Escudo de Torreón

Escudo de Torreón

domingo, julio 29, 2007

Nuevo libro de Cronista Emérito

Vaya por esta vía una cordial nota de felicitación para el Cronista Emérito de Torreón, Lic. Homero del Bosque Villarreal, con motivo de la presentación de su libro “Torreón 1907 – 2007, cien años de ciudad".

Estamos seguros de que su nuevo libro continuará la obra y estilo a que nos ha acostumbrado con sus textos anteriores.

Ha pasado tiempo desde que el Lic. Del Bosque fue mi maestro de Derecho en la Preparatoria Carlos Pereyra, pero sigue tan activo como siempre. Enhorabuena…

Innovaciones agrícolas en 1917

Es bien sabido, y siempre ha llamado la atención, que la Comarca Lagunera ha sido una región muy abierta a las innovaciones tecnológicas. Hubo innovación en el siglo XVII cuando se adoptó una tecnología europea para la fabricación de vinos y aguardientes en la alcaldía mayor de Parras, Laguna y Río de las Nazas. También la hubo en 1837, cuando se instaló la primera fábrica de hilados y tejidos de algodón operada por fuerza hidráulica. Las puertas a la tecnología mundial se abrieron de par en par cuando se inauguraron las rutas del ferrocarril. Con el paso o asentamiento de inmigrantes y trabajadores de todo el mundo, llegaron las tecnologías del vapor, de la energía eléctrica y del motor de combustión interna.

Concepto típico de la revolución industrial era el uso de la energía motriz artificial en las actividades productivas del ser humano. Un caso interesante fue el de la aplicación de la energía generada por los motores de combustión interna, a las actividades agrícolas.

En la Comarca Lagunera, y concretamente en Torreón, los tractores de gasolina ya estaban presentes y dando buenos resultados en 1917, antes del fin de la Primera Guerra Mundial. Un artículo periodístico de la época menciona que por disposición de la Secretaría de Fomento, se distribuyeron 30 tractores de gasolina que el Gobierno de México adquirió de los EE.UU. para el momento de las obras de siembra y cosecha de algodón en la Comarca Lagunera. Según esa fuente, los resultados eran magníficos, ya que permitían el ahorro de más del 50% de los gastos respectivos, y la siembra resultaba pareja.

En enero de 1918, otros veinte de estos tractores fueron enviados a Torreón para apoyar las labores de siembra del algodonero.

Fueron tan contundentes los resultados, que muchos agricultores optaron por ir a Dallas a comprar personalmente su maquinaria agrícola. Así, el “Examiner de Mc Kinney” (Texas) publicó una nota que decía literalmente

“Dos ricos mexicanos de Torreón, Coahuila, han venido a Dallas por primera vez, a pagar la visita de los excursionistas comerciantes de esta población, y a comprar doce mil pesos de maquinaria. Uno de los viajeros, Eduardo González, es el propietario de la hacienda de Carlos González, que es la hacienda algodonera más grande del mundo. Esta hacienda tiene veinticinco mil acres de terreno, y no se cultiva en ella otra cosa que algodón. El señor González también posee otras haciendas, una de ellas de sesenta y ocho mil acres, donde se levanta trigo.

Acompaña al señor González su primo S. N. Dafinder, que también está interesado en sus negocios”.
Véase “El Informador” (Guadalajara), 24 de diciembre de 1917; 21 enero 1918; 25 de julio de 1919.

viernes, julio 27, 2007

112 años de la Primera Iglesia Bautista



En días pasados recibí una atenta invitación para asistir a una serie de conferencias que se impartirán en la Primera Iglesia Bautista de Torreón con motivo del centenario de la ciudad, y del 112 aniversario de la edificación del templo frente a la plaza de armas, el cual fue inaugurado en 1895.

Una de estas conferencias tiene que ver con la historia de la presencia bautista en México y en La Laguna. Seguramente en esta se mencionará el origen de la iglesia que se encuentra en la calle Cepeda, y que al parecer es la más antigua de Torreón.

