Escudo de Torreón

Escudo de Torreón

lunes, octubre 03, 2016

Cultura de guerra





Cuando uno lee ciertos artículos de los diarios del siglo XIX y los del siglo XXI, pareciera no haber diferencia en cuanto a los reportes sobre robos y violencia. Da la impresión de que el país sigue exactamente igual. 

Un texto de corresponsalía del diario decimonónico “El Universal” fechado en Durango el 28 de marzo de 1849, menciona, y cito a la letra: 

“El lunes 26 del corriente fueron asaltados hacia el punto llamado Chachamole, camino de esta ciudad para Nombre de Dios, D. Jesús Castañeda, residente de Zacatecas, D. Mariano González, de Nazas, y dos o tres mozos que acompañaban a ambos. 

El número de los bandidos no bajaba de veinte, los cuales hirieron, aunque no de mucha gravedad, según se dice, a todas las personas mencionadas; y les robaron en dinero y algunos efectos, el valor de más de mil y quinientos pesos. 

Escandaliza la funesta frecuencia con que se perpetúan en territorio del Estado atentados semejantes. Los salvajes [indios] por un lado, y los bandoleros por otro, tienen de tal manera invadidos todos los despoblados, que realmente ha venido a ser entre nosotros una quimera la seguridad individual para todo el que tiene que emprender aun el más pequeño viaje”.

En la sección “Noticias sueltas” del mismo diario, se comenta que “indios bárbaros siguen cometiendo robos y muertes en el Estado de Durango, y cada día se hace más necesaria la realización de las medidas que se han iniciado para exterminarlos de los Estados que sufren esta plaga. 

A continuación insertamos un párrafo del 'Registro Oficial':

‘Según aviso que da la jefatura de Santiago Papasquiaro con fecha 20 del actual, una partida de salvajes dio muerte a dos individuos en las inmediaciones de aquella ciudad. 

En el camino a San Dimas, robaron la mulada de unos arrieros, y aunque salió a perseguirlos una partida de gente armada de San Miguel de Papasquiaro que al fin logró alcanzarlos y matarles un indio, ellos sin embargo los derrotaron, mataron a Ignacio Nevales, hirieron a otros cuatro y les llevaron [robaron] algunos caballos ensillados. 

El día 18, otra pequeña partida de indios asaltó la estancia de Chinacate y se llevó las mulas de un atajo de D. Dionisio Bravo y los caballos de los soldados que escoltaban la carga’”. 


Independientemente de la fuerza o debilidad de los gobiernos del centro y de los estatales para mantener la paz en aquellos tiempos, debemos hacer notar que las provincias, posteriormente estados norteños siempre fueron —y de manera constante— zona de conflicto armado entre los colonos y los aguerridos indios nómadas. 

Con el tiempo se formó una cultura de la guerra. No es casualidad que a los cabecillas insurgentes los hayan atrapado en Coahuila con tácticas de guerrilla, algo que Calleja no pudo lograr con su ejército de línea. Tampoco es casualidad que con norteños se formara una División del Norte en 1913, o la existencia de un estratega de la talla de Francisco Villa. 

Pero también sabemos que, desgraciadamente, una herencia cultural como ésa, puede generar mercenarios, pues la pobreza suele ser la madre de la delincuencia. Si se hubiera hecho en su momento la guerra a la pobreza, quizá hoy no se tendría que hacer la guerra a la delincuencia. 

jueves, septiembre 29, 2016

País: el punto sobre la i







Existen personas que cuestionan —sin fundamento— la existencia de la denominación virreinal “País de La Laguna” para el territorio que actualmente conocemos como Comarca Lagunera. 

De entrada podemos afirmar que la ignorancia de una realidad no implica su inexistencia. Lo único que implica es eso precisamente, ignorancia. Los europeos del siglo XIV ignoraban la existencia de América. Pero esa ignorancia no implicaba la inexistencia de América. América era simplemente una realidad que los europeos no conocían.  

Comencemos pues por el principio, con los datos duros. La designación de la Comarca Lagunera en el siglo XVIII como “País de La Laguna”, la hace constar el padre Dionisio Gutiérrez del Río, cura párroco de Parras y sus jurisdicciones en su “Carta Informe del cura de Santa María de las Parras, José Dionisio Gutiérrez, al obispo de Durango, Esteban Lorenzo de Tristán, con descripción y noticias de los pueblos y parajes de la jurisdicción de Parras”, carta firmada de su puño y letra el 31 de diciembre de 1786, conocida también como “la pequeña historia (historeta) de La laguna”. 

El manuscrito original lo catalogó Ignacio del Río en su “Guía del Archivo Franciscano de la Biblioteca Nacional de México, 1ª edición, UNAM, México, 1975” con signatura Vol. 1. 1112 . Ms. 29.5 x 20.5 cm. (17/343.1. F. 1-6-vta).

En dicha carta, el padre Dionisio hace una descripción de la Comarca Lagunera para su obispo, que era el de Durango, y le menciona de su puño y letra:



Transcripción del texto:

“La vulgaridad y relación que aquí me hicieron los Jesuitas en el tiempo que los alcanzé, daba por asentado que el motivo de haberse despoblado el País de la Laguna, o Bolsón, de los innumerables Yndios que lo habitaban, alzándose y remontándose para lo interior de dicho Bolsón hacia el Norte, había sido la inmatura entrega de sus Misiones y establecimiento de Doctrineros Seculares, y tambien asentaban que dicho levantamiento y hostilidades consiguientes”. 

