Escudo de Torreón

Escudo de Torreón

lunes, marzo 31, 2008

Metropolitanidad sin autonomía





Resulta un poco extraño que, de acuerdo a un documento publicado por el Diario Oficial de la Federación, los alcaldes de la Zona Metropolitana de La Laguna tendrán voz, pero no voto para elegir los proyectos que beneficien la región, ejercer los fondos y dar seguimiento a los mismos.

De acuerdo a dicho documento, son el Gobernador de Coahuila y el Gobierno Federal quienes tendrán el derecho de voto para elección de los proyectos.

Si efectivamente así estarán las cosas, van a ser necesarias la mejor voluntad política y la capacidad de gestión de los gobiernos estatal y municipal para que seamos los ciudadanos laguneros los que salgamos ganando con la implementación de los proyectos idóneos para nuestras necesidades colectivas.

miércoles, marzo 26, 2008

Las salinas de Viesca en 1605


Laguna de Viesca, mal llamada "de Parras" en el mapa

Una Real Cédula expedida en Valladolid (España) del tres de julio de 1603 solicitaba se informase o averiguase sobre las salinas que se explotaban por entonces en el territorio de la Gobernación de la Nueva Vizcaya, es decir, en el territorio de lo que actualmente conocemos como estados de Durango, Chihuahua, sur de Coahuila, Sonora y Sinaloa. La respuesta que a esta Real Cédula dio el entonces gobernador Francisco de Urdiñola, está fechada en la Nueva Vizcaya el 26 de abril de 1605, y menciona algunos datos interesantes para la historia de la Comarca Lagunera, y de manera particular, para la del municipio de Viesca, Coahuila.

La mayor parte de la sal que se producía por entonces se utilizaba para el beneficio de la plata. El método de la amalgama del mineral argentífero con el mercurio o azogue, requería cloruro de sodio durante el proceso.

El documento menciona las salinas de Chiametla, Piaztla y Mazatlán, en el Pacífico. Y en la misma costa, en la provincia de Sinaloa, había lugares donde la naturaleza acumulaba grandes cantidades de sal de manera espontánea. Se menciona asimismo la salina del Casco, en una gran laguna, bajando la sierra hacia Santa Bárbara.

De las salinas de Chiametla se obtenían entre seis y siete mil fanegas al año, la cual se vendía en los almacenes reales a un peso de ocho reales cada fanega. Esta cantidad de fanegas correspondía a la demanda de los once o doce reales de minas que había en la Gobernación de la Nueva Galicia, y de algunas minas de Maloya, Pánuco, Topia, San Andrés, Guanaceví y haciendas de Juan Guerra, en la Nueva Vizcaya.

Dice el texto:

“Hay también una salina ahora nuevamente descubierta por Juan Guerra de Reza, (minero de la Gobernación) que llaman de “Home” en lengua de los naturales, la que cae cerca de la laguna grande que llaman “de las Parras”…"y aunque en esta salina hay disposición para coger la sal que quisieren hasta en cantidad de cien mil fanegas en buenos años, no se beneficia ni coge porque no se gasta más cantidad de las dichas siete mil fanegas, y sería la costa y trabajo sin algún efecto”.

Las salinas que en 1605 eran llamadas “de Home” eran las que conocemos como salinas de Viesca, Coahuila. Sin duda alguna, en 1605 tenía una enorme reserva de sal, pues las salinas de Chiametla, en el Pacífico, producían siete mil fanegas de sal al año cuando las de Home podían producir cien mil fanegas en el mismo plazo. Y si no las producían, era porque estaba saturado el mercado. La demanda de sal estaba satisfecha por entonces con la sal de Chiametla.

Y continúa la respuesta a la Real Cédula:

“En la salina nueva que llaman “de Home”, de que por mi orden se tomó posesión en nombre de vuestra majestad, tampoco hay beneficio [que] a sido pagado, aunque Juan Guerra de Reza, que la descubrió, comenzó a aprovecharse de ella para el beneficio de sus haciendas con licencia de mis antecesores, y sin pagar por ella nada, y abrió caminos para acarrearla. Después de la publicación de esta Cédula de vuestra majestad, ha cesado en ello. Y esta salina es también laguna que tiene como cuatro o cinco leguas de circuito, y de ancho como legua y media, en la cual se puede beneficiar mucha, según muestra la experiencia de la poca sal que se ha beneficiado por el dicho Juan Guerra, si hubiese salida y gasto para ella, que hasta ahora no la hay, por caer tan apartada de las haciendas de minas de esta Gobernación, y de las de Sombrerete y Zacatecas, que son las de la Galicia, que se proveen de las salinas de Zacatecas. Y si de estas (de Home) hubiesen de proveer sus haciendas, les costarían más los fletes que los que ahora pagan. Y por esta razón, no se usa de ellas”.

Juan Guerra de Reza, quien le dio su nombre a las aguas de Viesca, fue uno de los primeros empresarios mineros de la Comarca Lagunera. Sabemos que ya en 1595 utilizaba el mercurio para sus minas, y que lo pagaba en la Real Caja de Guadiana.

Por lo que se refiere a la Laguna de Viesca, mencionada en el documento, se nos dan las dimensiones aproximadas en 1605. “Cuatro o cinco leguas de circuito” serían 16 o 20 kilómetros de perímetro, mientras que “legua y media de ancho” serían 6 kilómetros de diámetro.

Un último dato: el 13 de enero de 1629, los tlaxcaltecas del pueblo de San Esteban, junto a Saltillo, obtuvieron licencia y facultad del gobernador de la Nueva Vizcaya para extraer sal de las salinas de Home.

domingo, marzo 23, 2008

Domingo de Pascua


Pantocrátor de la iglesia ortodoxa de San Jorge, New Port Richey.

De acuerdo a la teología cristiana, la resurrección de Jesús tiene profundas implicaciones. Significa que Cristo murió en la cruz, pero no por sus propias culpas, sino por las de los creyentes. Y la prueba es que, una vez cumplida la misión al morir Jesús en lugar de otros, Dios le resucitó de entre los muertos (cosa que no haría por un pecador) y lo glorificó, poniendo la creación entera a sus pies.

Según San Pablo, el apóstol de los no judíos, si Jesús no hubiera resucitado, entonces significaría que no hubo sacrificio sustitutivo, los hechos se reducirían a la simple ejecución romana de un reo que fue aniquilado en la cruz. Sin la resurrección, diría Pablo, “vana sería nuestra fe”.

Es por esta razón que la pascua de resurrección tiene capital importancia en el calendario religioso cristiano. Sin embargo, no siempre hay una consciencia clara del significado de la crucifixión. A lo largo de la historia, se han escenificado crucifixiones que se centran más en la representación del sufrimiento de Jesús, que en las consecuencias de tal sacrificio.

En México, es famosa la representación de la pasión en Iztapalapa. El fenómeno de Iztapalapa es muy interesante, porque ahí se yuxtaponen dos tradiciones teológicas. Antes de la llegada del cristianismo, los mexica celebraban en el Cerro de la Estrella el sacrificio humano que permitía que continuara la vida en el mundo conocido. Efectivamente, se trataba de la fiesta del “Fuego Nuevo”, que se celebraba cada 52 años solares. Todo fuego se apagaba en el Valle de México, y en la noche, cuando las Pléyades llegaban al cenit, los “mensajeros sagrados” eran sacrificados, y en sus pechos se encendía un nuevo fuego, el cual se repartía entre todas las poblaciones del valle. Así comenzaba un nuevo “siglo”, un nuevo período de vida.

Con la llegada de la nueva fe, la vieja costumbre desapareció. Pero comenzó a representarse, también en Iztapalapa, la historia de otro mensajero divino que se sacrificó a sí mismo para que la humanidad tuviera vida y luz. Esta representación, en su versión moderna, comenzó en 1843.

Por lo que se refiere a la Comarca Lagunera, los misioneros dejaron constancia escrita de que los indígenas aborígenes ya hacían representaciones de la pasión en 1603:

“Los mozos se han ya ladinizado [castellanizado] y acuden de buena gana a la iglesia, con cuyo ejemplo los viejos van ya entrando en las obligaciones de nuestra Santa Fe Cristiana, de los cuales algunos se azotan la cuaresma a vueltas de los mozos, que con mucha devoción alaban los oficios de la semana santa, haciendo pasiones de sangre a uso de los mexicanos [mexica] y españoles”.[i]

En los tiempos actuales, prácticamente cada ciudad lagunera cuenta con una o más representaciones de la pasión de Jesús. En el caso de Torreón, la más famosa es la de nuestra Acrópolis de las Noas (acrópolis, ciudad alta). Según algunos registros, lleva más de 30 años de escenificaciones, con una concurrencia de más de treinta mil espectadores.