Aunque debo aclarar que soy católico y que nunca he sido miembro de ninguna denominación de la Reforma, estoy enterado de que los bautistas derivan de las corrientes anabaptistas cristianas de Europa. Es decir, esta iglesia se formó con creyentes que no aceptaban el bautismo de niños, y que por lo tanto decidían re-bautizarse (anabaptizare, anabaptizein) ya adultos. Al sufrir persecución en el Viejo Mundo pasaron a las 13 colonias inglesas, y con el tiempo, fundaron dos grandes ramas, los Bautistas del Norte y los Bautistas del Sur. Su teología pone énfasis en la santidad de vida y costumbres.

De Estados Unidos pasaron a México en la medida en que hubo misioneros o inmigrantes permanentes o temporales en nuestro país. Es fácil imaginar que una buena parte de los primeros colonos que se establecieron en Torreón eran bautistas, y que por ello su iglesia es de las primeras que se edificaron.

En Torreón, ciudad de inmigrantes, hay muchas minorías. Sería muy interesante, con el tiempo, ir mencionándolas a todas. Si en 1907 éramos cosmopolitas, en el 2007 somos plurales.

Camino al acuerdo

En días pasados hemos sido testigos de una confrontación entre el Municipio de Torreón y el Gobierno del Estado de Coahuila.

El Municipio de Torreón presentó una controversia constitucional ante la Suprema Corte contra la Secretaría de Desarrollo Regional, porque, según se dice, ésta no ha informado —a satisfacción del Municipio— sobre ciertas obras de beneficio común.

De acuerdo con algunos medios informativos, el día de ayer el Gobernador del Coahuila y el Alcalde de Torreón, aprovechando la visita del presidente Felipe Calderón, se pusieron a dialogar con el fin de resolver lo que parece ser una de las mayores fricciones entre el gobierno estatal y el municipal en mucho tiempo.

Para el ciudadano promedio, es muy difícil de entender lo que sucede en los ámbitos político y administrativo, y porqué sucede. Pero, sin duda alguna, lo que sí le resulta muy evidente son todas las molestias que ocasionan las obras públicas que se eternizan a medio construir, sea el distribuidor vial o el nudo mixteco. Y alguien perderá popularidad a causa de ello.

Por el bienestar de la ciudadanía, es muy conveniente que nuestro gobernador y nuestro alcalde lleguen al consenso y al acuerdo en un clima de cordialidad sincera. Estamos seguros de que así sucederá, y el torreonense promedio quedará agradecido.

Visita del presidente Calderón

El día de ayer el Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, hizo una breve visita a nuestra ciudad. El objetivo era el de inaugurar el “XXI Encuentro Nacional de Vivienda 2007” organizado por la Cámara Nacional de la Vivienda (Canadevi) en Torreón.

Estuvieron presentes el Gobernador del Estado de Coahuila, Humberto Moreira Valdés, el alcalde de Torreón, José Ángel Pérez Hernández, y funcionarios y empresarios relacionados con la construcción, financiamiento y dotación de viviendas.

El presidente Calderón aprovechó este foro para anunciar que se ponía en marcha el programa “Esta es tu casa”, por medio del cual las personas con ingresos inferiores a cuatro salarios mínimos podrán recibir créditos para adquirir viviendas de 180 mil pesos, mas el anticipo para enganchar la casa.

El presidente Calderón explicó que, mediante la implementación de este nuevo programa, se amplían las posibilidades de adquirir vivienda para un número significativo de mexicanos que no tenían esta oportunidad. Dijo que sentía que tenemos la obligación moral de trabajar para saldar la deuda social con aquéllos que menos tienen.

