Escudo de Torreón

Escudo de Torreón

domingo, marzo 25, 2012

Visita de Benedicto XVI


Foto de "El Universal"

Controvertida ha resultado la visita de S.S. el papa Benedicto XVI a México. El Sumo Pontífice se encuentra en suelo mexicano desde el viernes. Contra lo que esperaban amplios sectores del pueblo mexicano y muchas organizaciones no gubernamentales y de derechos humanos, el papa no dedicó espacio alguno en su agenda para recibir a las víctimas abusadas por el clero nacional. Esta ha sido una audiencia obligada en otros países visitados por el obispo de Roma. México ha resultado ser la excepción.

Muy adecuadas y bien fundamentadas son sus oraciones y condenas contra la violencia, particularmente contra la infancia. Asimismo acierta al condenar la violencia social. Sin embargo, su negativa de hablar sobre el tema “Marcial Maciel” y el problema social que ha resultado ser la pederastia en Alemania, Irlanda y particularmente en nuestro país, parece restarle autoridad moral. Lástima…

viernes, marzo 23, 2012

Nuevo libro sobre el Río Nazas




El día de hoy se presentó el libro "El Río Nazas. La historia de un patrimonio lagunero" del doctor en Antropología Hernán Salas Quintanal. El evento tuvo lugar en el auditorio de la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAC, Boulevard Independencia casi esquina con Comonfort.
Este cronista fungió como un de los comentaristas del nuevo texto. A continuación se transcribe la participación:

Estimados amigos: Me encuentro entre ustedes para comentar, con beneplácito, la aparición de un nuevo texto de historia comarcana, el cual lleva por nombre EL RIO NAZAS. LA HISTORIA DE UN PATRIMONIO LAGUNERO. El libro es fruto del esfuerzo del Dr. Hernán Salas Quintanal, conocido nuestro desde hace algunos años, cuando vino a hacer su primera estancia de investigación. Resulta muy grato tenerlo nuevamente con nosotros.

Concuerdo plenamente con el autor al mencionar que el más antiguo y poderos protagonista de la historia lagunera, ha sido precisamente el Río Nazas. Caudal milenario de aguas vivificantes, sus funciones y su propia historia han cambiado, según ha cambiado la percepción y la cultura de sus propios usuarios y beneficiarios. Igualmente afortunada me parece la idea de acotar la realidad de la Comarca Lagunera como un constructo, una construcción social.

El Río Nazas, llamado en el siglo XVI “Río de las Nasas”, por los artefactos que usaban los indios laguneros para pescar o para transportar lo pescado, era el integrante de mayor importancia cualitativa y cuantitativa de un sistema hidrológico, del cual el río “Buenaval” también formaba parte, lo mismo que las grandes lagunas de Parras, del Álamo y del Caimán o Tlahualilo.

Este sistema hidrológico era tan evidente e identificable, que en 1594, el rey Felipe II llamó al territorio en el cual se asentaba, “Provincia de La Laguna” y posteriormente “País de La Laguna”.

La noción de patrimonio como construcción social es como la piedra de toque para la interpretación de este nuevo trabajo editorial. Para los aborígenes laguneros de la etapa prehispánica, las aguas del Nazas, durante los años de lluvias normales, constituían bienes libres para el consumo, es decir, agua para beber. Este río también conformaba o configuraba el hábitat de peces, aves y plantas, es decir, de algunos animales y vegetales útiles para la alimentación, creando así espacios vitales para la subsistencia. Las aguas del Nazas también servían de soporte para sus balsas de tule, llamadas naboyas. En los años de sequía, los escurrimientos del río y algunos peces, se depositaban en esteros donde ordinariamente se formaban las lagunas. Dichos esteros, verdaderas reservas alimenticias, eran disputados por los grupos de aborígenes, y los más fuertes y poderosos se adueñaban de ellos. Los grupos laguneros más débiles, practicaban entre sí la guerra para devorar a los cautivos y a los muertos. El agua era vida, y su ausencia significaba muerte, incluso muerte violenta.

Con la llegada de los colonizadores occidentales u occidentalizados, como eran españoles peninsulares y criollos, indios tlaxcaltecas, indios mesoamericanos, mestizos y negros esclavos de Angola y de Guinea, el paradigma patrimonial cambió por completo, es decir, cambió la relación de los laguneros con el suelo y con el agua de la comarca. Suelo y aguas pasaron a ser propiedad del rey. Solamente el rey podía mercedarlas o cederlas, a título individual o colectivo, a través de las autoridades y de sus representantes. Con la construcción de una cultura agrícola y ganadera, el agua dejó de ser un bien libre, y se convirtió en un bien de prducción con valor de cambio. Tierras y aguas se convirtieron en bienes patrimoniales.

Desde entonces, desde finales del siglo XVI y principios del XVII, la historia del agua en la Comarca Lagunera, y en particular de la del Río Nazas, ha estado vinculada a la historia de la producción agropecuaria o agroindustrial, y por lo tanto, a la historia de las relaciones entre sus usuarios. Ha sido también la historia de una cultura material orientada a la mejor y más eficiente conservación y distribución de las aguas. Precisamente, de muchos de estos fenómenos sociales, económicos y culturales nos habla EL RIO NAZAS. LA HISTORIA DE UN PATRIMONIO LAGUNERO.

Como arriba mencionamos, el protagonista es el Río Nazas, así que en un primer capítulo, se nos presentan sus generales, es decir, las relaciones actuales entre hidrología y Comarca Lagunera.

Un segundo capítulo nos habla de las relaciones entre el Río, la Comarca Lagunera y sus habitantes en el pasado. La construcción de culturas que, como las capas de una cebolla, se van superponiendo de acuerdo a las necesidades y los recursos percibidos por los diferentes pobladores de La Laguna. Es la historia de la economías laguneras, en su más amplio sentido.

Un tercer capítulo nos da cuenta de los conflictos surgidos en torno a la propiedad, uso y aprovechamiento del agua, conflictos que fueron el origen de legislaciones estatales y federales para su regulación, y de las cuales se hace mención. Es la historia del cómo los recursos hídricos locales se convierten en bienes nacionales, es decir, de cómo el Estado se apropia de los recursos locales. Se trata de un fenómeno ligado al avance de la tecnología, del incremento de la percepción en torno a la importancia estratégica del agua. Este representa un fenómeno de carácter global. Este capítulo menciona también la historia de la cultura material relacionada con la conducción y almacenamiento de las aguas, es decir, la construcción de tajos, canales y presas.

Un capítulo final, el cuarto, menciona algunas consideraciones relacionadas con el problema del agua a nivel regional, nacional y global. Se muestra el deterioro que han sufrido las reservas de este elemento en México, particularmente por el uso irracional y la contaminación, entre otros factores. Nos invita a reflexionar sobre lo que es y puede llegar a ser, la escasez de este líquido vital para la población en un futuro nada distante, a la vez que aporta sugerencias viables para disminuir la magnitud de este fenómeno.

Este es un libro que abunda en información detallada en su texto principal y en sus apéndices, y representa en sí mismo un vademecum, una valiosa enciclopedia sobre el Río Nazas, la Comarca Lagunera, y la historia de sus mutuas influencias. Quiero mencionar como uno de los grandes logros del autor, su planteamiento eminentemente académico, que le facultó para abordar las diversas temáticas en cuanto fenómenos sociales, antes que como narrativa anecdótica.