[i] Corona Páez: “Apuntes sobre la educación jesuita en La Laguna: 1594 – 2007”, UIA Torreón, 2008, pp. 81, 82.

viernes, marzo 21, 2008

Viernes santo



Desde el domingo pasado se levantó un fuerte viento que duró casi 48, en algunos lugares hasta 72 horas. En Monterrey alcanzó velocidades de 100 kilómetros por hora, causando allá daños en las redes eléctricas, apagones, incendios y saqueo por parte de algunos que aprovecharon la coyuntura. En Monterrey le llamaron a este fenómeno “huracán sin lluvia”

En Torreón, aunque hubo los destrozos usuales de cualquier tolvanera fuerte, no pasó a mayores. No dejó de ser algo extraño que el viento soplara por días. Lo que sí resultó muy notorio, fue el descenso de la temperatura que ocasionó este fuerte viento que venía del norte.

En Torreón es tradicional que el viernes santo haya mal tiempo, y particularmente, tolvanera. Por lo que se refiere al ambiente citadino, pareciera que es mucha más la gente que salió de la ciudad que la que llegó. Torreón se encuentra tranquilo, hay poco flujo de automóviles en las calles, y hasta los cafés, ordinariamente llenos, están bastante desahogados.

Muchos torreonenses se encuentran apegados a sus costumbres religiosas. Hay mucha gente que los jueves todavía hace las visitas a los siete templos. Eso sí, lo hace en familia. Quizá sea una expresión piadosa de solidaridad familiar.

Por otra parte, existe también un gran número de personas que se encuentran alejadas de todo aquello que suene a religión. Se sienten profundamente decepcionadas de la fe institucional, o para expresarlo de manera precisa, del clero, sea católico o protestante. Por esta razón, ponen su mirada en otras cosas, como las ceremonias de “purificación” que hacen coincidir con el equinoccio (hoy es 21 de marzo). Otros siguen la doctrina de los lamas tibetanos, la dianética, el feng shui, y mil cosas más.

Pero los creyentes católicos siguen con fervor los ritos correspondientes al viernes santo: el vía crucis (televisado desde Roma, o presencialmente, en el Cerro de las Noas), las “siete palabras” en los templos, o la “procesión del silencio”.

Los protestantes comarcanos, lejos de considerar que el viernes santo sea un día triste, lo celebran con alegría y gratitud. En su teología, la cruz fue el precio para la liberación y bendición de muchos.

Los judíos laguneros celebran la fiesta de “Purim” que es la fiesta de la reina Esther y de la liberación que el pueblo hebreo obtuvo por su medio. La pascua judía (Pésaj) será celebrada hasta el 20 de abril, es decir, en la próxima luna llena. El calendario festivo judío se basa en el calendario lunar. El Seder de Pésaj es celebrado el 14 del mes de Nisán, siempre con luna llena.

lunes, marzo 17, 2008

"Emofobia"



Los jóvenes de la Comarca Lagunera, particularmente los de Torreón, dieron al resto del país ejemplo de solidaridad y respeto ciudadano cuando fueron convocados vía Internet a reunirse en cierto punto de la ciudad para salir a golpear a los “emos” de la región. No hubo joven que acudiera al llamado para ejercer la injustificada agresión contra los representantes de esta moda.

A diferencia de lo que sucedió recientemente en Puebla, Querétaro y Durango, los jóvenes laguneros permanecieron ajenos a la violencia organizada por medios virtuales. La juventud torreonense rechazó la manipulación que busca crear climas de agresión y desorden ciudadano.

La moda “emo” (de “emotional...”) se caracteriza, antes que nada, por la ausencia de violencia. Los miembros de este movimiento juvenil son pacifistas convencidos, cultos, ecologistas, sensibles (de ahí lo de “emocional”) y bastante sociables.

Sin embargo, organizar brigadas de ataque contra los emos también es una moda que viene de los Estados Unidos. Pero esta es una moda agresiva y muy destructiva. No tiene más fin que atacar a quienes ordinariamente no se defienden (los emos).

Finalmente, la moda, mientras no dañe a terceros, es un derecho de cualquier ciudadano. No podemos criticar a los jóvenes por asumir los elementos de una moda, excepto cuando ésta es destructiva o agrede a terceros. Quien ataque u organice ataques contra sus conciudadanos porque éstos “no son agresivos”, porque “no se defienden” o porque “les caen mal”, ésos deben recibir todo el peso de la ley. Ya decía el inolvidable presidente Juárez, que “el respeto al derecho ajeno, es la paz”.

domingo, marzo 16, 2008

Inicia la semana mayor





Como en cualquier otra mañana de domingo del año, la Plaza de Armas de Torreón se encontraba convertida hoy en paseo de las clases populares. En la medida en que comienzan los primeros calores continuos de la temporada, en esa medida la plaza es apetecida como lugar fresco, sombreado y lleno del agua de las fuentes, que esparcen su rocío para diversión de los niños y goce de los adultos.

La plaza albergaba una exposición de artesanías de Oaxaca, con un sonido ambiental que arrojaba al aire las notas, entre festivas y melancólicas, de una grabación de flautas peruanas interpretando viejos temas musicales. Los limpiabotas (llamados aquí “boleros”), activos como siempre, ofreciendo a los transeúntes la limpieza del calzado por unos módicos pesos.

Estaba estacionada por ahí una pequeña manifestación ciudadana, si bien no alcancé a ver cuál era el propósito de la misma. Solo pude ver que una señora se enfrentaba abiertamente y a gritos contra un hombre que le duplicaba la estatura, en aparente y abierto desacuerdo.

En otras ocasiones he visto predicadores protestantes que anuncian las maravillas de la salvación y los horrores del infierno, de la condenación y del fin del mundo. Otros predicadores, menos “cristianos” pero más compasivos, enseñan a la gente a orar, mientras refieren sus propios testimonios de vida.

Por las tardes me ha tocado ver a los señores y señoras de la tercera edad que se beben, en medio de un anacrónico danzón, las últimas gotas de alegría que les ofrece la vida. En fin, este domingo de ramos es como cualquier otro domingo del año.

miércoles, marzo 12, 2008

La mutación de la economía torreonense 1884-1900


Hilandera La Fe de Torreón. Fondo Praxedis de la Peña, CIH, UIA-Laguna.
En la actualidad, Torreón es la principal y más reciente ciudad de una zona metropolitana que abarca tres poblaciones situadas en dos estados diferentes. Estas poblaciones son Lerdo y Gómez Palacio, en el Estado de Durango, y Torreón, en Coahuila.

Torreón surgió a la vida como un simple rancho hacia 1850. Posteriormente creció en importancia y superficie hasta convertirse en hacienda. Quizá su primera mutación importante —digo mutación porque el cambio no tuvo un origen evolutivo— consistió en convertirse en estación de ferrocarril en 1884.

Con el ferrocarril, llegaron desde los Estados Unidos nuevas formas artificiales de energía motriz, como lo eran el vapor, la electricidad, y el motor de explosión. Esto, más el cruce de dos importantes líneas de ferrocarril en 1888, el “Central Mexicano” y el “Internacional Mexicano”, convirtieron el área de la Hacienda del Torreón, primero en zona de almacenamiento de bienes para su transporte y distribución, y posteriormente, en zona de producción fabril. Este fue un gran cambio, la transformación de una zona rural con economía agropecuaria en una creciente población urbana y fabril con economía industrial. Las fábricas atrajeron obreros que, con sus familias, comenzaron a acrecentar la población urbana.

Los productores laguneros de algodón comprendieron las ventajas de ubicar sus bodegas y oficinas —y posteriormente sus fábricas de hilados, tejidos, aceite, jabón, etc.— en la naciente y bien comunicada población, que además fue declarada zona exenta de impuestos por el gobierno del Estado, con el objeto de hacer más atractiva la inversión en este lugar.