El presidente Calderón afirmó que durante los próximos 20 años deberán construirse más viviendas que las que se edificaron durante todo el siglo XX.

miércoles, julio 25, 2007

Economía vs. estética

Las fotografías antiguas de Torreón muestran que su centro histórico tenía una apariencia armónica. Y esto, porque sus edificios eran coetáneos, es decir, se construyeron durante la misma época —un período relativamente breve— y sus estilos arquitectónicos eran bastante congruentes entre sí.

Tengo en mente sectores como los de la avenida Hidalgo, donde en dos o tres cuadras destacaban los edificios del Hotel Salvador, La Suiza, el Banco de Coahuila, el edificio de Correos, el edificio Arocena. Tan solo de estos mencionados, casi la mitad ya no existe.

La verdad es que los Torreonenses confundimos “lo antiguo” con “lo viejo”. Desde el punto de vista popular, una antigüedad tiene valor económico, por eso hay tiendas que compran y venden antigüedades. Pero a “lo viejo” no le conferimos gran valor. Lo viejo lo tiramos a la basura, o pagamos para que se lo lleven. Esto demuestra que nuestra percepción de los objetos del pasado que han sobrevivido hasta el día de hoy, es eminentemente económica, pragmática. Cuando pensamos en tesoros, imaginamos cofres llenos de monedas de oro. Si las monedas son raras o no, no nos interesa, nos interesa la fortuna que haremos al venderlas.

Los torreonenses nunca hemos valorado los edificios del centro histórico, solamente el terreno en el que se encuentran construidos. Porque el terreno se puede vender (o comprar) para construir nuevos edificios. Si el edificio “viejo” que se eleva sobre el terreno tiene influencia “Nouveau”, “Decó” o “Mudéjar”, no nos interesa. Son edificios “viejos” “que se pueden tirar”. Éstos “no valen sino por el terreno sobre el que están edificados”.

Con estos criterios en mente, resulta claro que a los torreonenses, o al menos a quienes se dedican a la compra y venta de bienes raíces, no les interesan los méritos estéticos, históricos o arquitectónicos de los edificios “viejos”. Ni la armonía o unidad del centro histórico de la ciudad, ni el patrimonio cultural de los torreonenses.

En nuestra ciudad ya tuvimos muchos casos lamentables de edificios que desaparecen por criterios económicos, a veces en contra del clamor popular. Gracias a la falta de penalización (legal o real) de estos actos vandálicos, nuestro centro histórico, que era el de una ciudad opulenta, ahora pareciera el de una ciudad fronteriza.

jueves, julio 19, 2007

Museo del Algodón



Por invitación especial, estuve ayer en la Sala de Cabildos de la Presidencia Municipal junto con otras personas relacionadas con la historia, el arte y la cultura de Torreón. Tuve oportunidad de escuchar sobre el proyecto preliminar del Museo del Algodón.

Este interesante museo, a través de las exhibiciones de artefactos, de cédulas, de material gráfico, fotográfico y audiovisual, pondrá de relieve aquellas cosas que nos enorgullecen como torreonenses: nuestros valores, identidad, tradición, iniciativa, constancia, tenacidad y desarrollo.

Se trata de lograr la vivencia, la experiencia y el acercamiento al conocimiento con criterios estéticos.

No solamente mostrará la historia del aprovechamiento de los recursos hídricos regionales, sino que en su temática principal, nos dará a conocer la historia del algodón en la Comarca Lagunera desde el siglo XVIII, así como la historia del aprovechamiento de la fibra.

Sin duda alguna, este proyecto llenará un gran vacío en nuestra historia económica regional.

lunes, julio 16, 2007

Página Web del Museo Arocena


Hace unos días, recibí una atenta nota de la Lic. Rosario Ramos, Directora del Museo Arocena. En ella, me notificaba que la página Web del Museo ya se encuentra en servicio en http://www.museoarocena.com/


Hice un recorrido virtual por la misma, y veo que todo lo que uno debe saber sobre este museo se encuentra ahí: ubicación, colecciones permanentes e imágenes de las mismas, exposiciones temporales, talleres que se ofrecen al público, guías de recorridos, horarios, precios, etc.