Su aportación a la comprensión de la fenomenología regional del pasado y del presente, constituye un hito en nuestra historia bibliográfica comarcana.

lunes, marzo 19, 2012

La Constitución de Cádiz y el algodón lagunero




La Constitución de Cádiz, fruto de las Cortes que se reunieron en las islas de la costa de Cádiz, entró en vigor el 19 de marzo de 1812. Hoy, día de San José, 19 de marzo de 2012, se cumplen dos siglos exactos de la promulgación de esta Magna Carta Liberal.

Se trataba de una apertura al liberalismo político y económico en España, tras un régimen monárquico y absolutista. Poco o nada estudiada en sus efectos sobre la Comarca Lagunera, hoy presentamos en este texto, la relación que existió entre dicha Constitución y el surgimiento de la economía algodonera en La Laguna.

En años pasados, y en diversas publicaciones, he transcrito un documento de la mayor relevancia testimonial para la historia económica de la Comarca Lagunera. Se encuentra depositado en el Archivo Histórico del Colegio de San Ignacio de Loyola de Parras. Se trata del expediente 743 (con copia en la Universidad Iberoamericana Torreón) y contiene un manuscrito fechado por el mariscal de campo Bernardo Bonavia, Comandante de las Provincias Internas de Occidente y vice patrono regio de la iglesia el 22 de julio de 1813. Este documento lo reenvió el deán gobernador “sede vacante” de la diócesis de Durango el 23 de agosto de 1813 con destino a Cuencamé, Cinco Señores, Mapimí, Gallo, San Juan de Casta, Álamo de Parras y Parras, lugar éste al que llegó el 18 de noviembre de 1813.

Como ya he mencionado en las publicaciones sobre la historia del algodón en la Comarca Lagunera, el testimonio de Bonavia y Zapata demuestra que, a raíz de la guerra de independencia mexicana, entre 1810 y 1813, el cultivo del algodón se incrementó con gran fuerza en nuestra región, por los desórdenes que había en las provincias que lo cultivaban (actualmente Veracruz y Guerrero) y por la falta de seguridad en los caminos reales, que hacía menos que imposible su transporte a los centros fabriles o a los mercados consumidores.

Ahora nos corresponde mostrar una variable en la cual no habíamos profundizado mucho, y que en parte explica el significativo incremento del cultivo del algodón en La Laguna: el régimen liberal promovido por la Constitución de Cádiz.

Pero veamos antes, parte del testimonio de Bonavia y Zapata, con ortografía actualizada, para comodidad de su lectura:

“Gobierno — Señores Curas del margen. El Comandante General de las Provincias Internas de Occidente, a sus fidelísimos habitantes.

La horrible y criminosa insurrección de tierra afuera, que asoló las Provincias desgraciadas en que se propagó como un fuego devorador, disminuyendo su población, destruyendo la agricultura, las artes, el comercio y minería dividiendo los ánimos cuando gozábamos de una constante y envidiable paz y unión, y lo que es sobre todos los desastres, dando rienda suelta a toda clase de vicios, aunque gracias a Dios, no ha influido en estas fidelísimas y ejemplares provincias, en perjuicio de su unión, concordia e inalterable tranquilidad; pero obstruidas como han estado por largo tiempo las comunicaciones, ha sufrido y sufre, como era consiguiente, en todas sus ramos productivos por la falta de habilitación de unos, y de salida en otros. Este mal pasajero, para nosotros puede producirnos un bien permanente; la necesidad ha empezado a promover la industria en el hilado y tejidos comunes de algodón; en la cría de puercos, en los curtidos y en la fábrica de jabón. Por decreto de la Cortes Generales pueden todos los vecinos dedicarse a la siembra, cría e industria que les acomode […]”

Quiero resaltar la parte final, en la que Bonavia y Zapata asegura que la necesidad ha empezado a promover la industria en el hilado y tejidos de algodón y en otras actividades, porque, por decreto de las Cortes Generales, (de Cádiz) todos los vecinos pueden dedicarse a la siembra, cría e industria que les acomode. Repito aquí que los lugares a los que fue enviado este documento fueron Cuencamé, Cinco Señores (Nazas), Mapimí, Gallo (San Pedro del), San Juan de Casta (ahora León Guzmán), Álamo de Parras (ahora Viesca) y Parras. En todos estos lugares, surgía ya la producción algodonera, como hemos demostrado en diversas publicaciones.

El inicio de esta significativa producción de la fibra en la Comarca Lagunera se encuentra enmarcado en la promulgación y vigencia de unas leyes de corte liberal, las cuales facultaban a los municipios a realizar las actividades agropecuarias, de transformación o del comercio que les resultaran más convenientes o redituables, como el mismo Bonavia y Zapata lo señala.

¿A cuál de los decretos de las Constitución de Cádiz de 1812 se refiere Bonavia en su documento de 1813?

Se refiere al Título VI, Capítulo 1, artículo 321, punto noveno, que dice a la letra:

[Estará a cargo de los ayuntamientos] “Promover la agricultura, la industria y el comercio según la localidad y circunstancias de los pueblos, y cuanto les sea útil y beneficioso”.

A raíz de esta política económica liberal, y de las otras circunstancias que favorecían el cultivo del algodón (clima, riego, radiación solar, mano de obra disponible, experiencia agrícola previa, escasez causada por la guerra de independencia) la producción comenzó a crecer. Con el tiempo, llegaría a ser la principal actividad económica de La Laguna. Un interesante documento de 1817 de pago de alcabalas de Cinco Señores –apenas a 5 años de la promulgación de la Carta Magna de Cádiz– nos da cuenta de la cantidad de fibra que se “exportó” ese año, desde el suelo fiscal de Cinco Señores. Es decir, se trata de la relación detallada del pago del impuesto al comercio del algodón “extraído” desde Cinco Señores hacia otros distritos fiscales de la Nueva España.

Dicho documento nos indica que, entre el 31 de septiembre de 1817 y el 31 de diciembre del mismo año, se realizaron 109 operaciones de dicho pago fiscal, que era de medio real por cada arroba de algodón. Las cifras consignadas nos indican que la cantidad de algodón que se comerció fue de 16 mil 501 arrobas. Se trataba pues de 189 mil 863 kilos y 140 gramos, o 189.86 toneladas.

Los comerciantes que pagaban el impuesto para llevar el algodón de Cinco Señores a otros lugares, debían proporcionar a los alcabaleros sus nombres y lugares de residencia. De esta manera, sabemos por qué rutas transitaban y hasta dónde podía llegar dicho algodón. Los lugares de destino mencionados en esas 109 operaciones de pago fueron: Aguascalientes, Alaquines, La Aranda, Atotonilco, Avino, Ciénega Grande, Cocula, Cruces, Cuquío, Chalchihuites, Durango, Huajúcar, Jalostotitlán, Jalpa, el Jaral, Jerez, Juchipila, Lagos, León, Mezticacán, Mezquitán, Nieves, Nochistlán, Nombre de Dios, Río Grande, San Juan de los Lagos, Santiago, Sombrerete, Tabasco, Talpa, el Téul, Teocaltiche, Tlaltenango, Valparaíso, El Valle, Villa de La Encarnación, Villanueva y Zamora. Para 1817, la producción de algodón ya se había generalizado en la Comarca Lagunera.

