Escudo de Torreón

Escudo de Torreón

jueves, julio 12, 2012

La Segunda Compañía Volante de Parras








Difícilmente se puede hacer la relación de los militares de La Laguna Colonial, sin mencionar antes a los cuerpos de soldados que existieron en nuestra Comarca Lagunera.

Entre 1810 y 1820, en los actuales territorios de Coahuila y Texas (recordemos que mucho tiempo fueron una sola provincia) existieron famosos cuerpos militares, como los Tlaxcaltecas Provinciales de Coahuila, Milicias de Monclova, Piqueteros de Río Grande, Lanceros del Presidio de Río Grande, Voluntarios del Río Grande, Patriotas de Coahuila, Artilleros de Monclova, Provinciales de Río Grande, Compañía de Béjar, Compañía Presidial de la Bahía del Espíritu Santo, Compañía Volante de Parras, Milicias de Béjar, Milicias de Texas, Compañía Presidial de Coahuila, Compañía Presidial de Bavia, Compañías Volantes de Coahuila, Lanceros de Coahuila y el Regimiento de Extremadura.

El área comprendida entre Mapimí, Cuencamé y Saltillo, era resguardada de los ataques de los indios bárbaros por una compañía de caballería, llamada la Segunda Compañía Volante de Parras, conocida también como de San Carlos de Parras o del Álamo de Parras. El nombre le venía por tener su cuartel en el Álamo de Parras (Pueblo del Álamo, en la jurisdicción parroquial de Parras) actualmente la ciudad de Viesca, en la Comarca Lagunera de Coahuila.

En 1783, el subinspector de las tropas de Coahuila, Luis Cazorla, solicitó un reclutamiento de gente para la creación de dos compañías de caballería, o volantes: una para Parras, y otra para Saltillo. Los primeros soldados de la recién formada Segunda Compañía de Parras, ingresaron en ella en enero y febrero de 1784.

Ocho años después, en 1791, las autoridades militares de las Provincias Internas decidieron que la Segunda Compañía Volante de San Carlos de Parras (San Carlos era el Presidio, y el Álamo de Parras era la cabecera y cuartel de su Segunda Compañía Volante) pasara con sus soldados y familias, al Valle de Santa Rosa (Múzquiz, Coahuila). Sin embargo, los pueblos de Parras y Álamo de Parras levantaron un memorial, argumentando que “este pueblo y vecindario de Parras y el corto pueblecito del Álamo están situados a la frente directa meridional del Bolsón que se nombra de Mapimí”, que entre Cuencamé y Saltillo no hay otras poblaciones que Parras y el Álamo, que si se trasladaba la Segunda Compañía, quedarían a merced de los bárbaros, puesto que “desde el año de 1766 en adelante ha llegado a lo sumo el poder de dichos bárbaros en todas las Provincias Internas” y que Parras sería “la primera víctima de su furor” puesto que “no han dejado en dicho País de La Laguna, ni una sola res, yegua, caballo o mula” y los indios habían hecho innumerables muertes. La petición fue despachada a favor de los laguneros.

Un precioso documento del Archivo General de Simancas (España) menciona el estado de cosas de la Segunda Compañía Volante de Parras al 20 de octubre de 1797. Este manuscrito está firmado en Álamo de Parras, por Antonio García de Tejeda, capitán del Presidio de San Carlos desde 1795. El encabezado del documento dice textualmente: “Cuerpo Volante. Provincia de Coahuila. Caballería. Compañía de San Carlos de Parras. Mes de Octubre de 1797”. “Extracto de la Revista de Inspección que por comisión del Señor Comandante General Mariscal de Campo Dn. Pedro de Nava ha pasado a la Compañía que guarece el cuartel del Pueblo del Álamo el capitán del Presidio de San Carlos, Don Antonio García, en los días 16, 17 y 18 de Octubre de 1797”.

Los oficiales y plana mayor eran los siguientes: capitán don Pedro Carrasco, oficial de acreditado valor y práctica en la guerra. El teniente don Antonio Toledo, oficial de buena conducta. El primer alférez don José Montenegro, oficial de buena conducta y práctica en la guerra, pero imposibilitado para seguir en la carrera por sus achaques. El segundo alférez don Pedro Larramendi, quien tiene buena conducta y la instrucción necesaria para el manejo de intereses. El capellán don Manuel Sáenz de Juangorena, quien desempeña con regularidad las funciones de su ministerio. El armero Vicente Rivera. El tambor Cipriano Algarate.

La sargentos y la tropa estaban constituidas de la siguiente manera: sargento Raymundo Sánchez, 1 plaza, 7 caballos, 1 mula. Sargento Ignacio Cardoza, 1 plaza, 7 caballos, 1 mula. Sargento José Méndez, 1 plaza, 7 caballos, 1 mula. Cabos: 6 plazas, 33 caballos, 4 mulas. Otros cabos: 2 plazas, 10 caballos, 2 mulas. Soldados: 50 plazas, 200 caballos, 37 mulas. Otros soldados: 32 plazas, 132 caballos, 17 mulas. Los totales eran: de oficiales y plana mayor: 7 plazas. De tropa: 93 plazas, 396 caballos y 63 mulas.