La presencia virtual de este museo, sin duda alguna incrementará el interés de los laguneros por conocerlo, o bien, para participar en los talleres, conferencias y actividades culturales que ofrece actualmente.

domingo, julio 15, 2007

Porfirio Díaz y las exportaciones torreonenses

Es bien sabido que durante el Porfiriato, la consigna positivista seguida por este caudillo y sus sucesivos gabinetes era la de obtener a toda costa “Orden y Progreso”. El Positivismo surgió en Francia como una doctrina opuesta a los principios de la Revolución Francesa, movimiento que, a los ojos de Augusto Comte, solamente produjo desorden y retroceso. El positivismo, en cambio, ponía énfasis en la racionalidad y en la ciencia.

Bajo este esquema, Porfirio Díaz abrió el país a la inversión extranjera, buscando establecer un capitalismo que elevara a México sobre su estatus de simple nación exportadora de materia prima. Porfirio Díaz estaba interesado en la exportación de manufacturas mexicanas.

Para 1910, la floreciente ciudad de Torreón producía telas, jabones y otras manufacturas. Sin embargo, cuando vemos la lista de exportaciones torreonenses a los Estados Unidos, notamos que se trata de materias primas casi al 100%.

En 1910 el valor de las exportaciones torreonenses a los Estados Unidos durante el primer trimestre, fue el siguiente, de mayor a menor:

Guayule $3, 934, 330.07; plata $1, 173, 354.11; pieles sin curtir, $399, 356.32; oro, $306, 067.09; plomo, $293, 863.48; pieles curtidas, $87,724.42; arsénico, $21, 811.44; glicerina cruda, $20, 816.10; semilla de algodón, $11,587.28; cerda, $3, 224.42;
mercurio, $765.05; guano, $586.17; cuerno $305.05 y maquinaria, $305.05.

Es evidente que a finales del Porfiriato, y por lo que se refiere a la industria y comercio internacionales, Torreón contaba con un esquema de capitalismo dependiente. Se exportaban más bien materias primas.

La información sobre las exportaciones torreonenses procede del periódico “La Iberia”del jueves 21 de abril de 1910, p. 2.

Visita del profesor Arturo Berrueto González

El pasado viernes 13 de julio tuve la oportunidad de saludar al profesor don Arturo Berrueto González, Director General del Consejo Editorial del Estado de Coahuila. Con él se encontraba el conocido historiador don José León Robles de la Torre, el empresario Ricardo Haces Gil y otras personas.

El profesor Berrueto González, persona ampliamente conocida y estimada, se desempeñó como alcalde de Saltillo 1970-1972. En esta ocasión, su presencia en nuestra ciudad obedeció, entre otras razones, a la visita que tenía agendada a las instalaciones de Carmona Impresores, S.A. de C.V.

Durante el recorrido, el profesor Berrueto González tuvo la oportunidad de constatar lo moderno y funcional de las instalaciones de esta firma, cuya cartera de clientes abarca una buena parte de la República Mexicana.

jueves, julio 12, 2007

Matamoros, asaltado en 1921

El diario tapatío “El Informador” publicó en su edición del 10 de noviembre de 1921 la nota de su corresponsal en Saltillo. El encabezado decía “A Matamoros de La Laguna penetró un grupo de bandidos y robó la casa comercial de un árabe”.

Dice el texto:

“Comunican de Torreón que acaba de recibir, la población de Matamoros de La Laguna, localidad de significación en la región lagunera, la desagradable visita de una banda de malhechores, quienes, en número de 16, entraron de súbito a la población, con el objeto de perpetrar robos, lo cual efectuaron, pues asaltaron la casa comercial del señor Jorge Batarse, de nacionalidad árabe.