De esta manera, podemos afirmar que las disposiciones de la Constitución de Cádiz de 1812, constituyeron uno de los factores que permitieron la creciente producción de algodón en la La Laguna de Coahuila y Durango, y que resultaba ya significativa en 1817, como hemos demostrado con el documento sobre pago de alcabalas de Cinco Señores (Nazas) de ese año.

sábado, marzo 17, 2012

Los Peralta de la Hacienda de la Loma

Casco de la Hacienda de la Loma

Partida de butismo de José de la Natividad

Partida de bautismo de Guadalupe


Partida de bautismo de José Melquiades


Una de las críticas que se han hecho a la manera de historiar del político y cronista de Torreón de los años treinta, Eduardo Guerra, se origina en la falta de aparato crítico en sus obras. Efectivamente, en las ciencias de la naturaleza es vital que el experimento pueda ser repetido por otros científicos con el objeto de reproducir los efectos reportados por quien primero los observó. De esta manera se valida la metodología, los resultados y la interpretación. De manera análoga, en el caso de las ciencias sociales es fundamental que los lectores de una obra académica tengan acceso a las fuentes primarias usadas en la obra con el objeto de que puedan ser verificadas y si se requiere, criticadas y reinterpretadas. Es decir, en gran medida el trabajo de escritura del científico social consiste en dar cuenta razonada y crítica de las fuentes que nutrieron su trabajo.

El problema metodológico de los textos de Eduardo Guerra consiste en que presenta transcripciones y narraciones sin aportar el menor dato en torno a su procedencia y ubicación física. No hay un aparato crítico que sustente sus afirmaciones o transcripciones documentales. De esta manera, la información proporcionada por Guerra solamente tendrá el valor que podría tener una historia oral puesta por escrito. Solo en la medida en que los científicos sociales de nuestro tiempo puedan sustentar, corregir, acotar, reinterpretar o desechar las afirmaciones de Guerra, éstas cobrarán valor científico. Porque en su momento, Guerra no hubiera llenado las expectativas de los científicos positivistas. Sería imposible comparar la competencia metodológica de Guerra con la de su coetáneo Alessio Robles.

Un ejemplo concreto de lo anteriormente dicho lo tenemos en las noticias que nos proporciona Guerra sobre la familia Peralta. En la tercera edición de su “Historia de La Laguna” (febrero de 1996) solventada por el Ayuntamiento de Torreón, dice en las pp. 312-313,

“El 4 de septiembre de 1868, una fuerte avenida en que las aguas del Nazas salieron de cauce, derribó el Torreón, y la cuadra con todo y casa, pero la presa y el Canal ya perfectamente construidos no se afectaron en esa ocasión, mostrando su solidez, continuándose sin interrupción los riegos de las grandes labores abiertas en San Antonio de los Milagros, como entonces se llamaba la Hacienda del Coyote”.

“Juntamente con el Torreón la corriente del río arrastró, unos jacales contiguos que habían venido construyendo allí los Peralta, gentes humildes que llevaban una vida muy modesta y se habían avecindado junto al Torreón. Los Peralta eran cuatro hermanos que se llamaban Guadalupe, Melquíades, Serafín y Natividad, además un primo también de nombre Guadalupe y del mismo apellido, todos, con sus familias, originarios de Cuencamé […] Después de la creciente, el Administrador de la presa se estableció de manera provisional en un sitio que ahora queda a espaldas del Parque Deportivo Nacional, terreno que está entre los canales de la Joya y la Perla, donde existía una noria y una atarjea de piedra que todavía pueden verse. Allí estuvieron también los Peralta y sus familias, estableciéndose además otra familia de jarcieros de apellido Romero. El total era de 98 familias.”

Hasta aquí, lo descrito por Guerra sobre la familia de los Peralta había quedado como una simple afirmación sin sustento documental alguno. En el mejor de los casos, sería tradición oral a la que Guerra puso por escrito.

No obstante, el investigador actual puede sumergirse en los archivos con el objeto de buscar rastros de verdad en estas afirmaciones. Y precisamente esto fue lo que este Cronista decidió llevar a cabo con el fragmento del texto de Guerra arriba citado.

Buscando en los archivos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones) encontramos que efectivamente existieron tres hermanos cuyos nombres completos eran los siguientes: Guadalupe Peralta Martínez, José Melquíades Peralta Martínez, y José de la Natividad Peralta Martínez. Guadalupe, nacido en la Hacienda de La Loma, fue bautizado el 21 de diciembre de 1832; José Melquíades nació asimismo en la Hacienda de La Loma y fue bautizado el 21 de diciembre de 1839 al igual que José de la Natividad, quien nació también en la Hacienda de La Loma, y fue bautizado el 17 de septiembre de 1837. Los tres hermanos eran hijos de Eulogio Peralta y de María Manuela Martínez, vecinos de la jurisdicción de Mapimí. Puesto que los nombres de los hermanos eran bastante peculiares, no nos queda duda alguna de que estos tres hermanos son los mismos que menciona Guerra como habitantes junto al Torreón en 1868, cuando estos varones andaban en sus treinta años de edad. De Serafín Peralta no pudimos encontrar registro alguno. Aunque Guerra dice que los hermanos Peralta eran de Cuencamé, hemos demostrado que en realidad procedían de la jurisdicción de Mapimí, de la Hacienda de La Loma, como muchos otros primeros pobladores de Torreón.

Pero los registros parroquiales no son los únicos que nos dan cuenta de la familia Peralta. El censo levantado a la Congregación del Torreón en 1892 da cuenta de los miembros de una segunda y tercera generaciones de la familia. Así con el folio 409 encontramos un Melquíades Peralta, que declara tener 40 años de edad, casado, labrador de profesión. Con el folio 423 encontramos a Natividad Peralta, de 42 años de edad, casado, labrador de profesión. El mismo padrón menciona a otros Peralta (de menor edad) que llevan los mismos nombres de familia.

Es cuando hemos sustentado documentalmente la información que aporta Guerra que ésta se vuelve significativa y de valor para nuestra historia regional. Los Peralta, sin duda alguna, constituyen una de las familias más antiguas de nuestra ciudad. Sus ancestros llegaron cuando se luchaba a brazo partido contra los indios bravos, contra las inclemencias del clima y la fuerza incontrolable del Nazas.

Una consideración en relación al abolengo de los Peralta, término de origen latino que no consiste en la magnitud de las cuentas bancarias de una familia, sino la posibilidad de remontar hasta los abuelos, la memoria familiar o una condición personal (ordinariamente la honorabilidad o la notoriedad). Así, de Hernán Cortés se decía que tenía cuatro abolengos por decir cuatro líneas genealógicas o apellidos: Cortés, Pizarro, Monroy y Altamirano. Por extensión, el vocablo se refería a la herencia familiar que venía desde los abuelos, y esta herencia estaba constituida por el honor, la virtud, el saber, las buenas costumbres, la piedad, y solo en última instancia, por los bienes materiales. Esa es la esencia del término Hijo de algo, Hijo de alguien, hijodalgo o hidalgo, que se refiere a la condición de nobleza y limpieza heredada de los abuelos.

viernes, marzo 16, 2012

El obispo Raul Vera, O.P., condecorado.


El obispo en el Centro de Investigaciones Históricas

El obispo de la ciudad de Saltillo, Fr. Raúl Vera, O.P. recibió hoy de manos del Rector de la Universidad Iberoamericana Torreón, Ing. Héctor Acuña Nogueira, el reconocimiento que por su labor humanitaria y pastoral a favor de los derechos humanos, le ha otorgado el Sistema Universitario Jesuita (SUJ).

Con el auditorio San Ignacio de Loyola abarrotado por la numerosa concurrencia, el obispo pronunció un emotivo discurso de aceptación, pleno de modestia. Con palabras muy sentidas, agradeció el reconocimiento y manifestó su anhelo de que exista paz, justicia y respeto a la dignidad del ser humano en nuestro país.