Con una creciente población urbana a causa de la cada vez mayor oferta de trabajo en la industria y su correlativa producción y consumo de bienes y servicios, Torreón pasó de “congregación” a “villa” en 1893, y luego de villa a ciudad el 15 de septiembre de 1907.

El fuerte impulso que Torreón adquirió antes de la fundación de su municipio en 1893, no le vino como una consecuencia de su importancia como hacienda productora de algodón, que era limitada, sino de las ventajas que ofrecía para los productores de toda la Comarca Lagunera, particularmente la de Coahuila, a saber: su conveniente ubicación, su ferropuerto y su exención de impuestos.

Para sustentar adecuadamente estas afirmaciones, presentamos a continuación un artículo de José Agustín de Escudero, publicado en el periódico lerdense “La América Independiente”[1] el 16 de diciembre de 1900.

“Lerdo y el Torreón. Nuestras predicciones estampadas en otro estudio comparativo que hicimos hace algún tiempo entre esta naciente Ciudad de Lerdo de Tejada y la vecina Villa del Torreón, y que fue publicado en “La Evolución” de Durango, se han venido cumpliendo al pie de la letra, y hasta los más miopes ven el inmenso y siempre creciente progreso del Torreón, que ha absorvido ya todo nuestro antiguo comercio y el decaimiento bien notable en que se encuentra la hermosa “Perla de La Laguna”.

El último censo del 28 de octubre ha venido a comprobar nuestras aserciones, con sus cifras oficiales.

En el censo de 1895, apenas contaba Torreón 3,969 habitantes; y hoy cuenta con la enorme cifra de 15,342, de los cuales 7,345 son hombres, y 7,997 son mujeres; resultando una mayoría de 652 con favor de los primeros.

Es de notarse el crecimiento de su población en los cinco años transcurridos, correspondiendo a 2,271 por cada año.

El Torreón tiene hoy 7,508 habitantes más que Lerdo, cuya población es de 7,831, siendo casi el doble que la de ésta última.

Gómez Palacio tiene 7,706 habitantes, y el Torreón tiene una mayoría de 7,636.

Lerdo y Gómez Palacio juntos, cuentan con una población de 15,540 habitantes, excediendo a la del Torreón en solo 197; pudiendo muy bien decirse que ésta última cuenta en su seno el mismo número de personas que Lerdo y Gómez Palacio juntas.

El área total de la Villa del Torreón mide actualmente 190 hectáreas, en las que se cuentan 2,733 casas. Su altura sobre el nivel del mar es de 1,101 metros. Allí está la animación, el movimiento industrial y comercial, la vida y la riqueza; en tanto que en Lerdo, solo se nota el silencio, el decaimiento y la falta completa de trabajo y del comercio, que ha quedado reducido a una minoría insignificante en todo sentido.

Con respecto a la industria, no hay punto de comparación entre Lerdo y el Torreón. Gómez Palacio, que cuenta con sus grandes fábricas “La Esperanza” y “La Amistad”, no puede tampoco competir con el Torreón, que tiene las siguientes:”

FABRICAS. CAPITAL. OPERARIOS

“La Fé” (Hilados y Tejidos). Capital: $ 1,000,000. Operarios: 500

“La Unión” (Aceites y Jabones). Capital: $ 1,000,000. Operarios: 200.

“La Constancia” (Hilados y Tejidos). Capital: $ 480,000. Operarios: 300.

“La Laguna” (Artefactos de Ixtle). Capital: $ 200,000. Operarios: 100.

Fábrica de Cerveza. Capital: $ 150,000. Operarios: 31.

Fábrica de Ladrillos. Capital: $ 100,000. Operarios: 150.

Fundición de Fierro. Capital: $ 60,000. Operarios: 45.

Fábrica de Cerillos. Capital: $ 20,000. Operarios: 69.

Fábrica de Muebles. Capital: $ 10,000. Operarios: 18.

Fábrica de Artefactos de Madera. Capital: $ 10,000. Operarios: 15.

Fábrica Gaseosas y Dulces. Capital: $ 10,000. Operarios: 20.

Suma total: Capitales $ 3,010,000. Operarios 1,448

“Añadiendo a esta suma $ 2,500,000 que es el capital social de la “Compañía Metalúrgica del Torreón”, tenemos un capital industrial de $ 5,540,000; y contando con los pequeños capitales de otras varias industrias, bien alcanzan a la enorme cifra de ¡seis millones de pesos fuertes en efectivo!

En el Torreón se ve palmariamente la prosperidad y el engrandecimiento de las obras materiales, porque todos sus productos se emplean en el beneficio común de la población.

El Municipio no tiene deuda alguna, y no obstante que allí no hay impuestos municipales, los ingresos del último año (1899) ascendieron a $ 48, 802.56 y los egresos a $ 48, 512.70 quedando un sobrante de $ 289.86.

Al movimiento de aquella grandiosa ciudad que se levanta orgullosa frente a Lerdo con sus elegantes edificios, sus plazas, sus jardines, su industria y su comercio, superior en todo sentido; hay que añadir el de los ferrocarriles, tanto el Central Mexicano como el Internacional; contándose diez y seis trenes que entran y salen diariamente, trayendo y llevando un número considerable de pasajeros que aumenta constantemente una población flotante, beneficiando al comercio.

La Compañía de ferrocarril Central, tiene a su servicio en la Estación del Torreón, 312 personas y 159 la del Internacional, que hacen un aumento de 471 habitantes; los que unidos a la cifra del censo, dan un total de 15, 813; contando todo el Municipio de Viesca, 49, 765; y como todo el Partido de Lerdo dio una cifra de 41, 971, es evidente que aquél supera a éste, en ¡ 7, 791 habitantes ¡

No hay punto de comparación entre Lerdo y el Torreón, a quien hemos visto superarle como por encanto y levantarse majestuosamente en breves años, de una manera bien notable; lleno de vida y de progreso, llevándose la supremacía sobre todas las poblaciones de la Laguna.

El Torreón es hoy el centro del comercio, de la industria, del trabajo y de la riqueza, debido a la unión de sus pacíficos y laboriosos moradores y a la decidida protección y patriotismo del actual gobernante del vecino Estado de Coahuila, que ha sabido dignamente impulsarlo a su sólido y positivo engrandecimiento”.

Una vez revisado el anterior testimonio, resumimos diciendo que el creciente fenómeno económico y social torreonense, alentó grandemente la inmigración regional, nacional e internacional. Con esto y con la suma de los factores arriba mencionados, Torreón se convirtió rápidamente en una ciudad próspera, de carácter empresarial, abierta a la innovación, siempre alerta a las necesidades de los mercados nacionales e internacionales. Nuestra ciudad siempre ha sido, y es, una ciudad de vanguardia.

[1] “La América Independiente”. Periódico destinado a la defensa de los intereses mexicanos”. Ciudad Lerdo de Tejada, Durango, 16 de diciembre de 1900. No. 104. Colección Hemerográfica “Agustín Escudero” del Museo Regional de La Laguna.

martes, marzo 11, 2008

La vivienda lacustre lagunera


Cortesía del Archivo Municipal de Torreón. La laguna grande en un mapa moderno (Wolf).

De acuerdo a las declaraciones escritas por los misioneros jesuitas entre 1594 y 1609, la “nasa” era un artefacto notable de la cultura material y de la economía de los indios laguneros. Pero mencionan otro que representaba una adaptación al medio lacustre en que vivían los aborígenes, particularmente los que habitaban la laguna grande, conocida posteriormente como “Laguna de Parras”, “de San Pedro”, o “de Mayrán”.

Se trata de la “naboya” o “neboya”, la balsa o plataforma fabricada con tules amarrados fuertemente con cordeles, y cubierta de tierra. Sobre estas balsas, los laguneros construian sus chozas y se deslizaban tranquilamente en las aguas del Río Nazas o en las de la laguna grande. Puesto que en ciertas épocas del año, las aguas del río y de esta laguna disminuían y se concentraba en determinados rumbos, el aborigen que construía y habitaba estas balsas siempre aprovechaba el agua y la pesca, sin tener que caminar ni exponerse al ataque de animales o de otros grupos humanos en tierra firme. Este logro en la historia de la vivienda aborígen lagunera representaba un paso adelante en la seguridad de su existencia cotidiana.