Aquí debemos notar dos cosas: el padre Dionisio usa el término “país” en el sentido que tenía en su tiempo, es decir, como equivalente de “región” o “comarca” y no como “nación soberana”. Por otra parte, equipara los términos “País de La Laguna” con el de “bolsón”, vocablo que en el siglo XVIII, significaba “cuenca hidrológica”. Así que ambos términos se refieren en realidad a la región conformada por la laguna o lagunas y la cuenca de los ríos que las alimentaban, el Nazas y el Buenaval (Aguanaval). En otras palabras, nuestra actual Comarca Lagunera.

Desde luego, hay innumerables referencias coloniales y decimonónicas a este “país” en el sentido de Comarca Lagunera. En la era colonial, nadie habría utilizado la palabra “país” con el significado que le conferimos actualmente: nación soberana.  Sobre todo, porque la Nueva España no era una nación, sino un virreinato, una parte del Imperio Español.  

Cuando el padre Dionisio Gutiérrez usa el nombre extenso “País de La Laguna” es porque le está dando a su obispo el nombre completo de la región. Y se trata de La Comarca Lagunera, porque la equipara a la cuenca de los ríos Nazas y Aguanaval. En eso no hay la menor duda.

Entre los laguneros virreinales, según los manuscritos de la época, lo más usual era hablar entre ellos del país, en el sentido de País de La Laguna. Simplemente no mencionaban el nombre completo. No era necesario. Sabían de qué hablaban. No así algunos lectores contemporáneos que al leer “país” en un manuscrito colonial, o de principios del siglo XIX, le aplican el sentido que tiene en la actualidad, de nación soberana. Y claro, este es un evidente anacronismo, darle a un témino colonial el sentido que tiene en el siglo XXI. 

Ejemplos de lo anterior:




El texto anterior corresponde al “Viaje de Indios” del padre Agustín Morfi, quien en 1777 acompañó a Teodoro de Croix en su visita a Parras. Notamos que habla de “tarascos nacidos en el pueblo” (de Parras) y de “coyotes naturales del país”. ¿A qué país puede estarse refiriendo Morfi cuando su visita es a Parras? Pues evidentemente, al País de La Laguna, que es el área visitada. La imagen está tomada de la página 14 del libro “Tríptico de Santa maría de las Parras” editado por la Universidad Iberoamericana torreón en 2001. 

Otro ejemplo:





Este fragmento de texto pertenece al libro publicado por la Universidad Iberoamericana en el 2000, a partir del manuscrito del “Censo y Estadística de Parras (1825)”. 

En su sesión 17, dedicada a “Distinción de oficios. Varones y hembras”.  Notamos que se mencionan a los "prácticos" en esteraje (esterage) del país, en referencia a los 42 artesanos fabricantes de esteras de la Comarca Lagunera, y hay otra referencia a los 22 artesanos fabricantes de cestería comarcana. 

En ambos casos es evidente que cuando hablan del país, lo hacen del País de La Laguna o Comarca Lagunera. Los manuscritos de la época eran muy celosos de mencionar la procedencia de los objetos de comercio: “cajas de Mechoacán”; “platos de Talavera” (Puebla); “cazuelas de Mechoacán”, “ollitas de Mechoacán”, “cacao de Caracas y de Maracayo”, “manta poblana”. En el habla cotidiana, de aquél tiempo, lo que no venía de otras regiones, entonces era del país (de la propia región). 





En la sesión 52 de dicho censo, se habla de “enfermedades indígenas del país”. ¿Será que en un censo de Parras y su jurisdicción se van a mencionar las enfermedades de los indios de todo México? Por supuesto que no, que absurdo. El autor del censo se está refiriendo a enfermedades propias de la región. Es el año de 1825, y el habla popular sigue usando el término “país” como sinónimo de “comarca”. 

El mismo caso ocurre en dicho censo, cuando habla de la flora de la región. Dos veces se habla de las plantas que produce el país (la comarca, o País de La Laguna). 






Finalmente, cuando José Ignacio de Mijares, alcalde de Parras y su Partido, hace el elogio de las cualidades de los laguneros, y para que sus lectores entiendan claramente que él no lo es (porque si lo fuera se estaría auto-alabando) dice “Este cálculo no dimana de algunos del País: es de otro muy distante su autor”. Es decir, Mijares no es lagunero, sino de otra región distante. País sigue siendo sinónimo de País de La Laguna, Comarca Lagunera o Partido de Parras. 



Por último, y por si quedara la más mínima duda, mencionamos el testimonio recogido por Eduardo Guerra en su Historia de La Laguna (tercera edición, febrero de 1996, p. 374) en el informe de D.B. Robinson, superintendente general del Ferrocarril Central Mexicano, de fecha del 6 de enero de 1883. 