El acto de condecoración concluyó con el infaltable vino de honor.

jueves, marzo 15, 2012

Reconocimiento al obispo José Raúl Vera López, O.P.




La Universidad Iberoamericana Torreón, institución de educación superior miembro del Sistema Universitario Jesuita, hará entrega de un reconocimiento al obispo de Saltillo, Fray José Raúl Vera López, O.P. Se trata de un merecido galardón a la labor y méritos del conocido obispo dominico de Saltillo, conocido por su incansable defensa de los derechos humanos.

El Sistema Universitaro Jesuita (SUJ) está constituido por 8 Universidades, 6 confiadas a la Compañía de Jesús, y dos universidades asociadas que en su conjunto buscan cumplir con la misión de la obra educativa de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús.

El evento de condecoración se llevará a cabo mañana viernes 16 de marzo, en el Auditorio San Ignacio, Edificio “F” de dicha universidad torreonense, a las 12 horas.

De acuerdo a la información de conocida enciclopedia virtual, Raúl Vera López inició su formación religiosa en 1968, en el Noviciado de la Orden de Predicadores (padres dominicos) de León, Guanajuato. Hizo su profesión religiosa el 12 de noviembre de 1969, siguió en México DF sus estudios filosóficos y en Bolonia (Italia) los teológicos. Es Licenciado en Teología por la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma, graduado con la máxima distinción académica “Summa cum laude”. Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1975 por el Papa Pablo VI.

Ocupó diversos cargos dentro de la provincia dominicana de México, la «Provincia Santiago»; fue maestro de novicios, miembro del Consejo Provincial (1981-1987), Socio del Prior Provincial y Coordinador de la Familia Dominicana en México (1985-1987).

El 20 de noviembre de 1987 fue nombrado Obispo de Ciudad Altamirano y consagrado el 6 de enero de 1988 por el Papa Juan Pablo II en Roma. En esta etapa fundó el centro social «Monseñor Juan Navarro Ramírez» para la atención de los pobres. El 14 de agosto de 1995 fue nombrado Obispo Coadjutor de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas. Junto al Obispo Samuel Ruiz García trabajó en el proceso de paz abierto tras el levantamiento zapatista.

El 30 de diciembre de 1999 fue nombrado Obispo de Saltillo por el Papa Juan Pablo II, sucesor del obispo Francisco Raúl Villalobos Padilla. Tomó posesión de su diócesis el 20 de marzo de 2000. En su labor pastoral destaca su defensa de los Derechos Humanos, el apoyo de las reivindicaciones de mejora laboral de los mineros y demás trabajadores de la región, la ayuda a los inmigrantes mediante el proyecto Frontera con Justicia, la lucha contra la discriminación que padecen los homosexuales y la creación del centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios. También brinda ayuda a los familiares de personas desaparecidas de manera forzada en Coahuila quienes integran las Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila" (FUUNDEC).


jueves, marzo 08, 2012

La mujer lagunera en 1893



Y en el marco de la Semana Internacional de la Mujer, mencionamos que el afán de dominio o de intrínseca superioridad del hombre sobre la mujer (machismo) ha sido una constante cultural que, al parecer, se ha ido mitigando en México durante el curso de los últimos 40 años. Pero en 1893, en el mismo año en que Torreón fue elevado a la categoría de municipio, y su cabecera al de villa, la opinión que se tenía sobre la pretensión de la mujer a equipararse en igualdad de derechos con el varón, era risible. Afortunadamente, las cosas ya no son así, pero no deja de resultar sorprendente que los caballeros se escandalizaran de que las niñas de 10 años tuvieran libertad para invitar a sus casas a sus amigas los sábados, y peor aún, que tuvieran la desfachatez de divertirse. Tan mala crianza y ejemplo lo atribuían a los excesivos privilegios de que disfrutaban las mujeres estadounidenses.

Para ilustrar lo que digo, transcribo un par de textos publicados en “La Idea” de Lerdo, Durango, en 1893, textos que nos hacen posible mirar de cerca lo que se expresaba sobre la conducta femenina, y sobre la manera como se percibía y valoraba esta conducta.

Sobre las mujeres estadounidenses, se escribía que

“En los Estados Unidos se ha dado tanta libertad, tantos derechos, y tanta igualdad (con respecto al hombre) a la mujer, que insensiblemente, su carácter y su modo de ser se resienten de esos privilegios legales y sociales.

La americana, a la edad de 10 años va sola al colegio, compra sus cintas y juguetes, y los sábados convida a sus compañeras a que vayan a pasar la tarde con ella, y hacen bulla, y se divierten de todo corazón”.

Cosas de señoritas se consideraban las siguientes:

“Querer ser bonita a fuerza de polvo.

Apretarse el corsé para aparecer de cuerpo esbelto.

Enojarse siempre que las llaman feas.

Hablar de todo mundo.

Procurar saber lo que no les importa.

Delirar por el matrimonio.

Suspirar por los bailes.

Andar todo el día en la calle.

Tener cinco o seis novios.

Fingir que lloran, para hacer creer que deveras aman,

Ver los defectos ajenos, y no ver los propios.

Amar los bienes del hombre, y no al hombre.

Asistir al baile, y hacerse del rogar cuando las solicitan.

Darla de románticas, y pretender saber mucho.

Tener muchas amigas, y comerse unas a las otras.

Vivir ciegas de amor... propio

Aparecer buenas por conveniencia.

Decir que no son rogonas.

Meterse de rondón a algunas casas sin saludar a nadie.

Contestar a la carta primera con “tengo un inconveniente y no puedo corresponderle por ahora, que he sabido que tiene Ud. relaciones con fulanita, y le doy las gracias porque sin merecerlo se ha dirigido a su inútil servidora, quien Ud. sabe”.

Escribir “amor” con H.

Casarse con el mejor postor”.

Fuente: “La Idea” revista quincenal de literatura, artes, ciencias, agricultura, industria y comercio. Villa Lerdo, 15 de mayo de 1893 y 30 de junio de 1893.

miércoles, marzo 07, 2012

82 aniversario del Teatro Isauro Martínez



Fotos de El Siglo de Torreón

El día de hoy, el Teatro Isauro Martínez de Torreón ha cumplido 82 años de existencia. Como un homenaje de aniversario, este Cronista transcribe la nota periodística del 25 de febrero de 1930, en que se anuncia, con gran entusiasmo, la solemne inauguración del recinto.

“Verdaderamente imponente y solemnísima será la velada inaugural del Teatro “Isauro Martínez”. A ella son invitados de honor el señor general Juan Andréu Almazán, Secretario de Comunicaciones; el C. Gobernador del Estado, señor Nazario S. Ortiz Garza; el C. Alberto Terrones Benítez, Gobernador del vecino Estado de Durango; las principales autoridades civiles y militares de la ciudad; todos los señores gerentes de las Casas Alquiladoras de Películas de México, así como todos los señores empresarios de espectáculos del país.

La función inicial del Nuevo Coliseo tendrá verificativo la noche del viernes 7 de marzo próximo, y será cubierta con un magnífico programa formado por atracciones de gran prestigio internacional, exprofesamente contratadas para tan excepcional festividad, que será marcada con letras de oro en la historia del teatro en Torreón.