Dice el texto original que “Es la tropa de mediana talla, robusta, de acreditado valor en lo general, endurecida en la fatiga y de honrados procederes, observa subordinación y disciplina, tira regularmente al blanco y está medianamente instruida en los ejercicios de a pie y a caballo propios de su instituto, y se ocupa incesantemente en campañas contra los indios enemigos”.

A partir de 1798, la Segunda Compañía Volante de San Carlos de Parras fue trasladada a diferentes lugares, hasta que, hacia 1803, se le asignó por destino San Antonio de Béjar y San Antonio de Valero (Texas). En esta vieja misión, los 100 laguneros y sus familias construyeron un fuerte —que llegaría a ser histórico— al que llamaron “El Álamo” en recuerdo de su natal Álamo de Parras.

Algunos de los miembros de la Segunda Compañía lucharon a favor de la independencia de Texas, y otros, en contra.
Ver Sergio Antonio Corona Páez, “Presidios y militares laguneros en el siglo XVIII” en “Llanura sin fin. Ensayos de historiografía lagunera”. Dirección Municipal de Cultura de Torreón. Comisión de Historia del Consejo para la Celebración del Centenario de Torreón. Torreón, 2005, pp. 13-33.

lunes, julio 02, 2012

Investigación sobre cultura juvenil














En relación a una nota periodística publicada por un reportero local hace unos días, mencionamos que las universidades y tecnológicos pertenecientes al Sistema Universitario Jesuita (SUJ) hace ya buen tiempo que manejan, entre sus líneas de investigación, la de “Cultura Juvenil”. La Universidad Iberoamericana Torreón, como parte del SUJ, participa en esta investigación a través del Centro de Investigaciones Históricas, el cual desarrolla, desde el verano de 2011, la sublínea “Apatía juvenil”.  

Los primeros resultados de esta investigación, disponibles ya en abril de 2012, resultaron muy reveladores. Debe recalcarse que no se trata de una investigación predictiva, sino interpretativa. No predice conductas, solo trata de explicar las que existen entre los jóvenes. 

Entre muchos otros factores, se analizaron las relaciones, perspectivas y expectativas de los jóvenes en torno a estructuras sociales de México, tales como familia, escuela, iglesia, economía y gobierno. Pudo constatarse que la política mexicana es una de las grandes generadoras de inquietud entre ellos, quizá la estructura que más lo hace (gobierno). Esto, mas las modernas tecnologías de comunicación y la existencia de redes sociales, explica movimientos recientes, como el “Yo soy 132” compartido por alumnos de muchas instituciones de educación superior. Sin embargo, a partir de los estudios del Centro de Investigaciones Históricas, no había manera de predecirlos. 

Los estudios sobre “Cultura Juvenil” y “Apatía” tienen fines pedagógicos, buscan incrementar el aprovechamiento escolar, entender mejor al joven en su moderno mundo actual, y son absolutamente apolíticos. 

lunes, junio 25, 2012

Cambio climático regional























Con motivo de la subida a las redes sociales, de algunas fotografías que tomé, las cuales mostraban las “lluvias” simultáneas de polvo y agua (fenómeno nada raro en Torreón) del pasado lunes, recibí un mensaje. Éste lo firmaba mi buen amigo, el doctor en Historia Mikael Wolfe, de la Universidad de Stanford. Me comentaba, medio en serio, medio en broma, que seguramente, este fenómeno se debía al cambio climático global. 

Ante el comentario, solamente pude sonreír. Mikael –pensé- debería haber efectuado una estancia mucho más larga en la Comarca Lagunera, como para que se diera cuenta de que a los laguneros no nos sorprende un fenómeno así. El doctor Wolfe hizo una visita académica de tres semanas, máximo. No tuvo mayor oportunidad de familiarizarse con nuestro clima. 

Sin embargo, su comentario caló hondo. Recordé nuestro viejo mito lagunero, y particularmente torreonense: “Vencimos al desierto”. En el fondo, eso es lo que queremos creer como colectividad. Pero ¿es científicamente cierto? ¿Realmente transformamos un desierto en un vergel? 

A mi mente vinieron, antes que nada, las grandes lagunas, las cuales existen ya solamente en los mapas de los siglos XVIII y XIX. ¿Dónde están? ¿Por qué fueron perdiendo sus grandes dimensiones, tornándose cada vez más pequeñas, hasta desaparecer por completo? La historia hidrológica nos explica, solo la parte más reciente del fenómeno: la construcción de las represas sobre el Río Nazas detuvo el flujo que alimentaba a las lagunas. Así que éstas, simplemente dejaron de existir. Se puede decir que en doscientos años, los comarcanos perdimos las grandes masas de agua superficial que nos daban apellido de “laguneros”. 

