoso, ni los grupos de poder, iban a obedecer sumisamente estos decretos.

Este cronista no es en lo absoluto un clerical, y cree firmemente en la primacía del Estado sobre las iglesias. Sin embargo, como historiador imparcial hay que reconocer que fue el clero quien alentó la independencia política de México como medio para mantener su poder y sus privilegios. Por esta razón, el Acta de Independencia de México es un documento poco difundido. “Dice demasiado” por quienes lo firman.


Los otros héroes posteriormente conocidos como forjadores de la independencia, adquirieron relevancia cuando Vicente Riva Palacio, nieto de Vicente Guerrero, escribió la versión oficial y liberal, de la historia Patria, en la cual su abuelo era el heredero directo de una estafeta imaginaria que comenzaba con Hidalgo.

domingo, agosto 30, 2015

Construyamos una nueva cultura




¿Arte, o maltrato?


El pasado martes, el gobernador Rubén Moreira promulgó la reforma de ley de Protección y Trato Digno de Animales, con la cual quedaron desterradas las corridas de toros en Coahuila.

En un momento como el actual, en que el país sufre los terribles impactos de la baja histórica del petróleo, la devaluación incontrolable de la moneda (solo una economía fuerte puede tener una moneda fuerte) y de los problemas sociales de inseguridad, corrupción generalizada e impunidad. En un momento como éste, con una pobreza creciente, baja brutal de los niveles de calidad de vida de la mayoría de los mexicanos… en un momento así, habrá gente que piense que el asunto de las corridas de toros es una verdadera nimiedad. 

Un buen segmento de la población coahuilense expresa comentarios como éstos: ¿A quién le importan los toros? ¿A quién le importa lo que pase con los animales, si son solamente eso, animales? “Son cosas, ni siquiera sienten”. Y como casi nadie cree que realmente se esté tomando en serio el asunto del maltrato animal, muchos cuentan con diversas hipótesis sobre el tema. Algunos opinan que “la prohibición consiste en una mera distracción para la ciudadanía, para que dirija su mirada hacia asuntos menos sensibles para el gobierno estatal”. Para otros “se trata de una venganza política”. 

Suponiendo, sin conceder, que efectivamente la causa de la reforma a la ley fuese el afán de distraer a la ciudadanía de otros temas realmente escabrosos, o que hubiera venganzas de por medio, hay mucho de fondo en lo cual debemos reflexionar.

El gusto por la violencia y por el derramamiento de sangre de humanos y de animales efectivamente puede ser parte de una cultura. Los romanos construyeron un enorme y bien equipado coliseo (con todas las mejoras técnicas de la época) para poder disfrutar la vista de gladiadores destripándose unos a otros hasta morir, o bien, para presenciar el combate entre humanos y animales, animales contra animales, e incluso, para ver morir a los cristianos quemados, devorados por leones o destrozados por verdugos. Y vaya que la gente aplaudía el “arte” de gladiadores y verdugos, y todas las “suertes” que sabían hacer. Esto era parte de la cultura romana y de su identidad como pueblo.

Los aztecas, posteriormente conocidos como mexica, también contaban con una cultura sanguinaria, y era muy propia de ellos, era parte de su identidad religiosa.

Pero el punto a reflexionar es el siguiente: ¿en México debemos perpetuar una cultura sanguinaria, una cultura de la violencia, simplemente porque es “nuestra”? Porque en este momento histórico las desapariciones forzosas, los secuestros, la tortura, el asesinato se han convertido en parte de nuestra cultura nacional. ¿Debemos perpetuarla simplemente porque es nuestra?


Si las instituciones gubernamentales no hacen respetar los derechos humanos, sería muy ingenuo pensar que con los de los animales sería diferente. En primer lugar, debemos caer en la cuenta de que al igual que los humanos, los animales son seres vivos que sienten el dolor físico y que tienen emociones, sobre todo los más desarrollados. ¿Sería mucho pedir que la ciudadanía, no el gobierno, comience a ejercer e imponer una cultura de respeto hacia los animales evitándoles todo maltrato innecesario? 