“QUIEN TE QUIERE A TI” preciosa y afiligranada comedia moderna, sorprendente y espléndida es la obra que llevará al palco escénico esa noche, la Gran Compañía de Comedias selectas del ilustre primer actor MANUEL TAMES, en donde figura la simpatiquísima MARUJA GRIFFEL. El gran Tamez logra hacer en esta obra su creación de creaciones, hábilmente secundado por la pléyade de artistas de verdad que le acompañan. ESPARZA OTEO, el popular compositor y GUTY CARDENAS, laureado cancionero yucateco, deleitarán al selectísimo auditorio de esa noche con sus últimos éxitos artístico-musicales, y la Orquesta Sinfónica de Torreón ejecutará maestramente estupendas selecciones, al principio e intermedios de la función.

A medida que transcurren los días, aumenta el entusiasmo entre todas las clases sociales, por asistir a la referida velada de inauguración; la verdad de esto queda reflejada en la relativa rapidez con que se están expendiendo los boletos de admisión para tan espectacular festividad. Diariamente y a toda hora, se ven grupos de personas adquiriendo sus localidades para esta función, en la taquilla del Teatro princesa”.

Mejor libro del mundo en "turismo del Vino"




El libro colectivo "Turismo del vino. Análisis de casos internacionales" recibió anoche, en el esplendor del teatro Folies Bergere de París, el "Gourmand Book Award" 2012 al mejor libro del mundo en su categoría, que es la de “turismo del vino” (Editorial Universitat Oberta de Catalunya, colección Ars Alimentaria, Barcelona, 2011). Ya previamente había recibido el reconocimiento de Gourmand como el mejor libro de España en ese tema, y la nominación para disputar el título mundial.

Fueron los editores-coautores los doctores Jordi Tresserras Juan, Damià Serrano y F. Xavier Medina, con la participacion de los coautores Duarte Santo, Gonçalo Sousa Pinto, Sergio Antonio Corona Paez, Genoveva Millán Vázquez, Eva Agudo, Luis V. Elías, Elizabeth Saleh y Frédéric Duhart.

En dicho libro, este cronista, en su calidad de investigador de la Universidad Iberoamericana Torreón, participó con el artículo “Turismo y vino en la denominación de origen Valle de Parras (Coahuila, México)”. Pp. 159-171. Los doctores Xavier Medina y Frédéric Duhart fueron algunos de los ponentes que participaron en el XII Seminario Iberoamericano de Viticultura y Ciencias Sociales, celebrado en la Universidad Iberoamericana Torreón del 15 al 17 de julio de 2009.

lunes, marzo 05, 2012

Un "consejo" como Dios manda



En el año de 1986, Guillermo de Tovar y de Teresa fue elegido para ocupar el puesto de Cronista Oficial de la Ciudad de México. Apenas un año después, en 1987, consideraba que la labor de Cronista de una ciudad tan inmensa, era limitante. De ahí su interés de formar un consejo de la crónica (ver La Jornada, 19 de febrero de 2007). Desde Francisco Cervantes de Salazar, primer cronista de la ciudad de México, el puesto recayó siempre en una sola persona. Sin embargo, la ciudad nunca había sido tan grande. De tal manera que la necesidad de formar un consejo, se dio en función del tamaño de la ciudad.

Así que el señor Tovar y de Teresa formó un Consejo en el cual hay un cronista por cada delegación. Es poco sabido que cada delegación de esa ciudad equivale a un municipio de un estado de la federación. ¿Cuantas delegaciones tiene (en el 2005) la ciudad de México, y de qué tamaño son?



La menor, Milpa Alta, cuenta con 115 mil 895 habitantes; la mayor, Iztapalapa, cuenta con 1 millón, 820 mil 888 habitantes. El promedio de cada una de las 16 delegaciones, es de 545 mil 057 habitantes.

A la vista de esta situación, me pregunto varias cosas. Si Torreón tiene aproximadamente el tamaño de una delegación de la Ciudad de México, una como la Álvaro Obregón, con 706 mil 567 habitantes, la cual cuenta con un solo cronista en ese consejo del señor Tovar y de Teresa, ¿Cómo justificar la existencia de todo un cuerpo de cronistas en nuestra ciudad?

Me pregunto también cuál es la necesidad de querer siempre resolver problemas propios con soluciones ajenas a nuestras propias circunstancias. La Ciudad de México tiene sus circunstancias específicas, y requiere soluciones a su medida. Pero Torreón no es la Ciudad de México.

Por otra parte, en el consejo de la crónica del señor Tovar y de Teresa, los miembros están especializados y son profesionistas formados en la UNAM, el Colegio de México, el Colegio Nacional, la Academia de la Historia, la Universidad Iberoamericana y otras. No son amateurs. (Ver Proceso, 1577/21 de enero de 2007). Porque bien lo decía don Guillermo de Tovar que “ser cronista no es una chamba, no es un título, es un espíritu, una vocación, una manera de percibir la realidad”

A este Cronista Oficial le corresponde proponer la creación de un consejo de la crónica. Sus futuros miembros, que tampoco necesitan ser 80 ni mucho menos 100, pueden abarcar distintos saberes y disciplinas, artes y ciencias. Pero sin duda alguna, deben ser personas calificadas, y que sean aprobadas por el Cronista Oficial y el Cabildo en base a sus trayectorias profesionales. Son el Cronista Oficial y el Cabildo quienes deben firmar sus nombramientos. Nadie más.

sábado, marzo 03, 2012

Recorrido de Ruedas del Desierto




En el marco de la celebración del Día Internacional de la Mujer, un nutrido grupo formado por 133 ciclistas (mujeres la mayoría) de la organización comunitaria “Ruedas del Desierto”, se reunió hoy en punto de las 16 horas, en la fuente del “Pensador” en la Alameda Zaragoza. El objeto, realizar uno de los diversos recorridos con los que promueven el mejoramiento de la salud a través del ejercicio sano, y la cultura ciclista. A las 18.30, comenzó el paseo.

Es bien sabido que países que protegen su ambiente ecológico, impulsan fuertemente el uso de la bicicleta como medio de transporte. Esto sucede particularmente en ciertas naciones de Europa, como Dinamarca, Holanda o España, si bien no son los únicos.

El uso de la bicicleta fortalece el sistema cardiovascular y respiratorio, tonifica los músculos del cuerpo, e incrementa el vigor físico. Ojalá las autoridades competentes entiendan lo que esta comunidad sobre ruedas propone, y apoyen sus sugerencias.

jueves, marzo 01, 2012

Presentación de nuevo libro en sede del PRI



El día de hoy, fue presentado el libro “Ellos fueron nuestros presidentes. Vida política a través del Comité Municipal del PRI Torreón” cuyo coordinador fue el Ing. Salvador Hernández Vélez, actual presidente del Comité Directivo Estatal del PRI-Coahuila con la participación de Jaime de la Fuente Hernández y Liliana de la Fuente Puentes.

Con gran amabilidad que reconozco públicamente, el Ing. Hernández Vélez me invitó, en mi calidad de Cronista Oficial de Torreón, a ser uno de sus presentadores. Este evento se llevó a cabo en la sede del Partido Revolucionario Institucional de Torreón, en la avenida Morelos, en punto de las 18.30 horas.

A continuación, inserto el texto de mi presentación

“Ellos fueron nuestros presidentes. Vida política del Comité Municipal del PRI-Torreón” es el libro que hoy presentamos en este recinto, sin duda alguna, el idóneo para ello.