Por diversos testigos de los siglos XVIII y XIX, sabemos que los terrenos del suroeste de Coahuila, en lo que ahora son los municipios de Torreón, Matamoros, Viesca, San Pedro y Francisco I. Madero, constituían el “derramadero” de los Ríos Nazas y “Buenaval” (Actualmente llamado Aguanaval) y que en estos espacios florecían los grandes mezquitales. 

Es decir, la superficie de estas tierras estaba cubierta de espesos bosques de mezquites, a veces tan densos y grandes, que impedían el paso. Cuando, en el siglo XVIII, los agrimensores deslindaban las tierras más occidentales de la Hacienda de San Lorenzo de La Laguna (de los marqueses de Aguayo) hubo límites que tuvieron que ser calculados “a lo lejos” porque los bosques de mezquite literalmente, impedían acercarse. 

En “Los hombres del mezquite”, el doctor en Historia Carlos Manuel Valdés Dávila nos muestra con claridad la importancia que tenían estos árboles en la vida cotidiana de los aborígenes que habitaban los “desiertos” de Coahuila. 

Podemos suponer que había una relación muy particular entre la existencia de estos inmensos mezquitales, las grandes masas de agua, y el clima de la Comarca Lagunera de Coahuila, en tiempos pasados. Pero esto es materia de estudio de futuras investigaciones. 
¿Cómo saber cómo era el clima de La Laguna en épocas pasadas? Existen algunas formas de registro natural, que se consideran fuentes históricas. Tenemos el caso de la dendrología, disciplina botánica que permite saber, no solamente cuántos años tiene un árbol vivo a partir de los anillos de su tronco; sino también cómo ha sido el clima durante la vida de ese árbol: períodos de lluvia y de sequía, por ejemplo. Y lo mismo se puede hacer con troncos de árboles muertos, como podría ser el caso de las vigas y morillos de viejos techos coloniales.

Para la Laguna de Coahuila, tenemos un registro escrito, probablemente el más antiguo que puede ser calificado de “científico”. Se trata del  “Censo y estadística de Parras”  —que en su época incluía la parte coahuilense de la Comarca Lagunera hasta la boca o Cerro de Calabazas al poniente de Torreón— y que fue levantado por el ayuntamiento de la villa de Parras en el año de 1825 y rubricado el 25 de enero de 1826, cuando era presidente de la jurisdicción política el señor Jose Ignacio de Mijares, notario y vecino de la villa desde finales del siglo XVIII.

El texto completo de este “Censo”, que incluye observaciones climatológicas del período 1797-1825, lo transcribí y publiqué, con una introducción crítica, hace doce años, bajo los auspicios del Ayuntamiento de Saltillo y la Universidad Iberoamericana Torreón. Es el número dos de la colección “Lobo Rampante” y puede leerse vía Internet. 

Pues bien, en la segunda parte del manuscrito, a partir de la sección 19 y hasta la 27, encontramos la descripción física del partido de Parras (medidas y puntos limítrofes). Las secciones 27 a la 30 corresponden a la “climatura” o descripción de las temperaturas del área, máximas y mínimas por estaciones del año y lugares. Estas mediciones precisas se registraron con termómetro y utilizaron la escala francesa Reamur. La sección 31 se refiere a las diversas lecturas barométricas del Partido. La sección 32 establece algunas mediciones de radiación solar con el dioptrómetro. La sección 33 presenta lecturas precisas de higrómetro, y se puntualiza que las observaciones se habían efectuado a partir de 1797.

Ya hecha la conversión de la escala Reamur a Celsius, veamos cómo estaban las temperaturas locales a finales del siglo XVIII y primer cuarto del XIX: Para Parras, una máxima de 22.91 grados Celsius durante el verano (21 junio-21 septiembre). 

El “Charco de la Vaca” en el centro de “Las Salinas del Álamo” (Viesca) era considerado en 1825 el punto más cálido de todo el suroeste de Coahuila, y en su momento más caluroso del año, la temperatura subía hasta los 25.36 grados Celsius, según los registros de termómetro de este censo.   

Si estas lecturas y afirmaciones son correctas, las temperaturas máximas han subido significativamente en La Laguna de Coahuila. Tanto, que cuesta mucho creer que alguna vez la máxima temperatura de verano fue de 25 o 26 grados Celsius, cuando las máximas de nuestro siglo XXI llegan a 44 grados. Veinte grados de diferencia, es una variación colosal en términos climatológicos. 

La pregunta lógica salta a la vista: ¿La desaparición del agua superficial y de los grandes mezquitales, están correlacionados con el alza de las temperaturas del verano en La Laguna de Coahuila? ¿Es posible alterar de manera tal un ecosistema? Porque si es así, nunca vencimos al desierto. Mas bien, desertificamos un área de gran riqueza forestal. Destruimos un equilibrio natural de miles, quizá millones de años de antigüedad. Se habla de un cambio climático global. Lamentablemente, nosotros, los laguneros, tenemos nuestro propio cambio climático regional “para presumir”.

martes, junio 19, 2012

EPN: cierre de campaña















El candidato a la presidencia de la República por el Partido Revolucionario Institucional, Enrique Peña Nieto, estuvo ayer aquí en Torreón, para cerrar su campaña electoral en Coahuila.