Sobre este punto, escribieron los primeros misioneros jesuitas que avistaron la laguna en 1594 que

“como no es la corriente del Río perpetua, se seca en partes y así, los que viven en ella son forçados a seguir el agua quando se les aleja y mudan sus puestos dos y tres veces al año, según las crecientes y menguantes, aunq[ue] algunos, por no mudarse, hacen unas grandes balsas que llaman neboyas de tule, y hechándoles encima tierra, arman en ellas sus casillas y permanecen hasta que el agua mengua”.

En 1603, el misionero jesuita Francisco de Arista pasó del pueblo de San Juan de Casta (actualmente León Guzmán, Dgo.) al de San Pedro de la Laguna, y luego, con cierta cantidad de gentes aborígenes, a una isleta no muy lejana

“y allí congregó la demás que por toda la laguna estaba derramada y llámase S. Joseph de la laguna . Adonde los visita con más comodidad por aver hallado mejores entradas usando en las crescientes de algunas pequeñas naboyas que son unos manojos de tule apretados reciam[en]te con cordeles […]”.

lunes, marzo 10, 2008

Novedad editorial del Instituto Mora



Historiar una ciudad como Torreón, población que aparentemente no cuenta con mucha historia propia, pudiera parecer algo sencillo. La perspectiva cambia cuando consideramos que Torreón resultó ser la respuesta a una imperiosa necesidad económica de los productores laguneros del siglo XIX. Y aunque el cruce de vías en 1888 marca el momento en que estos productores algodoneros de La Laguna quedaron en posibilidad de enviar sus existencias al centro del país de una manera rápida, económica y eficiente, la historia económica de La Laguna no comenzó en 1888. Torreón es solamente un “texto” dentro un contexto espacial y temporal mucho más amplio.

Es inevitable tener que reconocer que Torreón surgió a la existencia gracias a los capitales acumulados por los vitivinicultores parrenses. Para mayor referencia, Torreón no habría existido sin el apoyo que, doña Luisa Ibarra, esposa y socia capitalista de Leonardo Zuloaga, le brindó a su marido. Doña Luisa era dueña, por derecho propio, de una gran fortuna que heredó de sus padres, y que provenía de la elaboración de los aguardientes de uva de la Hacienda de San Lorenzo de Parras. Esta hacienda contaba entonces con un mercado nacional bien documentado. Parte de estos capitales vitivinícolas se invirtieron en 1848, con la compra de la Hacienda de San Lorenzo de La Laguna, en la cual el matrimonio fundó el Rancho del Torreón hacia 1850.

La economía también cuenta con procesos de larga duración, y el caso de nuestra ciudad resulta ser el más reciente de una serie de éxitos laguneros que se remontan hasta el siglo XVII. Esta economía regional de los cultivos comerciales abarca la vid, siglos XVII al XX; algodón, siglos XVIII, XIX y XX; el gauyule, que aunque no era propiamente un cultivo, era una planta de valor económico que redituó mucho a finales del siglo XIX y principios del XX; mencionaremos también la alfalfa (forraje) en el siglo XX y XXI, que ha sido fundamental en la producción de la leche y sus derivados, con mercados nacionales.

Sobre esta línea económica de la larga duración, diremos que recientemente fue dado a conocer un nuevo libro colectivo con textos de carácter científico-social. El libro fue coordinado por el Dr. Ernest Sánchez Santiro, y lleva como título “Cruda realidad. Producción, consumo y fiscalidad de las bebidas alcohólicas en México y América Latina, siglos XVII-XX”. El sello es del Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, en su colección “Historia económica”.

El libro consta de una colección antológica de textos correspondientes a las Memorias del Segundo Congreso de Historia Económica, auspiciado por la Asociación Mexicana de Historia Económica, A.C. y la Facultad de Economía de la UNAM. El noveno simposium de este congreso celebrado en la ciudad de México, llevaba por nombre “Las bebidas alcohólicas, siglos XVIII-XX: producción, consumo y fiscalidad”.

El artículo con el que inicia este libro (páginas 21 a la 42) corresponde a la investigación y pluma de este cronista, y lleva por título “La producción y consumo de los vinos y aguardientes legítimos de Nueva Vizcaya, siglos XVII y XVIII”.

En su introducción general al libro, página 10, el Dr. Sánchez Santiro dice sobre este texto:

“La exposición sobre las bebidas alcohólicas en México se inicia con el trabajo de Sergio Antonio Corona Páez sobre la producción de vino y aguardientes de uva en Nueva Vizcaya durante los siglos XVII y XVIII.

El autor manifiesta cómo la inexistencia de estudios que expliquen los antecedentes legales, la naturaleza y la magnitud de la producción vitivinícola de la zona de Parras ha creado un vacío que tiende a ser llenado con suposiciones erróneas.

Una de ellas radica en considerar que el déficit en la oferta de aguardiente por parte de los productores peninsulares se llenó, casi en exclusiva, con la producción local de bebidas “ilegítimas”, básicamente el aguardiente de caña (conocido como chinguirito) y los diversos mezcales, siendo muy escasa la producción novohispana de vinos y aguardientes de uva.

El trabajo de Corona Páez pone de manifiesto que la dimensión productiva y mercantil del vino y del aguardiente de uva del noreste novohispano fue muy superior a lo conocido hasta ahora, debido, entre otras cosas, a los privilegios fiscales de que disfrutaron los productores de Nueva Vizcaya, los cuales fueron otorgados por la corona como mecanismos compensatorios para consolidar la colonización del septentrión del virreinato de Nueva España”.

domingo, marzo 09, 2008

Nuevo libro sobre la Comarca Lagunera



Recientemente, la Universidad Iberoamericana Laguna ha publicado el libro que lleva por nombre “Apuntes sobre la educación jesuita en La Laguna: 1594 – 2007”, de la autoría de este Cronista Oficial de Torreón.

Este es un texto que festeja el vigésimo quinto aniversario de la Universidad Iberoamericana Laguna de la manera que mejor puede hacerlo el Centro de Investigaciones Históricas de la misma, es decir, a través de una investigación documental.

Con la contundencia que aportan los documentos de diversa procedencia y que se remontan hasta el siglo XVI, algunos de ellos conocidos solo a través de fragmentos y otros de nuevo descubrimiento, se muestra la decisiva intervención de Felipe II, de los virreyes de Nueva España, del obispo de Guadalajara y de la Compañía de Jesús en la creación y consolidación jurídica y cultural de lo que ahora conocemos como Comarca Lagunera. Como medio de contraste se mencionan, de manera sinóptica, la naturaleza, actividades y resultados del proyecto misionero jesuita del Paraguay.

Este libro pone en perspectiva, quizá por primera vez, la acción de la Compañía de Jesús como forjadora de la “occidentalidad” e identidad lagunera. La delimitación de la “Provincia de La Laguna” en 1594, la correspondiente creación de su alcaldía mayor con tres partidos a partir de 1598, la evangelización y aculturación de los aborígenes, la educación formal a través de “seminarios de nativos” y del Colegio de Parras hasta llegar a la UIA-Laguna como institución de educación superior de corte humanístico, todas estas etapas se incluyen en el nuevo libro.
Próximamente de darán a conocer la fecha y lugar de su presentación.

viernes, marzo 07, 2008

Encuentro de Escritores Coahuilenses


A las once horas de hoy fueron inaugurados en el Teatro Martínez de nuestra ciudad, los trabajos del “Encuentro de Escritores Coahuilenses”. Para llevar a cabo este evento de dos días de duración (siete y ocho de marzo) se contó con el apoyo del patronato del Teatro Martínez, y del Instituto Coahuilense de Cultura.

El objetivo de este encuentro es el acopio y publicación de participaciones que aborden el análisis y la reflexión de la problemática relacionada con la literatura y los literatos, escritores o creadores coahuilenses.

Para ello, se contará con una muestra de 22 intervenciones sobre temas relacionados con dicha problemática.

martes, marzo 04, 2008

Comida con el Gobernador de Coahuila







La semana pasada recibí una atenta invitación de parte del gobernador del Estado, profesor Humberto Moreira Valdés, para asistir a un banquete que sería a la vez reunión de los 38 cronistas oficiales de Coahuila, es decir, uno por cada municipio.