No se trata de volvernos vegetarianos, se trata de que los animales de rastro sufran lo menos posible a manos de los matanceros; se trata de que los choferes no se abalancen divertidos sobre perros o gatos aterrorizados por el tráfico, que ya no haya mascotas colgadas, quemadas vivas o apaleadas. Se trata de una guerra contra la violencia. A nuestra cultura nacional le urge renovarse, por nuestro propio bien.  

viernes, agosto 21, 2015

En caída libre





Hace 54 años, en enero de 1961, se le comunicó a la población de la Comarca Lagunera que el precio de la leche subiría quince centavos. En efecto, las pasteurizadoras Laguna y Nazas de Torreón, y la Higiénica de Gómez Palacio, dieron a conocer que el frasco de un litro de leche pasaría de costar un peso y sesenta centavos, a un peso con setenta y cinco centavos. Esta noticia se difundió en anuncios desplegados en los diarios locales.

Las razones que dieron las pasteurizadoras a la Dirección General de Precios de la Secretaría de Industria y Comercio para justificar el aumento de la leche fueron las siguientes: el aumento del precio en los forrajes: la harinolina subió un 40%; la cascarilla subió un 125%, y el salvado, un 20%. Se argumentó además un aumento del 100% en el precio del combustible, y 23% de aumento en los salarios.

Esta noticia fue recibida con gran descontento en todas las centrales obreras, y como es natural, entre las familias humildes. Algunos líderes sindicales protestaron por el alza ante el gobernador de Coahuila. El mandatario estatal se encontraba en Torreón por esas fechas. Otros trataron de mostrar su inconformidad ante el delegado de Industria y Comercio, quien, al parecer, se ausentó de la ciudad para evitar la confrontación. La Federación Revolucionaria de Trabajadores del Estado de Coahuila se inconformó ante el Presidente de la República.

Analicemos ahora cuál era la capacidad de los laguneros para inconformarse con las alzas de los productos básicos. Quince centavos de aquella época representaban aproximadamente un sexto de la milésima parte de nuestro peso actual. Y por esta “insignificante” suma, la población se sentía agraviada y se manifestaba. La ilusión creada por los “nuevos pesos” mexicanos desde enero de 1993, ha tratado de ocultar y de arrojar al olvido la enorme diferencia que existe entre la capacidad adquisitiva de la población de aquellos años y la actual.

La pauperización ha sido un proceso continuo para los mexicanos. Nos hemos acostumbrado a la pobreza, a la crisis, a los constantes aumentos en los precios de todo y a la continua devaluación del peso. La supresión de los tres ceros de nuestra moneda en 1993 equivale a la extirpación de la memoria colectiva, a la desaparición de recuerdos políticamente “incómodos”, puntos de referencia para calibrar la verdadera magnitud del desastre económico que se ha venido gestando en México desde los años setenta, y cuyas raíces se encuentran en la mala administración pública, en la corrupción y la impunidad como prácticas generalizadas en la sociedad mexicana.





Cambio de tema. En Coahuila se encuentra en debate la prohibición de las corridas de toros a causa del maltrato contra los animales. A un sector de la ciudadanía coahuilense le parece que esta es una jugada política para distraer la atención de otros temas que realmente merecen el escrutinio público. Y claro, están los aficionados a la tauromaquia que por ningún motivo quisieran ver el fin de la “fiesta brava” en nuestro estado. Y existe también un amplio sector de la población, particularmente urbana, que realmente desea la desaparición y penalización del maltrato innecesario contra los animales en general y no solamente contra los de lidia, cualquiera que sea la razón que impulse a los legisladores.  

lunes, agosto 17, 2015

Nubes de tormenta




Torreón comenzó su historia como un rancho algodonero de mediados del siglo XIX. No hubiera llegado a más si no hubiera sido por el hecho de que en sus terrenos se cruzaron dos vías de ferrocarril: la del Central Mexicano y la del Internacional Mexicano, en el lapso 1884-1888. En ese momento, ese cruce se convirtió en el ferropuerto de una ya para entonces próspera Comarca Lagunera, una región productora de algodón. 