Esta interesante obra, coordinada por el Ing. Salvador Hernández Vélez, con la participación de Jaime de la Fuente Hernández y Liliana de la Fuente Puentes, es un ejemplo muy ilustrativo de la esencia misma de la escritura de la historia. Porque, a final de cuentas, todo lo que cambia es susceptible de ser historiado. El Comité Municipal del PRI Torreón tuvo un nacimiento inserto en la cronología de nuestra ciudad; tuvo y ha tenido diferentes presidentes, ha sido lugar de encuentros y desencuentros, de negaciones, confrontaciones y negociaciones, así como de consensos disciplinarios. En este sentido, el libro en cuestión nos narra, bajo el esquema del testimonio hemerográfico y un análisis interpretativo, la historia del Comité Municipal Priísta a partir de sus sucesivos presidentes, actuaciones, del impacto político y de la recepción y reacción de la ciudadanía torreonense.

Pero debemos tomar en cuenta, como bien acota nuestro buen amigo don Humberto Roque Villanueva, autor del prólogo de este libro, que los hechos políticos de una ciudad como Torreón no están aislados ni son necesariamente endógenos. El laboratorio político de una ciudad como la nuestra, se corresponde con los hechos nacionales, así como una muestra estadísticamente representativa contiene, en escala menor, la misma composición del universo del que forma parte, que en este caso sería, la vida política de la República Mexicana. A eso se le llama microhistoria. Historiar los problemas nacionales en una localidad determinada.

Para lograr este objetivo, los autores realizaron una prolija investigación en archivos hemerográficos, privilegiando a los reporteros de los diarios como testigos de eventos políticos coetáneos. La estructura del libro es sencilla, y su contenido, sabroso, fácil de leer y pleno de anécdotas que nos permiten imaginar lo que ha sido el priismo en la historia de Torreón. Hernández Vélez nos presenta un panorama cronológico, desde el primer presidente del Comité Municipal del PRI, Isidoro Mijares, en 1929, hasta el que ocupaba el cargo en 2011, que lo fue el mismo Coordinador de este libro. De manera sistemática, por cada época nos presenta una o varias notas periodísticas, contextualizadas con un ejercicio interpretativo que nos permite entenderlas y disfrutarlas cabalmente.

Aunque se menciona que el libro contribuye a preservar la historia del PRI-Torreón y a fortalecer la identidad partidaria, la verdad es que este texto constituye un aporte significativo a la historia política de Torreón, de Coahuila y de la Nación, al mencionar, entre muchas otras cosas, nombres de candidatos nacionales, estatales y locales, resultados de las votaciones, inconformidades y hasta hechos de violencia electoral.

A través de las páginas de este interesante texto, notamos cómo la historia de los Comités Municipales de Torreón y la historia de muchas estimables familias torreonenses, van de la mano. De muchas afortunadas maneras, este libro es un aporte a la historia social y de las mentalidades de nuestra región.

A través de sus páginas, a través de la sucesión de los Presidentes del Comité Municipal del PRI en Torreón, se va forjando en el lector la consciencia del ideario político del Partido Revolucionario Institucional. Es muy interesante como, de acuerdo a las necesidades ideológicas y sociales del país, el Partido Nacional Revolucionario se transforma en el Partido de la Revolución Mexicana, y finalmente, en el PRI. Es muy interesante también la historia de la toma de posiciones ante el Partido de Acción Nacional, la Unión Nacional Sinarquista y el Partido Demócrata Mexicano. En la ideología priista, ni la nación es una empresa, ni los políticos son los accionistas de la misma, ni los ciudadanos simples empleados del poder. Ni mucho menos, la nación es una simple jurisdicción eclesiástica sujeta a poderes extraterritoriales. Es interés del PRI, consolidar la primacía del estado laico, y beneficiar a la sociedad entera, sin diferencias de clases. Finalmente, como nos lo muestra el libro que estamos presentando, el PRI es el heredero histórico de la revolución Maderista.

Entra las muchas cosas que nos recuerda este nuevo texto, es que el PRI, como partido en el poder, acabó con las diferencias de género en materia cívica, al aprobar el voto femenino. Un hecho que resulta particularmente significativo en este año electoral, en que hay una candidata a la presidencia de la República, aunque por otro partido político.

En sus últimas páginas, percibimos en este libro el optimismo de quien conoce bien la naturaleza de los movimientos pendulares de la política mexicana, y la consistencia del PRI en la vida nacional.

Se trata pues, de un libro de obligada referencia para los actores de nuestra política municipal, así como de un libro de cabecera para todos los elementos militantes del partido. Y ciertamente, sabroso texto de cultura cívica para los torreonenses.

No me resta pues, sino felicitar al presidente del Comité Directivo Estatal del PRI-Coahuila, Ing. Salvador Hernández Vélez, y a sus coautores, por la oportuna aparición de este texto, que resultaba ya tan necesario en Coahuila. Felicidades…"

Primeros días de calor




Tras un largo invierno 2011-2012, la ciudad comienza a contar sus primeros días de calor. Un tanto prematuro para ser primero de marzo, pues los días de temperaturas agradables comenzaba con las populares “mañanitas” en abril, recorridos en lugares arbolados temprano por la mañana.

Sin embargo, la primavera del 2011 registró temperaturas altas que marcaron verdaderos récords en la región. Este calor “prematuro” ¿presagia primavera y verano agobiantes para los laguneros?.

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miércoles, febrero 29, 2012

90 aniversario de El Siglo de Torreón




El teatro Martínez fue el escenario de la gala con que El Siglo de Torreón, diario citadino, festeja su 90 aniversario de servicio informativo a la comunidad lagunera, 1922-1912.

Con un lleno absoluto, encontramos nombres relacionados con la política, la cultura, las empresas, y otro sinnúmero de actividades y profesiones. Durante la ceremonia, se premiaron a los ganadores del concurso artístico previamente convocado por el Siglo de Torreón.

Se contó con la presencia y actuación de los Cardencheros de Sapioriz, el grupo Mezquite, Danza Contemporánea, del poeta Marco Antonio Jiménez, y de la Camerata de Coahuila, que interpretó magistralmente un programa adecuado para la ocasión. Marcela Pámanes, elegante como siempre en la presencia y en la palabra, fue la maestra de ceremonias.

En el anexo al Teatro Martínez se instaló una exposición de documentos y artefactos relacionados con la historia del ya nonagenario diario de Torreón.

sábado, febrero 25, 2012

En 2009, dictamen favorable del Cabildo sobre la calidad e interés de la Crónica del Dr. Corona Páez



En el Acta del Cabildo de Torreón número 100, de fecha del 30 de abril de 2009, consta que este Cronista, en cumplimiento de su deber, solicitó el 24 de marzo de 2009, el apoyo del Ayuntamiento para publicar las Crónicas Oficiales correspondientes a los años de 2007 y 2008. La Crónica del 2007 constaba de 188 artículos que sumaban 184 páginas y 77 mil 647 palabras, y la del 2008 estaba compuesta por 210 artículos que correspondían a 167 páginas y 75 mil 272 palabras, 398 artículos en total. A éstas se suman actualmente las de 2009, 2010, 2011, más lo que va de 2012.

Ya en 2009, en vista de la relevancia de este trabajo, la Comisión de Educación, Arte y Cultura, en voz del Presidente de la misma Ing. Juan Antonio Sarmiento Álvarez, dictaminó por unanimidad la aprobación del apoyo económico para “la edición del libro ‘Crónica de Torreón 2007 –2008’ con un tiraje de 500 ejemplares de la obra” que calificó como “de gran interés y relevancia cultural para Torreón, que trata de 398 artículos correspondientes a los años 2007 y 2008 con información inédita para la historia de Torreón, así como artículos en torno a los fenómenos y acontecimientos del presente, explicados e interpretados para la ciudadanía” (Acta 100, p. 23).