Según la invitación, la comida se llevaría a cabo en el Salón Gobernadores del Palacio de Gobierno de Saltillo, el lunes 3 de marzo a las 14 horas.

Como era de esperarse, acudí a la cita. En el patio del palacio pude saludar a todos, o a casi todos, los colegas cronistas oficiales de Coahuila, comenzando por el profesor Matías Rodríguez Chihuahua, actual presidente de la Asociación de Cronistas de Coahuila; al MVZ José Alberto Galindo Galindo, Cronista de Zaragoza y vicepresidente de la Asociación; al Lic. Armando Fuentes Aguirre, Cronista de Saltillo, al Lic. Javier Villarreal Lozano, Coordinador de Festejos del Bicentenario, y muchos otros colegas.

A las 14 horas en punto, fuimos invitados a pasar al Salón Gobernadores, en el cual se encontraba ya todo dispuesto, con mesas numeradas y personalizadores, de tal manera que cada invitado supiera cuál era su mesa y lugar.

Fue una sorpresa descubrir que se trataba de una comida políticamente muy formal, ya que además de los 38 cronistas invitados, se encontraban presentes once de los secretarios del gabinete del gobernador Humberto Moreira, quien presidió el banquete y reunión.

Antes de la comida, el gobernador de Coahuila anticipó que, tras los postres, se llevaría a cabo la consulta a los cronistas con el objeto de revisar sus necesidades actuales relacionadas con el cargo, y así comprometer al gobierno de Coahuila para mejorar esta situación.

La comida resultó sencilla, alegre y bulliciosa. Se sirvió de entrada chile relleno de queso crema con nuez, cubierto con hojaldre y bañado en salsa roja; el plato principal, un corte tibón con gravy y guarnición de papas, y de postre, helado.

Comentaba en son de broma el colega cronista de Saltillo, Armando Fuentes Aguirre, que para la primera ocasión que fue Juan Pablo II a la ciudad de Monterrey, lo invitó el entonces gobernador de Nuevo León, Alfonso Martínez Domínguez a que estuviera presente. El Lic. Fuentes recién había sido nombrado Cronista de Saltillo. Con el Papa a la vista, don Alfonso le preguntó al Lic. Fuentes: “oiga, don Armando, ¿apoco es importante el puesto ese de cronista? El Lic. Fuentes le respondió así… “pues mire, don Alfonso, si es importante o no, no se lo sé. Pero lo que sí le puedo decir es que de toda esta multitud aquí presente, incluyéndolo a UD., solamente el Papa y yo tenemos asegurados cargos vitalicios”.

Terminada la comida, la sesión de trabajo comenzó. El profesor Humberto Moreira Valdés, dio a conocer su interés para que los cronistas oficiales de Coahuila tengan el apoyo y el reconocimiento de sus respectivos municipios. Incluso mencionó el apoyo a los municipios para que éstos a su vez apoyen a los cronistas. Instruyó a los secretarios de su gabinete —que por esa razón estaban presentes— para que comiencen a trabajar en los diversos aspectos tendientes a lograr este fin.

En fin, se trató de una jornada muy positiva, en la cual el Gobierno del Estado ha dado muy claras y buenas señales para lograr que el trabajo de los cronistas oficiales sea reconocido y valorado, y para que sea utilizado en los procesos educativos de los municipios del Estado de Coahuila.

viernes, febrero 29, 2008

Otro rescate



Hoy recibí la visita de algunas damas de nuestra ciudad, descendientes de los fundadores de Torreón. Me comentaban que el pasado día 5 de febrero visitaron las oficinas del alcalde, Lic. José Ángel Pérez, y que aunque no pudieron verlo, le dejaron un escrito. Éste presenta sello de “recibido” el 5 de febrero de 2008, en el “Despacho del C. Pdte. Municipal” a las 12.45, más una rúbrica.

A este escrito se anexaba una lista de 200 firmas de ciudadanos de Torreón, muchos de ellos descendientes de los primeros miembros de la colonia alemana de nuestra ciudad.

El escrito tenía por objeto solicitar al alcalde que traslade las esculturas que la colonia alemana regaló a nuestra ciudad en 1907, a lo que será el museo de sitio del Museo Arocena. Dicen las señoras —con toda razón— que un Archivo Municipal no es sitio para las esculturas, sino más bien un museo. Y según explicaron, en el Museo Arocena ya se les construyó un sitio especial para que puedan lucir de manera esplendorosa.

El Director del Archivo Municipal manifestó amablemente estar de acuerdo con el hecho de que un archivo no es lugar para objetos tridimensionales, como son las mencionadas esculturas. Hasta ahí todo parecía ir bien.

Sin embargo, estas señoras me comentaron alarmadas sobre las noticias publicadas por un diario local el miércoles 27 de febrero. Este artículo lleva por encabezado “Instalarán antiguos monumentos de la plaza de armas en el edificio municipal”.

De acuerdo a las señoras que me visitaron, el texto del periódico reproduce toda la argumentación que ellas presentaron por escrito al alcalde el 5 de febrero, pero el diario se la atribuye a un regidor del ayuntamiento. De esta manera, aparentemente, las autoridades pretenden deslindarse de los peticionarios originales y hacer parecer como propia la idea.

Las iniciativas de los ciudadanos para preservar los tesoros culturales de Torreón —me comentaban las señoras— son dignas de aplauso. Es algo que debe fomentarse, el que la ciudadanía se involucre en los trabajos de rescate de nuestro patrimonio cultural. Pero mal se verían los funcionarios apropiándose indebidamente de las ideas e iniciativas de estos grupos de ciudadanos con el objeto de usufructuar los bienes a rescatar.

Argumentan las damas que, una vez sustituidas las esculturas originales por réplicas, la propiedad de las esculturas originales vuelve a la colonia alemana de Torreón. Pero que la intención de esta comunidad es la de restaurar y de preservar este tesoro histórico y cultural, no expuestas al medio ambiente, sino en el Museo Arocena, en una sala especial que ofrezca todas las garantías de control de clima, temperatura, humedad y vigilancia.

En la actualidad, me dijeron, las esculturas están pintadas con óleo, lo cual es una aberración, además de que se encuentran deterioradas. El Museo Arocena ya ha aceptado asumir los trabajos de rescate de estas históricas esculturas.

jueves, febrero 28, 2008

Rescatemos al Hotel Salvador






De acuerdo al reglamento vigente, apartado 4-C, el Cronista es “Protector del patrimonio histórico y cultural de la ciudad”. Por lo tanto, como Cronista Oficial de Torreón y bajo el título mencionado, se me faculta legalmente para indicar a las autoridades dónde existe peligro de daño o pérdida para nuestro legado histórico citadino.

El Hotel Salvador se encuentra ubicado en el centro histórico de Torreón, y es uno de los primeros grandes edificios que se construyeron en la Villa del Torreón, es decir, antes de nuestra población fuera erigida como ciudad.

Su estilo arquitectónico nos recuerda el “chateau” (como el de “Maisones” francés, con sus mansardas de pizarra (o de material similar). Lo ubicamos perfectamente en la arquitectura de la “Bella Época”, es decir, en el período anterior a la Primera Guerra Mundial. Se trata definitivamente de un estilo europeo característico de lo que fue el centro histórico de Torreón.

El Hotel Salvador, ubicado en Zaragoza e Hidalgo, se anunciaba en el Directorio Comercial e Industrial de La Laguna 1905-1906, y era propiedad del coronel Carlos González. Su edificio y servicios eran considerados de primer nivel, incluso por los visitantes extranjeros, cuyas anécdotas nos manifiestan que, al hospedarse en él, se sentían en Europa o en los Estados Unidos.

Así lo hizo Adolfo Dollero, italiano que hacia 1910 visitó Torreón con sus amigos Vaucresson y Bonetti, quien escribió “México al día” publicada en París (viuda de C. Bouret, 1911). La versión en castellano que usamos es la de “El Puente” revista de Historia y de Cultura de La Laguna. Septiembre-Octubre 1991. De ahí transcribimos lo siguiente:

“Nos alojamos en el Hotel Salvador, verdadero palacio digno de una gran ciudad y provisto de todas las comodidades modernas: luz eléctrica, timbres eléctricos, elevador hidráulico, en fin, todo el confort deseable. Nos parecía que nos habíamos transportado a Nueva York o a Chicago”.