Su visita a un enclave que ha sido tradicionalmente panista, y que posee una gran población universitaria, se llevó a cabo con las máximas medidas de seguridad, y hasta con discreción. En un momento dado, se le vio llevando la camiseta de los guerreros del Santos, en solidaridad con los laguneros. De acuerdo a las crónicas de los diarios, el candidato evitó mencionar temas polémicos de Coahuila, como la violencia o la deuda estatal.

Se realizó un acto multitudinario en el Coliseo del Centenario, con las asistencias del candidato Enrique Peña Nieto y del gobernador de Coahuila, Rubén Moreira Valdés, y de miles de personas.  Lamentablemente, Torreón no mostró su mejor rostro a los visitantes, ya que fuertes vientos por la tarde trajeron lluvia y tolvanera de manera simultánea.

viernes, junio 15, 2012

Innovaciones que cambian la historia























La Revolución Mexicana, en sus diversas etapas, fue exitosa porque dispuso de una innovación que le permitió un rápido triunfo, al menos en lo que se refiere al derrocamiento de Porfirio Díaz: el ferrocarril. En efecto, los expeditos movimientos de tropas, artillería y caballada, fueron posibles gracias a la existencia, tanto de las locomotoras, como del tendido de vías férreas a través de poblaciones estratégicas, como Ciudad Juárez, Torreón o Zacatecas. La legendaria toma de Ciudad Juárez no hubiese existido sin el ferrocarril.

La ironía es que ese avance tecnológico, logrado por el régimen del general Díaz, fue el factor que permitió el triunfo en su contra.

En la actualidad, la llamada “Primavera Mexicana” surge gracias a la existencia de equipos móviles de telefonía y comunicación vía Internet, que hacen posible la transmisión de información a través de las redes sociales. La información circula a la velocidad de la luz, y permite la interacción y retroalimentación de miles, de millones de personas, jóvenes la mayoría. Aunque la mayoría de estos jóvenes del México actual no sean muy dados a leer los libros tradicionales en soporte de papel, sí se encuentran muy bien informados a través de redes sociales, noticiosas y de los líderes de opinión que las usan.

Esta nueva situación es una posibilidad que la famosa escuela de Frankfurt no consideró. Para aquéllos académicos alemanes del primer tercio del siglo XX, algunos poderosos medios de comunicación (radio, prensa) y ciertos grupos de poder, hacían causa común y conspiraban para defender intereses mutuos, creando deliberadamente y de manera planeada, una realidad mediática y ficticia con el objeto de mantener “feliz y tranquila” a la sociedad.   

Aquéllos académicos nunca pensaron que llegaría el día en que la tecnología haría posible una comunicación interpersonal, multitudinaria e instantánea, libre de los filtros de la radio y la prensa controladas, y con un enorme poder de convocatoria. Se trata de una alternativa tecnológica para la comunicación que ya ha demostrado su eficacia durante este año electoral. Y aunque no se trata de una “primavera” en el sentido político, pues México (afortunadamente) no es un país totalitario, sí se trata de un “amanecer” en el sentido crítico y social de los jóvenes. Creo que desde 1968, no se veía algo así. Su movimiento original “#Yo soy 132” arremete contra la existencia de un duopolio mediático que estos jóvenes estudiantes consideran lesiona o coarta la vida democrática del país. Buscan pues, mejorar las condiciones para un ejercicio democrático transparente y sin manipulaciones. A la vez, han manifestado que no buscan derrocar a un “tirano” (como sucedió en Praga en 1968, o recientemente en el Medio Oriente) ni tampoco acabar con una candidatura presidencial. Desean que se les hable con la verdad, sin artificios demagógicos ni retóricos.

Todos estos jóvenes son hijos de la crisis –no han conocido en toda su vida sino años de crisis económica mexicana- y desean que haya un cambio en las condiciones del juego del poder en México. El poder al servicio del pueblo, y no el pueblo al servicio del poder. En el fondo, es muy sencilla su postura.

Sin embargo, aún queda otro elemento en el tablero de las posibilidades políticas: ¿qué desea Estados Unidos en México para el próximo sexenio? O dicho de otro modo ¿A quién desea en la silla presidencial, y para qué? Por lo general, los mexicanos consideramos que nuestra política interior es solo nuestra. Pero la historia, esa maestra sabia y llena de experiencia, indica otra cosa. Aclaro que este texto es fruto de mi reflexión personal, y no representa ninguna otra voz que la mía propia, como Cronista que analiza un fenómeno social nacional previo a las elecciones. 

martes, junio 12, 2012

El notable Palacio Federal de Torreón



























Uno de los grandes monumentos de época y de estilo que posee Torreón es el “Palacio Federal”, edificio de una hectárea situado entre las avenidas Juárez y Morelos, y entre las calles Ramón Corona y Galeana, en el primer cuadro de la ciudad.