En él, cita las notas del ingeniero Morley (autor del trazo de la vía) que al hablar de Villa Lerdo y su riqueza agrícola, dice a la letra: “encontrándose colocada en lo que se conoce con el nombre del País de Las Lagunas, con motivo de encontrarse agua en abundancia”. El ingeniero Morley da testimonio de que era público y notorio que a la región se le conociera y llamara de esa manera todavía en 1883.









viernes, septiembre 23, 2016

Al César, lo que es del César



Alegoría de La Justicia

Cuando este Cronista Oficial asumió su cargo en abril de 2005, elegido por unanimidad del cabildo, juró ser un “cronista de todos los torreonenses”. Esto implica igual trato y consideración para cualquier minoría, sin hacer acepción de personas. 
De esta manera, a través de innumerables artículos de investigación, de conferencias y de entrevistas a nivel nacional (entre ellas la televisiva de la Suprema Corte de Justicia de la Nación), este cronista denunció la histórica discriminación anti-china en La Laguna. 
La Real Academia Española de la Lengua define la discriminación como un acto de selección excluyente. Es decir, dar trato desigual a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, de sexo, etc.
En este caso histórico, los chinos laguneros de 1911 fueron seleccionados para ser excluidos del respeto que se le debe a todo ciudadano nacional o extranjero, para así ser masacrados, torturados, despojados de sus bienes y de toda dignidad.
Otro caso de discriminación fue el de los llamados “emos”. A principios de 2008, los jóvenes laguneros fueron convocados, vía internet, para propinar golpizas a los “emos” que circularan por la ciudad, tal como había sucedido ya en Puebla, Querétaro y Durango. Afortunadamente, los jóvenes comarcanos se comportaron a la altura y desoyeron los llamados a la violencia.
En estos meses recientes, nos encontramos ante una creciente ola de discriminación concertada a nivel nacional que va dirigida contra quienes poseen una orientación sexual diferente a la heterosexual. Y lo increíble del asunto es que son organizaciones presuntamente católicas las que están promoviendo el odio a través de dicha discriminación. 
Según la ley, estos frentes beligerantes poseen el derecho a manifestarse en favor de una familia heterosexual como heterosexuales que son. Pero no tienen derecho alguno a manifestarse en contra de los derechos de terceros. Bien lo decía Juárez: “el respeto al derecho ajeno es la paz”. 
En un Estado laico como es México, es privilegio y obligación de los pastores de las iglesias, cualquiera que sea su denominación, aconsejar y prevenir sobre el tipo de matrimonio que conviene al feligrés de dicha iglesia. 
Lo que no pueden hacer ni las iglesias como organizaciones, ni sus feligreses, es salir a las calles para exigir que el Estado legisle sobre materia del estado civil para todos los ciudadanos conforme a sus propios prejuicios, creencias e ideologías, ni las de sus pastores. Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.
Las palabras de Gilberto Rincón Gallardo sobre este tema son esclarecedoras: 
“Sólo en el contexto de un sistema político que ha hecho de la igualdad de los seres humanos un derecho inalienable y un valor regulativo, cobran pleno sentido cuestiones como si es justo o deseable favorecer a ciertos grupos cuyos derechos y oportunidades han sido históricamente vulnerados por el prejuicio, el estigma y la exclusión, o cuál es la responsabilidad del Estado respecto al trato que cotidianamente padecen mujeres, minorías religiosas, personas con discapacidad o con preferencias sexuales distintas a la de la mayoría, adultos mayores, grupos étnicos, migrantes, niños, niñas y adolescentes, a causa de tales prácticas discriminatorias”.


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viernes, septiembre 16, 2016

Fiestas del Grito










Como cada año, anoche 15 de septiembre se procedió a realizar la tradicional ceremonia del "Grito" en la Plaza Mayor de nuestra ciudad de Torreón. Como es costumbre, el alcalde, el Ing. Miguel Riquelme, vitoreó a los héroes de la Patria. En punto de las diez de la noche, iniciaron los fuegos de artificio. Una muy bonita pirotecnia que hizo las delicias de todos quienes pudimos observarla. 

Este 15 de septiembre Torreón cumplió 109 años de su elevación al rango de ciudad, y 123 de la creación de su municipio como Villa del Torreón, por decreto del 24 de febrero de 1893. La fecha de la elevación al rango de ciudad buscaba homenajear a D. Porfirio Díaz, que cumplía años ese día, y que se enorgullecía del escaparate agroindustrial modelo de desarrollo que era Torreón. 

En cambio, la fecha de la creación del municipio, 24 de febrero, buscaba rendir homenaje al Plan de Iguala y a Agustín de Iturbide, el libertador efectivo de nuestra patria. 

Y como cada año, el ayuntamiento de Torreón condecoró a algunos individuos de mérito como "Ciudadanos Distinguidos".  La "Paca de Oro" fue para Ana María Martín Bringas; la "Medalla de Oro" para Eduardo Tricio Haro; la medalla "Magdalena Mondragón" fue para Mario Alberto Domínguez Zarzar, del grupo "Camila". 

La medalla "Bulmaro Valdéz Anaya" la ganó el Dr. Marco Antonio Arjona López; el "Trofeo de Cristal" fue para Sergio Barrón Delgadillo; el "Trofeo Cristal Capacidades Diferentes" fue para Juan Salvador Ornelas Salas. El "Trofeo Oribe Peralta al Mérito Olímpico" fue para Bibiana Candelas Rodríguez. 

