Escudo de Torreón

Escudo de Torreón

lunes, abril 16, 2007

Los sefarditas de Coahuila

Durante la llamada “Edad Media”, España fue quizá el país más culto de Europa y hasta del mundo entero. Las artes y la ciencia se cultivaban con gran atención y mayores resultados. Había universidades a las que acudían los mejores y más ávidos estudiantes del mundo conocido. Ciudades como Córdoba tenían cientos de miles de habitantes, y servicios urbanos que nada le envidiarían a la Roma de los césares. Y como bien lo consideraba Américo Castro en su “Realidad Histórica de España”, tan españoles eran los cristianos como los judíos y los musulmanes. La tolerancia que existía entre los miembros de las tres religiones no tenía igual en Europa.

Por lo que se refiere a la comunidad judía, España fue para sus miembros como una segunda “tierra prometida” después de Israel. Hay una palabra hebrea con la que se designa todavía a la vieja Hispania, y esta palabra es “Sefarad”. De ahí que los judíos españoles se autodesignaran como “sefarditas” (sefardim) y que hayan formado uno de los dos grandes ritos judíos europeos. El otro sería el de los “askenazitas” (askenazim) a los que pertenecen los judíos de la Europa Central y del este.

Fueron numerosos los intelectuales sefarditas que impactaron el pensamiento de Europa cuando ésta era joven todavía. La “Summa Theologica” de Tomás de Aquino muestra que su autor tenía un gran conocimiento de la filosofía judía, particularmente del rabino cordobés Moshe Maimónides.

La evolución política de Europa y el surgimiento de los estados nacionales durante el Renacimiento, ocasionaron que España iniciara una nueva etapa donde solo el catolicismo tendría cabida. La alianza de Castilla y Aragón selló la suerte de los judíos sefarditas y de los musulmanes españoles. Tristemente, los reyes católicos implementaron la confiscación de bienes y el destierro perpetuo de sus súbditos no católicos.

Los sefarditas se dispersaron hacia los cuatro puntos cardinales, enriqueciendo con su conocimiento a Holanda, Alemania, los estados italianos, Inglaterra y la cuenca del Mediterráneo europeo, africano y asíático. Muchos de ellos vinieron de incógnito a nuestra tierra, es decir, a Coahuila y al Nuevo Reino de León. De algunos de ellos se decía —y se dice todavía— que portaban la sangre real de Fernando de Aragón, que aunque rey católico, tenía sangre judía sefardita por doña Juana Enríquez, su madre. Se dice asimismo que muchos de ellos vinieron gracias a los salvoconductos de sus Reales parientes y con grandes mercedes de tierras y aguas. Se dice que en el norte de nuestro estado hay señoras que bendicen las velas el viernes por la tarde, al ponerse el sol, pensando que se trata de una vieja costumbre católica. Hasta donde sabemos, fuera de los círculos genealógicos de México y Estados Unidos, no existe un estudio serio que aborde estos temas.

Hoy solamente quiero llamar la atención hacia esta rica herencia cultural nuestra, la que recibimos “como a escondidas” de los judíos sefarditas, tan españoles como el que más, y de los cuales ni siquiera nos acordamos al mencionar los antepasados culturales de la Comarca Lagunera.

miércoles, abril 11, 2007

Familias Centenarias de Torreón: los Lack Eppen

Esta familia tuvo su raíz en el matrimonio formado por Julián Lack Brunner, ciudadano suizo nacido en Solothurn el 28 de febrero de 1847, y María Eppen Zúñiga, hija de Andrés Eppen Aschenborn y Antonia Zúñiga, nacida en Sapioris, Durango, en 1866. Solothurn es uno de los cantones suizos, ubicado al noroeste del país, y también es el nombre de la capital de dicho cantón.

Julián Lack ingresó a México vía Ciudad Juárez, Chihuahua, el 10 de mayo de 1885. En 1906 era propietario de un almacén de ropa y madera en Torreón, cuyo despacho se encontraba ubicado en la calle Ferrocarril (después Iturbide, actualmente Presidente Carranza).

Con María Eppen, Julián procreo a María Lack Eppen, Julián Lack Eppen, Andrés Lack Eppen, Antonia Lack Eppen y a Guillermina Lack Eppen, la menor, quien nació el 6 de mayo de 1906.

Julián Lack Eppen contrajo nupcias con María Encarnación Esparza Matamoros (en origen Parazurtundúa) y el matrimonio engendró a Julián Lack Esparza, María Concepción Lack Esparza y a Rosa María Lack Esparza.

Guillermina Lack Eppen casó con Alfredo de la Parra, y procrearon a Alfredo de la Parra Lack y a María Estela de la Parra Lack.

Los datos proporcionados en este artículo proceden del Fondo Presidencia, Serie Extranjerías del Archivo Municipal de Torreón, caja 44 (según aparecían en los años treinta) y de la base de datos SUD.

¿Dónde lo hemos escuchado?

El “Independent”, diario británico no alineado (como lo indica en su nombre) ha dado a conocer que tropas de los Estados Unidos van a aislar barrios completos de Bagdad para “sellarlos” con barricadas y así “controlar” a sus moradores, que deberán exhibir “pasaportes”. Y esto, desde el punto de vista de los estadounidenses, para socavar “el terrorismo”.

De acuerdo a dicho diario, los estadounidenses ya habían usado ese sistema en Vietnam, y resultó un fiasco. Para los británicos, esta medida implementada en Irak manifiesta solamente el grado de desesperación al que han llegado los militares norteamericanos.

Sin embargo, Los Estados Unidos, la nación que era la “campeona” (abanderada) de los derechos humanos en el mundo entero, pareciera disponerse a usar la misma estrategia que usaron los alemanes al crear y “administrar” el ghetto de Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Quién se los va a impedir? No cabe duda de que el poder corrompe, y de que el poder absoluto, corrompe absolutamente.

Del nudo mixteco y del Museo Arocena

Es digna de encomio la previsión que han tenido los constructores que actualmente modifican el cruce vial conocido coloquialmente como “Nudo Mixteco” Como el lector sabe, soy el director del Centro de Investigaciones Históricas de la Universidad Iberoamericana Laguna, institución a la cual y desde la cual debo desplazarse diariamente.

Para ser sincero, pensé que a mi regreso de semana santa me iba a encontrar con un verdadero caos vial y problemas de embotellamiento vehicular. Sin embargo, las medidas tomadas para mantener el flujo normal del tráfico por la carretera que va a las universidades y a San Pedro de las Colonias, parecen haber sido las correctas. Si uno se dirige hacia la Universidad Iberoamericana Laguna, la salida es por la calzada abastos, toma un lateral del periférico y entronca con la carretera a San Pedro, sin cruzar jamás el periférico. La vuelta es semejante por su sencillez. Puesto que se dice que la obra va a tardar algo así como 14 meses, me alegro de que hayan planeado bien las cosas pensando en los usuarios de dichas vialidades.

Pasando a otro tema, y para enriquecer la semana de Pascua de los laguneros, el Museo Arocena ha montado la exposición “Los rostros de Cristo”, la cual consta de una serie de 17 representaciones coloniales sobre Jesús. Los aspectos estético y técnico son importantes, ya que finalmente se trata de obras que fueron producidas en un tiempo y un lugar dados, con cierto sentido del gusto, con cierta normatividad eclesiástica y bajo el influjo de determinada corriente artística y ciertas técnicas.

Pero no debemos olvidar que las obras de arte de carácter religioso, y más desde el Concilio de Trento, estaban destinadas a transmitirle a la feligresía determinados valores y contenidos ideológicos. Es decir, el arte era propagandístico y promovía la sumisión, la resignación, la obediencia al clero y al monarca. Como medios de comunicación, los objetos artísticos portaban o suscitaban mensajes de esta naturaleza. En pocas palabras, la apreciación de la obra de arte no es pura contemplación estética. Es antes que nada, un proceso de decodificación encaminado a comprender cómo se buscaba producir cierta reacción en los fieles, no de carácter estético, sino vital, en el ámbito de los valores, los significados y las ideas. Quien visite la exposición del Museo Arocena tomando en cuenta estos criterios, sin duda alguna obtendrá mucho fruto.

lunes, abril 09, 2007

Familias Centenarias de Torreón: los Gireud Mora

La historia de esta familia torreonense inicia con el nacimiento de Ferdinand Edouard Gireud Pin, quien nació el 25 de junio de 1871 en el risueño Valle de Allos, en los Bajos Alpes, en Francia.
Buscando labrarse un porvenir, Fernando vino a México, arribando al puerto de Veracruz el 10 de octubre de 1891.
De ahí pasó a la próspera villa del Torreón, donde estaba ya bien establecido para 1906. A los 35 años era propietario de la importante negociación “Las Fábricas de Francia”, que era un almacén de ropa y novedades de importación al mayoreo y menudeo. La casa realizaba asimismo confecciones a la moda. El establecimiento se encontraba ubicado en avenida Hidalgo y calle Ramos Arizpe de Torreón.

Fernando Gireud casó con Marie Mora Luxe, nacida el 10 de enero de 1888 en Bayonne, en los Bajos Pirineos, Francia. Ella arribó al puerto de Veracruz el 10 de octubre de 1900.

El matrimonio Gireud tuvo cinco vástagos: Georgette Blanche Louise Gireud Mora, nacida el 27 de octubre de 1908; Marie Jeanne Clemence Gireud Mora, nacida el 19 de mayo de 1905; Henri Marie Jean Gireud Mora; nacido el 19 de agosto de 1911, Fernanda Marcela Alexandrine Gireud Mora, e Ivonne Margarita Charlotte Gireud Mora. Georgette permaneció soltera hasta su muerte, y María casó con Salvador Lisarrague Amespil, nacido el 16 de enero de 1894 en Hasparren, Bajos Pirineos, Francia. Este último matrimonio procreó a María Antonieta Lisarrague Gireud, a Salvador Juan Lisarrague Gireud y a Fernando Lisarrague Gireud. María Antonieta contrajo nupcias con Luis Dugay González, quien era hijo de Luis R. Dugay y de Lidia González García.

Fernando Gireud invitó a su hermano para que viniera a México y se estableciera en Torreón. Amadeo Gireud Pin, nacido el 4 de abril de 1885 en Beuchier, Bajos Alpes, Francia, llegó a Veracruz el 5 de septiembre de 1919. Amadeo casó con María de Jesús Zamora.

Los datos investigados para la redacción de este artículo de la Crónica proceden —en parte— del Fondo Presidencia, Serie Extranjerías del Archivo Municipal de Torreón.

Familias Centenarias de Torreón: los Kientzle Hedderich

La raíz de esta apreciable y bien conocida familia torreonense, lo fue Ricardo Kientzle Stroehlen, nacido en Geislingen an der Steige, de Baden Württemberg, Alemania, el 31 de agosto de 1898.

Dadas las condiciones de quebranto en que quedó postrado su país de origen tras la Primera Guerra Mundial, Ricardo decidió probar suerte en México. Llegó a Veracruz el 15 de septiembre de 1920. Se estableció en Torreón y pronto destacó como comerciante y como industrial. Fue dueño de la “Casa Eléctrica de Torreón”.

Ricardo casó con Marta Hedderich Achilles, nacida en Göttingen, (Baja Sajonia) Alemania, el 30 de enero de 1902. Ella era hija de Germán Hedderich Fahrland (nacido el 28 de julio de 1877 en Ellrich, Thuringia, Alemania) y de Elsa Achilles Weschke, quienes llegaron a México por vez primera a través de Nuevo Laredo, Tamaulipas, el 6 de diciembre de 1898. Elsa había nacido el 24 de agosto de 1880 en Göttingen, (Baja Sajonia) Alemania. Con Elsa llegó su hermana Aenne Achilles Weschke, quien nació el 8 de febrero de 1897 en Göttingen. Con el tiempo, esta hermana contraería matrimonio con Alberto Aulenbacher Messinger.

Y volviendo al matrimonio Kientzle Hedderich, mencionaremos que procreó a Klaus Herbert, el primogénito; a Mónica Eva, a Marta y a Ricardo.

Dos hermanas de Marta Hedderich Achilles vinieron a Torreón a establecerse, a saber: Carmen, nacida el 11 de julio de 1912 en Lauterberg, (Baja Sajonia) Alemania, y Eva, gemela de la anterior, nacida en la misma fecha y lugar.