Este “Palacio Federal” fue construido a finales de la Segunda Guerra Mundial por “CAPUFE” (Caminos y Puentes Federales), que tuvo a su cargo otros proyectos como el acueducto de la Ciudad de México, la autopista México-Querétaro y el Museo Rufino Tamayo.

El Palacio Federal de esta ciudad de Torreón fue inaugurado por el presidente de la República, general Manuel Ávila Camacho, el 5 de octubre de 1946, con un banquete de mil cubiertos. De acuerdo a la información proporcionada por el arquitecto Francisco Gutiérrez Prieto, uno de los responsables de su construcción, las gestiones necesarias para la construcción del inmueble las hicieron las cámaras de Torreón ante la Secretaría de Hacienda.

Estas gestiones contaron con los buenos oficios del senador por Coahuila, Martínez Chavarría, quien finalmente logró del presidente, la autorización para construir el Palacio Federal. Éste fue diseñado por el conocido arquitecto Luis Prieto y Souza (ampliamente conocido en Guadalajara por su obra) con la colaboración del ingeniero Abel Valadez.

La Secretaría de Bienes Nacionales sujetó a concurso el proyecto, y convocó a los ingenieros, ingenieros y contratistas para formular presupuestos. Concursaron las principales firmas de México y de los estados. El Secretario de Hacienda otorgó el contrato a los concursantes que presentaron el presupuesto más bajo, dentro de las especificaciones
-continúa informando Gutiérrez Prieto-.

Los trabajos comenzaron los trabajos en marzo de 1944, con la excavación para los sótanos del edificio, de 15 mil metros cúbicos. Luego se cimentó perimetralmente, se construyó un muro de contención de tierras, y se procedió a levantar la estructura de concreto armado, unida desde los cimientos hasta la última losa.

En este trabajo se usaron materiales como el hierro, en su mayoría estadounidense, cemento Monterrey, piedra triturada graduada, arena del río Nazas perfectamente lavada para eliminar las materias orgánicas.

El edificio contaba de sótanos, tres pisos principales y otro adicional en la azotea. En la planta baja estarían alojados el Correo, Telégrafo, Oficina Federal de Hacienda, Junta Federal de Conciliación, Comisión de Caminos.

En los sótanos estarían alojados el Departamento de Pesas y Medidas, la Delegación de Tránsito y Policía de Caminos, el Arbitraje del Algodón, archivos de Educación y cuarto de electricidad.  

En el segundo piso estarían las Agencias del Ministerio Público Federal, el Juzgado de Distrito, el Sistema de Riego, la Comisión del Nazas con cuatro salones, y la Agencia de la Secretaría de Economía.

En el tercer piso estarían: la oficina del Arbitraje del Algodón, la Agencia de Minería, la Delegación Fitosanitaria, la Delegación Forestal y de Caza, el Departamento de Salubridad Pública, la Delegación Agraria y la Delegación de Educación Federal.

Los tres departamentos que componían el piso adicional en la azotea, serían destinados para habitación del administrador de Correos, y el de Telégrafos e Intendente de Palacio, respectivamente.

Sobre las avenidas, en los extremos de éstas, se colocarían cuatro grupos escultóricos, uno en cada esquina, y serían el complemento de la construcción. Estos tendrían tres metros y medio de altura, y se colocarían sobre bases de tres metros de altura. Según el arquitecto Gutiérrez Prieto, los grupos escultóricos representarían sucesivamente la “agricultura”, el “estudio”, el “arte” y la “ciencia”. La verdad es que, al final, los temas de los grupos escultóricos lo fueron la “agricultura”, la “industria”, la “educación” y el “deporte”.

Estos grupos escultóricos fueron realizados por un escultor de renombre, cuyo apellido no he podido localizar, al menos, no todavía. Pero sabemos que fue grabador de la Casa de Moneda en España, que realizó un “Desnudo de mujer” en bronce, el grupo “Viento y la nube” en mármol; “Desnudo de niño con una paloma” de bronce; un “Torso de mujer” en tecali, y otras obras.

¿Cómo definir el estilo arquitectónico del Palacio Federal de Torreón? Podría decirse que es de estilo ecléctico, cuando ya el Decó era en sí mismo un estilo ecléctico. Pero este edificio, que serviría para albergar las oficinas de carácter nacional, pareciera estar influido por el espíritu de los estados fuertes nacionales, los estados fascistas de Europa, principalmente Alemania y Rusia. Hay ciertas características ideológicas en esa arquitectura, como la exaltación de la primacía del Estado sobre la localidad y el individuo; la representación tridimensional de la fortaleza, la armonía y solidez de dicho Estado, el imperio de la razón sobre el sentimiento, la ruptura con la historia individual, para glorificar los valores del Estado, como en este caso, la educación, la producción agrícola, la producción industrial y el “mejoramiento de la raza” a través del deporte. Estos grupos escultóricos representan conceptos, valores, metas nacionales, no individuos ni gestas históricas.

Quizá un buen ejemplo que serviría un poco de comparación, sería la “Zeppelintribüne” de Núremberg, en la Alemania Nazi.