Los hechos tuvieron lugar anoche, y fueron comunicados por el Presidente del Ayuntamiento del Municipio de Matamoros de la Laguna, al señor General Almazán, quien se encuentra en Torreón, y tiene sus fuerzas operando en la región lagunera.

Los agentes de la Policía de Matamoros de la Laguna se portaron completamente de acuerdo con su deber, pues, tan pronto como tuvieron noticia de la presencia de los bandidos, acudieron a batirlos, habiéndose entablado en las calles de la población un reñido tiroteo entre los malhechores y los agentes del orden, hasta que lograron estos últimos desalojar de los lugares en donde se habían parapetado los 16 ladrones, quienes emprendieron precipitada fuga, llevándose el producto del robo que habían cometido al establecimiento del señor Batarse.

Matamoros de la Laguna cuenta con Policía montada, y ésta fue la que se encargó de la persecución de los malhechores, ya que los mismos habían abandonado, en su fuga, la localidad.

Los gendarmes montados salieron en persecución de los bandidos, habiendo conseguido darles alcance en la Hacienda de San Rafael, donde se entabló nueva refriega, en la que dos de los ladrones fueron heridos, y otro fue muerto.

Los dos heridos quedaron tendidos en el campo, y fueron capturados por la Policía. Los restantes huyeron. Parte de lo robado fue recuperado.

Las noticias que sobre lo anterior han llegado de Torreón, hacen saber que, según rumores, los bandidos de que se trata proceden de la región inmediata a San Pedro de las Colonias, y van con dirección a la población de San Marcos”.

martes, julio 10, 2007

Breve nota autobiográfica

En vista de que varios de los artículos que he escrito han despertado el interés de algunas personas, y de que éstas me han hecho llegar preguntas que giran en torno a mi lugar de origen, antecedentes familiares e inclinaciones religiosas y políticas, he decidido escribir —por única vez y solo como una atención a dichos lectores— alguna información sobre estos puntos.

Nací en Torreón el jueves 12 de octubre de 1950. Mi padre, don Félix Edmundo Corona de la Fuente fue un hombre intachable, empresario de pequeño capital (maquinaria de construcción) experto e innovador en pavimentaciones asfálticas, asesor de varias compañías.[1] Mi madre es doña María Concepción Páez Martínez Vda. de Corona, mujer fuerte, virtuosa y admirable. Ambos se establecieron en Torreón en la década de los treintas. Fue aquí que se conocieron, se trataron, se casaron y forjaron una familia de cinco hijos, de la cual soy el cuarto.

Aunque mi padre nació en Monterrey (el 7 de octubre de 1911) su familia paterna procedía de Puebla, y la materna, del sur de Coahuila desde la fundación de Saltillo en 1575. De hecho, su quinto abuelo, don José Tadeo de la Fuente y González de Paredes, era descendiente (retataranieto) por la rama materna, del portugués don Alberto del Canto y de doña Estefanía de Montemayor y Porcallo, el primero, fundador de Saltillo; la segunda, hija del fundador de Monterrey.[2]

Mi madre nació el 7 de junio de 1922 en la ciudad de San Luis Potosí, donde se yergue lo que queda de la vieja casa familiar de cantera, frente al parque del templo de San Sebastián, ahora convertida en multicolor colegio Montessori. El abuelo paterno de mi madre, don Rafael Páez Saavedra, era hijo del condecorado general Jerónimo Páez y Saavedra, destacado militar y político quien, entre muchos otros puestos, desempeñó los de Alcalde de San Salvador y Diputado de la Asamblea Legislativa del Salvador (1833, 1834) Presidente de la misma (1831), Comandante Militar, Intendente de Hacienda y Juez de Primera Instancia de Izabal para detener el avance inglés de Belice (1840). Fue Ministro de Estado en el Despacho de Hacienda y Guerra (4 junio 1845) Era asimismo dueño de la Hacienda de Sabanetas, en Chiquimula, Guatemala.[3]

La abuela paterna de mi madre, doña María Felipa de San Juan Sánchez Gutiérrez debió ser una mujer muy atractiva, puesto que el que habría de ser su marido, el ya mencionado Rafael, que la conoció después de un viaje de meses alrededor del mundo, por ella decidió quedarse en México y nacionalizarse. Se casaron el 7 de enero de 1863 en San Luis Potosí. Los Sánchez Gutiérrez poseían la hacienda potosina de “San Martín”, unos 60 kilómetros al oriente de la capital del estado. Ahí criaban bonitos caballos que se vendían en la famosa “feria de Lagos”.