Los datos investigados para la redacción de este artículo de la Crónica proceden del Fondo Presidencia, Serie Extranjerías del Archivo Municipal de Torreón. La grafía es la que ahí se conserva.

sábado, abril 07, 2007

Semana Santa

Desde la última década del siglo XVI, los laguneros hemos celebrado la Semana Santa de diversas maneras y con diferentes ópticas. El catolicismo conservador, el que tenía sus raíces en la era colonial celebraba esta semana como una recreación de la pasión de Cristo. El énfasis se ponía en los sufrimientos de Jesús, más que en el significado redentor (liberador) de dichos sufrimientos padecidos en lugar de y a favor de la humanidad.

De ahí la popularidad de las representaciones como las de Ixtapalapa. En el contexto mencionado, llegó a ser considerado un gran acto de servicio a Dios el asumir de propia voluntad los sufrimientos exteriores de la pasión de Jesús. Pareciera que el derramamiento de sangre complaciera a la Divinidad, ya por crucifixión, por usar como escapularios espinosas pencas de nopal, o por caminar sobre las rodillas sangrantes.

La enseñanza de la Toráh hebrea y la enseñanza bíblica de Jesús son muy claras. Contienen la esencia del monoteismo ético, a saber: hay un solo Dios a quien nada se le puede dar porque ya lo tiene todo. ¿Cómo servir a ese Dios? Pues sirviendo a los seres humanos en necesidad. El que todo lo tiene, quiere ser amado por medio del amor a los hermanos que requieren de nuestra ayuda. A esto lo llama Santiago “religión pura y sin mancha”.

Como católico torreonense, opino que podemos asumir la pascua de resurrección como una época propicia para la reflexión y para la renovación del compromiso con nuestros congéneres. Que el centenario de nuestra ciudad continúe siendo una buena ocasión para mostrar nuestro regocijo ciudadano y nuestra madurez como creyentes y como seres humanos.

jueves, abril 05, 2007

Día de la Unidad Lagunera

Si los laguneros de Coahuila y Durango tuviéramos que recordar una fecha que nos trajera a la memoria la antigua unidad de nuestra Comarca, esta sería sin duda alguna el 21 de mayo.

El 21 de mayo de 1785, Carlos III, rey de España, firmó nombramiento de gobernador de la Nueva Vizcaya en favor de don Felipe Díaz de Ortega, caballero de la Orden de Carlos III. Este nombramiento es importante para los laguneros porque incluía el decreto de segregación de la Nueva Vizcaya, de las alcaldías mayores de Santa María de las Parras y de Saltillo, para incorporarlas a la Provincia de Coahuila.

En virtud de dicho decreto, por primera vez en su historia, la Comarca Lagunera —que poseía una fuerte identidad propia por razones históricas y porque sus habitantes compartían una cultura agropecuaria ribereña— quedaba dividida entre dos jurisdicciones provinciales (estatales, diríamos ahora). La familia más importante de la región, la de los marqueses de Aguayo, se encontró con que, en virtud de tal decreto, sus tierras como marqueses pasaron a Coahuila, pero las que poseían como condes (de San Pedro del Álamo) quedaron en Nueva Vizcaya (Durango). A partir de entonces, sus bienes de producción estarían sometidos a dos autoridades, a dos criterios fiscales y a dos políticas diferentes, a veces antagónicas.

Si quisiéramos recordar a un monarca español como promotor de la unidad lagunera, ese tendría que ser Felipe II. En 1594, el rey de España llamaba a nuestra comarca la “Provincia de La laguna”. Fue bajo su reinado que se constituyó la Alcaldía Mayor de la Nueva Vizcaya, llamada “De Parras, Laguna y río de las Nazas” por los tres partidos o jurisdicciones que la conformaban. La de Parras, la de San Pedro de la Laguna, y la de San Juan de Casta (León Guzmán). Hay que notar que estos partidos tenían un carácter eminentemente hidrológico y correspondían a lo que llamamos cuenca media y baja del río Nazas, y baja del Aguanaval. La capital religiosa, política y cultural de los tres partidos era Parras. Con el paso del tiempo y las nuevas fundaciones, esta alcaldía fue perdiendo su dimensión original.

Para el 21 de mayo de 1785, fecha del decreto de separación, la Alcaldía Mayor de Parras abarcaba desde las afueras de Saltillo hasta las tierras que están entre el Nazas y la Sierra de Raymundo o Mapimí. Es decir, incluía lo que ahora conocemos como Gómez Palacio, Dgo. El curso del río Nazas como límite estatal no fue definido sino hasta fines del siglo XIX.

miércoles, abril 04, 2007

El "envenenador de Torreón"

Hace exactamente 100 años, los diarios y periódicos de la República Mexicana seguían con toda atención las secuelas jurídicas de un evento que había estremecido al público nacional: se trataba de la injusta absolución del llamado “envenenador de Torreón”, el “Borgia” moderno”.

Todo el asunto comenzó durante la séptima posada organizada por miembros de la sociedad torreonense, el 22 de diciembre de 1905. La reunión se llevó a cabo en el teatro “Ricardo de la Vega” con la asistencia de “lo más granado y elegante de aquella sociedad” y de algunas personalidades extranjeras.
Un médico (cuyo nombre omito) de buena posición pero no muy apreciado a causa de su carácter, ofreció a la concurrencia un espléndido regalo: varias botellas de un cognac que dijo tener casi un siglo de embotellado. La concurrencia no solamente aceptó el obsequio, sino que procedió desde luego a ingerir tan añeja bebida.

El médico en cuestión ordenó a su mozo que sirviera el licor, aunque él se abstuvo de probarlo. Casi inmediatamente, varias personas mostraron signos de intoxicación aguda. Uno de los concurrentes, el señor Manuel Treviño Fernández, murió a consecuencia de la ingestión del licor, mientras que otras 18 personas se retorcían, presas de los más agudos dolores. La posada terminó entre el pánico, los gritos y el tropel de las personas que se sentían enfermas.

Hechas las averiguaciones, se supo que el envenenamiento había sido premeditado, es decir, deliberado y con todas las agravantes de la ley.. Sin embargo, en contra de todas las expectativas de la justicia y de la sociedad torreonense que se sentía agredida, el médico fue absuelto de todo cargo y liberado por el Juez Primero de Letras del Distrito de Viesca “por falta de acusación de parte del Ministerio Público”.

Un diario torreonense de la época llamado “Justicia” (órgano de legislación y jurisprudencia) publicó la sentencia dictada el 10 de abril de 1907. Este diario asimismo publicó algunas de las consideraciones sobre el caso que molestaban a los torreonenses, a saber, que el cognac envenenado procedía de la casa del médico; que éste insistió en servir el cognac aún encontra de la voluntad de la señora Fariño de González; que las botellas envenenadas llegaron abiertas al lugar donde se sirvió el licor; haberse rehusado el susodicho médico a probar el licor que se servía.

Otros diarios coetáneos comentaban la terrible paradoja de que hubiera un cadáver, dos botellas de cognac envenenado con “aconitina” y que a la vez no hubiera culpable. La aconitina es un veneno más poderoso que el curare, y ataca el sistema nervioso provocando la muerte. Al parecer, el caso fue cerrado sin culpar a nadie. Fuente: “La Iberia. Diario español de la mañana”. Martes 14 de mayo de 1907. Número 802.

Familias Centenarias de Torreón: los Franco Reséndez

Una familia de inmigrantes que aparece registrada en el Censo de Torreón de 1892 es la pareja formada por Santos Franco y Blasa Reséndez. Con ellos aparece registrado su hijo, Juan Franco Reséndez.

Santos, que aparece en el censo con el No.1382, declaró tener 69 años de edad, ser casado y de oficio jornalero. La edad que declara nos indica que nació el año en que Agustín de Iturbide, emperador de México, abdicó. Fue el mismo año en el que los Estados Unidos de América, de manera unilateral, proclamaron su protectorado sobre la América Latina, “doctrina” que fue llamada “Monroe”.

Blasa tiene el registro No. 1383, y manifestó tener 66 años de edad, y ser casada. Esto indica que debió nacer hacia 1826.

Juan Franco Reséndez, hijo de este matrimonio, tiene el registro No. 1384, ya estaba casado y su oficio era el de jornalero. Por su partida de bautismo, sabemos que “Juan Franco Reséndes” fue llevado a la pila bautismal el 13 de mayo de 1871 en Fresnillo, Zacatecas, y que sus padres eran “Santos Franco” y “Blaza Resendes”.

El matrimonio de Santos y Blasa tuvo otros hijos e hijas, así encontramos a “Felipa Franco Resendez”, bautizada el 30 de mayo de 1863 en Fresnillo, y a “Catarino Franco Resendes”, bautizado el 2 de diciembre de 1868, también en Fresnillo. Ver Libros de Bautismo de Fresnillo 1860-1868; 1868-1873.

martes, abril 03, 2007

Familias Centenarias de Torreón: los Requejo Granados

Una de las viejas familias laguneras que se encontraba entre las primeras de Torreón fue la del matrimonio conformado por Desiderio Requejo y su mujer, Romana Granados. Ambos se encuentran registrados en el Censo de Torreón de 1892 con los números 1200 y 1201. Sus hijos, Sóstenes y Tomás Requejo Granados, aparecen en el mismo padrón con los números 1202 y 391, respectivamente.

De acuerdo a la información que aportó al censo, Desiderio Requejo nació en 1836, era casado y de oficio labrador. Según los datos contenidos en el registro de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, (SUD) Desiderio y/o Silverio Requejo Valadéz nació en 1836, en la Hacienda de Avilés. Fueron sus padres José María Requejo y Casimira Valadéz. Su abuelo paterno, José María Requejo, habría nacido en 1810 en la jurisdicción de la misma Hacienda de Avilés (Ubicada en la margen derecha del Nazas, en la jurisdicción de Ciudad Juárez, Durango, conurbada con Torreón y Lerdo). Se habría casado con Casimira Valadéz hacia 1835 en la misma hacienda.

La esposa de Desiderio, Romana Granados, habría nacido en 1845 de acuerdo a la edad que proporciona en su declaración al censo. Pero de acuerdo a la base de datos SUD, habría nacido el 23 de febrero de 1834 en la Hacienda de La Loma, Durango, no lejos de la Hacienda de Avilés. Sus padres habrían sido Pedro Granados y Juana “Días”. Esta información nos permite establecer con seguridad que Romana Granados Díaz era hermana completa de Natividad Granados Díaz, con el No.334 del Padrón de Torreón de 1892.

Natividad Granados Díaz, hermano de Romana, habría nacido en 1821 en el “Río de Nasas”, jurisdicción de Mapimí, Dgo. y era hijo de Pedro Granados y Juana Díaz. De acuerdo con el censo, Natividad tenía 70 años, y de acuerdo con los registros genealógicos, 71; es decir, nació el año de la consumación de la independencia de México o bien el año en que Agustín de Iturbide fue proclamado emperador de México.

De la familia, matrimonio e hijos de Natividad Granados ya escribimos un artículo en la Crónica, titulado “Nacionales y extranjeros en el Torreón de 1892” con fecha del 11 de agosto de 2006. No deja de llamar la atención como los miembros de una misma familia pudieron establecerse en La Loma, Avilés, Viesca y Matamoros. Al final, los hermanos Granados Díaz se establecieron en Torreón con sus respectivas familias. Se trata de linajes de antigua estirpe colonial lagunera.

José Sóstenes Requejo Granados, hijo de Desiderio y de Romana, de acuerdo al censo, (No. 1202) nació en 1883, y segú la base de datos SUD nació el 25 de noviembre de 1880 en la Hacienda de San Fernando (Lerdo, Dgo.).

Otro hijo de Desiderio y de Romana, Tomás Requejo Granados, aparece con el No. 391 del Censo de 1892. En el padrón declara tener 30 años de edad, ser casado y de oficio labrador. La base de datos SUD añade que nació el 5 de octubre de 1862 en la Hacienda de Avilés, en Durango.

lunes, abril 02, 2007

Los laguneros ¿forajidos de western?

Una curiosa nota periodística del 11 de julio de 1885 (“El Partido Liberal”) menciona que “una partida de bandidos incendió el puente de madera que había entre entre villa Lerdo y Laguna, pero afortunadamente el maquinista advirtió el peligro y detuvo el tren, impidiendo con esto una catástrofe”.

“Los contrabandistas —pues contrabandistas eran— que para consumar su atentado se habían disfrazado de indios, intentaron entonces asaltar el tren, pero los viajeros se defendieron con tal denuedo, que pusieron en fuga a los supuestos indios, con lo que dio fin un incidente que pudo haber tenido lamentables consecuencias”.