El ferrocarril representaba un transporte económico y rápido hacia otras partes de México y hacia los Estados Unidos. Los pizcadores que necesitaban los algodonales durante la temporada de cosecha llegaban en esos trenes, procedentes de Zacatecas y de estados más lejanos. También llegaban comerciantes y proveedores de servicios.

Muchos otros venían del extranjero a probar fortuna en una de las regiones más bonancibles de México. Chinos, españoles, ingleses, franceses, alemanes, estadounidenses, turcos, griegos, la lista de nacionalidades de quienes llegaban ocuparía decenas de denominaciones. Los ferrocarriles trajeron también consigo la tecnología de la era industrial: la fuerza motriz del vapor, la electricidad, el motor a explosión. Los generadores eléctricos de muchos ranchos y haciendas laguneras llegaron en plataformas del ferrocarril, al igual que los automóviles.

La Comarca Lagunera, por sí sola, era “el cuerno de la abundancia”. Era una población que surgió por su potente economía agroindustrial, por la vocación empresarial de sus hombres de negocios, por las redes de intereses comunes que crearon estos empresarios para aprovechar los nichos de oportunidad del mercado nacional e internacional. 

También era característico en la región el amor al trabajo duro de los jornaleros y obreros comarcanos. Hombres humildes y leales que no se echaban atrás ante las jornadas agotadoras, y que se enorgullecían precisamente de eso: de ser muy trabajadores. Gente sencilla, orgullosa. 

Como Cronista de Torreón, me pregunto ¿cómo se vino abajo ese emporio, esa brillante dinámica económica y social? Siento verdadera tristeza cuando recorro el centro de nuestra ciudad y veo tanto deterioro, tantos locales cerrados, edificios completos que fueron nuestro orgullo y que ahora parecen ser parte de una ciudad fantasma. De la Calzada Colón al poniente parece ser una ciudad abandonada. Demasiados edificios para tan poca gente que transita por ahí. Debo exceptuar las avenidas Hidalgo y Juárez, de la calle Falcón al poniente, que aún conservan tiendas muy concurridas. Pero por la noche, insisto, toda esa área es una ciudad fantasma.

¿Cómo explicar tanto deterioro físico y económico? Bueno, los años de violencia continua constituyeron un factor de primer orden. ¿Quién quería mantener un negocio para pagar “seguridad” a los extorsionadores? Secuestros, asaltos, todos estos elementos negativos causaron una gran fuga de familias de empresarios y de capitales de nuestra región, con el consiguiente cierre de negocios y pérdida de empleos.

Ahora, la nube negra que parecía cubrir solamente a La laguna, amenaza a todo México: violencia, caída de los precios del petróleo, cierres de empresas, corrupción, impunidad, partidos políticos que representan únicamente a sus propios intereses, pérdida de confianza en las autoridades de los tres poderes, devaluación del peso (más de 16,000 por dólar, si recordamos que hay tres ceros ocultos para provocar “amnesia política”), entreguismo a los EEUU. ¿Cuánto más bajo se puede caer? ¿Qué país les estamos dejando a nuestros hijos?



martes, agosto 11, 2015

Curiosidades del "Torreoncito"






Mucho se ha especulado sobre el propósito y funciones del torreón que le dio nombre a nuestra ciudad. Es muy frecuente escuchar que se construyó para “vigilar las crecientes del río”. Nadie como Leonardo Zuloaga, fundador del Rancho del Torreón, para arrojar luz sobre este punto. En el libro publicado en 1999 por el Archivo General del Estado de Nuevo León que lleva por título “La Región Lagunera y Monterrey. Correspondencia Santiago Vidaurri – Leonardo Zuloaga 1855-1864” de Leticia Martínez Cárdenas (compiladora) resulta de interés la carta que lleva el folio 9665, en la página 7 de dicha recopilación. 

Esta es una carta de Leonardo Zuloaga a Santiago Vidaurri, gobernador del entonces estado de Coahuila y Nuevo León, fechada en la Hacienda de Hornos el 19 de abril de 1856. En ella, Zuloaga expresa que, y cito textualmente:

“Debo poner en conocimiento de vuestra excelencia que el Torreón es la mejor y más principal finca que tengo, y cuyo nombre le viene de que cuando la comencé a fundar, lo primero que hice en ella, fue un torreón donde se pudiera escapar de los ataques de los bárbaros, la gente que trabaja”.