“Tan pronto como acabamos nuestra comida luculiana, dimos una vuelta por la ciudad, en la cual hay muchos edificios bonitos. Ante todo el Hotel Salvador, varias instituciones bancarias, el Hospital, el Mercado y casas particulares y comerciales”.

Entre los inquilinos distinguidos de este hotel estaban el general Venustiano Carranza, y el magnate del algodón, Rafael Arocena, a quien las fuerzas villistas mantuvieron secuestrado ahí, hasta que pagó el rescate que le impusieron.

Durante muchos años, los bajos del hotel estuvieron ocupados por la negociación “El Puerto de Liverpool. Ropa y Novedades”. En 1925, funcionó en este hotel lo que quizá fue el primer “café cantante” de Torreón.

En la actualidad, los bajos del hotel se encuentran ocupados por diversas negociaciones que están rompiendo los criterios de unidad que el inmueble debería mantener como patrimonio cultural. Por este medio solicitamos a las autoridades municipales que por ningún motivo permitan que este hermoso edificio, tal vez el más representativo del viejo Torreón (el edificio Arocena data de la década de los veintes) sea maltratado o sufra menoscabo en su integridad física o arquitectónica.

lunes, febrero 25, 2008

Los colores de la Patria


Alegoría de la Patria en el Teatro Nazas de Torreón

Es muy significativo que el presidente de la República Mexicana, Felipe Calderón Hinojosa, se haya trasladado a Iguala ayer 24 de febrero, acompañado de su estado mayor, de diversos cuerpos militares, políticos, invitados especiales y ciudadanía.

Esta presencia, por sí misma, constituye un mensaje a la nación, y denota el afán de honrar el origen histórico real (no el oficial) de la independencia mexicana y de nuestra bandera nacional.

Efectivamente, fue en Iguala, en Guerrero, donde el 24 de febrero de 1821, Agustín de Iturbide presentó su plan independentista, llamado de Iguala por la localidad donde se redactó y proclamó. Este plan garantizaba el libre ejercicio de la religión católica gracias a que garantizaba también la independencia política de Nueva España. La tercera garantía ofrecida era la igualdad ante la ley y la unión de todos los mexicanos, cualquiera que fuera su condición social o etnia.
Cada garantía era representada por uno de los colores de nuestra bandera, de tal suerte que el 24 de febrero también se celebra el nacimiento de nuestro lábaro tricolor y del ejército nacional, que comenzó como “Ejército Trigarante” o de las tres garantías. Bajo este Plan y los Tratados de Córdoba, Iturbide inició y consumó, en menos de un año, la independencia nacional.

Esto no demerita en lo absoluto las acciones de los héroes que fueron precursores de esta independencia nacional: Hidalgo, Allende, Morelos, los Bravo, Galeana, Mina, Guerrero y toda una pléyade de grandes hombres que tuvieron el coraje de vivir y morir por una gran causa.

sábado, febrero 23, 2008

Banderas no oficiales de Coahuila

A lo largo de su historia, Coahuila ha tenido diversas categorías jurisdiccionales. Su historia es de lo más interesante, ya que nos permite comprender la relación que tenía esta entidad política con las de su entorno, tanto en una perspectiva nacional como internacional. Por otra parte, los cambios en la política nacional de los dos primeros tercios del siglo XIX dieron origen a diversos movimientos de carácter local, los cuales se oponían a los cambios que se implementaban desde el centro.

En 1821, año en que se consumó la independencia mexicana, Coahuila formaba parte de las Provincias Internas de Oriente, junto con el Nuevo Reino de León (Nuevo León), Nuevo Santander (Tamaulipas) y Texas.[1] Una vez desaparecido el Primer Imperio Mexicano, con la promulgación del “Acta Constitutiva de la Federación” el 31 de enero de 1824, y de acuerdo con su artículo 7, surgió a la vida legal el Estado Interno de Oriente, compuesto por las Provincias de Coahuila, Nuevo León y Texas.[2]

El 7 de mayo de 1824, se declaró que Nuevo León formaría un estado, y Coahuila y Texas formarían otro.[3] Este decreto fue ratificado por la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824, que en su artículo 5, Título II, declaró que era parte integrante de la Federación el Estado de Coahuila y Texas. En 1835, al instalarse el Centralismo en el país, el Estado de Coahuila y Texas quedó convertido y separado en dos “Departamentos” (estados), el de Coahuila y el de Texas.[4]

La Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos del 5 de febrero de 1857 declaró en su artículo 43 como parte integrante de la federación el “Estado de Nuevo León y Coahuila”. Tras la caída de Vidaurri y del Segundo Imperio Mexicano, fue erigido el Estado de Coahuila de Zaragoza, por decreto del 18 de noviembre de 1868.[5]

Como podemos inferir de los datos presentados, la obtención del estatus legal de Coahuila como un estado (en sí mismo) fue un asunto difícil y que tardó casi medio siglo (47 años) de duración a partir de la consumación de nuestra independencia.

Esta inestabilidad territorial del norte mexicano, y particularmente de Coahuila, llegó a plasmarse en el uso de banderas estatales, banderas que representaban causas, ideales o protestas contra los gobiernos centralistas. En pocas palabras, estas banderas eran medios de propaganda política contra el centralismo imperante en el país. Después de todo, la nación, el pacto social, había comenzado con un régimen federalista en 1824. En la práctica, el centralismo afectaba los intereses de los federalistas, que requerían de la autonomía de los estados norteños para poder tener soberanía y constituciones propias, y así decretar sus propias y convenientes leyes, como la de la esclavitud, en el caso de Texas.

Un caso muy concreto de expresión política lo tenemos en la bandera de los federalistas de Coahuila y Texas. Ya hemos visto que la Constitución Política del régimen federalista mexicano de 1824, creó el Estado de Coahuila y Texas. Esta bandera coahuiltexana era semejante a la mexicana actual, en verde, blanco y rojo, pero en lugar del Escudo Nacional se encontraban dos estrellas de cinco puntas, representando una a Coahuila y otra a Texas. Se acepta comunmente que el color de las estrellas era dorado (otros dicen que verde, o azul).


Existen dos testimonios importantes sobre la existencia y significado de esta bandera. Uno es el del coronel Juan Almonte, ayudante del general Santa Ana, que anotó en su “diario” lo tocante al sitio y batalla de San Antonio de Béjar, y señala en él que los enemigos (coahuiltexanos), tan pronto como se enteraron de la marcha de la división (mexicana) izaron la bandera tricolor con dos estrellas, diseñada para representar a Coahuila y Texas”.[6]

El otro testimonio es del oficial José Sánchez Navarro, autor de “La guerra de Tejas, memorias de un soldado” [7] que después incorporó el dibujo de esta bandera a un mapa e ilustración del Álamo.[8]

Esta bandera mostraba que había un buen número de personas que no aceptarían en Coahuila y Texas (las dos estrellas según la designación de 1824) las Bases Constitucionales centralistas de Santa Ana que en 1835 convertían a dicho estado en meros departamentos, sin derecho a constitución propia.

Cuando Texas obtuvo su efectiva independencia de México, conservó una de las dos estrellas de esta bandera Coahuiltexana en su pabellón de la “estrella solitaria”. La definitiva bandera texana conservó en dos fajas los colores blanco y rojo de la bandera de México y de Castilla y León, mientras que en una partición vertical de color azul, conservó la estrella de cinco puntas (blanca).

Una segunda bandera regional cargada de elementos anti-centralistas sería la de la llamada “República del Río Grande”. En una convención llevada a cabo el 17 de enero de 1840 en Laredo (ahora jurisdicción de Texas, entonces todavía parte de México), ciertos delegados de los tres estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas se pronunciaron y declararon la independencia de las tres entidades para formar una nueva república. Desde luego, esta era la manera como un grupo político minoritario intentaba presionar al gobierno centralista para que se restituyera la constitución federalista de 1824. Jesús de Cárdenas fue designado presidente; Antonio Canales Rocillo, comandante general del ejército; Juan Nepomuceno Molano, delegado y miembro de la convención por Tamaulipas; Francisco Vidaurri y Villaseñor, delegado y convencionista por Coahuila; Manuel María de Llano lo era por Nuevo León, y José María Jesús Carvajal era el secretario de la convención.