Si la información es correcta, entonces se trata de un intento de asalto al tren de pasajeros que circulaba desde Chihuahua en dirección a Zacatecas, por la línea del Ferrocarril Central Mexicano. Se le trató de emboscar quemando el puente de madera sobre el Nazas, entre Lerdo (el municipio de Lerdo) y La Laguna. La comarca coahuilense junto al Nazas era llamada anacrónicamente “Hacienda de La laguna”, San Antonio de La laguna, Matamoros de La Laguna, San Lorenzo de La Laguna, San Pedro de La laguna, etc.

Uno se preguntaría cómo se pudo organizar y esconder una cuadrilla de forajidos entre la hacienda del Torreón y el puente del ferrocarril sobre el Nazas, sin ser detectados. Es decir, los primeros sospechosos serían los mismos torreonenses, o los laguneros de la vecindad. Después de todo, la zona limítrofe entre Coahuila y Durango fue escenario de innumerables ataques, rencillas e invasiones protagonizadas por laguneros. México no estaba completamente pacificado.

Por otra parte, llama la atención el recurso mimético de los bandidos. El disfraz que desorienta a la víctima. Los asaltantes estaban disfrazados de indios. Este recurso tampoco era nuevo. El libro de Valdés Dávila y Corona Páez “Gerónimo Camargo, indio coahuileño” (Editado por la UIA-Laguna y el Ayuntamiento de Saltillo) muestra como en el siglo XVIII, ciudadanos aparentemente pacíficos y cristianos dejaban sus comunidades, se transformaban en indios salvajes para cometer sus fechorías, para luego reintegrarse a sus hogares como pacíficos cristianos.
Un último detalle que llama la atención, es que los pasajeros del tren no entraron en pánico ni en histeria. No se quedaron pasivos, al contrario, se defendieron de tal manera, que los “salvajes” salieron huyendo. Este hecho habla del temple que debían tener los colonos de estas latitudes para poder sobrevivir.

miércoles, marzo 28, 2007

Presbiterianos en Matamoros, Coahuila

Es tiempo de que en La Laguna seamos un poco más abiertos de mente, y que entendamos que la historia de las comunidades de cultura o mentalidad alterna ni compite con la nuestra ni nos perjudica, sino que nos enriquece.

La sociedad torreonense no se encuentra conformada exclusivamente por católicos. Existen otros grupos que por su fe cristiana (mas no católica) han sido denominados, un poco despectivamente, “sectas”. Desde luego, este es un calificativo que se aplica desde el lugar social que considera tener la verdadera fe. Los Griegos Ortodoxos podrían llamarnos “secta” a nosotros los católicos, porque hace poco más de mil años que “abandonamos” la ortodoxia de la fe, tal como aquéllos la entienden. Y los judíos a su vez llamaron “secta” a la fe cristiana, incluyendo a los griegos.

Es mucho más respetuoso, cortés y educado llamar a estos grupos “iglesias” (del griego Ecclesía) porque es el término que utilizaban los apóstoles para denominar a los grupos de cristianos de las diversas ciudades de Asia, Europa y África. Y no trato ya de otras comunidades, como pueden ser la musulmana o la judía. Todas ellas merecen nuestro sincero respeto y colaboración, puesto que trabajamos de manera constructiva por el bienestar de todos los laguneros.

Y para volver al tema que nos ocupa, mencionaremos que no ha sido estudiado todavía el impacto que tuvieron las iglesias Bautista, Presbiteriana, Metodista, Pentecostal, etc. en la formación y crecimiento de Torreón. La famosa tesis de Max Weber sobre el papel de la ética protestante en el desarrollo capitalista indica rumbos de posible investigación histórica (ver “La ética protestante y el espíritu de capitalismo”). A mí siempre me ha llamado la atención que frente a nuestra plaza de armas de Torreón exista, no una parroquia católica, sino el edificio original de la Primera Iglesia Bautista.

Las iglesias protestantes ya estaban muy activas en Matamoros, Coahuila, en 1881. La primera congregación Presbiteriana surgió en dicha villa en ese año. El domingo 6 de marzo de 1887 inauguraron, con toda solemnidad, su primer templo ahí mismo. Las misiones presbiterianas aportaron la cantidad de $137.50 pesos mexicanos para este fin. Realmente más merecía el nombre de capilla que de templo, ya que sus dimensiones eran poco menores de 16 por 5 ½ metros. Se encontraba situada en la misma arteria que el templo católico de Nuestra Señora del Refugio.

La ceremonia de dedicación estuvo bastante concurrida, y el primer servicio se celebró a las diez de la mañana, con la predicación del Rev. Mariano E. Beall, que era el encargado (en 1886) de la misión Presbiteriana en Lerdo, Durango. Se leyó el capítulo 8 del Libro Primero de los Reyes (la dedicación del templo por Salomón). El segundo servicio se llevó a cabo a las siete de la noche, con mucha mayor concurrencia que en la mañana.

La comunidad presbiteriana de Lerdo era numerosa, a pesar de que no contaba con un templo. En el mencionado año de 1887, una sociedad de señoras de Appleton, Wisconsin, EEUU, donó un órgano para las reuniones de los miembros de la comunidad de dicha población lagunera. Fuente: periódico “El Faro”, 15 de abril de 1887, pp. 62, 63.).

domingo, marzo 25, 2007

El general (Porfirio Díaz) retorna a La Laguna

Bajo este título, el reportero del periódico semanal Espacio 4 de Saltillo, Julián Parra Ibarra, realizó una entrevista al artista lagunero Gerardo Beuchot. Este encuentro apareció publicado en el No. 296 del 13-26 de marzo de dicha publicación, y correspondiente a la semana que termina.
El encabezado completo dice: “En el mural Comarca Lagunera, orígenes y dinámica” don Porfirio no es “el malo de la película”. "El general retorna a La Laguna como maquinista y causa revuelo”. La entrevista analiza los porqués de la inclusión de la figura de Porfirio Díaz en el mural.

La entrevista realizada a Gerardo Beuchot viene acompañada por otras dos que Graciela Rodríguez hizo a Armando Fuentes Aguirre, periodista, escritor y Cronista Oficial de Saltillo, y a Jesús Alfonso Arreola Pérez, presidente del Colegio Coahuilense de Investigaciones Históricas.

Fuentes Aguirre fue tajante al ser interrogado sobre la obra de Beuchot: “El artista tiene toda la razón, no solo desde el punto de vista de la libertad para expresarse; en este caso, también le asiste el rigor de la verdad. La idea de representar a Díaz en la forma que lo hizo la encuentro muy acertada e ingeniosa, porque ciertamente la mayor importancia de su largo gobierno la dio al impulso económico del país. Lo sacó de una larga etapa de ruina y desolación, fruto de las constantes luchas civiles e hizo de México un país moderno al lado de naciones económicamente más avanzadas”.

Gerardo Beuchot manifestó la estrecha colaboración que hubo entre él y el Cronista Oficial de Torreón, el que escribe estas líneas —como asesor histórico— para la realización de dicho mural. Y al respecto dijo Armando Fuentes Aguirre: “la actitud del autor (Beuchot) se suma a una nueva corriente que ofrece una versión alterna al relato histórico, para devolverle a cada quien el lugar que merece”. “En este sentido, el Cronista de Saltillo aplaude la posición del artista”. El Lic. Arreola Pérez fue del mismo parecer.

Como académico, puedo afirmar que existe un abismo entre la historia oficial y la historia documental. La historia oficial suele ser, en México y en el mundo entero, una historia elaborada por encargo y que tiene como fin apuntalar, legitimar, instalar y perpetuar al grupo en el poder. De ahí que por esencia le interesa más la propaganda (promoción de sus valores e ideas) que la verdadera verdad, la verdad histórica o documental.

Nadie puede negar que Porfirio Díaz ha sido uno de los más grandes presidentes y patriotas que han gobernado en México. Tan patriota como para derrotar a los franceses intervencionistas en la batalla del 2 de abril. Los torreonenses desmemoriados han olvidado que así se llamaba nuestra plaza de armas, que la calzada Cuauhtémoc se llamaba “Porfirio Díaz”, que fue el gobierno de este general el que nos dotó de vías férreas, de exenciones fiscales y del título de ciudad el día 15 de septiembre de 1907 (su cumpleaños).

Reconocer esto no me hace “porfirista” (el calificativo es ridículo, como si el general estuviese vivo y promoviendo sus intereses políticos). Me hace un historiador serio, uno que toma en cuenta la evidencia documental y no el interés del “partido” cualquiera que éste pudiera ser (que en mi caso, es ninguno. Nunca he pertenecido ni simpatizado con alguno, ni me interesa hacerlo). Porfirio Díaz no solamente no dejó deuda externa al final de su gestión, sino que dejó un sustancioso superávit. ¿Cuántos presidentes han sido capaces de hacer otro tanto?
El mismo Madero se declaró el mayor admirador de Porfirio Díaz en 1909 (si no lo cree, lea Ud. “La Sucesión Presidencial” de Francisco I. Madero). Así que si el padre de la Revolución Mexicana admiraba tanto al general Díaz y se rodeó de un gabinete porfirista cuando llegó a presidente (Zapata se lo recriminó de fea manera) ¿porqué se nos dificulta tanto concederle al general Díaz el mérito que tuvo?

jueves, marzo 22, 2007

Familias centenarias de Torreón: los Perales

Los padrones o censos han sido, a lo largo del tiempo, uno de los instrumentos del Estado que han resultado de mayor utilidad para los historiadores y cronistas. El padrón da cuenta del número de personas que habita cierto lugar en cierta época, y manifiesta información sobre las personas que lo integran, como nombres y apellidos, edad, estado civil, ocupación, grado de alfabetización.

El padrón que se levantó en la Congregación del Torreón en 1892 se conserva en el Archivo Estatal de Documentación de Ramos Arizpe, Coahuila, en el fondo Siglo XIX, caja 18, carpeta 9, expediente 1, y nominalmente consta de 40 fojas (80 páginas).

Este padrón constituye el “libro de los fundadores” de Torreón, ya que él se asientan los nombres y apellidos de las personas que habitaban Torreón un año antes de ser erigido en villa y municipio. Desde luego, no todos los torreonenses fundadores vivían en Torreón. Muchos vivían en Lerdo (Durango) o en San Pedro (Coahuila). Pero ciertamente podemos afirmar que todas las personas mencionadas en este censo tienen la categoría de “fundadores” por derecho propio y por testimonio del documento en cuestión.

Entre muchas otras personas que tenían lazos de parentesco consanguíneo y político, encontramos citados a Margarito Perales, de 63 años, nacido en 1829, soltero, labrador (No. 587); Gertrudis García, de 60 años, nacida en 1832, viuda (No. 588); Gregorio Perales, de 69 años, nacido en 1823, viudo, labrador (No. 589); Remigio Perales, de 12 años, soltero (No. 590), Natalio Perales, de 8 años (No. 591). En otra parte del padrón encontramos a Isidoro Perales, de 39 años, soltero, artesano (No. 728), y a Luz Perales, de 6 años (No. 729).

Los Perales eran originarios de Santa María de las Parras. María Gertrudis García, residente de Torreón en 1892, era la viuda del señor Reyes Perales, con quien procreó a Gregorio de Jesús, bautizado en Parras el 28 de noviembre de 1858; a José Felipe de Jesús, bautizado en Parras el 10 de febrero de 1861, a José Margarito de Jesús, bautizado en Parras el 15 de junio de 1863, María Margarita Perales, bautizada en Parras el 20 de agosto de 1867. Brígida Perales García, hermana entera de los anteriores, fue bautizada en la jurisdicción parroquial de Matamoros, Coahuila, el 30 de enero de 1874. Este último bautismo demuestra que los Perales García pasaron de Parras a Matamoros en el período comprendido entre 1867-1874. Ver libro de bautismos de Parras 1858-1868, y libro de bautismos 1870-1875 de Matamoros.

En 1892, María Gertrudis García estaba acompañada de sus cuñados, hijos pequeños o nietos. Se trataba de un verdadero núcleo de familia extensa que se agrupaba para sobrevivir en un medio cambiante y extraño.

Entre los miembros de la familia Perales de Parras encontramos a Manuel Thomás Perales, casado con Laureana de Espinosa el 25 de diciembre de 1759 (libro de Matrimonios 1750-1785 de Parras).