En la época en que fue diseñado y construido el Palacio Federal de Torreón, en México se imponía el impulso del presidente Manuel Ávila Camacho hacia el capitalismo y la industrialización exigida por la alianza estratégica con los Estados Unidos y los mercados de la era bélica y de la posguerra. A la vez, se consolidaba el poder político y económico del partido de Estado. La producción agrícola e industrial era importante, tanto para México, como para su “aliado” en la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos.


Los valores y actividades programáticas del régimen al que le tocó vivir la Segunda Guerra Mundial con los Aliados, se encuentran plasmados en la arquitectura y en las ya mencionadas esculturas con las que están adornadas las esquinas del Palacio Federal. 

lunes, junio 11, 2012

El "Decó" del Mercado Juárez








































Las imágenes, de superior a inferior, muestran la portada norte del Mercado Juárez, hacia la avenida Juárez; la segunda, la portada poniente, hacia la calle Acuña; y la tercera, un detalle. 

La ciudad de Torreón cuenta con varios edificios con estilos arquitectónicos que podemos llamar “de época”. Uno de estos estilos, surgido en Europa hacia 1920, es el “Déco” o “Decó”. El estilo se propagó por el mundo, prácticamente hasta 1950. En Torreón, tenemos los casos del Mercado Juárez, el Edificio Eléctrico, el antiguo edificio del “Banco de México”, ahora Presidencia Municipal alterna, y el Palacio Federal, éste con un toque Bauhaus de “heroísmo alemán”. En contraposición al “Nouveau”, en el que predominaban las curvas, el “Decó” prefiere las líneas rectas, los toques decorativos (de ahí el “Decó”), las facetas y la greca, entre otros elementos.  

miércoles, junio 06, 2012

Segundo Taller de Planeación


El alcalde Eduardo Olmos da la bienvenida a la concurrencia.


Una de las tres mesas de diálogo.


El Gobierno del estado de Coahuila y El Colegio de la Frontera Norte realizaron el día de hoy el Segundo Taller de Planeación Participativa del Programa de Desarrollo Urbano y Ordenamiento Territorial del Estado de Coahuila. 

El evento se realizó en el hotel Marriot de esta ciudad de Torreón, con la asistencia de numerosos profesionistas de diversas instituciones y lugares, con el objeto de obtener propuestas verdaderamente interdisciplinarias.

La bienvenida estuvo a cargo del alcalde Eduardo Olmos, y el presidium estuvo ocupado por diversas personalidades del sector público coahuilense. 

El ejercicio contó con tres mesas, y a este Cronista le tocó ser relator en la tercera, presidida por nuestro buen amigo el Dr. Camilo Contreras, Director de Colef Noreste. 





martes, junio 05, 2012

Trescientas mil entradas














Agradecemos a los visitantes de este blog su interés y preferencia. Hoy hemos recibido la visita número trescientos mil. Este número sería muy bajo y quizá hasta irrelevante en el blog del jubileo de la Reina Isabel (por sus Bodas de Diamante como monarca) Pero para el género “Crónica” de una ciudad, se trata de un número muy alentador. Desde 2006, estamos pendientes para comentar aquéllas cosas que interesan a los laguneros, y particularmente, a los torreonenses. Nuevamente, gracias.

domingo, junio 03, 2012

Los Adriano




















Antonio Adriano y María Bartola. Partida de matrimonio. 


Uno de los apellidos característicos de los viejos inmigrantes tlaxcaltecas de la Comarca Lagunera es “Adriano” o “de Adriano”. No deja de ser interesante que éste es uno de los apellidos laguneros que a la fecha gozan de reconocida nobleza en España, porque sus descendientes están en posesión de hidalguía heredada de sus mayores por los diferentes títulos de conquistadores, pobladores y pacificadores, y por los méritos y servicios que prestaron a La Corona durante las campañas de defensa del territorio contra las incursiones de cabezas, tobosos, apaches, etc.

Se trata de un apellido que está ampliamente documentado en las parroquias de Parras, de Viesca, Mapimí, Matamoros, Torreón y lugares cercanos. En el padrón de la Congregación del Torreón de 1892 encontramos a varios individuos de este apellido, de ambos sexos, y con edades que variaban entre los 19 y los 13 años. Sus nombres eran Simón, Sabás, Gertrudis, Rosa y Antonio.

Algunas personas de este apellido en Santa María de las Parras fueron las siguientes: Ángela Adriano, hija de Pablo Adriano y de Ignacia de la Cruz, bautizada en Parras en octubre de 1683; hermano de éste fue Florencio Adriano, bautizado el 20 de octubre de 1687 ahí mismo. Antonio Adriano, indio noble, hijo legítimo de “Don Urbano Adriano” y de Ángela Quiteria Hernández” casado con María Bartola, hija de Joaquín Bartolo y de Ignacia Martínez, el 23 de noviembre de 1762, en Parras; Benito Adriano, casado con María Manuela Carmona el 15 de junio de 1802 en Parras, y muchos otros.