El torreón que actualmente se encuentra en una de las esquinas del Museo del Algodón, en La Alianza, es un segundo torreón construido en el casco de la hacienda, ya que en ese 1868 una fuerte avenida del Río Nazas derribó al original, situado cientos de metros más al norte, seguramente en contigüidad a las labores de cultivo, si hacemos caso al dicho de Zuloaga, que buscaba proteger a los trabajadores de un repentino ataque de indios enemigos.
Por otra parte, comentamos que en el mismo sitio histórico en que se localiza el torreoncito, actualmente parte del “Museo del Algodón” existió el “Museo el Torreón”. En su interior se exhibían algunos restos de loza doméstica encontrados en el interior del viejo canal de La Perla durante las excavaciones de que fue objeto.

En aquella época me llamó la atención de manera particular un plato de loza del cual solo se había recuperado la mitad, y en el cual los antropólogos a cargo pudieron identificar las palabras “Ironstone J & G Me” “Hnl” “Engla” asignándole como período de fabricación el de 1851-1890. El medio plato mostraba un sello de fábrica del cual solamente puede verse la mitad.





El medio sello de fábrica que estaba visible correspondía en realidad a los fabricantes de la loza tipo “granito blanco” o “Ironstone”, los ingleses James & George Meakin. El sello con el que distinguían las piezas de su fábrica consistía en un escudo heráldico sostenido por el león y el unicornio de Inglaterra, superado por la corona inglesa de San Esteban. Arriba decía “Ironstone China”, y abajo, “J & G Meakin” “Hanley” “England”.

En el siglo XIX, su firma era bien conocida por su “loza granito blanco” (“Ironstone china” sin decorar) que imitaban la porcelana francesa de la época. Sus manufacturas se exportaban principalmente a los Estados Unidos.


Un detalle importante en este caso que tratamos, es que James & George Meakin incorporaron la palabra "England" al sello de su loza hasta después de 1890. Por lo tanto, el medio plato recuperado en el Canal de la Perla en realidad es de una fecha que oscila entre 1890 y 1907, ya que durante ese período la fábrica J & G Meakin usó en su loza el sello que he mencionado. Este dato es muy significativo, porque indica que el plato recuperado fue manufacturado entre 1890 y 1907, período durante el cual la estación del Torreón pasó de congregación a villa, y luego a ciudad. 

martes, agosto 04, 2015

Entre la crónica y la historia





En la actualidad, muchas personas se preguntan qué diferencia existe entre las funciones de la crónica y la historia, es decir, entre un cronista y un historiador. La pregunta no deja de ser interesante, y la respuesta, bastante oportuna.

En el siglo XIX, el significado original del término “Chrónica” no había cambiado. “Crónica”, de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, 5ª edición, era la “Historia en que se observa el orden de los tiempos”. Según esta misma fuente, el cronista era “el autor de una crónica o el que tiene por oficio escribirla, “chronicorum scriptor” (es decir, escritor de las crónicas). Por lo general, y como sucedía desde la Edad Media, se trataba del cronista oficial designado para esa tarea.

Con el advenimiento del siglo XX y la aparición de los medios masivos y las telecomunicaciones, surgió una nueva manera de percibir la realidad: la realidad del presente inmediato. Y fue en este momento histórico en que se desarrolla un nuevo oficio: el del cronista de la inmediatez, que corresponde muy bien al del cronista mediático, o sea, la persona que narra sucesos a medida que éstos transcurren. El cronista deportivo es un muy buen ejemplo. Se trata de la persona que tiene por oficio narrar e interpretar la realidad que estamos mirando (en la TV) u oyendo (en la radio).