Para el primer tercio del siglo XIX, son numerosas las ramas de la familia Perales que residían en Parras. Como todos los laguneros, debían luchar cotidianamente contra los elementos de la naturaleza y contra los salvajes que atacaban sin previo aviso. Un parte de Mariano Morelos fechado el 25 de marzo de 1851 dice así “Presidencia Municipal de Parras. Benito Perales, á quien hirieron los indios el día 19 del corriente en la labor de D. Pedro Zapata, ha fallecido en la mañana de hoy, y según me informa su primo Pedro Perales, no ha dejado bienes ningunos para costiar su entierro […] lo que pongo en conocimiento de Ud.”.

martes, marzo 20, 2007

La "Sunset Route" o "Ruta del Crepúsculo"

El 18 de mayo de 1888, apenas a dos meses de la inauguración del Ferrocarril Internacional Mexicano, y a cinco meses de que los trabajos de construcción del mismo habían finalizado en la Hacienda del Torreón, un reportero de la publicación periódica “El Partido Liberal” escribía en la página 3:

“El Ferrocarril Internacional Mexicano, que forma un nuevo camino ferroviario a México, se conocerá en lo sucesivo bajo el nombre de la “Sunset Route”. Su tramo se extiende vía Torreón y Piedras Negras, México, y se une en Eagle Pass, Texas, con el gran sistema del Ferrocarril Meridional Pacífico.

Por el Ferrocarril Internacional hay 553 millas menos de distancia que por cualquier otro Ferrocarril entre México y Nueva Orleans, Nueva York, Filadelfia, Washington, y otras ciudades del este de los Estados Unidos del Norte; 406 millas menos entre México y San Luis Mo., Chicago, Cincinnati, Milwakee y otras ciudades del interior; 304 millas menos entre México y Kansas City, Omaha, San Pablo, Min. y otras ciudades del oeste.

Todos los trenes directos estarán provistos de los nuevos wagones dormitorios Pullman. Los pasajeros y fletadores deberían ver al Sr. S.W. Eccles, el agente de la “Sunset Route” en su despacho, situado en la 1ª calle de San Francisco num. 1 y esquina de San Juan de Letrán”.

lunes, marzo 19, 2007

Los primeros inmigrantes

Cuando Leonardo Zuloaga y Luisa Ibarra abrieron al cultivo las tierras del rancho del Torreón, dieron inicio a un movimiento migratorio regional para satisfacer la mano de obra que las nuevas labores requerían. En esa época, la única fuerza de trabajo que se necesitaba en Torreón era la de los campesinos, de preferencia de los ranchos y haciendas comarcanos.

En la medida en que las operaciones de cultivo fueron creciendo en volumen e importancia, en esa medida llegaban para quedarse personas que eran originarias de poblaciones más lejanas.

Cuando comenzaron a operar las líneas de ferrocarril en la comarca, entonces se abrió la posibilidad de una inmigración masiva y periódica. Los pizcadores se trasladaban desde otros lugares para cosechar el algodón y ganar lo que no ganarían en otros rumbos. Torreón era una de las plazas que pagaban mejores jornales.

Decía el “Boletín de la República Mexicana” en una de sus ediciones de 1898: “Las cosechas de algodón en La Laguna prometen ser este año mucho mejores que el anterior. Se espera que con esto aumente la inmigración, pues allí se pagan jornales más altos que en cualquiera otra parte del país. Para subvenir a esta necesidad, se han hecho proposiciones a los mexicanos residentes en Texas para su repatriación”.

Si La Laguna competía con los Estados Unidos por la mano de obra, y podía pagar salarios equivalentes o mayores para mantenerla, era de esperarse, como lo comenta el periódico de 1898, que la inmigración creciera. En el siglo XVIII, el pueblo de Parras hacía lo mismo para conservar disponible su mano de obra y evitar que cayera en manos de los hacendados locales.

Muchos nacionales llegaron para quedarse. Un caso como muchos era el de Benigno Escalante, nacido en 1854, quien se casó con María Espiridión Yonotrosa el 14 de enero de 1876, en Matamoros, Coahuila. En 1892, este matrimonio residía en Torreón. En el padrón de ese año, Benigno declaraba ser de ocupación “artesano”. El matrimonio estaba acompañado de sus hijos Federico, Vicente, Santiaga, María, y José María.

Otro caso tomado al azar es el de Juan Estupiñán y Felipa González, casados en Río Grande, Zacatecas, el 7 de septiembre de 1873. Este matrimonio se contaba entre los residentes de Torreón empadronados en 1892. Juan había nacido en 1832, seguramente en Río Grande, donde existía numerosa familia de ese apellido. En 1892 Juan declaraba ser “labrador”, es decir, pequeño agricultor (ordinariamente asalariado). Al matrimonio le acompañaban sus hijos Margarito, Francisco y Macario.

El crecimiento de la población y del circulante demandaba la oferta de todo tipo de bienes y servicios. Así llegaron los labradores, artesanos, comerciantes, profesionistas, inversionistas y todo tipo de inmigrantes de la Comarca, de Coahuila y Durango, de México y del mundo entero.

domingo, marzo 18, 2007

Familias centenarias de Torreón: los Adriano

Uno de los apellidos característicos de los viejos inmigrantes tlaxcaltecas de la Comarca Lagunera es “Adriano” o “de Adriano”. No deja de ser interesante que éste es uno de los apellidos laguneros que a la fecha gozan de reconocida nobleza en España, porque sus descendientes están en posesión de hidalguía heredada de sus mayores por los diferentes títulos de conquistadores, pobladores y pacificadores, y por los méritos y servicios que prestaron a La Corona durante las campañas de defensa del territorio contra las incursiones de cabezas, tobosos, apaches, etc.

Se trata de un apellido que está ampliamente documentado en las parroquias de Parras, de Viesca, Mapimí, Matamoros, Torreón y lugares cercanos. En el padrón de la Congregación del Torreón de 1892 encontramos a varios individuos de este apellido, de ambos sexos, y con edades que variaban entre los 19 y los 13 años. Sus nombres eran Simón, Sabás, Gertrudis, Rosa y Antonio.

Algunas personas de este apellido en Santa María de las Parras fueron las siguientes: Ángela Adriano, hija de Pablo Adriano y de Ignacia de la Cruz, bautizada en Parras en octubre de 1683; hermano de éste fue Florencio Adriano, bautizado el 20 de octubre de 1687 ahí mismo; Antonio Adriano, casado con María Bartola el 23 de noviembre de 1762 en Parras; Benito Adriano, casado con María Manuela Carmona el 15 de junio de 1802 en Parras, y muchos otros.

En Álamo de Parras, ahora Viesca, existió una frondosa rama de este apellido. Debemos recordar que Viesca fue una colonia de Tlaxcaltecas parrenses que hicieron este nuevo poblamiento durante el primer tercio del siglo XVIII. Muchos apellidos parrenses arraigaron en este nuevo asentamiento.

De los Adriano de Viesca podemos mencionar a Carlos Adriano, nacido ahí en 1768 y casado con Josefa Gallegos en 1793. Este matrimonio fijó su residencia en Mapimí, donde encontramos a Florentino Adriano Gallegos, casado el 5 de mayo de 1816 con María Antonia Ochoa Rivera; María Petra Adriano Gallegos, casada con Gervasio Sáenz Aguilera en 1815; María Marta Adriano Gallegos, casada con Antonio Saturnino Acosta Pérez en 1820. Carlos murió en Mapimí el 22 de abril de 1832.

Gregorio Adriano, nacido en Álamo de Parras (Viesca) en 1780, casó en 1800 ahí mismo con María Juana Roberta Guerrero. Fueron vástagos de este matrimonio María Martha Adriano Guerrero, nacida en 1807 en Álamo de Parras; Secundina Adriano Guerrero, nacida en el mismo lugar en 1808, y casada con Mauricio Ramos el 7 de enero de 1833, también en Viesca.

Este es un buen momento y lugar para agradecer públicamente a la Iglesia de los Santos de los Últimos Días el permitirnos el acceso a sus grandes recursos genealógicos, sin ser miembros de la misma. Sin duda alguna, su contribución para la historia de los linajes regionales es muy grande.

jueves, marzo 15, 2007

Bodas de Oro de la Villa de Torreón


En un artículo anterior mencionaba cómo Eduardo Guerra logró un importante consenso al hacer que se aceptara como fecha inicial para celebrar los aniversarios de Torreón la del 15 de septiembre de 1907, es decir, la fecha de elevación nuestra población al rango de ciudad.

Esto pudo lograrse porque en 1932 Eduardo Guerra, con apoyo del ayuntamiento, y de la cámara de comercio, celebró los 25 años de Torreón con la publicación de su "Historia". Este evento fijó la cronología para las celebraciones de la ciudad; así, en esta lógica, las siguientes celebraciones serían las bodas de oro de Torreón como ciudad en 1957 (recordemos la antorcha luminosa del cruce de Morelos y Cepeda) y finalmente, el centenario en el 2007.

Sin el menor interés de polemizar y solo como un dato curioso para la historia de las celebraciones de los aniversarios de Torreón, mencionaré que un sector de la población local celebró las bodas de oro de Torreón en 1943. En esa fecha lo que estas personas querían celebrar era los 50 años de la elevación de Torreón al rango de municipio.

Esta celebración se dio en el contexto de la “Feria del Algodón y de la Victoria”. Esta era una “Gran exposición Industrial, Agrícola y Ganadera, del 12 al 26 de septiembre de 1943”. El principal motivo de celebración lo constituía “1893-1943. Bodas de Oro de Torreón”

El ambiente bélico de la Segunda Guerra Mundial se encontraba en la atmósfera de la ciudad, aunque en una versión incruenta y muy festiva. El 11 de junio de 1942, México le había declarado la guerra a los países del Eje. En julio de 1943, los aliados habían desembarcado en Sicilia, iniciando así el camino de la victoria sobre Alemania.

La victoria aparece como una moderna figura alada posada sobre una paca de algodón y enmarcada por la “V” emblemática de Churchill. Esta figura alada (una versión moderna de la “Niké” o victoria) portaba traje militar y enarbolaba una bandera mexicana.

Agradecemos al Archivo Municipal y a Carlos Castañón haber facilitado copia del volante publicitario que contiene en un recuadro la información sobre los motivos de celebración de esta feria torreonense de 1943.

Evidentemente, el año de 1893 no fue aceptada por los torreonenses como fecha inicial de su historia urbana, porque sería celebrar algo que Torreón ya no era ni es. Al ser Torreón una ciudad, no podía celebrar su elevación a villa como evento inicial de la historia citadina. De ahí que los torreonenses optaron por 1907, año en que obtuvo la condición de ciudad que hasta ahora tiene.

martes, marzo 13, 2007

Polvos de aquellos lodos

La investigación histórica está muy lejos de ser tarea de una sola persona. La historia es una de esos saberes que son construidos por toda una comunidad académica. Se trata de obtener información de fenómenos sociales del pasado sustentada en evidencias.

Este es un trabajo interdisciplinario, donde cada científico social aborda un aspecto particular del fenómeno colectivo. No se trata de fechas ni de héroes, batallas o generales. Las actividades bélicas constituyen mas bien rupturas en la vida de una sociedad.

Puede ser interesante la historia de los fenómenos económicos de una sociedad o sociedades. La mentalidad es igualmente importante ¿cuáles fueron los valores de una comunidad?, ¿cómo ésta interpretó o construyó su realidad?

En este sentido, no podemos explicarnos el poder actual de los Estados Unidos si no entendemos el valor que le daban sus ciudadanos del siglo XVIII al crecimiento económico, a la ganancia y al control de los mercados. Y esto en el contexto de una herencia cultural inglesa caracterizada por su Revolución Industrial.

Así pues, si la escritura de la historia es una empresa colectiva, toda aportación, refutación, argumentación o reinterpretación es bienvenida, siempre y cuando sea académicamente seria y tenga por sustento evidencia documental.

El lamentable episodio del desalojo de los sedimentos del Canal de la Perla ocurrido hace una semana, demuestra la falta de espíritu de equipo cuando se trata del rescate del patrimonio común que es nuestra historia citadina.

Sin embargo, no todo está perdido. Si la Dirección de Obras públicas de Torreón sabe dónde fueron depositados esos lodos, los arqueólogos del INAH pueden revisar, cribar y documentar el contenido de los sedimentos. Por supuesto que no obtendrán la misma información que hubieran logrado recabar si ésto se hubiera hecho “in situ”, ya que faltará el contexto físico original de los objetos. Sin embargo, algo se recuperará.

domingo, marzo 11, 2007

El Estado de La Laguna

El pasado viernes se dio a conocer la noticia de que los diputados federales panistas presentaron un proyecto de reforma constitucional que abriría la posibilidad de configuración de La Laguna como un nuevo estado de la federación.