En Álamo de Parras, ahora Viesca, existió una frondosa rama de este apellido. Debemos recordar que Viesca fue una colonia de Tlaxcaltecas parrenses que hicieron este nuevo poblamiento durante el primer tercio del siglo XVIII. Muchos apellidos parrenses arraigaron en este nuevo asentamiento.

De los Adriano de Viesca podemos mencionar a Carlos Adriano, nacido ahí en 1768 y casado con Josefa Gallegos en 1793. Este matrimonio fijó su residencia en Mapimí, donde encontramos a Florentino Adriano Gallegos, casado el 5 de mayo de 1816 con María Antonia Ochoa Rivera; María Petra Adriano Gallegos, casada con Gervasio Sáenz Aguilera en 1815; María Marta Adriano Gallegos, casada con Antonio Saturnino Acosta Pérez en 1820. Carlos murió en Mapimí el 22 de abril de 1832.

Gregorio Adriano, nacido en Álamo de Parras (Viesca) en 1780, casó en 1800 ahí mismo con María Juana Roberta Guerrero. Fueron vástagos de este matrimonio María Martha Adriano Guerrero, nacida en 1807 en Álamo de Parras; Secundina Adriano Guerrero, nacida en el mismo lugar en 1808, y casada con Mauricio Ramos el 7 de enero de 1833, también en Viesca.

Agradecemos a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (Mormones) el permitirnos el acceso a sus grandes recursos genealógicos. Sin duda alguna, su contribución para la historia de los linajes regionales sera muy grande.

viernes, junio 01, 2012

Primera "lluvia lagunera" de junio


























El mes de junio llegó a La Laguna con una típica “lluvia de polvo” y una significativa baja en la temperatura ambiente. Un fuerte y refrescante viento del norte ha estado soplando desde las primeras horas de la mañana, levantando nubes de tierra suelta. Mientras menos lluvia, más suelta se encuentra. Sin duda, pronto se dejarán sentir las consecuencias sanitarias entre la población comarcana, particularmente la infantil, con problemas respiratorios.

jueves, mayo 31, 2012

Secuelas del comer


















Según estadísticas recientes, Coahuila es el estado de la federación que ocupa el primer lugar en casos de enfermedades asociadas positivamente a la obesidad. Es decir, que nuestro estado ocupa el primer lugar en problemas médicos de "gorditos" y "gorditas" de la República Mexicana. La verdad es que la obesidad se ha vuelto un verdadero problema en muchas de las regiones del planeta que cuentan con un poder adquisitivo relativamente mayor. Un caso claro es el de los Estados Unidos, donde el constante y significativo incremento del número de casos de obesidad tiene alarmados a los médicos.

¿Por qué hay un incremento considerable en el número de obesos? Sin duda alguna, los cambios en la relación entre la ingesta y consumo calóricos del género humano han generado, al menos en parte, estos resultados tan inconvenientes.

Los cambios han sido cuantitativos: la gente puede comer más. Esto es verdad, ya que los seres humanos de otras épocas comían sin llegar a la plena satisfacción. Faltaba comida y sobraba trabajo. En un mundo básicamente rural y agropecuario, los campesinos trabajaban siete días a la semana. Su eficiencia de producción de alimentos para el autoconsumo o la comercialización no era la nuestra, porque no contaban con variedades mejoradas como lo hacemos nosotros, ni con otros elementos de capital, fertilización, mercadotecnia, etc. Comían menos y trabajaban más.

Los cambios también han sido cualitativos: las zonas urbanas son más numerosas y mucho más grandes que antaño. El tipo de trabajo físico que demanda la vida en la ciudad no es comparable al que se realiza en el agro. La vida laboral del asalariado citadino se ha reglamentado, se ha domesticado con la semana de número reglamentario de horas de trabajo y con otras prestaciones que la han vuelto relativamente cómoda y bien remunerada. Hay tiempo para el ocio y dinero para disfrutarlo. En este contexto, comer es una “diversión” moderna.

Otro elemento de cambio cualitativo consiste en que hoy en día consumimos cosas diferentes a las que comían nuestros abuelos. Pensemos en la cantidad de carne roja que se ingiere en las comidas cotidianas, y cómo este alimento -la mayor parte del tiempo- estuvo ausente de la mesa de nuestros antepasados. Con esta dieta de carnes se han hecho presentes muchas enfermedades degenerativas. Los refrescos gaseosos dulces o "light" y la comida "chatarra" embolsada o "fast" constituyen modalidades de alimentación urbana y suburbana relativamente recientes. No nos extrañe que el alcalde de Nueva York busque reglamentar su consumo en aquella metrópoli. Y por si lo ya mencionado fuera poco, nuestras materias primas y productos terminados destinados a la cocina, están llenos de químicos conservadores, hormonas para el crecimiento animal, etc.