Esta nueva profesión se basa en la sincronía como estrategia de lectura de la realidad. La sincronía implica simultaneidad entre el hecho, y la narración del hecho. Sin embargo, estos cronistas deportivos nada tienen que ver con las funciones del cronista oficialmente designado para investigar y escribir la historia del lugar. Antes bien, puesto que la percepción de la realidad se ha vuelto más ágil, el cronista oficial incluye en su “presente” los hechos de relevancia social del momento (recordemos que el cronista ordena y registra los hechos partiendo del pasado hasta el presente).

Un cronista oficial puede trabajar, y de hecho trabaja, con las dos estrategias de abordaje del tiempo: la diacronía y la sincronía. Por el recurso de la diacronía (a través del tiempo) puede dar cuenta de los hechos del pasado y aquilatar la importancia que realmente tuvieron (es decir, hacer historia) y por el de la sincronía, narrar e interpretar los hechos del presente, los que son aparentemente relevantes y compartidos por la comunidad, aunque sin haber pasado aún por el juicio de la historia.

Precisamente estas dos maneras de entrar en relación con el tiempo, la diacronía y la sincronía, constituyen la base del doble nombramiento del cronista oficial, primero como cronista (historiador) y segundo, como notario histórico (intérprete y narrador de calidad del presente). Queda claro pues, que en la función de Cronista Oficial y Notario Histórico, no hay falsas disyuntivas entre el historiar y el referir los hechos del presente.

El investigador social que quiere documentar la vida cotidiana de una comunidad en sus diversos aspectos, acude no a la crónica, sino directamente a los archivos mediáticos, es decir, a los archivos de los medios impresos o de los medios audiovisuales. De ahí la importancia de las hemerotecas, filmotecas y fototecas.


La crónica oficial no pretende el registro de todas las actividades de la comunidad sobre una base cotidiana (eso ya lo hacen los medios masivos), sino discernir con inteligencia y consignar cuáles de esas actividades, conductas o fenómenos sociales son y serán verdaderamente significativas para la comunidad.

lunes, julio 27, 2015

Tauromaquia en Coahuila





De entre las cosas que nos llamaron la atención la semana que terminó, mencionaremos que, en respuesta  a innumerables solicitudes de ciudadanos coahuilenses, la Secretaría de Medio Ambiente analiza el tema de la supresión de las corridas de Toros.

Las autoridades de dicha dependencia en Coahuila han comentado que el tema se analizará, ya que siempre ha estado presente en la agenda en los grupos conservacionistas y de protección a los animales, con el propósito de que las corridas, como las conocemos, sean prohibidas en el estado de Coahuila.

No estamos en contra de lo que la tauromaquia tiene de tradición, de arte o de fiesta. Únicamente estamos en contra de que nuestro país sancione alegremente las prácticas crueles, ya sea en las corridas de toros, o en cualquier otra actividad que involucre abuso cruel contra la integridad personas o animales.

Lo interesante del asunto es que quienes están a favor de las corridas de toros, declaran de manera abierta que efectivamente, en las corridas hay violencia y agresión cruenta. Pero que no tienen interés en cambiar esta situación, porque “es parte de la idiosincrasia” (es decir, de la cultura o costumbres en común) de los mexicanos. Pero no hay cultura que sea inmodificable, esto lo sabe cualquiera.

Si festejáramos todo lo que es nuestro, simplemente porque es nuestro, (las corridas de toros no son de origen mexicano ni español, sino árabe andalusí) tendríamos que aplaudir, celebrar y perpetuar la “corrupción” como una de las formas más “nuestras” de conducta. Esto sería absurdo. Evidentemente, tenemos el deber de modificar, por medio de la educación cívica y de la sensibilidad, aquellos rasgos de nuestra cultura que sean bárbaros o indeseables.

La crueldad ejercida contra cualquier ser humano o animal no es algo agradable ni deseable, al menos para quienes aún tienen sensibilidad como para ponerse en el lugar del otro. Una alternativa viable para los empresarios de la tauromaquia, es la de las corridas de toros portuguesas, (recorte) donde el toro no es lastimado en lo absoluto, y que son eventos que constituyen verdaderos éxitos de taquilla y de entretenimiento.

En México, lamentablemente, la raíz del mal se encuentra en la tendencia enfermiza de muchas personas que obtienen satisfacción al agredir al más débil (al que no se puede defender) mientras tengan oportunidad (es decir, mientras la sociedad o las leyes lo permitan, desconozcan, toleren o disimulen).