Para muchas personas, sobre todo desde la óptica saltillense y duranguense, La Laguna de Coahuila y de Durango constituyen dos territorios “separatistas” que “inexplicable y tercamente” tratan de unirse. Es decir, lo interpretan como un fenómeno de separatismo y se califica como algo “pretencioso” e indeseable, casi un acto de traición a los estados madre de Coahuila y Durango.

Saltillo y Monclova cargan ya con el trauma de la separación de Texas cuando ésta era parte de Coahuila y aquéllas sus capitales, por lo cual hablar de secesión de parte del territorio estatal les enerva.

Sin embargo, sobre La laguna, la historia nos da una perspectiva muy diferente. La Comarca Lagunera fue arbitrariamente separada en dos por el monarca Carlos III al final de su reinado. Una parte se quedó en la Nueva Vizcaya, y la otra fue añadida a Coahuila, que en esa época era solamente la parte centro y norte del estado actual.

Es decir, La Laguna conformaba una región integral que fue arbitrariamente separada durante el último tercio del siglo XVIII; se trata de dos jurisdicciones que buscan reunirse tras haber sido separadas, y no de dos regiones separatistas que buscan configurar la unidad por vez primera.

En efecto, desde 1594 la región era conocida como “Provincia de La Laguna”. El 6 de abril de ese año, Felipe II permitió a los jesuitas pasar a evangelizar dicha “provincia” (la palabra se usaba en el sentido de región).

En 1598, con la fundación de Parras, esta percepción se formalizó al erigir la Alcaldía Mayor de “Parras, Laguna y Río de las Nazas”. Antón Martín Zapata fue el primer Justicia Mayor de dicha jurisdicción.

Las misiones Jesuitas de esta provincia y Alcaldía Mayor incluían Mapimí, San Juan de Casta (León Guzmán), Cinco Señores (Nazas) y muchísimas otras poblaciones de La Comarca. Esta provincia o Alcaldía Mayor se ubicaba en la Gobernación de la Nueva Vizcaya.

Por si fuera poco lo anterior, al unirse por matrimonio las familias de los marqueses de Aguayo y la de los condes de San Pedro del Álamo durante el primer tercio del siglo XVIII, las posesiones de ambas familias prácticamente coincidieron con lo que llamamos Comarca Lagunera de Coahuila y Durango. La administración de la producción agropecuaria de toda la región se llevó a cabo de manera unitaria e integral durante casi un siglo. Pasaban trabajadores con sus familias de uno a otro punto, y se configuraron lazos y redes de parentesco en toda esta área.

No fue sino hasta la reforma jurisdiccional y creación de la Comandancia de las Provincias Internas que la parte de la Comarca Lagunera ubicada al oriente del Río Nazas fue incorporada a la Provincia de Coahuila (1787).
Insisto: bajo esta perspectiva, las dos Comarcas laguneras no son dos regiones que tratan de separarse y unirse por capricho, sino dos regiones que jamás han perdido su sentido de identidad y de unidad.

viernes, marzo 09, 2007

Inauguran la Galería de Arte Contemporáneo

El pasado miércoles 7 de marzo fue inaugurada la Galería de Arte Contemporáneo anexa al Teatro Isauro Martínez. Con una gran concurrencia, el recinto quedó formalmente abierto con una primera exposición, una muestra pictórica de artistas contemporáneos consagrados.

Realmente este anexo renovado en nada se parece al anterior. Sin ser semejante en estilo, su arquitectura armoniza con el complejo cultural formado por el cuerpo del teatro y la galería misma. Configurado con sobriedad, sus materiales son los mármoles laguneros, el metal, la madera y el cristal, elementos distribuidos en espacios funcionales, corredores, escalera y un gran vestíbulo central. Desde luego, la construcción de este recinto se inscribe en los festejos del centenario de Torreón como ciudad.

Entre la numerosa concurrencia se encontraban miembros del patronato del Teatro Isauro Martínez. Pudimos saludar al Dr. Salvador Jalife García, a Claudia Máynez, a la señora Jossie R. de Iriarte, y a muchos otros. Estaban presentes también intelectuales relacionados con el arte y la educación superior, y muchas personas interesadas en esta clase de exposiciones.

Para finalizar el acto de inauguración, se ofreció el tradicional brindis con bocadillos delikatessen.

miércoles, marzo 07, 2007

Segunda Conferencia Binacional de Historia Familiar

Los próximos viernes 10 y sábado 11 de marzo se llevarán a cabo los trabajos de la Segunda Conferencia Binacional de Historia Familiar en Ramos Arizpe, Coahuila. Estas conferencias y participaciones tendrán como sede el American Hotel-Express de dicha ciudad.

La ceremonia de inauguración del evento estará a cargo del Gobernador de Coahuila, Prof. Humberto Moreira, y está programada para las 19.30 horas del viernes. El mismo viernes se ofrecerá la conferencia magistral “Las antiguas familias del Nuevo Reino de León. Origen y Migración”.

El Sábado habrá diversas temáticas para exponer y comentar: “Herramientas para la investigación en Historia Familiar”; “Elementos sefarditas en la cultura regional”; “Las familias Zertuche en el Noreste Mexicano”; “Las familias Elizondo del Nuevo Reino de León y de la Provincia de San Francisco de Coahuila”; “Las familias González de Solís de Matehuala, S.L.P. y Monclova, Coah.”.

Por la tarde seguirá el panel “Familias de la Región Lagunera”; “Archivo para la memoria”; “La familia Carrillo y el comercio entre Jalisco y Saltillo en el virreinato”; “Don Santiago Vidaurri Valdés: el estratégico tejido familiar”. Procederá luego un panel informativo de las instituciones participantes, clausura y cena.

Es en este tipo de eventos de historia familiar donde se puede constatar que un enorme número de familias torreonenses tienen sus raíces en el septentrión novohispano, y que cuentan con una historia tan rica como insospechada.

martes, marzo 06, 2007

La franqueza en la identidad regional

La franqueza de los torreonenses, de los laguneros y de los norteños ha sido considerada, durante mucho tiempo, una de sus cualidades distintivas. Y ya en algunas ocasiones he mencionado la firme convicción que tengo de que esa cualidad surgió y se mantuvo como característica norteña debido al tipo de gente que colonizó el área.

Al español le ha caracterizado siempre la franqueza. El tlaxcalteca, que tenía y tiene una gran autoestima, nunca se sintió conquistado, porque de hecho, nunca fue conquistado. Gente orgullosa e indómita, blasonaba su libertad hablando con absoluta franqueza. “Franqueza” era la condición del hombre libre, como lo define claramente el diccionario de la Lengua Castellana de 1817.

No es de extrañar pues, que esta cualidad perdure en nuestra identidad regional. Nuestra cultura procede del mestizaje de hombres libres, y de aquellos —relativamente pocos— que recuperaron esa condición, como es el caso de las etnias de origen africano de la era colonial.

Sin embargo, muchas veces esta cualidad se toma como pretexto para encubrir la agresión. Es decir, hay muchas maneras de decir la verdad, sobre todo porque la verdad no está reñida con el amor. El ser sinceros o francos, no nos autoriza a ser viscerales ni destructivos cuando hay otro que puede salir lastimado por ello. Franqueza y rudeza son cosas diferentes.

Quizá esta sea la distinción esencial entre el caballero y el patán, o entre una dama y una “verdulera”. No se trata de ser “hipócrita”, se trata de ser constructivo, amable, servicial. Se trata de pensar en el otro, y en el efecto que le pueden causar nuestras “sinceras” palabras. Cualquiera puede destruir, no se requiere especial talento para ello. Ser constructivo y propositivo en una sociedad tan agresiva como la nuestra, eso requiere nobleza de corazón y una voluntad de acero.

En fin, como decía en un apunte anterior, decidamos recuperar lo mejor de nuestra identidad histórica. Lo bueno que tenemos no es nuevo, y no todo lo nuevo es bueno.

lunes, marzo 05, 2007

El Santos exorciza la cancha

Finalmente, la escuadra del Santos logró ayer un triunfo en su propia cancha al derrotar a los Monarcas de Morelia por dos goles a uno.

Se rompe así a la mala racha santista de diez meses, misma que lo ha puesto en peligro de descender a la segunda división del futbol mexicano.

Esperamos que el equipo se esfuerze sin confiar en la suerte. Una golondrina no hace verano, y un triunfo aislado no le serviría de mucho.

Indiferencia ante el dolor ajeno

Uno de los santos favoritos de la cristiandad occidental desde la era medieval, tanto para católicos como para protestantes, lo ha sido Francisco de Asís.

Un ser humano en el cual el cielo y la tierra parecían encontrarse, llamaba la atención por el ardiente amor que lo consumía y que prodigaba a todos los seres de la manera más sencilla y natural.

Es de las pocas personas que han entendido cabalmente, por experiencia vital y no por aprendizaje filosófico o abstracto, que todos los seres de la creación forman lo que él llamaba una “hermandad”. Los astros, los árboles eran sus hermanos, porque todos habían sido creados por el mismo Dios.

Su especial cariño por los animales provenía del mismo Espíritu que lo llenaba y guiaba. No era miembro de Greenpeace ni era un ecologista que se beneficiara socialmente de sus “poses” esnobistas; simplemente amaba a los animales por los animales mismos. Sabía que eran como hermanos pequeños que sentían hambre, frío, miedo, dolor, alegría y tristeza, aunque no razonaran como los hermanos mayores, los humanos. Y actuaba con ellos en consecuencia.

Francisco aprendió esta verdad de Dios mismo. El amor de Francisco por los animales no era nada común en la sociedad en la cual Francisco se formó. No lo poseía por aprendizaje cultural. Ese amor era el Amor de Dios hacia sus creaturas, el cual se materializaba en Francisco.

He escuchado a mucha gente opinar que si nuestra sociedad permite el maltrato físico y mental de las personas, nada nos haría esperar un trato mejor hacia los animales. Yo me pregunto si no será precisamente el permitir el maltrato físico y mental hacia los animales lo que nos endurece contra nuestros semejantes. Hemos perdido por completo la capacidad de sentir con el otro y nos hemos habituado a la sangre, muchas veces derramada con increíble crueldad. Lo vemos como algo natural y hasta necesario.

Jesús nació en un pesebre, no debemos olvidarlo. Yo no creo que solamente haya querido decirnos con esto que prefería nacer pobre. El que habría de ser llamado Cordero de Dios quiso mostrar lo que Francisco de Asís veía con tanta claridad: todos los seres vivos somos hermanos, y que su redención se extendería a todos los seres vivos, como lo dice Pablo cuando comenta (Romanos 8: 21-22) que la creación entera aguarda, con dolores de parto, su completa liberación.

viernes, marzo 02, 2007

Homenaje a Jaime Muñoz Vargas

A lo largo de su historia, la Comarca Lagunera ha catalizado el talento de hombres que dejan huella. Así, podemos hablar de grandes empresarios, intelectuales y artistas.

En congruencia con nuestro espíritu cosmopolita regional, deberíamos dejar de lado el pueblerino macartismo y reconocer los logros de todos, como lo hace en la actualidad la civilizada España. Pero a veces, el prejuicio nos ciega. Veamos un botón de muestra del mismísimo ámbito español: la traducción de la Biblia al Castellano por Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera en el siglo XVII constituye uno de los grandes tesoros de la Lengua de Cervantes. ¿Quién la conoce? No la conocemos, porque quienes la realizaron fueron considerados “heterodoxos” por la sociedad de su tiempo. España no quería saber nada de los escritos “protestantes” ni siquiera en el aspecto puramente literario. Se privaron voluntariamente de uno de los grandes logros intelectuales y artísticos de una época en que ya nadie deseaba leer las Sagradas Escrituras en Latín. Inglaterra tuvo su versión del Rey Jaime mientras España se tapaba los ojos y oídos para no ver a sus propios talentos.

No mucho antes, la misma España se había empobrecido al expulsar a los judíos en 1492. Ellos constituían la clase profesionista y también eran los profesionales de la banca y el crédito. Su partida de España benefició a Inglaterra, a Holanda y a otras naciones, benefició a todos aquellos lugares a donde estos profesionales fueron a establecerse. Imagine usted si los Estados Unidos decidieran expulsar a los judíos de su territorio, por simple prejuicio. ¿Qué sería Wall Street? ¿Qué sería de los Estados Unidos?