Este favorable dictamen fue enviado a la Comisión de Hacienda y Patrimonio Público, así como a la Secretaría del Ayuntamiento para su estudio, pero la falta de voluntad política del entonces director del Archivo Municipal se hizo muy evidente a los miembros del Cabildo. Y aunque este funcionario alegó falta de recursos, finalmente quedó claro que sí había recursos, pero se los reservó para publicar un muy discutido libro “de su autoría” sobre el fondo de extranjeros. Finalmente, la alcaldía argumentó que no había fondos, y se canceló la impresión de la Crónica 2007 y 2008.

Ya para entonces quedaba muy claro que, ni la naturaleza misma del cargo de Cronista Oficial, ni la publicación de las Crónicas Oficiales de Torreón, pueden depender del estado de ánimo, o de las simpatías o antipatías del director del Archivo Municipal en turno. Mucho menos cuando se trata de un fuereño.

viernes, febrero 24, 2012

Carta abierta al secretario del Ayuntamiento de Torreón




Señor Miguel Mery Ayup, secretario del Ayuntamiento de Torreón: dado el silencio que sigue guardando en torno a este asunto, lo exhorto nuevamente a que no permita que mi nombre sea utilizado en el consejo de la crónica forjada bajo su patrocinio. Ni fui invitado a colaborar, ni participo en ninguna actividad relacionada con ese consejo. No tienen autorización para usar mi nombre, bajo ninguna circunstancia. Por otra parte, si dicho consejo, para justificar su creación, usó falsos argumentos que lesionen mi buen nombre y desempeño profesional, exijo, ya no como cronista, sino como simple ciudadano agraviado, mi derecho a la réplica, en público, así como públicamente se dijeron tantas mentiras, en sesiones televisivas y radiofónicas a las que, por razones más que obvias, nunca fui invitado.

Más aún, es evidente que el dictamen de la comisión de Gobernación que dio entrada a la formación del actual consejo de la crónica no es conforme a derecho, pues resulta obvio que deliberadamente se ignoró el Manual de Funciones vigente que se refiere a los asuntos del cronista y de la crónica.

Dice usted, señor Mery Ayup, en el documento que usted firmó para promover dicha creación, que

“Hasta el momento la tarea había recaído por tradición, y luego por reglamento, en una sola persona, designada por el alcalde y cuya función había de cumplir de manera vitalicia. No obstante, como resultado de inconsistencias normativas y de otra naturaleza [mismas que usted no explica, señor Mery Ayup] llegó a darse el caso de que convivieran dos o tres personas quienes tuvieron nombramientos emitidos por diferentes administraciones municipales, sin que mediara coordinación entre ellas, ya por iniciativa propia o de la administración”.

Señor Mery Ayup, le agradecería explicara cuáles son esas “inconsistencias” que usted menciona. En cuanto a la coexistencia de los cronistas, está perfectamente considerada en el Manual de Funciones, Facultades y Obligaciones de los Cronistas de la Ciudad de Torreón, Coahuila, aprobado por acuerdo del cabildo de Torreón el 26 de mayo de 1992.

Su artículo primero, inciso 1 dice “El nombramiento de Cronista de la ciudad es vitalicio, sin embargo, en caso de que quede incapacitado, con sus funciones, pasará a ser cronista honorario”. ¿Ignora usted, señor Mery Ayup, que puede haber cronistas honorarios por vejez o enfermedad y solamente uno oficial en funciones? ¿Dónde está el sobredicho problema de la coexistencia?

El inciso 2 del primer artículo del Manual de Funciones ya mencionado, indica que “Tal nombramiento es apolítico y no está sujeto a movimientos de esta naturaleza”. ¿No es eso lo que usted hace, señor secretario del Ayuntamiento, tratar de hacer movimientos por razones políticas? ¿Es por eso que trata de ignorar el manual vigente que regula a la Crónica en Torreón?

Le comento que, por el tenor del texto con el que usted respaldó su solicitud, se trasluce que su asesor es una persona que carece de la preparación que se requiere para fundamentar un asunto como éste, aunque tenga el título que tenga. El hábito no hace al monje.

Su asesor lo hace quedar mal, señor Mery Ayup. Las nociones que maneja revelan claramente que es un ingenuo, que piensa de la crónica y de la historia como lo harían los positivistas del siglo XIX. Se trata de alguien que cree que la realidad existe con independencia del perceptor, o del estrato social; que se puede cortar en tajadas, y que a cada tajada le corresponde un “vocal” de la crónica. ¿No sabe que los eruditos han estudiado la imposibilidad de hacer eso, al hablar del “cronista omnisciente”? ¿No sabe ese señor que no hay acontecimientos aislados, como él supone, sino fenómenos sociales entrelazados? ¿Quiere volver atrás, a la anécdota fragmentadora? Es evidente que tiene una visión fragmentaria de la realidad. ¿No sabe que los fenómenos sociales se correlacionan muy por encima de las “tajadas” con que él pretende “repartir la realidad”? Es risible. No me sorprende que a su asesor, señor Mery Ayup, lo hayan reprobado, y precisamente en Historia, en el Senado de la República. Bochornosa representación la que hizo a nombre de la Comarca Lagunera este saltillense que, con sus hechos, ha demostrado que ambiciona el monopolio de la historia, y hasta de la cultura, en Torreón. Habrá que ver cómo maneja al archivo municipal, esos acervos que son patrimonio de los torreonenses y de los cuales pretende disponer como dueño.

Claro, ese saltillense protegido suyo jamás aceptaría cumplir el Manual de Funciones, que establece en su artículo tercero, inciso 1-a, que el cronista oficial deberá “ser miembro del Patronato del Archivo Municipal, formando parte del Consejo de Asesores del mismo Archivo”. De hecho, jamás recibí una sola invitación en este sentido. ¿Será por temor a que quedara al descubiero su pobre desempeño, o los daños a los acervos?

Repito: la existencia de un consejo plural de la crónica no me molesta, al contrario. Desde luego, me refiero a un consejo que sea formado, no al vapor ni en lo oscurito, sino uno que respete los reglamentos y manuales vigentes en torno a la crónica y la historia, que valore y tome en serio el estudio concienzudo y el debate académico (no como simple “acomodo” político) y sobre todo, que respete la investidura y la prerrogativa del Cronista para participar en su creación, lo cual no sucedió en lo absoluto en el caso que he venido citando. Si el cabildo tenía la inquietud de crear un consejo, si le movía la preocupación del registro puntual de los fenómenos sociales comarcanos (no de los acontecimientos) debió haber consultado al Cronista Oficial, es decir, el único cronista en funciones y asesor natural del cabildo. ¿Dónde vió los enredos y posibles confusiones entre cronistas, señor Mery Ayup? No hay confusión posible, solo existe un Cronista Oficial. Más claro, ni el agua.




jueves, febrero 23, 2012

Nuestros billetes felices

El peso de 1744, llamado "Columnario" de a 8 reales


En el anterior artículo, prometí un segundo texto que tratara de las monedas y billetes que eran de mayor denominación que la del peso. Para comenzar, diré que nuestra moneda, el peso, era la moneda fuerte e internacional en el siglo XVIII, es decir, entre 1700 y 1800. Se usaba en todo el mundo, incluso en China; cuando los comerciantes de las 13 colonias británicas querían indicar que la operación se haría en moneda fuerte (como se haría con dólares en la actualidad) anteponías el signo “ $ “ que era una simplificación de la imagen que aparecía en las monedas de peso novohispanas, el pilar y la banderola del lado derecho de la moneda formaban ese curioso signo.