Esta bandera era semejante en diseño a la de Texas, con dos fajas, la superior en blanco, la inferior en negro, más una partición vertical roja, y sobre esta, puestas en línea descendente, tres estrellas blancas de cinco puntas, cada estrella representando un estado separatista. Esta efímera “República del Río Grande” o “República Nortemexicana” duró 293 días, ya que la expedición punitiva del general mexicano Mariano Arista fue imparable, y Canales tuvo que capitular en Camargo, Tamaulipas, el 6 de noviembre de 1840.

Por lo general, las fuentes que hablan de esta declaratoria de independencia son estadounidenses, ya que México, en medio de un clima tan volátil como era el de esa época, prefirió guardar silencio. Varias entidades federativas buscaban los mismos fines separatistas, y hablar del asunto solamente hubiera alentado la secesión. Incluso hay quien piensa que los hechos fueron más propagandísticos que históricos, mera publicidad política que beneficiaba a los texanos. Sin embargo, hay publicaciones periódicas mexicanas de la época que dan certezas de la historicidad de los acontecimientos, como “La Hesperia” del 5 de abril de 1840, página 2, en su artículo “Crónica de México” columna 3; y el mismo semanario, en su edición del 12 de abril de 1840, “Crónica de México”, pp. 2 y 3.

Por otra parte, uno debiera preguntarse si la anexión de Coahuila por Santiago Vidaurri, gobernador de Nuevo León, el 19 de febrero de 1856 (de hecho, anexó también partes de Tamaulipas) respondía al proyecto de la formación de la “República de la Sierra Madre” que aparentemente consistía en un nuevo intento por federar e independizar a los estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas. Si así fuera, el fondo y contexto de este nuevo intento fue el proyecto fallido de 1840. Y los resultados fueron los mismos.


En nuestra época no existe una bandera oficial del Estado de Coahuila. Sin embargo, en ocasiones suele utilizarse un diseño extraoficial, que es en campo blanco, el escudo del Estado. No tiene connotaciones ni mensajes de ninguna clase. Simple información histórica en el escudo, como parte que fue Coahuila de la Nueva Extremadura y de la Nueva Vizcaya, así como la arboleda y la alegoría del sol revolucionario.
La "Vexilología" es la disciplina que estudia las banderas ("vexillum", estandarte; "logos", estudio), su historia y simbología, el contexto político y social del cual surgieron.


[1] “Concurso Científico y Artístico del Centenario” edición del 28 de enero de 1911, p. 12.
[2] Ibid. P. 13.
[3] Ibid. P. 13.
[4] Ibid. P. 13
[5] Ibid. P. 15.
[6] Samuel E. Asbury, "The Private Journal of Juan Nepomuceno Almonte, February 1 -- April 16, 1836," Southwestern Historical Quarterly (July 1944), 16-17; Alan Huffines and Gary Zaboly, Blood of Noble Men: The Alamo Siege & Battle, An Illustrated Chronology (Austin: Eakin Press, 1999), 18-19.
[7] Editorial “Polis”, Méjico, 1938.
[8] George Nelson, “The Alamo: An Illustrated History” (San Antonio: Aldine Books, 1999).

jueves, febrero 21, 2008

Homenaje a Fernando Martínez Sánchez





Jaime Muñoz, Fernando Martínez y Fernando Rangel


Con el auspicio del Teatro Nazas y del Icocult Laguna y con una gran concurrencia fue presentada anoche la novela “Mi nombre es lluvia” del conocido escritor lagunero Fernando Martínez Sánchez. Esta presentación fue a la vez homenaje al autor, que ha incursionado con el mayor éxito en el mundo de las letras laguneras. Los comentaristas fueron Jaime Muñoz Vargas, Fernando Rangel de León y el mismo Fernando Martínez Sánchez.

Martínez Sánchez ha sido profesor, narrador, poeta, orador, periodista, actor y director teatral. Es miembro del Cuerpo de Cronistas de la Ciudad de Torreón desde 2002. Ha ganado los concursos estatales “Julio Torri” de ensayo y cuento (1988 y 1996), el premio de poesía “Celedonio Junco de la Vega” (1995), el segundo lugar en el premio nacional de cuento de Lagos de Moreno (1992), el primer lugar en el premio binacional de poesía “Pellicer-Frost” (1999). Fue designado Creador Emérito del Estado de Coahuila (1997). Primer lugar en el concurso de cuento navideño convocado por la Casa de la Cultura de Gómez Palacio, Durango (1997). Mención honorífica en el concurso nacional de cuento “El crimen como una de las bellas artes” convocado por el Icocult (2001).

Martínez Sánchez ha sido también el autor de los libros de poesía “Suma presencia” (1967), “Reincidencias” (1980) y “Los portales del alma siempre en huelga” (2000); de los libros de cuentos “Nada y Ave” (1962) y “Los pájaros del atardecer” (1997), y del libro de crónicas y ensayos “Desde la esquina” (2003). Ha sido coautor de “Francisco Martín Borque, forjador incansable” (2001) y “Elías Murra Marcos” (2005). Autor de la antología “Innovación y permanencia de la literatura coahuilense” (1993). Presidente de la corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana en Torreón.

Como un regalo especial al homenajeado, Jaime Muñoz Vargas obsequió al escritor y a la concurrencia el libro de sonetos (de Iberia Editorial, colección particular de Muñoz Vargas) que lleva por título “Al filo de la ausencia”, obra que constituye otra valiosa aportación literaria de Fernando Martínez Sánchez.

Finalmente, los numerosos asistentes tuvieron oportunidad de felicitar al festejado, comprar la novela, obtener dedicatorias y brindar por sus éxitos.

lunes, febrero 18, 2008

520 emisiones de "Tribuna"




Hoy lunes 18 de febrero se cumplieron diez años exactos de que el programa de entrevistas “Tribuna” de Radio Torreón, está a cargo de la Lic. Sofía Enríquez Muñoz, con 520 emisiones en su haber. "Tribuna" sale al aire todos los lunes a las 8.30 de la mañana, en el 96.3 FM del cuadrante radiofónico.

Con tal motivo, en el Centro Cultural “José R. Mijares” se ofreció un muy concurrido festejo, ambientado con interpretaciones musicales en vivo intercaladas con emotivas palabras y anécdotas. El Lic. Guillermo Saldaña Wolf, Director de Radio Torreón, elogió ampliamente la dedicación, el talento, la constancia y el profesionalismo mostrados por Sofi Enríquez a lo largo de estos diez años de programas.

Tras las sentidas palabras de Sofi Enríquez, se procedió al tradicional brindis, amenizado con más música.

Entre quienes acudieron a felicitar a Sofi, se encontraban Yeye Romo, el conocido empresario Ramón Iriarte Maizterrena, el Lic. Ángel Morales Salazar, Presidente de la Canacintra Torreón, don Manuel Lee Soriano, la Mtra. Lorena Covadonga del Moral Rosette, la Lic. Silvia Castro Zavala, Directora del Museo de la Revolución, los intérpretes del repertorio musical ejecutado con mucho talento, así como muchas otras conocidas y estimadas personas cuyos nombres se me escapan.

domingo, febrero 17, 2008

Contextos taurinos


Ayer sábado estuve en el programa radiofónico “Contextos” por amable invitación de Marcela Pámanes, Juan Ceballos Aspe y de Jaime Muñoz Vargas. Jaime sabe bien que el respeto por la integridad de todo ser viviente ha sido una de mis grandes preocupaciones desde niño.

Y es que el tema del programa sería “la tauromaquia” (pros y contras), asunto sobre el cual Jaime escribió una columna hace no muchos días.

Al programa asistieron, además de la Lic. Pámanes, distinguidos y respetables defensores, promotores y actores de la tauromaquia, como lo son los señores Jesús Aranzábal y Fernando Cárdenas. La idea era la de sustentar un diálogo entre ambos puntos de vista, es decir, entre quienes están por la tauromaquia, y quienes están contra ella, que en este último caso seríamos Jaime, otro distinguido invitado, y yo.

Por lo que a mí respecta, fui muy claro y conciso. No estoy en contra de lo que la tauromaquia tiene de tradición, de arte o de fiesta. Únicamente estoy en contra de la crueldad, ya sea en las corridas de toros, o en cualquier otra actividad que involucre personas o animales. Esto no es nada nuevo, ya lo he dicho en muchas otras ocasiones por diferentes medios.