Me parece que la Comarca Lagunera recibirá hoy un gran homenaje en la persona y obre de Jaime Muñoz Vargas, a quien, dicho sea de paso, considero un gran amigo mío y, sin género de dudas, uno de los grandes talentos literarios regionales. Y aunque él y yo diferimos en nuestra manera de entender y vivir la política, tenemos muchas otras cosas en común. ¿Para qué resaltar las diferencias cuando podemos convivir y construir interactuando a través de nuestras semejanzas?

Robert Harland, quien es investigador de la Universidad Estatal de Mississippi, comentará Juegos de Amor y malquerencia —la celebrada novela de Muñoz Vargas— durante los trabajos del Congreso de Literatura Mexicana Contemporánea organizado por la Universidad de Texas en El Paso (UTEP).

El Dr. Harland es docente e investigador (Professor) de la Mississippi State University. Su participación tendrá lugar hoy viernes a las 14.00 horas en el Auditorio Tomás Rivera, localizado en el Edificio Unión de la Universidad de Texas en El Paso. El título de su ponencia es "Hombres con pelotas: Juegos de amor y malquerencia del escritor premiado Jaime Muñoz Vargas".

No está de sobra, para aquilatar el valor de esta ponencia, que el congreso referido es el más importante del mundo sobre literatura mexicana contemporánea.

Doctor por la Universidad de Gales, Cardiff, Harland es una autoridad en literatura española, cuento mexicano y cine español. Ha escrito numerosos estudios sobre litaratura española y mexicana y ha sido ponente en diversos congresos celebrados en Estados Unidos, España y Gran Brataña.

Por su parte, como es público y notorio, Jaime Muñoz es escritor, maestro, periodista y editor. Para los lectores foráneos y extranjeros de esta crónica (saludos a Estados Unidos, Canadá, Alemania, Argentina y España) diremos que Jaime radica en Torreón, en el norteño Estado de Coahuila. Entre otros libros, ha publicado El principio del terror, Juegos de amor y malquerencia, Pálpito de la sierra tarahumara, El augurio de la lumbre, Tientos y mediciones, Miscelánea de productos textuales, Las manos del tahúr, La ruta de los Guerreros, Filius, Salutación de la luz, Quienes esperan y Guillermo González Camarena, habitante del futuro; algunos de sus microrrelatos fueron incluidos en la antología La otra mirada (Palencia, España, 2005).

Ha ganado los premios nacionales de Narrativa Joven (1989), de novela Jorge Ibargüengoitia (2001), de cuento de San Luis Potosí (2005) y de narrativa Gerardo Cornejo (2005). Escribe la columna "Ruta Norte" para el periódico La Opinión Milenio. Reseñas y artículos suyos han aparecido en revistas y periódicos de México, España y Argentina.

Jaime, enhorabuena…

jueves, marzo 01, 2007

Apuntes sobre la identidad lagunera


A cuatro años de la consumación de la independencia nacional, es decir, en 1825, el Partido de Parras, cuya cabecera era la villa de Parras, medía 200 kilómetros de norte a sur, y 348 de oriente a poniente. En esta dirección, el partido llegaba hasta la el río Aguanaval, la Boca de Picardías, y la Boca de Calabazas, punto situado entre lo que ahora es Torreón y Gómez Palacio, y por el cual corría y a veces corre todavía el río Nazas. El Partido comprendía 2 cabildos constitucionales, Parras y Álamo (Viesca), 1 parroquia, 5 vicarías y ayudas, 4 alcaldías constitucionales, 1 villa, 1 pueblo, 6 haciendas, 5 quintas, 3 aldeas, 12 estancias, 35 ranchos.

Para 1825, el Partido de Parras era el remanente delo lo que había sido la vieja “Alcaldía Mayor de Parras, Laguna y Río de las Nazas” cuya cabecera, Parras, fue fundada en 1598. Al territorio de esta alcaldía mayor se le conocía desde 1594 como “Provincia de La Laguna” (así la llamaba Felipe II) o “País de La Laguna”. Con el tiempo, de la original se fueron segregando otras nuevas alcaldías y partidos, pero la de Parras llegó a abarcar prácticamente todo lo que ahora llamamos Comarca Lagunera de Coahuila y Durango.

Las etnias más importantes que habitaron estas tierras fueron, en primer lugar, los aborígenes, a quienes los misioneros jesuitas llamaron “laguneros” precisamente porque su hábitat lo conformaba todo el sistema hidrológico —ríos, lagunas, esteros y charcos— que caracterizaba a la “Provincia de La Laguna”, que precisamente por esa abundancia de agua superficial fue llamada así. Sin embargo, con el paso del tiempo prácticamente se extinguieron, ya por enfermedades, ya por mestizaje. Su cultura era extremadamente primitiva.

Posteriormente, durante el último tercio del siglo XVI llegaron los españoles, y a partir de 1598, los tlaxcaltecas, que fueron invitados a instalarse en Saltillo y en Parras en plan de igualdad con los españoles, e incluso con la concesión de nobleza de sangre para todo el que acudiera. La invitación la extendieron el Virrey Luis de Velasco, el gobernador de la Nueva Vizcaya el capitán Rodrigo Río de la Loza, y por supuesto, la Compañía de Jesús, que recién comenzaba sus actividades misioneras en la región. Posteriormente, durante el primer tercio del siglo XVIII, los tlaxcaltecas de Parras fundaron San José y Santiago del Álamo (Viesca) también como población tlaxcalteca. La española y la tlaxcalteca fueron las etnias cuyas culturas mestizadas forjaron lo que podemos llamar la cultura madre lagunera. Ambas etnias eran profundamente orgullosas, tenían una gran autoestima, y no desdeñaban trabajar con las propias manos, si era necesario. Los tlaxcaltecas nunca padecieron “trauma de conquista” porque nunca fueron conquistados. Se enorgullecían de ser invictos, y a diferencia de los indios del sur, eran francos y hablaban como hombres libres. Seguramente de ahí y de la franqueza española nos viene la franqueza “reforzada” como característica de los laguneros.

Hubo otras etnias que fueron minorías y en gran medida, marginadas socialmente. Es decir, su cultura no llegó a impactar con la fuerza de las que hemos mencionado. Hubo indios purépechas, africanos esclavos y libertos, muchos de los cuales se mestizaron con los indios de bajo nivel social.

Ya para 1825, de acuerdo al censo y estadística levantadas en el Partido de Parras, existía una noción clara de cómo era la gente de toda la jurisdicción. Ya habían pasado 227 años de colonización, y los laguneros del sur de Coahuila (o Partido de Parras) eran percibidos como gente que poseía características propias muy definidas, entre ellos los habitantes de la villa de Parras, del pueblo del Álamo (Viesca), Hacienda de los Hornos y la Hacienda de La Laguna (San Lorenzo).

El censo de 1825 dice que los habitantes de esta región se caracterizan por ser “activos, enérgicos, intelectuales, especulativos, profundos, empresarios, sobrios, fieles, sociales, patricios, generosos, rectos, valerosos, y más que todo, religiosos” (Ver Sergio Antonio Corona Páez, “Censo y estadística de Parras (1825)”, Ayuntamiento de Saltillo y Universidad Iberoamericana Laguna, Torreón, 2000. pp. 43-44).

Las cualidades que se atribuyen a los habitantes de la Comarca Lagunera de Coahuila en 1825, no son nada diferentes de las que mencionaríamos hoy al referirnos a los habitantes de Torreón. Y vaya que el responsable del levantamiento del censo, el Alcalde de Parras y autoridad máxima del Partido, José Ignacio de Mijares, jura por su propio honor decir verdad, no ser originario de esta región y por lo mismo no estar inclinado a favorecer a los comarcanos con una opinión falsa o inexacta.

Se dice pues que los comarcanos estaban llenos de energía y por lo tanto eran activos, eran “empresarios”, es decir, emprendedores; intelectuales y especulativos, pensaban y calculaban antes de actuar. No era de extrañar tras 227 años de impulsar constantemente agroindustrias como la vitivinicultura, siembra e hilado de fibras textiles como el algodón e incluso el lino (ver mapa glosado de Núñez de Esquivel y Dionisio Gutiérrez, 1787). Ya tenían incorporados los hábitos de calcular, buscar la mejor opción, arriesgar en la inversión para buscar la ganancia.

Los comarcanos eran “sobrios” que equivale a austeros, “fieles” y “sociales” es decir, leales y amigables, como quien aprecia a su propia gente en una tierra donde los ataques de indios salvajes son una posibilidad cotidiana; “patricios” y “generosos”, es decir, nobles y magnánimos. Este es un rasgo muy tlaxcalteca. No nos extrañe que en el campo lagunero exista todavía la generosa hospitalidad y el deseo de atender al extraño en necesidad (nobleza de corazón, grandeza de alma), y la costumbre de saludar a los vecinos, por pobres que sean, con el “don” y “doña”, que eran títulos de nobleza.

“Los laguneros también eran “rectos”, “valerosos” (valientes, tenían que serlo para vivir en estas tierras, sin servicios médicos y rodeados de enemigos) y, sobre todo lo demás, “religiosos”. Explicaba en mi libro “La Comarca Lagunera, constructo cultural” la relación directa que existía entre la propia percepción del desamparo y la necesidad de la experiencia religiosa. Dios, la virgen María y los santos eran muchas veces los únicos que podían ayudar a los colonos de estas tierras contra las enfermedades, las mordeduras de serpientes, los piquetes de insectos ponzoñosos, la sequía, el granizo, las dificultades del parto o los ataques de indios. Esta religiosidad “pragmática” no implica que no pudiera darse la madurez cristiana entre dichos colonos. Tanto los españoles como los tlaxcaltecas fueron siempre excelentes cristianos.

En resumen, las buenas características de los laguneros no son nuevas, y a decir verdad, las nuevas no necesariamente son buenas. Es importante que echemos una mirada al espejo del testimonio histórico y entendamos y valoremos nuestras raíces. ¿Podemos honestamente decir que somos como nuestros abuelos?

sábado, febrero 24, 2007

Iguala y la bandera nacional

Hoy, 24 de febrero, muchos recordamos que el verdadero objeto de celebración de este día no era la bandera, sino del plan con el cual se realizó la independencia de México en 1821.

No es que no amemos nuestra bandera. Nos resulta significativa por dos razones: porque es nuestro símbolo nacional, y también porque es la expresión gráfica del plan mediante el cual nos convertimos en una nación libre. Amamos y respetamos a nuestra bandera, pero también amamos y respetamos la verdad.

El Plan de Iguala se proclamó el 24 de febrero de 1821, hace exactamente 186 años. En esa época y dadas las circunstancias políticas en España, los novohispanos se sentían profundamente amenazados en aquello que más amaban, su religión. Insisto, esto era lo que ellos percibían. No es ningún secreto que a México lo mueve la política, pero lo mueve mucho más la religión.

En 1821, el Plan de Iguala garantizaba el ejercicio de la religión católica (blanco) mediante la independencia política (verde). Y para evitar el temor que causaba el recuerdo de las pasadas guerras de independencia, se garantizó también la vida y bienes de todos los ciudadanos, fueran del color o condición que fueran (rojo). Es decir, los hombres de todas las etnias nacionales serían iguales ante la ley y se respetarían sus derechos y haberes. En esto Iguala superó a los Estados Unidos, ya que en México no habría esclavos.

Este plan proponía continuar bajo el sistema monárquico que existía desde los emperadores Mexica y posteriormente bajo los Austrias y Borbones. Nada de extraordinario tenía. Pero no sería una monarquía despótica ni absoluta, habría división de poderes y una constitución. Es decir, la modernidad de los grandes pensadores ingleses y franceses del siglo de las luces iluminaba este plan.

La verdad es que Iturbide representaba un enorme peligro para los intereses de los Estados Unidos. Había sido un magnífico e invicto militar, en México contaba con una popularidad verdaderamente universal, y nuestra nación lo consideraba un agente de la Providencia Divina, como lo proclaman las monedas de su época, y por todo esto se le había elevado al rango de emperador, con la firma y beneplácito de Valentín Gómez Farías, entre muchos otros liberales.

A los políticos estadounidenses les alarmaba la similitud que parecía existir entre Iturbide y Napoleón, quien apenas se esfumaba de la escena política internacional. Alejandro de Humboldt ya les había advertido en su “Ensayo Político” que, en las circunstancias adecuadas, México sería un rival imparable. Con mayor población, mayores recursos, mayor territorio y una mano firme que guiara, México estaba llamado a dominar la economía continental, no los Estados Unidos.