Ahora bien, sería un disparate pensar que sólo los toros padecen trato cruel. El llamado para reconsiderar y cambiar las actitudes innecesariamente crueles incluye toros, todo tipo de animales de rastro, los perros sin dueño que vagan por la calle, gatos, etc. La crueldad en México existe desde hace mucho tiempo, no es ninguna moda. La lucha contra la crueldad tampoco es una moda, existe desde que hay mexicanos compasivos que hablan y actúan a favor de los animales maltratados.


De hecho, en Coahuila es mayoría la gente que busca desterrar la crueldad del ámbito de nuestra vida cotidiana. ¿Será eso precisamente lo que temen los promotores de la fiesta brava, que saben que ellos son la minoría?

viernes, julio 17, 2015

Donald Vs. Donald








El señor Donald Trump ha reincidido en sus comentarios racistas y antimexicanos, en esta ocasión, con motivo de la legendaria (por decirlo con un eufemismo) fuga del poderoso capo, el “Chapo” Guzmán. 

La principal “queja” de Trump es que “los mexicanos llevan droga a los Estados Unidos”. Y a esos traficantes de droga los incluye en el mismo saco, sin diferenciar, con los emigrantes que van a buscar mejores condiciones de vida a base de trabajo y esfuerzo y que tanto bien le han hecho a la economía de aquél país. 

Pero hay algo en la argumentación de Trump que lo hace ver como el aprendiz de político ramplón que es: si hay trasiego de droga a los Estados Unidos, es porque en los Estados Unidos hay millones de viciosos con dinero que compran esas substancias. Como empresario, Trump sabe perfectamente que donde hay un nicho de oportunidad, los emprendedores lo aprovecharán, sin duda alguna.

El señor Trump, en su afán de aparecer como un precandidato republicano moral y honesto, de manera calculadamente hipócrita se expresa de los mexicanos en general como si fueran los malvados vendedores de droga que van a Estados Unidos y “pervierten” a sus honestos, felices y sanos ciudadanos. 

Si aspira a ser un buen presidente y combatir la importación de drogas, debe comenzar por desterrar el vicio de su propio país. Por otra parte, no todo consumo de droga es ilegal en los Estados Unidos. Los ex combatientes de las diversas guerras que Estados Unidos ha sostenido contra otros países, tienen permiso legal para el consumo de drogas, de una manera vitalicia. Es el privilegio (triste privilegio) que su gobierno les otorga. 

La verdad, y sin justificar jamás la producción, venta ni consumo de esta clase de drogas, consideramos que una semana sin trasiego de dichas substancias al vecino país del norte, enloquecería a sus ciudadanos adictos, y crearía un verdadero caos sanitario, político y social.

La trayectoria de Trump ha sido la de un empresario y publicista de carácter estridente, que está acostumbrado a llamar la atención, más por sus fanfarronadas, sus exabruptos fuera de lugar y su autoritarismo, que por una visión serena, realista y constructiva. Basta con recordar sus apariciones en el reality show producido y dirigido por él mismo “El aprendiz” (“The apprentice”) para comprender que le gustan los golpes sensacionalistas.


El señor Trump puede aspirar a la precandidatura republicana para la presidencia de los Estados Unidos. Pero aún en el caso de que fuera efectivamente nominado como candidato oficial, jamás ganaría. Expresarse como se expresa públicamente de los inmigrantes latinos, tiene un enorme costo político, tan grande que ningún político de verdad lo asumiría. Y es que el señor Trump tiene un gran enemigo a vencer: su propio ego. 

miércoles, julio 08, 2015

101 años del Pacto de Torreón


 


El día de hoy, 8 de julio de 2015, se cumplieron 101 años de la celebración del llamado “Pacto de Torreón”. Este pacto fue celebrado entre las fuerzas villistas y carrancistas. El motivo de esta reunión de ambas fuerzas revolucionarias en el Banco de Coahuila de Torreón, era el de zanjar las diferencias que habían surgido entre la División del Norte y el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza.