Por su familia materna, mi madre proviene de los Martínez Saldierna, familia colonial de terratenientes de Alaquines, en la Huasteca Potosina, donde poseían la Hacienda e ingenio azucarero de “Las Tuzas”. Mi abuela materna heredó una buena porción, pero el reparto agrario acabó con la vieja propiedad.

Es fácil de entender que desde niño me haya gustado la investigación histórica, precisamente a causa de todos aquellos fascinantes relatos conservados en la memoria familiar. Como le explicaba a una persona que recientemente me entrevistó, lo primero que hice una vez que supe leer y escribir, fue interrogar a los ancianos de mi familia, quienes conservaban en la memoria datos preciosos que abarcaban generaciones completas. Gracias a los apuntes que obtuve, pude documentar y validar sobradamente lo que hasta entonces era una simple tradición oral. Así pues, desde pequeño entendí la importancia de los documentos y de los archivos.

Con ese contexto histórico familiar, me resultó muy fácil entender que los bienes materiales “vienen y van”, pueden estar una generación y desaparecer en la siguiente a causa de siniestros, revoluciones (el depósito comercial de leña “El Siglo XX” de los de la Fuente en Monterrey, de hectáreas de superficie y con vías férreas propias, ardió en una sola noche a manos de los revolucionarios) repartos, o mala fortuna. Los relatos me enseñaron a ver que lo que realmente vale son las personas y sus buenas obras, no sus fortunas. La verdadera nobleza es la del corazón. Desgraciadamente hay individuos que prefieren darse un balazo antes que aceptar que han perdido sus recursos materiales. Esa gente débil piensa que sin una cartera abultada no son nada, no son nadie.

Por estas razones, siempre he sido ferviente defensor de la dignidad del ser humano. Todo mundo tiene derecho a la integridad de su propia persona, de su familia y de sus bienes, todo mundo tiene derecho a ser respetado, sin que importe su raza, credo, o posición social. Siempre he sido un convencido pacifista, y por ello he repudiado y repudiaré toda forma de violencia o agresión.

En el terreno de la fe, soy creyente católico, enfáticamente bíblico y nada clerical. Nunca he tenido militancia, y ni siquiera inclinación, por ningún partido político. Como analista de la realidad social y como cronista de la ciudad, es mejor así.

Mi esposa Olga Patricia y yo hemos cumplido 25 años de feliz matrimonio, y nuestro hijo Sergio termina la universidad.

Espero con esto haber respondido las preguntas de aquellas personas que me escribieron. Si consideran que su curiosidad investigativa llega al punto de requerir documentación probatoria, particularmente sobre la historia familiar, con el mayor gusto la proporcionaré.
Notas

[1] Algunas de sus aportaciones aparecieron publicadas en la revista “Ingeniería Internacional Construcción”, revista internacional de la Reuben H. Donnelly Corporation.

[2] Esta información es bien conocida entre los genealogistas mexicanos y estadounidenses que estudiamos a los descendientes de Alberto del Canto. Por otra parte, presenté esta genealogía con todas sus generaciones en el Primer Encuentro Binacional de Historia Familiar efectuado en Ramos Arizpe en el 2006.