Lo interesante del asunto es que quienes estaban a favor de las corridas de toros, declararon de manera abierta que efectivamente, en las corridas hay violencia y crueldad. Pero que no tienen interés en cambiar esta situación, porque “es parte de la idiosincrasia” (es decir, de la cultura o costumbres en común) de los mexicanos. Pero no hay cultura que sea inmodificable, esto lo sabe cualquiera. Si festejáramos todo lo que es nuestro, simplemente porque es nuestro, tendríamos que aplaudir, celebrar y perpetuar la “corrupción” como una de las formas más “nuestras” de conducta. Esto sería absurdo. Evidentemente, tenemos el deber de modificar, por medio de la educación, aquellos rasgos de nuestra cultura que sean bárbaros o indeseables.

La crueldad ejercida contra cualquier ser humano o animal no es algo agradable ni deseable, al menos para quienes aún tenemos cierta sensibilidad como para ponernos en el lugar del otro. Durante la charla radiofónica se mostró como alternativa viable, la de las corridas de toros portuguesas, donde el toro no es lastimado en lo absoluto, y que son eventos que constituyen verdaderos éxitos de taquilla y de entretenimiento.

En México, la raíz del mal se encuentra en la tendencia enfermiza de muchas personas que obtienen satisfacción al agredir al más débil (al que no se puede defender) mientras tengan oportunidad (es decir, mientras la sociedad o las leyes lo permitan o desconozcan).

Solo hay que traer a la memoria el número de mujeres que son agredidas por sus maridos o parejas, y cuántos niños son maltratados por sus propios padres o parientes. Como dije antes, estoy en contra de la crueldad ejercida contra cualquier ser que tenga corporalidad, sea humano o animal. Todos sentimos el dolor y el miedo por igual. No quiero decir con esto que ningún animal debe morir, pues la sociedad necesita alimentarse, lo que digo es que hay que evitar toda crueldad u ojeriza (que son elementos innecesarios) en el proceso. La matanza de animales es una actividad que debe revestirse de humanidad y compasión. Después de todo, los animales dan su vida para que nosotros vivamos. Seamos agradecidos.

Finalmente, debo mencionar mi satisfacción al comprobar que la mayoría de los laguneros estamos contra la crueldad, pues así lo demostró el número de llamadas a GREM para repudiar la crueldad contra personas y animales por igual.

viernes, febrero 15, 2008

Se presenta nuevo libro del Museo Arocena


En el auditorio del Museo Arocena fue presentado hoy el libro “Museo Arocena. Exposiciones temporales 2006-2007”. Fueron los comentaristas Adriana Gallegos Carrión, Rodrigo Witker Barra, José Pinto Mazal y este Cronista de Torreón, cuyo texto de presentación se transcribe en seguida:

“No hace mucho, escribía yo en mi Crónica Virtual de Torreón que el Museo Arocena le habría de conferir a la ciudad de Torreón la categoría cultural de una metrópoli por la importancia, cantidad y calidad de las exposiciones que albergaría. Que prácticamente todas las etapas históricas de México estarían representadas, y muchas de las corrientes artísticas nacionales e internacionales. Que podríamos contemplar obras de arte de los grandes maestros como lo haríamos en El Prado de Madrid o en el Museo Metropolitano de Nueva York. Y sobre todo, consideraba que la apertura de este magnífico museo sería una de las contribuciones más trascendentales para la elevación del nivel educativo, intelectual y cultural de los laguneros.

A más de un año de la inauguración de este museo, ¿podemos afirmar que estas apreciaciones eran correctas? ¿Cuál ha sido la recepción, cuál el impacto que esta institución ha tenido entre los laguneros?

Pues bien, como Cronista Oficial y Notario Histórico de nuestra ciudad estoy en posición de certificar que, en las diversas ocasiones en que he visitado las salas e instalaciones de este complejo cultural llamado Museo Arocena, siempre he visto una nutrida concurrencia. Sea sábado o domingo, o cualquier otro día de la semana (excepto el lunes, obviamente) hay visitantes de todas las edades, de todas las clases sociales, comarcanos, nacionales y extranjeros, solos, en parejas o en grupo. He visto ancianos de extracción popular, profundamente admirados ante las imágenes religiosas novohispanas, reverentes ante lo que quizá sea la representación icónica de alguna advocación venerada por sus mayores.
He visto jóvenes y adultos, parejas de novios que miran y comentan las muestras de arte que se instalan en la sala de exposiciones temporales, cuyo anuario 2006-2007 hoy se presenta. Al tocar este punto, hay que mencionar de manera muy señalada, que las principales exhibiciones en esta área han sido de la mayor calidad artística, como las tres exposiciones “Arte Contemporáneo Mexicano 1980-2006”, “Diálogos con la Pintura Latinoamericana. Colección FEMSA” y “Rostros y Tradiciones de México, Colección Privada”.

Para la primera se mostraron obras de Daniel Lezama, Francis Alÿs, Agustín Portillo, Gabriel Orozco, Boris Viskin, Víctor Rodríguez y Sergio Hernández, entre otros. Para la segunda, obras de Diego Rivera, Rufino Tamayo, Fernando García Ponce, Lilia Carrillo y otros de países latinoamericanos. Para la tercera, obras de Agustín Arrieta, Saturnino Herrán, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, María Izquierdo y Frida Khalo, entre otros.

La presencia de estas obras de alta calidad y diversidad de orígenes, épocas y paradigmas o escuelas, no solamente enriquece el bagaje conceptual o intelectual del visitante lagunero, sino que le permite crecer en habilidades como Homo Aesteticus, al obtener percepciones originales de la obra de arte, traerlas a la consciencia y compartirlas. Sabemos que el observador no es una persona neutra o inerte. Antes al contrario, con su observación, el observador introduce (o construye) un orden y un sentido en lo que observa y lo que observa es mucho más dependiente de su aparato perceptivo, que de la estructura misma, de ese “algo” objetivo externo a él. La realidad observada es codependiente del modo de ordenarla. La obra de arte es co-construida por el observador. Aquí encontramos un ejercicio práctico de constructivismo y una aplicación de la teoría de la concretización de Ingarden (es decir, de asignar o completar el sentido de la obra de arte a partir de sí mismo).

Nos quedaríamos solamente con un buen sabor de boca si el Museo Arocena se limitara a presentar de vez en cuando exposiciones temporales como las ya mencionadas. Pero la institución ha dado un paso más allá, al publicar este anuario de exposiciones temporales 2006-2007. De esta manera, tenemos la posibilidad de conservar las imágenes que suscitaron la experiencia efímera de la obra de arte, muy enriquecedora, ciertamente, pero efímera. Estas imágenes van además acompañadas de textos esclarecedores sobre el contexto histórico y artístico de las obras presentadas.

Con éstas y otras actividades, el Museo Arocena realiza tres funciones básicas: la científica, la educativa y la recreativa. La función científica se actualiza al generar o contribuir a la generación de nuevos conocimientos por medio del estudio académico. La función educativa se cumple al divulgar tanto la obra o artefacto, como los conocimientos generados, elevando así el nivel y calidad de los conocimientos de los perceptores. Este libro es un buen ejemplo de ello. La función recreativa se cumple al poner al alcance de los laguneros un lugar de esparcimiento completamente familiar. El museo se convierte en lugar de espectáculo, descanso y diversión.

Por estas razones, considero que el Museo Arocena ha demostrado ser el más importante de su tipo en Coahuila, y uno de los más importantes del norte de México. Con él, las nuevas generaciones y todos los laguneros, hemos adquirido un invaluable patrimonio.

Solo me resta felicitar de la manera más calurosa a funcionarios, directivos y miembros del patronato del Museo Arocena por este nuevo y espléndido esfuerzo bibliográfico, gracias al cual podemos conservar con nosotros los testimonios gráficos de lo mejor de las exposiciones temporales 2006-2007. Felicidades”.
Al final de la presentación, y como es costumbre, se brindó por el éxito alcanzado. Entre los asistentes pudimos saludar a los señores Gustavo Díaz de León, Javier Garza, el diputado Carlos Bracho González, Ramón Iriarte Maizterrena, Gaby Nava, la ex-funcionaria de asuntos consulares en Rusia, y muchas otras personas de relevancia social, cultural y empresarial.