El Banco de Coahuila tenía su sede en un edificio, desgraciadamente ya desaparecido, que se ubicaba en la calle Zaragoza 423 sur, entre las avenidas Hidalgo e Iturbide (ahora Presidente Carranza).

Entre otros, resultado de las pláticas de esta reunión de fuerzas villistas y carrancistas (4 - 8 julio de 1914) lo fue el acuerdo de celebrar la famosa Convención de Aguascalientes. El origen de esta convención se encuentra en el mencionado Pacto de Torreón.

Con motivo de este nuevo aniversario de la histórica reunión, el Ayuntamiento de Torreón y el Comité Ciudadano de Festejos Históricos, a través de sus representantes, develaron una placa alusiva. 




Fueron testigos el Cronista Oficial de Torreón y el Cronista Oficial de Matamoros, representante de la Asociacion Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas en la zona norte del país. También el Cronista Oficial de Gómez Palacio, Durango, estuvo presente.  


lunes, junio 29, 2015

Los Abularach y Talamás

Belén


Al revisar algunas fuentes de información sobre inmigrantes en Torreón, nos encontramos con registros de familias enteras. Entre las muchas de origen palestino, tenemos el caso de los Abularach y Talamás. El mayor de ellos, conforme a los registros levantados entre 1932 y 1944, era Pacífico Abularach y Talamás, nacido el 6 de diciembre de 1896 en Belén (Palestina). 

Llegó a México por Piedras Negras, Coahuila, el 21 de febrero de 1913, apenas a tres días de terminada la “Decena Trágica” que depuso a Madero y encumbró a Victoriano Huerta. Estaba casado con la señora Elena Talamás de Talamás, nacida el 27 de julio de 1906 en Saltillo, aunque de nacionalidad palestina. 

La pareja vivió en Torreón y posteriormente se mudó a Saltillo. Para la fecha en que fue levantado el registro, contaban con tres hijos: Carlos, Isabel y María Rosa. A Pacífico le seguía en edad María Abularach y Talamás, nacida el 25 de julio de 1907 en Belén, en Palestina. Entró a México, al igual que su hermano, por Piedras Negras, Coahuila, el 21 de febrero de 1913. Soltera, sus domicilios se ubicaron primero en la Privada Rayón No. 109, y posteriormente en Abasolo 37 poniente.

La menor de las hermanas era Margarita Abularach y Talamás, quien nació el 4 de noviembre de 1910 en Haití. Esta fecha implica que los hermanos Abularach pasaron algún tiempo viajando entre Palestina y México, con escalas en algunos lugares. En 1932 contaba con 21 años de edad, permanecía soltera junto con su hermana mayor María, también soltera en 1932.

Con los tres hermanos Abularach, llegó también la señora Emilia Abularach y Abusade, nacida el 11 de mayo de 1878 en Belén, en Palestina. Estaba casada con el señor Matías Talamás, y su fecha de ingreso a México es la misma que la de los anteriores mencionados: 21 de febrero de 1913, por Piedras Negras, Coahuila. 

Al igual que los anteriormente mencionados, Emilia residió primero en la Privada Rayón No. 109, y posteriormente en Abasolo No. 37 poniente. La partida de bautismo de María Rosa Talamás Abularach se encuentra depositada en la parroquia de Guadalupe, en Torreón, acta No. 56 del 19 de febrero de 1919. 

En ella consta que María Rosa nació el 15 de enero de 1915, hija legítima de Matías Talamás y de Emilia Abularach. Sus abuelos paternos lo fueron José Talamás e Isabel de Talamás, y los maternos, Jorge Abularach y Carmen de Abularach. Los padrinos de bautismo fueron Miguel Murra y Carmen Talamás de Murra.

Y para hablar de otra cosa: realmente es una pena que, por la voracidad de algunos coyotes y comerciantes, se desperdicie la cosecha regional de melón. Hacen bien los meloneros al vender directamente al púbico su mercancía, sin intermediarios que les despojen del valor de su trabajo e inversión sólo por el mezquino deseo de ganar más.