No es ninguna casualidad que a unos cuantos meses de la caída de Iturbide y de la derogación del Plan de Iguala y Tratados de Córdoba, en ese mismo año de 1823, el presidente Monroe hubiese declarado unilateralmente el “protectorado” de latinoamérica por los Estados Unidos. Las antiguas colonias españolas resultaban ahora ser del interés de los Estados Unidos, y “nadie” estaba autorizado a “meterse” con ellas. Latinoamérica sería para los norteamericanos.

Y como parte del “paquete de protección” entraba el rechazo de los Estados Unidos a cualquier forma monárquica o aristocrática en Latinoamérica. Era bien sabido que en los sistemas monárquicos, las casas reinantes formaban lazos de sangre y de lealtad con las casas con las que se enlazaban por matrimonio, y que esto se podía traducir en ayuda militar contra los Estados Unidos. Este país declaró que le interesaba que en Latinoamérica floreciera el sistema republicano, ya que era mucho más manejable una república que una monarquía, por las razones que he explicado.

Y me siento apenado al decirlo, pero apenas a meses de la declaración estadounidense, México se convirtió en república y adoptó una constitución casi idéntica a la de los Estados Unidos. No me apena que haya tomado la forma republicana, sino las razones por las que lo hizo.

Realmente se ha minimizado casi totalmente el valor que tuvo Iturbide para nuestra nación, acusándolo, como en su tiempo lo hicieron con Napoleón, de incongruente, oportunista y advenedizo al trono. Pero suponiendo —sin conceder— que lo hubiera sido, sus servicios para nuestra patria fueron inmensamente mayores y perdurables.

En lo personal, yo no milito en ningún partido político ni me interesa pertenecer a ninguno. Tampoco soy un clerical. Al clero lo respeto, pero me mantengo a una sana distancia. Al escribir lo hago sin pasiones ni consignas partidistas, sino con la mirada del historiador, del académico que está muy por encima de esas cosas. Es simple el asunto: la historia es aquello que ocurrió y dejó huella documental, nos guste o no, nos convenga o no. No podemos cambiar la verdad histórica por otra hecha a nuestra medida y para nuestros propósitos o gustos.

miércoles, febrero 21, 2007

Museos responsables

Los grandes museos exhiben valiosos objetos tridimensionales con los cuales constituyen lo principal de sus colecciones. Se trata, en la mayoría de los casos, de objetos originales. Estos objetos suelen estar insertos en un contexto museográfico que les da sentido, y que los hace inteligibles al visitante.

Estos objetos son únicos e insustituibles, y los museos son responsables por la preservación de los originales que albergan.

Por ningún motivo, ni siquiera por motivos de ingreso económico, un museo debe aplicar a sus visitantes reglas diferentes: los objetos que conforman las colecciones no deben ser tocados sino por los restauradores (y eso, debidamente equipados) sea quien sea el espectador, o la edad que éste tenga, o el ingreso que éste pueda representar para la institución.

Es más que sabido que todo ser humano porta gérmenes en sus manos. Nuestra piel actúa como “guante” de protección contra los gérmenes. La piel en conjunción con nuestro sistema inmunológico nos mantiene sanos e inmunes.

Al tocar con las manos desnudas una antigüedad como una pintura o un mueble, le transmitimos los gérmenes que portamos. Nunca debemos olvidar que muchos objetos antiguos tienen componentes orgánicos que son susceptibles de menoscabo o deterioro ante el embate de dichos microorganismos vivos y activos. Un óleo tiene como base un lienzo de origen vegetal, sobre el cual se aplicaron pigmentos de origen mineral en una base de aceite vegetal (ordinariamente de linaza). Por lo general, tiene un bastidor y un marco de madera.

En fin, los museos deben asumir en serio las reglas que deben imperar en todos ellos. Por ningún motivo se debe permitir que los visitantes toquen las obras exhibidas con las manos desnudas. Los visitantes seremos los primeros en agradecerlo.

martes, febrero 20, 2007

468 emisiones de "Tribuna"

Bajo un firmamento primaveral, anoche se llevó a cabo una deliciosa velada en la explanada del centro cultural José R. Mijares. ¿El motivo? Pues nada menos que la celebración del noveno aniversario de “Tribuna”, programa radiofónico de entrevistas en Radio Torreón.

A lo largo de 468 emisiones del programa, la Lic. Sofía Enríquez Muñoz ha estado a cargo del mismo, entrevistando a todas aquellas personas que por su trayectoria o relevancia en los diversos ámbitos del quehacer humano, resultan de significativo interés al radioescucha lagunero.

Evidentemente, tras nueve años de existencia ininterrumpida y 468 emisiones, “Tribuna” representa un completo éxito de Sofi Enríquez y de Radio Torreón. Enérgica, creativa, emprendedora y muy comprometida, Sofi se desempeña actualmente como directora de relaciones públicas del Consulado Honorario de España en Torreón.

Muchas otras personas se dieron cita para acompañar y felicitar a la Lic. Enríquez. Pudimos saludar a Gaby Nava, titular de la Dirección Municipal de Cultura, a José Antonio Lamberta (jovial, como siempre), a Nancy Ramírez, al Cónsul Honorario de España, Carlos González Castañón, a su tocayo, Carlos Castañón Cuadros y a muchas otras personalidades.

El toque artístico-musical de la velada lo proporcionó el ballet folklórico “Nazas” con la interpretación de tres bailes de diferentes regiones del sur de México. Las señoritas bailaron con derroche de gracia y simpatía, los jóvenes, con alegría y enérgico talento.

El cierre de esta velada lo constituyó el obligado brindis. Un sinfín de nuevos éxitos deseamos con sinceridad para la Lic. Sofía Enríquez.

lunes, febrero 19, 2007

Presentación cancelada

El Lic. Armando J. Guerra Guerra, Director General del Instituto Coahuilense de Cultura, me comentó en su momento las razones por las cuales no se presentaría en esta ciudad, ni hoy ni mañana, el libro “Pancho Villa. Una biografía narrativa” de Paco Ignacio Taibo II.

Son estas razones ajenas al propio ICOCULT y queda en espera la posibilidad de efectuar dicha presentación, que sería la segunda de esta obra en nuestra ciudad.

Algo rescatable de este evento fallido consiste en los materiales revolucionarios que, como presentador e investigador, yo tenía listos. Eran una sorpresa para nuestra ciudad. Pero como miembro que soy de la Comisión Organizadora de la Conmemoración del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución Mexicana, prefiero proponerlo como un proyecto a realizar desde el interior de esta comisión.

viernes, febrero 16, 2007

De etnias torreonenses

Mucho me temo que hay laguneros que insisten en convertir a Torreón en el anacrónico santuario de la xenofilia, o dicho en castellano cotidiano, del malinchismo.Se ha generalizado el término “etnia” como si se refiriera exclusivamente a los grupos extranjeros.

Según nuestro Gran Diccionario Usual de la Langua Española, y transcribo “Etnia: conjunto de personas que comparten un mismo idioma, una religión, una cultura y un origen propios”. Es decir, los mexicanos católicos que hablamos castellano y que compartimos una manera de ver la vida, constituimos una etnia. O si prefiere un criterio más estrecho, los viejos pobladores españoles y tlaxcaltecas constituían dos etnias fundamentales en el proceso de poblamiento de la Comarca Lagunera.

Nada tengo contra los extranjeros o contra sus descendientes. Dos bisabuelos míos vinieron a México como inmigrantes. Mi suegra es de nacionalidad española. Tengo muchos amigos extranjeros. Pero no se puede tolerar un error tan garrafal como es el pensar que debemos celebrar las “etnias” y que éstas son exclusivamente “extranjeras” porque entonces asumimos que los mexicanos no tuvimos mérito alguno en la formación de nuestra comunidad torreonense.

Hasta los más pobres campesinos de La Comarca pueden proceder de linajes de cientos de años, linajes cuyos miembros lucharon incontables veces contra los salvajes y que occidentalizaron esta región al colonizarla.¿A ellos, que llevaron el peso de la conquista, colonización y configuración de nuestra Comarca Lagunera, a ellos no los vamos a recordar? Españoles, tlaxcaltecas, mexicas, tarascos, negros de Guinea, todos ellos contribuyeron a forjar nuestra realidad actual.

Los mexicanos nos sentimos orgullosos de ser quienes somos, y festejemos en este primer centenario de Torreón nuestro común origen, junto con todos los laguneros que no tienen la dicha de proceder, como nosotros, de aquellos bravos conquistadores que nos legaron una patria. Todos somos torreonenses, celebremos todos hombro con hombro, en paz y armonía, con mucho orgullo, sin menospreciar a nadie.

miércoles, febrero 14, 2007

San Valentín y el místico Sufí

En Torreón, como en muchos otros lugares del mundo, el 14 de febrero, día de San Valentín, ha sido dedicado a celebrar el amor y la amistad. Por el volumen de las ventas de este día, supongo que dicho santo debe ser el patrono de los comerciantes.

Sin menospreciar el maravilloso amor erótico, me interesa mencionar un tipo de amor de cuyos efectos no somos los primeros beneficiarios. Este es un amor trascendente.

Se trata del amor que han saboreado los místicos de todas las épocas y de todas las religiones. Han llegado a probar de manera experiencial, la naturaleza misma de la Divinidad. Como decía San Juan Evangelista, “Dios es amor”.

Los místicos que han gozado de semejante dicha, han comprendido la vanidad de las ideologías frente a la riqueza abrumadora de la experiencia de Dios-amor. Iluminados, han comprendido que el ser humano se ha creado barreras ideológicas que lo enemistan de manera artificial de los demás seres humanos.

Por esta razón, místicos como San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Ávila eran vistos con sospecha por la Inquisición Española. Sabían que la Verdad era una Persona, no una doctrina, filosofía, institución o dogma.

Cuando Jesús —que en cuanto humano, es el mayor místico que haya existido— dijo que sus discípulos serían reconocidos por el amor que se profesaban, sentó las proridades del Reino. Los discípulos no serían aquellos que sostuvieran tal o cual doctrina, sino los que se amaran entre sí, no de palabra, sino de obra.

Jesús mismo dio la pauta de lo que esto significaba cuando dijo “nadie ama más que aquél que da su vida por sus amigos”. Evidentemente hablaba de sí mismo, pero también estaba poniendo el ejemplo a seguir.

Se puede dar la vida por los amigos en un campo de batalla, en un solo acto de extraordinario heroísmo. Pero no menos gallardo resulta dar la vida en favor de los amigos y hasta de los enemigos, gota a gota, en cotidiano servicio, anónimo. y callado.

Solo los místicos han sido capaces de anonadarse hasta el punto de renunciar a su propia opinión, por amor. Son ellos quienes marcan el camino del verdadero y respetuoso entendimiento entre culturas y naciones.

Decía Ibn Arabí, místico sufí, andaluz que vivió en los siglos XII y XIII

“Mi corazón se tornó capaz de todas las formas: es pasto para las gacelas, convento para los monjes cristianos, templo para los ídolos, la Kabba del peregrino, las tablas de la Ley (mosaica) y el Libro del Corán. Mi religión es la religión del amor. Sea cuál sea el camino que sus camellos escojan, esta es mi religión y mi Fe.”

domingo, febrero 11, 2007

Cuestión de dignidad

Casi no hay día en que no leamos en los diarios que uno o varios mexicanos han muerto al tratar de cruzar la frontera norte, en búsqueda de mejores condiciones de vida.

Muchos de estos compatriotas mueren por los terribles riesgos a que ellos mismos se someten. Tratan de cruzar a pie el desierto del sudoeste estadounidense, o bien se encierran en transportes herméticos en los cuales muchos perecen sofocados.

Pero muchos otros son cazados como animales, por simple deporte. Piense el lector que en los Estados Unidos hay leyes de protección a los animales, y que los mexicanos ni siquiera alcanzan el beneficio de esa ley. Nuestros connacionales mueren para “diversión” de los agentes fronterizos norteamericanos.

La verdad, eso no me sorprende. Sabemos que muchos estadounidenses gozan de manera enfermiza por medio de la agresión a nuestro país o a nuestros ciudadanos. La historia de las relaciones y los incidentes bilaterales no me dejará mentir.

Lo que verdaderamente me sorprende, es que los mexicanos nos hayamos acostumbrado a que nuestros ciudadanos sean tratados peor que animales. Hemos perdido la capacidad de indignación y de asombro. Y dadas las circunstancias, me resulta difícil explicarme porqué los mexicanos seguimos consumiendo bienes y servicios de un país que maltrata a nuestros connacionales.