El "Trofeo Niños Héroes de Chapultepec" fue para Anna Fernanda Sánchez Villalobos", mientras que el "Trofeo Niños Héroes de Chapultepec Capacidades Diferentes fue para José Francisco García Camacho.  Felicidades a todos ellos. 






jueves, septiembre 15, 2016

Día "de la mexicanidad"




El 15 y 16 de septiembre se han celebrado desde el siglo XIX como días de las fiestas patrias. Con Porfirio Díaz, la noche del “grito” —15 de septiembre— y la madrugada del 16 se convirtieron en los aniversarios del inicio de la independencia de la Nueva España por el padre Hidalgo y sus insurgentes. 
Pero ciertamente, el de Hidalgo no fue el primer movimiento independentista. Cuando España fue invadida por los franceses en 1808, el Lic. Primo Verdad y el Lic. Juan Francisco Azcárate organizaron un movimiento separatista, aprovechando la incapacidad de la España ocupada para responder militarmente. Y aunque el movimiento fue descubierto y sofocado por los peninsulares que vivían en México, no por eso deja de ser éste el primer movimiento independentista mexicano del siglo XIX. 
Por otra parte, desde el punto de vista militar y diplomático, ni las luchas de Hidalgo, Morelos y Mina, incluyendo a Guerrero, lograron su objetivo: la independencia nacional. La independencia de México se realizó a partir de un plan, que nada tenía que ver con los de los insurgentes: el Plan de Iguala, proclamado en Iguala, Guerrero, el 24 de febrero de 1821. Este plan en realidad era el plan de las cúpulas de poder novohispano, el alto clero, la aristocracia y el alto mando del ejército. 
Si el clero luchó rabiosamente contra los insurgentes, en 1820 se encontró con que en España se estaba planeando su desaparición como corporación religiosa, con la pérdida total de bienes, fueros y poder. Fue entonces que el clero mexicano cambió de parecer y luchó por la independencia del país, so pretexto de proteger la religión. Y como lo que más movía a los novohispanos era la religión (“México siempre fiel”) este plan triunfó. Fue firmado por el último virrey español el 24 de agosto de 1821. Para el 27 de septiembre de 1821 (fecha oficial) México era un país soberano. 
Los liberales jamás aceptarían esta realidad: la fundación de la nación mexicana por los conservadores. De ahí que el 27 de septiembre cayera en el olvido. Mi juicio personal es que México se independizó por las razones equivocadas. Afortunadamente, a mediados del siglo XIX los liberales y Juárez lograron la separación formal de los asuntos del clero de los del Estado. Finalmente era una condición fundamental de los postulados liberales. Pero escondieron la verdadera verdad histórica y se fabricaron una “ad hoc” para sus intereses. Iguala parece ser la cuna de “verdades históricas” acordes a los intereses del poder.
Pero la reflexión del día es ¿realmente tenemos una independencia qué celebrar? En diciembre de 1823, el presidente Monroe, de la manera más arrogante y unilateral, declaró un protectorado sobre la recién independizada América Española. Desde entonces, estamos atados como nación a los particulares intereses de los Estados Unidos. La muerte del presidente revolucionario Francisco I. Madero se fraguó en la embajada de los Estados Unidos en la Ciudad de México, porque su gestión “ya no era conveniente para aquél país”. 
La reciente visita del non grato Donald Trump puso de relieve que México está muy lejos de ser un verdadero país soberano, y que es terriblemente vulnerable a los intereses estadounidenses. Consideramos que en términos de patriotismo, la entrega voluntaria a los designios de un país extranjero es traición, lo mismo se mire hacia Francia que hacia los Estados Unidos. Por último, si un país no tiene independencia económica, realmente carece de verdadera soberanía. Mejor celebremos el 16 de septiembre como “el día de la mexicanidad”.





jueves, septiembre 08, 2016

El primer párroco de Torreón



Santuario de Guadalupe, primera parroquia de Torreón


En la sección de “Nombres ligados a la historia de Torreón”, de su “Historia de Torreón”, nuestro antecesor en el cargo, el cronista Eduardo Guerra, menciona algunos datos biográficos del padre Pudenciano Villalobos Rivera. A este sacerdote le tocó en suerte convertirse en el primer párroco de Torreón. 
Efectivamente, una vez que nuestra población fue promovida al rango de Villa, (24 de febrero de 1893) el obispo de Saltillo, Santiago Garza Zambrano, decretó la creación de la parroquia de Torreón y designó para su primer titular al mencionado padre Pudenciano, quien llegó a Torreón en noviembre de 1894, de 26 años de edad.
Según algunos testimonios hemerográficos, los torreonenses, antes de erigirse la villa del Torreón, solamente contaban con la visita de un sacerdote que venía de Matamoros cada ocho días. Esto cambió al erigirse la villa y municipio del Torreón, tocándole en suerte al joven padre Pudenciano convertirse en su primer párroco. La familia de este presbítero nacido en Aguascalientes era de raigambre jalisciense, como lo fue la del primer obispo de Torreón, D. Fernando Romo Gutiérrez.
Eduardo Guerra tuvo la oportunidad de conocer y tratar a don Pudenciano Villalobos en su ancianidad. El padre le comentó que había nacido en Aguascalientes, capital del estado homónimo, el 19 de mayo de 1868. Algunos columnistas le han atribuido erróneamente un origen potosino.