El melón y la sandía son frutas que tienen un alto contenido de azúcar y que se cultivan extensamente en nuestra región. Por la riqueza de azúcar de estas frutas, y su exquisito sabor, sería una opción fermentarlas y fabricar con ellas licores y destilados de melón y de sandía. Es decir, dejarlas de vender como materia prima, e industrializarlas. 

Como es bien sabido, por la fermentación etílica, el azúcar de las frutas se transforma en alcohol. Puede obtenerse una bebida fermentada de melón o de sandía para embotellarse, o bien, podría destilarse el jugo fermentado para obtener un sofisticado destilado de melón o de sandía. Pero claro, se requiere de la inversión inicial. Y sin embargo, es una alternativa.  

lunes, junio 22, 2015

Medios y control social en la historia







Para iniciar, menciono la existencia de una gran falta de educación vial y de respeto al peatón en la Comarca Lagunera. Pareciera que automovilistas y camioneros creyeran que calles y avenidas son exclusivamente para el uso de los vehículos automotrices. Quizá creen que los peatones tenemos alas para transitar por espacios etéreos, sin tocar “sus” preciadas calles y avenidas. Todos hemos visto casos de ancianas que a duras penas y con verdadero terror, cruzan la cinta asfáltica, presionadas por los conductores se les echan encima, sin querer disminuir su velocidad. Pareciera que incluso aceleran para cortarle el paso a la anciana. Realmente es una pésima actitud faltarles al respeto a los peatones. Da la impresión de que se trata de un fenómeno social de clasismo o discriminación sobre ruedas. Considero que el ayuntamiento de Torreón debe crear la multa por falta de respeto al peatón. A ver si así nos vamos educando. 

Y para entrar en materia: durante la primera década del siglo XX, el Magonismo era el soporte ideológico de lo que se esperaba fuera una revolución armada que saneara al país, adelantándose incluso al movimiento de Madero. En verdad contaba con un fuerte trasfondo liberal, con lo que tenía de anticlerical y anti-imperialista, y con el tiempo adquirió los elementos anarquistas que le caracterizaron. Quizá el Magonismo fue, a su manera, la reacción dialéctica contra la creación del Estado Fuerte que propugnaban los liberales mexicanos del primer tercio del siglo XIX. El Positivismo socioeconómico y el Darwinismo Social, instalados cómodamente a la sombra del Porfiriato, orientaron la beligerancia del Magonismo contra la entonces llamada “trinidad maldita”: el capital, la autoridad y el clero.

Es innegable que el Magonismo y los hechos violentos que originaron constituyeron verdaderos fenómenos sociales, es decir, de naturaleza colectiva y compartida.

No se les podía negar su naturaleza de estallidos sociales que buscaban el remedio de situaciones angustiosas de agravio e insatisfacción popular.

Desde finales del siglo XVII, el filósofo inglés John Locke había establecido que la misión del Estado era la de proteger los derechos y las libertades de los ciudadanos en su conjunto y totalidad. Que si el Estado no cumplía con esta misión, el pueblo podía demandárselo.

Sin embargo, la experiencia histórica muestra que el poder no se suicidaba y que tendía a perpetuarse. Los periódicos mexicanos de junio-julio de 1908 lanzaron de inmediato el epíteto de “ladrones” sobre los revolucionarios magonistas que por la fuerza de las armas tomaron los poblados de Las Vacas (Acuña) y Viesca, para proclamar a los cuatro vientos que no se trataba de revolucionarios. Y esto, aunque algunos de estos revolucionarios, ya presos, declararon serlo. Y en cuanto al periódico “El Diario” que dijo que efectivamente se trataba de revolucionarios, reconociendo con ello de manera implícita que en México existían agravios sociales por saldar, los otros diarios lo tildaron de “traidor”.

Vemos en estos hechos históricos una confirmación del postulado de la escuela de Frankfurt, la cual propuso que el poder político y económico tiende a forjar alianzas con los medios de comunicación masiva para mantener la apariencia de bienestar social y conservar en funciones el aparato productivo. Es decir, los medios deliberadamente crean una realidad mediática “aceptable” para que la sociedad la asuma como “la verdadera y reconfortante realidad”.