Un peso constaba de ocho reales, así que cuatro reales equivalían a nuestro “tostón”. Pero su poder adquisitivo era mucho mayor entonces, ya que con cuatro reales, que era el salario diario de un jornalero, se podía comprar un borrego, o alimentar a una familia de doce personas.

En los 1860´s, se adoptó el sistema centesimal. El peso quedó dividido en cien centavos, y ya no en ocho reales. La gente tardó en adaptarse al cambio. A principios del siglo XX, muchas personas seguían usando el término “real” para referirse a la moneda fraccionaria.

Todos nosotros, los nacidos a mediados del siglo XX, escuchamos a nuestros abuelos contar las maravillas que un niño podía hacer con un centavo. Con cinco centavos, se sentían las personas más solventes del mundo.

Es verdad, con el paso de los siglos, el peso fue perdiendo poder adquisitivo, pero este era un proceso muy lento, a través de décadas y hasta centurias. Nada que sucediera durante una sola generación.

El verdadero parteaguas para referir la pérdida acelerada del poder adquisitivo de nuestra moneda, se dio durante el último informe de gobierno del presidente Luis Echeverría, en septiembre de 1976, cuando puso a “flotar” el peso, sin atreverse a decir lo que esto realmente significaba: una devaluación. Recuerdo que los miembros del congreso le aplaudieron a rabiar. En este caso, músicos pagados tocaron buen son, aunque la devaluación implicara un desastre para los mexicanos.

El peso continuó su caída, perdiendo más y más valor, durante los períodos presidenciales de López Portillo, un verdadero “chucho” para defender el peso, según él decía; Miguel de la Madrid, con el “Pacto” para que no subieran los salarios de los trabajadores; Salinas de Gortari, con el Tratado de Libre Comercio (solidaridad para con los EEUU); Zedillo, Fox y nuestro actual presidente, Calderón.

La brillante carrera económica e histórica de nuestro peso, la moneda fuerte del mundo desde el siglo XVIII, terminó en enero de 1993, cuando se le quitaron los tres ceros, para borrar de la memoria de los mexicanos los grandes errores económicos de los presidentes que gobernaron entre 1976 y 1993, que significativamente, pertenecían a un mismo partido. Sin embargo, la historia muestra que la alternancia política no mejoró las cosas. La ruina del peso y el brutal empobrecimiento de los mexicanos, los presenciamos en el curso de una sola generación.

Esta introducción pone en contexto la aparición de billetes de denominaciones cada vez más altas, entre 1976 y 1992.


Como explicaba anteriormente, cuando yo era niño, los billetes que usaba la clase media para la vida cotidiana eran los billetes de un peso (una buena torta o lonche costaba un peso); uno podía entrar al cine Nazas con un billete de cinco pesos, cuando esta sala era la más lucidora y la más cara de Torreón, y todavía uno recibía el vuelto, el cambio, la feria. Con otro billete igual, uno se compraba un sándwich (que recuerdo que revisaba bien, porque en la penumbra del cine, un chile jalapeño y una cucaracha incrustada en el sándwich podían lucir igual), un refresco (Lucky) y un chocolate, y también recibir el vuelto.

Esta capacidad adquisitiva de nuestra moneda en los sesentas, que en retrospectiva nos parece maravillosa, hubiera escandalizado a nuestros abuelos, por el atraco que significaría para ellos.

Esos billetes de cinco pesos eran, creo, los más comunes en las operaciones cotidianas. En su anverso presentaba la figura de una dama enigmática, que me parecía vestida un poco a la turca o a la flapper. A mí me resultaba mucho más misteriosa que la Gioconda. ¿Quién era? ¿Qué méritos tenía para aparecer en los billetes? Resulta que una vez que fui mayor, me enteré del “chisme” que se escondía tras esta figura, un chisme que raya en leyenda. Según algunas fuentes, a la mujer del billete, de origen catalán, se le llamaba “la gitana”, y había sido bailarina de teatro de revista. Se dice asimismo que fue amante del entonces secretario de hacienda. Al llevarla a Nueva York, este secretario fue acusado de trata de blancas, y el donjuanesco secretario presentó su renuncia al presidente Calles. Según esta fuente, Calles no aceptó la renuncia, afirmando que “no quería eunucos en su gabinete” Cuando apareció por vez primera el rostro de “la gitana” en los billetes de cinco pesos, la recatada ciudadanía mexicana se indignó. La versión oficial de la casa que fabricaba los billetes mexicanos, la American Bank Note, declaró que se trataba del rostro de una argelina, tomada hacia 1910.

Otra mujer exótica que aparecía en los billetes de diez pesos, era la “Tehuana”, por el traje típico oaxaqueño que lucía. En este caso, se trataba de una maestra, María Estela Ruiz Velázquez, quien a sus 25 años, ganó un certamen de belleza convocado por la presidencia de la República. El requisito era que las damas llevaran puestos sus trajes regionales. Ella, ganadora del certamen, fue designada para aparecer en los ya mencionados billetes, representando la belleza de las etnias mexicanas.



Un billete muy conocido era el de cincuenta pesos, que era el “domingo” de los niños más afortunados. Con un billete de esos, se iba al cine y se comía o cenaba en el restaurante que uno quisiera. Este billete, color azul y con la efigie del prócer insurgente Ignacio Allende, poseía un poder adquisitivo emblemático. Por lo azul, era llamado popularmente “ojo de gringa”. De ahí nació el juego de palabras de que una mujer “fea” puede tener “muy bonitos ojos” (es decir, ser muy rica, y por lo tanto “atractiva”).

Los billetes de quinientos, y más aún los de mil, muy rara vez se veían circulando en la calle. Más bien se destinaban a operaciones bancarias o pagos verdaderamente cuantiosos. En los años sesentas, el popular Volkswagen, el escarabajo, se compraba por 18 billetes de a mil.

A partir de 1977, los billetes comenzaron a subir sus denominaciones, evidencia de la pérdida vertiginosa del poder adquisitivo. Usted, amable lector, entienda que un billete es en realidad un cheque al portador (por eso la frase que traían todos “el Banco de México pagará a la vista del portador”). Para que un cheque valga la cantidad que dice que vale, la cuenta debe contar con fondos equivalentes. Un cheque que no tiene fondos, pierde su valor. Es lo que pasa en una inflación, la reserva de los bancos, en oro o divisas, es mucho menor que la cantidad que se comprometen a pagar con esos “cheques” llamados billetes. Son cheques “balines”, depreciados.

Hay otros billetes que cuentan con orígenes curiosos. Uno de ellos, el de 200 pesos de Sor Juana Inés de la Cruz, habla de la manía de la hermana de un presidente de la República. Ella se consideraba reencarnación de sor Juana, y hasta le escribió unas “redondillas” a cierto encapuchado del sur. Claro que ello no demerita en lo absoluto la figura de Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, luminaria de la cultura novohispana colonial.

Desde 1976 hubo tantas actualizaciones, modificaciones e incrementos nominales en los billetes, que simplemente no los recuerdo. Se me pierden y confundo por sus variados colores, figuras, emblemas, tamaños, materiales, símbolos, efigies y diseños. Me quedo con aquellos “billetes felices” que parecían inagotables en su capacidad adquisitiva, con una economía tan estable, que tardaron mucho tiempo en desaparecer. A partir de septiembre de 1976, todos esos billetes nuevos “flotan” en mi mente, como sigue “flotando” al alza la economía casera. Esa economía que los magnates desdeñan para manejar la ficción del producto interno bruto de la nación, prorrateado entre el número de habitantes. Ingreso per cápita, mera estadística y demagogia.