Por último, podemos advertir que con los factores mencionados concurre un cambio de mentalidad (ideas socialmente compartidas) en torno al significado y al valor que se le atribuye al acto de comer y al impacto que este hecho tiene en la estética personal vigente. La gente delgada ha estado de moda desde los años sesenta, cuando surgió aquel inolvidable fenómeno mediático llamado "Twiggy". Desde entonces, la humanidad occidental aceptó y adoptó la delgadez como propuesta estética. Desde entonces, quienes no encajan naturalmente en el paradigma de la esbeltez, se han torturado a base de dietas. Han padecido hambre y han comido lo que sea con tal de no ingerir "comida verdadera", todo por no engordar. La gente ha trastocado sus viejos hábitos alimenticios y ha sometido a gran estrés su aparato digestivo y demás órganos. No es casualidad que en esta misma época se hayan incrementado como nunca los casos de bulimia y anorexia. En pocas palabras: de manera paradójica, la obesidad y sus secuelas irrumpen en nuestra vida cotidiana mientras más se le trata de evitar por medio de artificios diferentes al sano equilibrio de consumo y gasto de energía. La enfermedad parece ser el precio de la abundancia.

lunes, mayo 28, 2012

Santos: ¿equipo, o identidad?


















El jueves 24 de mayo, el popular programa de nuestro buen amigo Manuel Serrato, “El Sorbo Kiuu”, en el 91.1 de FM, recibió como invitado al tan querido personaje del futbol lagunero, Héctor “Ruso” Adomaitis. La idea era la de dar un vistazo a la historia del Santos, con una de las personas que más enteradas están. Como sabe la afición, Héctor Adomaitis es asesor técnico del Santos Laguna.

Uno de los datos que surgieron en ese programa, y que no deja de maravillarme, es que fue un equipo tlaxcalteca, el Santa Cruz Tlaxcala, el que se mudó a Torreón en 1983, con el nombre de Santos IMSS Laguna, y que jugó en la Segunda División B. Por ser de Santa Cruz Tlaxcala, es que se les llamó “Santos”, ya que el gentilicio de aquél lugar es “Santos”. Este dato lo he visto en diferentes fuentes. En este hecho, percibo una nueva interacción entre la vieja Tlaxcala y la nueva identidad de la Comarca Lagunera. Nuestros guerreros son guerreros modernos, aunque de simbólica prosapia tlaxcalteca, como lo fueron de sangre nuestros abuelos tlaxcaltecas y mestizos aquí en la Comarca Lagunera desde hace siglos.

Eran los tlaxcaltecas tan aguerridos y temibles en combate, que incluso sus nombres eran, simbólicamente, extremadamente agresivos. Tomemos el caso del Rey Xicothéncatl, señor del Reino Tlaxcalteca de Tizatlán, y del cual descendían los guerreros que vinieron a Saltillo, a Parras y a La Laguna. Su nombre está compuesto de dos palabras nahuas, Xicote (jicote) que designa esa avispa negra, rayada y gruesa, muy agresiva, que con su aguijón causa picaduras terriblemente dolorosas; el sufijo “Téncatl” representaba un grado militar entre los tlaxcaltecas y mexica; “comandante” o “líder”. Así que “Xicothéncatl” significaba algo así como “el comandante que lleva al enjambre de jicotes al combate”. Imagine usted si serían guerreros o no. Por algo, ni los mexica ni el poderoso Moctezuma jamás pudo conquistarlos.  

Pero volviendo al tema de la entrevista, hubo un momento en que Manolo Serrato me llamó a mi oficina en la universidad para realizar un enlace telefónico al programa. Previo saludo con Héctor y con el público radioescucha, Manolo me preguntó sobre lo que pudiera yo decirle del equipo del Santos Laguna como generador de identidad en la Comarca Lagunera. Estábamos al aire. Con la sobriedad que requiere un enlace radiofónico por teléfono, le comenté que es un hecho establecido, y un fenómeno social muy interesante, que el equipo Santos Laguna genera lazos de identidad y sentimientos de pertenencia entre la población comarcana. 

Porque, en La Laguna, el equipo del Santos somos todos. Santos Laguna no es un equipo, sino una familia de la cual todos queremos ser parte. El Santos es el embajador de los laguneros, en México y en el extranjero. Santos es nuestro “alter ego”, nuestro “otro yo”, pues una parte de nuestro corazón y de nuestra personalidad individual y social reside y va con él. Nos proyectamos en él. Somos parte de él. Sus éxitos son nuestros, y por ende, también sus fracasos. En esto estuvo totalmente de acuerdo Héctor Adomaitis, a quien tuve oportunidad de saludar y reiterarle mi admiración por ese medio.

Que el Santos sea un nuevo elemento y referente de identidad lagunera, no es nada raro. Las viejas lagunas que nos daban gentilicio de laguneros, ya no son perceptibles para el local ni para el fuereño. Son historia. En cambio, las nuevas generaciones locales y nacionales,  tienen a la vista un equipo joven, vigoroso, originario y representativo de nuestra Comarca. Un equipo de guerreros que compagina bien con la idea de una ciudad de “grandes esfuerzos”. Un equipo famoso, triunfador y admirado en todo México. Un equipo que nos representa y enorgullece. El Santos somos todos los laguneros.