Catedral de Aguascalientes

Al revisar los archivos sacramentales de la catedral de Aguascalientes, hemos encontrado que efectivamente Pudenciano Villalobos Rivera nació en esa ciudad, en el barrio de San Juan de Dios, el 19 de mayo de 1868, y que fue bautizado al día siguiente en la parroquia de La Asunción de la misma ciudad. Fueron sus padres Benito Villalobos y Julia Rivera. Sus abuelos paternos fueron José Jesús Villalobos y Tomasa Pedroza, y los maternos Urbano Rivera y Gerarda Campos. 
Dichos abuelos paternos del que sería el primer párroco de Torreón, José de Jesús Villalobos y Tomasa Pedroza, casaron en Aguascalientes (La Asunción) el 23 de mayo de 1822. José de Jesús era criollo, soltero originario de Lagos de Moreno, vecino de Aguascalientes, hijo legítimo de Bernardino Villalobos y de Felipa Villalobos. La novia, Tomasa Pedroza, era criolla, doncella, hija legítima de Juan Nepomuceno Pedroza y de Policarpa Rangel.

Parroquia de Lagos de Moreno

Los bisabuelos paternos del padre Pudenciano fueron Bernardino Villalobos y Felipa Villalobos, quienes casaron el 30 de septiembre de 1804 en la Parroquia de Santa María, en Lagos de Moreno, Jalisco. Como eran primos terceros, hubieron de ser dispensados de dicho parentesco.
El nombre completo del bisabuelo Bernardino era José Bernardino Villalobos Aranda, bautizado el 27 de mayo de 1778 en la parroquia de Santa María de los Lagos, en Lagos de Moreno, Jalisco; hijo de Andrés de Villalobos y de María Thereza de Aranda.

Los tatarabuelos del padre Pudenciano, los ya mencionados Andrés Villalobos y María Tereza Aranda, casaron el 26 de diciembre de 1772 en Lagos de Moreno. D. Andrés Villalobos era criollo, originario y vecino de Lagos en “La Mesa de los Villalobos”, hijo legítimo de D. Andrés de Villalobos y de Da. Juana de Soto. María Teresa Aranda, criolla, originaria y vecina de Lagos en “El Granizo”, hija legítima de D. Francisco Aranda y de Da. Bárbara Moreno.

jueves, septiembre 01, 2016

Error político



Fotografía de "El Mañana"

La visita del polémico candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump, constituyó un grave error político de quienes asesoran al primer mandatario mexicano. Tendríamos que saber si fue realmente una iniciativa mexicana, o una imposición de los republicanos. Porque es posible que el partido conservador estadounidense haya tratado de ejercer una especie de control de daños para amortiguar siquiera un poco la derrota que se ve venir para su histriónico candidato. 
Que Trump haya visitado México –un país cuyos ciudadanos detesta-  para “dialogar” con el presidente de la república, pudo haber mandado una falsa señal de concordia a los mexicanos que radican en Estados Unidos y que cuentan con el derecho de voto. Ellos constituyen un significativo porcentaje en estados como California, Texas e Illinois. 
Pero la realidad fue que esta visita la aprovechó Donald Trump para mostrarse a sus seguidores como el hombre fuerte y desafiante que vino a decirle al presidente de México en su propia casa (Los Pinos) que el ya muy cantado muro se va a construir, quiéralo o no Peña Nieto. “Ya después se hablará” de quien lo va a pagar. 
Trump no pidió disculpa alguna a los mexicanos por sus insultos y exabruptos anteriores. Se sostiene en lo dicho. La simple invitación para que viniera constituyó una verdadera humillación para el pueblo mexicano. Nuestra nación queda a ojos vistas como república bananera, sometida en términos de desigualdad, a los dictados de extranjeros. 
Por otra parte, la ausencia de la también invitada candidata demócrata Hillary Clinton representa un claro desaire a la invitación del presidente de México, y pone de relieve el poco poder de convocatoria que tiene nuestro país en asuntos de relaciones exteriores con los Estados Unidos. 
Considérese también que una invitación a los candidatos a la presidencia de Estados Unidos para “dialogar” antes de que tengan lugar las elecciones de aquél país, constituye una flagrante intromisión en los asuntos internos de la república del norte. 
Con toda razón, la candidata Clinton declinó la invitación. Aunque pudiera revertir los efectos de la visita de Trump, aceptar la invitación, usar la estrategia correcta y afianzar para sí los votos de los mexicanos en Estados Unidos.
Por lo que se refiere a la Comarca Lagunera, y particularmente a Torreón, las lluvias prematuras del mes de agosto han sido demasiado abundantes y han causado problemas de vialidad. 
Los mosquitos (o “moyotes” como se les llama popularmente) han encontrado las condiciones propicias para su proliferación. Estos mosquitos son potencialmente peligrosos como portadores de enfermedades tales como el dengue, el zica y el chicungunya. 
Pero si vemos el lado amable, las aguas del río Nazas corren nuevamente en su lecho, reconociendo su antiguo cauce. Las autoridades correspondientes consideraron adecuada la medida, ya que realmente el mes de septiembre es el mes de lluvias en La Laguna. Las presas pudieran llegar a rebosar, así que es mejor adelantarse a los hechos con un desfogue calculado.
Pocas veces hemos visto el campo lagunero, e incluso nuestros tradicionales “cerros grises y pelones” tan verdes, tan llenos de vegetación, la atmósfera tan limpia y tan cristalina, como en este pasado mes de lluvias.
ACTUALIZACIÓN:

El asesor responsable de la ominosa visita de Donald Trump a México, Luis Videgaray Caso, Secretario de Hacienda, renunció el 7 de septiembre de 2016, a una semana del traspiés político que planeó, recomendó y llevó a cabo. 

lunes, agosto 29, 2016

Más daños por lluvias



Foto de El Siglo de Torreón

En Torreón pocas veces llueve, pero cuando llueve, lo hace en serio. Recuerdo que en mi infancia solía haber uno o dos aguaceros en verano, cuando estaba yo de vacaciones escolares. Y no era sino hasta septiembre, que uno regresaba a clases, que el cielo se encapotaba de un frío gris melancólico y comenzaban a caer lluvias ligeras. Siempre llovía el día del "grito", el del desfile del 16 de septiembre, durante la Feria del Algodón o para la celebración de las tradicionales Romerías de Covadonga. 

Solo en dos ocasiones muy memorables las lluvias han sido tan intensas como para desbordar seriamente el Río Nazas: en 1868, cuando la corriente se llevó al primer torreón construido por Zuloaga, y un siglo después, en septiembre de 1968, cuando se inundó Gómez Palacio, Durango, mientras en Torreón se construía el bordo de defensa para evitar la invasión de las aguas a Torreón. 

Claro, años sí, años no, hay alguna tormenta que hace caer el agua que suele caer en un año completo en Torreón, verdaderas trombas. 

Este mes de agosto de 2016 resultó ser muy destructivo en La Comarca Lagunera, debido al largo período de lluvias que hemos padecido, incluso antes de que comience el mes de septiembre, el mes tradicionalmente lluvioso en la región. 










Muere Juan Gabriel





México entero ha recibido con pesar la noticia de que el cantautor Juan Gabriel (nacido Alberto Aguilera Valadez) murió de un infarto el pasado 28 de agosto en Santa Mónica, California, a sus 66 años de edad.   

El caso "Juan Gabriel" debe ser considerado como un fenómeno social, en el sentido de que el gusto por su música fue compartido por México entero, y su muerte la lamenta con sinceridad todo el país. Algunos de sus intérpretes lo hicieron conocido y admirado en otras naciones. 

El Juan Gabriel corporal ha muerto. No obstante, su sensibilidad permanecerá viva para siempre a través de su vasta obra musical. Como otros grandes compositores, ha cruzado el pórtico de la eternidad.











sábado, agosto 27, 2016

El separatismo del Noreste





Bandera de la República del Río Grande


Pocos norestenses (nombre convencional de los habitantes de los estados del noreste de México) conocen lo que fue el proyecto de la “República del Río Grande”. En una convención llevada a cabo el 17 de enero de 1840 en Laredo, ciertos delegados de los tres estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas se pronunciaron y declararon la independencia de las tres entidades para formar una nueva república. 


Localización de la "República del Río Grande"


Desde luego, esta era la manera como un grupo político minoritario intentaba presionar al gobierno centralista para que se restituyera la constitución federalista de 1824. 

Jesús de Cárdenas fue designado presidente; Antonio Canales Rocillo, comandante general del ejército; Juan Nepomuceno Molano, delegado y miembro de la convención por Tamaulipas; Francisco Vidaurri y Villaseñor, delegado y convencionista por Coahuila; Manuel María de Llano lo era por Nuevo León, y José María Jesús Carvajal era el secretario de la convención.

Este proyecto de república contaba con su propia bandera, que era semejante en diseño a la de Texas, con dos fajas, la superior en blanco, la inferior en negro, más una partición vertical roja, y sobre ésta, puestas en línea descendente, tres estrellas blancas de cinco puntas, cada estrella representando un estado separatista. 

Esta efímera “República del Río Grande” o “República Norte mexicana” (como también se le llamó) duró 293 días, ya que la expedición punitiva del general mexicano Mariano Arista fue imparable, y Canales tuvo que capitular en Camargo, Tamaulipas, el 6 de noviembre de 1840.

Por lo general, las fuentes que hablan de esta declaratoria de independencia norestense son estadounidenses, ya que el gobierno mexicano, en medio del clima volátil de esa época, prefirió guardar silencio. Varias entidades, como Texas, Yucatán y Zacatecas buscaban los mismos fines separatistas (Texas con éxito) y hablar del asunto solamente hubiera alentado la secesión. 

Incluso hay quien piensa que el hecho, de  hacer público el proyecto de República del Río Grande, fue más propagandístico que histórico, mera publicidad política que beneficiaba a los texanos. Sin embargo, hay publicaciones periódicas mexicanas de la época que dan certezas de la historicidad de los acontecimientos, como “La Hesperia” del 5 de abril de 1840, página 2, en su artículo “Crónica de México”, columna 3; y el mismo semanario, en su edición del 12 de abril de 1840, “Crónica de México”, pp. 2 y 3.