En nuestra ciudad es muy usual que los señores y señoras de recursos vayan a Houston u otras ciudades a consultar a los médicos. ¿Habrán pensado alguna vez qué sienten esos médicos por los mexicanos? Yo lo pensaría dos veces antes de ir al quirófano y ponerme en sus manos. ¿Y si resultaran ser miembros del Ku Klux Klan u otra fraternidad racista?

No se trata de romper relaciones políticas o comerciales con los Estados Unidos, sino de hacernos respetar como seres humanos y como ciudadanos de un país libre. La falta de garantías para los mexicanos que se internan ilegalmente en los Estados Unidos es un verdadero ultraje para nuestra dignidad nacional y personal, cualquiera que sea nuestro nivel de ingresos.

viernes, febrero 09, 2007

Boda Zermeño Infante - Casale Frausto

Muy discretos han sido los preparativos para la boda del Jorge Zermeño Infante, Presidente de la Cámara de Diputados, con Astrid Casale Frausto, conocida conductora de televisión. Esta boda está programada para la noche de hoy viernes, aquí en Torreón.

Ciertamente se trata de un acontecimiento que ha generado muchos comentarios a nivel nacional. A esta boda se le han querido atribuír todo tipo de significados, y sin duda alguna, se trata de un evento social al que los inconformes —que nunca faltan— han sugerido diversas lecturas políticas.

La verdad es que Jorge Zermeño Infante, ex alcalde de Torreón por el PAN, es una persona muy querida y respetada en nuestra Comarca Lagunera, y eso es lo que cuenta para los torreonenses. Si es o no el Presidente de la Cámara de Diputados, o el Coordinador de la bancada del Partido Acción Nacional, realmente no es importante para nuestra ciudadanía. En Torreón, la calidad humana pesa más que la importancia social, política o económica. Se respetará su derecho a la privacidad.

Se espera que a este enlace matrimonial acuda como testigo el Presidente de la República, Felipe Calderón ya que existen lazos de fuerte amistad entre ambos políticos. Y será la segunda ocasión en que Felipe Calderón visite nuestra ciudad por motivos sociales. La vez anterior —el 23 de septiembre del 2006— estuvo aquí para apadrinar en bautismo María Teresa, hijita del senador Guillermo Anaya Llamas y de Mayté Aguirre, su esposa. Anaya Llamas también fue alcalde de Torreón por el PAN.

jueves, febrero 08, 2007

Historia e identidad futbolera

Quizá una de las sensaciones vitales más intensas que un historiador pueda gozar se origina en el ejercicio del poder que ha adquirido para traer a la luz la visión de realidades del pasado y de las cuales muchas veces no ha quedado la menor huella ni recuerdo, excepto por los documentos que las atestiguan.

La eficacia de este poder para crear a través de la narración no es independiente de las fuentes ni del historiador, ya que los documentos son como guitarras: requieren del intérprete que las incite para hacerlas emitir melodías acordes a la capacidad técnica, creatividad y talento de quien las pulsa. La música proviene tanto del instrumento como del intérprete, y nada lograríael uno sin el otro. Es decir, el pasado no se encuentra en el documento. El pasado ya no existe. Todo lo que ha quedado es el testimonio en el papel, y su significado no es evidente para quien no estéperfectamente familiarizado con la cultura, lugar y época de los que procede.

Como virtuoso, el historiador pone orden y concierto donde otros sólo pueden ver viejos papeles sin relación ni sentido. En su mente indagadora existe una piedra de toque que es a la vez hilo conductor, una hipótesis de trabajo que le lleva a investigar, a construir su propia aportación al conocimiento del pasado. Por ello la analogía: la recuperación histórica implica la existencia del instrumento documental tanto como la del virtuoso que sepa explicar la fenomenología social del pasado planteando las hipótesis con mayor fundamento y lógica.

Desde luego, el oficio de historiar requiere de una mente crítica, vasta y exquisitamente educada, y, sobre todo, curiosa y libre de ingenuidad. Los documentos disponibles son ecos, son testimonios de sociedades que no son las nuestras, aunque aquéllas hayan existido en el mismo hábitat que ocupamos al presente. Por lo tanto, dichas sociedades deben ser objeto de estudio hasta llegar a la erudición.

Un magnífico caso a estudiar sería el de la Comarca Lagunera. Como historiador, no deja de llamarme poderosamente la atención el hecho de que la espacialidad regional es prácticamente la construcción consensual de una sociedad que se proyecta y afirma sobre cierto hábitat. En este sentido, la Comarca Lagunera puede tener muchas historias, si consideramos cómo se pensaron a sí mismas y se proyectaron las sociedades que la han habitado.

Por ahora existe una marcada tendencia local a considerar la historia de La Laguna como si fuese la historia de Torreón. De alguna manera, el regionalismo lagunero busca desligarse de los lugares comunes, tanto políticos como históricos. Nuestra sociedad no aspira a concebirse inserta en la dinámica de un fenómeno de larga duración que explique su mentalidad de trabajo como una característica forjada a través de siglos de historia común, neovizcaína o europea. Al contrario, reclama para sí y desde sí de manera particular en ciertos estratos sociales el mérito y el prestigio de una comunidad que se ha creado a sí misma de la nada.

El ejercicio acrítico de esta actitud exclusivista y mutilante ha empobrecido nuestra percepción histórica de la regionalidad y tiende a debilitar nuestra autoestima al atribuir exclusivamente a los extranjeros las cualidades de fortaleza, visión empresarial y capacidad para el trabajo duro. En consecuencia, muchos insatisfechos miran hacia los Estados Unidos u otras naciones y grupos étnicos del presente o del pasado en búsqueda de identidad y autoestima: si pudieran escoger, serían estadounidenses. Para muchos otros, la selección nacional de futbol genera más identidad y cohesión social que nuestra propia historia. Y por desgracia, nuestra selección nacional no siempre hace un buen papel.

lunes, febrero 05, 2007

Franciscanos y jesuitas en Torreón

Este año, Torreón cumple su primer centenario como ciudad. Pero también hay dos órdenes religiosas que están celebrando aniversarios: la de los franciscanos, y los jesuitas.

Los franciscanos, cuyo nombre oficial es el de Orden de Hermanos Menores u "Ordo Fratrum Minorum" llevan el postnominal "OFM" tras sus nombres personales. Al igual que los jesuitas, pertenecen al clero regular, es decir, a aquel sector de religiosos que se agrupan en torno a una régula o regla que los rige, a diferencia del clero secular o diocesano.

Como su nombre lo indica, el fundador de la Orden fue San Francisco de Asís, en el siglo XIII, ya que su regla fue aprobada por Inocencio III en 1209.

Los franciscanos llegaron a Nueva España en 1524. Durante el siglo XVI sostuvieron misiones en la Nueva Vizcaya, las cuales pasaron a depender de los sacerdotes diocesanos a mediados del siglo XVII.

En Torreón, que es una ciudad joven, cumplen 50 años de activa y filantrópica presencia. Esa edad tiene el templo franciscano de San Felipe de Jesús, que hoy celebra sus bodas de oro.

Los jesuitas son los miembros de la orden que lleva por nombre oficial Societas Iesu. Esta Orden fue fundada por el noble soldado y místico español San Ignacio de Loyola. El nombre quería indicar con claridad que esta sería una compañía de milicia espiritual bajo las órdenes de Jesús. Paulo III aprobó su existencia en 1540.

Los jesuitas pasaron a Nueva España en 1572, y a la Provincia de La Laguna en 1594, con licencia de Felipe II. Siempre tuvieron un especial carisma para la docencia.

En 1767 fueron expulsados de todos los dominios españoles. A Torreón llegaron en 1932, cuando quedó a su cuidado la iglesia del Carmen, ahora catedral. Posteriormente se hicieron cargo de la primaria, secundaria y preparatoria "Carlos Pereyra" y de la Universidad Iberoamericana Laguna.

Nuestras sinceras felicitaciones a los miembros de ambas instituciones religiosas.

sábado, febrero 03, 2007

Arte regional: El "señor Santiago" de Viesca

Santiago Matamoros era el nombre con que los españoles de la reconquista identificaban al venerado apóstol gallego transfigurado en guerrero que luchaba contra los musulmanes. Santiago Matamoros y su no tan honorable versión americana, Santiago Mataindios, fueron innovaciones añadidas a la imaginería popular del arte novohispano. Dondequiera que hubiese peligro de enfrentamientos con los indios belicosos, Santiago era un poderoso patrono. Es muy significativo que su emblema fuera precisamente la cruz-espada.

En San José y Santiago del Álamo (Viesca) se conserva una imagen del señor Santiago, que junto con san José, era el titular de la vicaría dependiente de la parroquia de Parras. Es de llamar la atención que si san José era el patrono de los moribundos o de la buena muerte, Santiago era el patrono de los guerreros. A partir de sus santos titulares, la vicaría perfilaba claramente para sus feligreses la expectativa de vida de lucha, o en su defecto, la de una buena muerte. Esto era particularmente importante si se toma en cuenta que las partidas de indios belicosos arremetían y asesinaban de improviso, sin que las víctimas tuviesen acceso a los últimos sacramentos. Esta era una clase de muerte documentada innumerables veces en los archivos parroquiales de lo que ahora es la Comarca Lagunera.



Es muy elocuente el óleo del apóstol Santiago que se venera en la parroquia de Viesca, la antigua San José y Santiago del Álamo, en Coahuila. Este es un cuadro del siglo xviii, neoclásico por la escuela a la que pertenece, popular por el pincel que lo realizó. En un ambiente de gran serenidad, el apóstol-jinete carga y arrolla a un resignado moro. Santiago porta en la mano izquierda un estandarte que ostenta la cruz a que dio nombre, y con la derecha blande una espada a punto de dar el golpe. El apóstol mira de manera extática hacia el cielo. Es evidente que esta representación enseñaba que combatir a los infieles era un acto de obediencia, de comunión con Dios. El moro, que por su calidad de gentil o incrédulo no podía gozar de la visión beatífica, mira hacia el jinete, que era como la manifestación y poderoso instrumento de un Dios al que no podía gozar, pero sísufrir. Solamente el caballo mira hacia el espectador con una mirada racional, casi humana.

jueves, febrero 01, 2007

Amigos

Tengo amigos judíos, y no soy judío;

Tengo amigos sacerdotes, y no por ello soy cura;

Tengo amigos norteamericanos, y no soy gringo;

Tengo amigos protestantes, y yo soy católico;

Tengo amigos ateos, y yo soy creyente.

Si tengo un amigo socialista, ¿soy de izquierda?

La diversidad cultural de mis amigos habla solamente de mi capacidad de respeto por el otro.

martes, enero 30, 2007

La madre hacia 1900

Si por mentalidad entendemos la manera como una sociedad percibe la realidad en cierto lugar y época, y también la manera como expresa esta percepción, entonces mostraremos lo que significaba la madre en la Comarca a principios del siglo XX. ¿Cuál era la imagen representativa? ¿Cuáles eran aquellos rasgos y valores que distinguían a la madre? ¿cómo debía relacionarse una persona con su madre?

Para ilustrar esta manera de percibir y de expresar, presentamos una imagen que ya en su época fue catalogada como arquetípica de la figura de la madre. También transcribimos el pensamiento infantil probablemente una recitación escrita por un niño de primaria en su diario de escuela por propia iniciativa, y que corresponde en lugar y tiempo con la fotografía.



"Ciertamente adorada mamacita, no has pensado en que mi pluma está aún entorpecida para expresar, con exquisito tino y de un modo discreto y elocuente, el inmenso cariño que se siente por estos seres a quien tanto amamos y de quien toda entera es nuestra vida.

Sí, para hablar de las madres es preciso ponernos de rodillas y adorarlas, contemplarlas cual ángeles del cielo en su excelso y grandioso paraíso. Y como a Dios en su divino trono, con profundo respeto venerarlas.

Besar sus frentes límpidas y puras, llegando en nuestro amor hasta el exceso de ofrendarles la fe de nuestras vidas, con ellos nuestra alma en cada beso.

Grabad con sangre exenta de pecado la dulce imagen siempre idolatrada de la mujer que, al darnos la existencia, nos dio con ella la mitad de su alma.

Y aquellas que reposan en la tumba y hayan dejado su misión cumplida, pongámosles las flores que en nuestra alma regaron con el néctar de su vida.

Ya veis, queridos condiscípulos, cuánto vale ese inmenso tesoro incomprendido, ese raudal de amores sacrosantos. Vivas les damos nuestros tiernos besos; muertas, el fuego venturoso en que se inflama el casto amor de su cariño santo".