[3] La familia “Páez-Monteseros” a la que pertenecía mi tatarabuelo Jerónimo, es de las más antiguas de Guatemala, El Salvador y Honduras. Está perfectamente estudiada, generación por generación, por don Ramiro Ordóñez Jonama (Embajador y Viceministro de Relaciones Exteriores de Guatemala y miembro de varias academias) en su libro “La familia Buonafede de Zacapa, y sus descendientes en Guatemala, El Salvador y Nicaragua”.

viernes, julio 06, 2007

Los "billetes incómodos"

Hace algún tiempo mencionábamos que a la moneda, además de sus funciones puramente económicas, se le pueden asignar otras, de manera indirecta. Precisamente porque es circulante “circula”, la moneda tiene la posibilidad de ser vista y leída por mucha gente.

En este sentido, una moneda o un billete pueden ser cargados de “mensajes” a partir de los códigos o símbolos que porte. Y como nadie en su sano juicio se deshace de un billete o una moneda de cierto valor, salvo en caso de que requiera del intercambio de bienes o servicios, el mensaje tiende a perpetuarse y a ser recibido y decodificado por mucha más gente.

Durante la era colonial, en La Laguna y en el resto de la Nueva España se usaban monedas que representaban dos mundos bajo una sola corona. El mensaje era claro: el Viejo y Nuevo Mundos eran uno solo, bajo el gobierno de un rey, y con una sola religión. El circulante creaba o reafirmaba la identidad de los laguneros como miembros de una nación occidental llamada España. La moneda podía reforzar lealtades.

Muchos recordamos casos en que algunos slogans de protesta política eran impresos por medio de sellos en el papel moneda. Los disidentes graffiteros conocían el valor propagandístico de los billetes, que eran usados como foros itinerantes. Pero el Banco de México también conocía el valor que los billetes tenían para sus dueños, y emitió una circular a los bancos para que ninguno aceptara de los usuarios esos billetes vandalizados. A partir de ese momento, nadie quiso recibir uno de esos billetes sellados, y se inhabilitó la cadena comunicativa de los disidentes.

Existen también los casos de “piratería” emblemática. Es más fácil adoptar un símbolo o un icono que ya está en circulación, que crear uno y popularizarlo. Tal es el caso de los actuales billetes de 20 pesos, que muestran a Juárez y el águila que le sirvió de emblema. Pero esa águila es la misma que adoptó López Obrador como icono representativo de su autodesignado “gobierno”. Y podría decirse que, por estas razones, a nuestro billete de 20 pesos ya “lo besó el diablo”. Por lo tanto, se ha convertido en un billete indeseable, incómodo.

El Banco de México recién ha anunciado que saldrá a la circulación un nuevo billete de 20 pesos, en el cual ya no aparecerá la representación del águila juarista, sino un libro abierto y una balanza.

Pero más allá de la simbólica lucha de emblemas, cualquier mexicano sensato entiende que empecinarse en una resistencia originada en un supuesto fraude electoral (nunca se ha probado cabalmente) aun a costa de la estabilidad política de la nación, se acerca demasiado a la locura o a la traición. Porque los únicos que saldrán ganando con el debilitamiento de nuestras instituciones políticas, serán los intereses extranjeros. Desde el punto de vista histórico, siempre ha sido así.

jueves, julio 05, 2007

Maximiliano y su decreto sobre inmigración

El presente artículo es un mero apunte para la historia de la inmigración en México, y en particular, para la Comarca Lagunera. Se trata de una transcripción del decreto de Maximiliano del 5 de septiembre de 1865, el cual apareció publicado en el diario monárquico “The Mexican Times”, de la ciudad de México, en su edición del 16 de septiembre de dicho año, en la página 2.

El artículo original del Times que contextualizaba el decreto, mostraba las grandes ventajas de la inmigración extranjera hacia México, sobre todo por lo que se refería al deseado incremento sustancial de la población, la transferencia tecnológica que esta colonización suscitaría, así como la posibilidad de explotar cultivos potencialmente benéficos para nuestro país, como el algodonero.