Por otra parte, uno debiera preguntarse si el "Plan de Monterrey" y la anexión de Coahuila por Santiago Vidaurri, gobernador de Nuevo León (de hecho, anexó también partes de Tamaulipas) respondía al proyecto original de la formación de la “República del Río Grande" o "de la Sierra Madre”, es decir, de un nuevo intento por federar e independizar a los estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas. 

Casi se lamenta uno al pensar que una nación independiente como la de ese fallido proyecto nos hubiera evitado (a los norestenses) vivir en un México que se ha convertido en una caja de pandora, de la cual ha surgido un férreo centralismo y toda clase de males, como lo podemos verificar de manera cotidiana.

miércoles, agosto 24, 2016

Vuelven las aguas del Nazas





Entre ayer martes y hoy miércoles llegaron al centro de la Zona Metropolitana Lagunera las aguas del Río Nazas. Las recientes e intensas lluvias han llenado la presa Francisco Zarco ("Las Tórtolas") y las autoridades correspondientes decidieron desfogarla soltando agua por el lecho seco del río y por la red de canales. 

Como en otros años lluviosos, 1991, 2008, 2010, y ahora 2016, las aguas del Nazas vuelven por sus fueros y recorren el casi perpetuamente lecho seco de su cauce. 

Mucha gente se dio cita en las riveras del río para saludar el paso de las aguas, un espectáculo que siempre ha sido significativo para los laguneros, y que antiguamente los agricultores celebraban con un protocolo simbólico y social muy específico.



Cuando las aguas del Nazas estaban próximas a brincar los vertedores e iniciar así la distribución del agua de riego en La Laguna de Coahuila, los terratenientes se juntaban en un cierto lugar para celebrar el inicio del ciclo algodonero. Ahí se colocaban mesas para banquete, y sobre las mesas había poncheras. En estas poncheras se vertía hielo frappé, champaña, vino blanco, cuadritos de manzana y un toque de kirsch. Tanto al recipiente como a la bebida preparada se le conocía como “la tinaja lagunera”. Con esta bebida se festejaba la llegada de las aguas.  

Las poncheras, que en ocasiones eran de plata, servían tanto para contener la bebida que se preparaba tradicionalmente para los banquetes de bienvenida de las aguas del río, como para para arrojar su contenido a las aguas del Nazas, haciéndolo así partícipe de la alegría general.

Las fotografías que ilustran este artículo son cortesía del profesional de la cámara, Louis Rodríguez.

viernes, agosto 12, 2016

La omnipresente corrupción







Por lo general, cuando hablamos de corrupción, la referimos a los sectores oficiales de nuestro país. Pero rara vez pensamos que se trata de conductas y actitudes compartidas por toda la sociedad mexicana.

La cultura de la corrupción ya coqueteaba con los mexicanos cuando el general Obregón, luego presidente de la República, declaró de manera cínica que “nadie aguantaba un cañonazo de 50 mil pesos”.

¿Que cabía esperar, pues, de los ciudadanos comunes? El término “corruptio” denomina tanto el estado como el proceso de descomposición, de putrefacción. La corrupción es un proceso que afecta a un cuerpo, antes sano, y lo convierte en un amasijo de tejidos podridos.

La metáfora, aplicada a nuestro país, implica que un cuerpo social de sanas costumbres se transforma en algo sucio y maloliente, como si padeciera una terrible gangrena.

Un cuerpo social saludable implica el ejercicio de las garantías individuales, del pleno estado de derecho y de la equidad de los ciudadanos ante la ley. Así de simple. 

Una sociedad sana será aquélla en la cual, todos sus miembros gocen los beneficios de una economía sana en base a un estado real de derecho y no ficticio, un estado de derecho que vele por el bienestar de toda la sociedad y no solamente de algunos sectores privilegiados. Un estado que impida la corrupción, que castigue a los ladrones de cuello blanco y a los defraudadores, desde el presidente hasta el último de los ciudadanos.

Pero sabemos que los mexicanos somos alérgicos a la legalidad y al concepto de equidad. Todos queremos ser tratados de manera especial y ventajosa, por encima de los derechos de los demás. Y para ello, hacemos trampa. Los casos de corrupción pueden y suelen ocurrir, lo mismo entre las grandes constructoras que entre la fila de clientes de un banco o una tortillería. La corrupción implica “atajos” u “oportunidades” que violentan los derechos de terceros.

En el mundo del deporte olímpico, es muy posible que las personas que asistan a la competencia internacional no sean precisamente las mejor dotadas o entrenadas, sino las que tuvieron “palanca” para conseguir apoyo oficial. Otros van por su cuenta, sin subsidio alguno. 

La cultura de la equidad implica que todos los deportistas tengan el mismo derecho a recibir los apoyos para su preparación y entrenamiento, y para ser considerados candidatos a viajar. Pero entonces, la medida para seleccionarlos sería el mérito: el que desarrolle más y mejor, sería el seleccionado. Así sucede en países que destacan deportivamente. Participan los mejores deportistas. Por experiencia histórica, sabemos que en México no ocurre así.


La verdadera tragedia es que, como nación, México ha optado, no por el mérito, sino por la maña. Esto es lo que implica la cultura de la corrupción. Un porcentaje significativo de los empleos, sea en el mundo de la política, la empresa, las artes, la cultura, los medios de comunicación, el clero, e incluso la ciencia, no se han otorgado a personas que llegaron ahí por sus propios méritos y capacidades profesionales, sino más bien, por su habilidad para simular, adular, tranzar, e incluso, para venderse.

viernes, agosto 05, 2016

Cultura alimentaria en La laguna



Orejones de fruta deshidratada


Una de las características distintivas del proceso de poblamiento relativamente reciente (finales del siglo XIX y principios del XX) de las ciudades de la zona metropolitana, particularmente de la ciudad de Torreón, ha sido su pluralidad étnica que se tradujo en un cosmopolitismo aún presente en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana. Quizá de manera particular, en la alimentación. 
Al ir de compras, lo hacemos en establecimientos cuyos orígenes están ligados al esfuerzo de inmigrantes primigenios cuyos descendientes conocemos, tratamos y apreciamos. Mexicanos, españoles, chinos, franceses, palestinos, libaneses, alemanes —la lista de nacionalidades y etnias sería larga y variada—, todos ellos crearon comercio, trabajo, fuentes de riqueza para nuestra sociedad y, sobre todo, un estilo de vida particularmente perceptible para los fuereños que residen algún tiempo entre nosotros.

Cuando consumimos dulces de leche o vinos y destilados de uva regionales, jocoque fresco o seco, paella, pan árabe, fabada, hojas de parra, comida china cantonesa, tan apreciada en la Región, o postres como los dedos de novia, pocas veces somos conscientes de la naturalidad con que hemos incorporado a nuestra dieta diaria alimentos de tan variado origen y presencia. Pero no siempre fue así. 
Los habitantes del País de La Laguna contaban con otra clase de dieta cotidiana. ¿Qué productos comestibles se podían conseguir hacia 1780 en una tienda de abarrotes comarcana? Los inventarios de la época nos lo muestran: harina de trigo, arroz, azúcar, manteca de puerco (para freír, para incorporar al pan o para servir de combustible barato para lámparas), camarón seco, cacao de Caracas y de Maracay (Venezuela), pimienta, azafrán, frijol, anís, chile.

Cacao

Algunas de estas provisiones llegaban de Venezuela o de España, otras procedían de Veracruz, de Puebla o de Michoacán a través del Camino Real de la Tierra Adentro, que vadeaba el Nazas en el Presidio del Pasaje y Cinco Señores (ambos en La Laguna de Durango). 

Azafrán
Los diezmos que se pagaban al obispado de Durango nos permiten conocer la producción alimentaria del País de La Laguna: vinos y aguardientes de uva, trigo, maíz, frijol, chile, cebada, higo, nuez, manzana, ajo, lenteja y garbanzo. Se consumía carne de ganado menor, principalmente, de carnero, muy abundante por los rebaños de los marqueses de Aguayo y los condes de San Pedro del Álamo. La carne de ave o de bovinos era relativamente poco consumida.
Entre las manufacturas alimenticias de la época, además de los vinos y aguardientes, se encontraban ciertos dulces, como la llamada “torta higo” que era una especie de pastel confeccionado en molde y sometido a presión y cuyos ingredientes eran higos, nueces, pasas, canela, ajonjolí y colación. Esta misma “torta higo” tenía otro uso, además del consumo como golosina: se ponía a macerar en aguardiente de uva, para producir un licor típico regional muy apreciado, el “aguardiente torta higo”. Es decir, un orujo de higo, nuez, pasas y canela. 

Versión contemporánea de la torta de higo

Las frutas producidas en la región se deshidrataban en armazones de “quiote” para producir los famosos “orejones”. Los tocinos y jamones los introducían en la Comarca desde la Nueva Galicia (Jalisco, Michoacán). Es de llamar la atención que, al parecer, en La Laguna no se criaban cerdos.

lunes, agosto 01, 2016

Tromba en Torreón


Fotografía de "El Siglo de Torreón"


Los pasados días jueves 28 y viernes 29 de julio, se registraron fuertes lluvias en la Zona Metropolitana de la Comarca Lagunera. Torreón fue particularmente afectado, ya que según algunas mediciones, cayeron 92.8 milímetros de agua en pocas horas. 

Este volumen de precipitación fue muy superior al rango de los 10 a los 25 milímetros que se requieren para inundar nuestra ciudad y poblaciones vecinas, como lo demuestran los registros de lluvias de años pasados.  

El sábado 21 de junio de 2014, cayó otra tromba sobre nuestra ciudad, pero con tan solo 32 milímetros (en una hora). 

El jueves pasado, y sobre todo el viernes, las calles, avenidas, calzadas y bulevares de Torreón se volvieron intransitables. Lamentablemente, nuestra ciudad no cuenta con un drenaje pluvial digno de tal nombre. En parte, porque los desagües de mayor capacidad, cauces que podrían ser utilizados con este fin, como el canal de la Perla o el del Coyote, fueron puestos fuera de servicio y perdieron su posible utilidad para drenar el agua pluvial. Por otra parte, Torreón es una ciudad plana, con grandes problemas para encauzar de manera subterránea grandes cantidades de agua. 

El asunto es que, siempre que hay aguaceros, sobre todo torrenciales, la ciudad se inunda hasta el caos.