Es de llamar la atención que este decreto, que se promulgó al término de la Guerra Civil de los Estados Unidos, abría las puertas de México a todas las etnias, sin prejuicios raciales (incluso a los negros esclavos, que quedarían libres por el solo hecho de pisar suelo mexicano) y también garantizaba libertad de conciencia y de culto a los inmigrantes, cualquiera que fuera su religión.

Una vez descarrilado el Segundo Imperio Mexicano, los liberales —particularmente Porfirio Díaz— incorporaron a su agenda política el decidido apoyo a la inmigración extranjera, si bien, como hemos visto en artículos anteriores, este impulso estaba permeado de ciertas doctrinas racistas, como las del positivista inglés Herbert Spencer.

La presente transcripción del decreto es una traducción mía, ya que el original está en inglés, por ser ese el idioma en que se editaba The Mexican Times.

“Considerando la escasez de población en el territorio Mexicano relativamente a su extensión, deseando dar todas las seguridades posibles de libertad y propiedad a los inmigrantes, a fin de que sean buenos Mexicanos, sinceramente adictos a su nueva patria, oído el parecer de nuestra Junta de Colonización, decretamos:

Art. I. México está abierto a la inmigración de todas las naciones.

Art. II. Se designarán agentes de inmigración, quienes serán pagados por el gobierno, y cuyos deberes serán los de salvaguardar la llegada de dichos inmigrantes e instalarlos en las tierras que se les asignen, así como asistirlos de toda manera posible en su establecimiento. Estos agentes recibirán órdenes de la Comisión Imperial de Inmigración especialmente designada por nosotros, a la que deberán dirigirse todas las comunicaciones relacionadas con la inmigración a través del Secretario de Fomento.

Art. III. Cada inmigrante recibirá un certificado inconmutable de propiedad de tierra debidamente legalizado, y la constancia de que ésta se encuentra libre de cualquier clase de gravamen.

Art. IV Dicha propiedad estará libre de impuestos por el primer año, y también de derechos en caso de venta de la propiedad, pero solo para la primera venta.

Art. V. Los inmigrantes deberán naturalizarse tan pronto como se hayan establecido como colonos.

Art. VI. Los inmigrantes que deseen traer trabajadores con ellos, o inducirlos a venir con ellos en número considerable, cualquiera que sea su raza, están autorizados a hacerlo; pero esos trabajadores estarán sujetos a especiales regulaciones protectoras.

Art. VII. Los efectos de los inmigrantes, sus animales de trabajo y de cría, semillas, implementos agrícolas, máquinas y herramientas, entrarán libres de aduana o derechos de tránsito.

Art. VIII. Los inmigrantes estarán exentos de servicio militar por cinco años, pero formarán una milicia estacionaria, para fines de protección de sus propiedades y vecindarios.

Art. IX. La libertad para el ejercicio de sus respectivas formas de culto religioso está garantizada a los inmigrantes por la Ley Orgánica del Imperio.

Art. X. Cada uno de los Ministros es responsable de hacer cumplir las partes de este decreto en lo que incumba a sus Departamentos.

Dado en Chapultepec el día 5 de septiembre de 1865.

Maximiliano.

Al Ministro de Fomento.

Por el Emperador.

Manuel Orozco y Berra, subsecretario, en ausencia del Ministro de Fomento”.

miércoles, julio 04, 2007

Racismo de Estado a finales del siglo XIX


Prueba contundente de que en México existía un racismo de Estado a finales del siglo XIX y principios del XX, la constituye la siguiente transcripción de un artículo del periódico oficial de Coahuila. Este texto, que se nutre en las fuentes de doctrinas nefastas como el darwinismo social y del espencerianismo, enaltece el concepto de raza y de supremacía racial. Presupone falsamente que los valores culturales se transmiten de manera biológica. Y con esta falsa razón, discrimina y denigra a los mexicanos y a los chinos, a la vez que enaltece a los extranjeros de origen germano.

¿Cómo no iba a ocurrir una matanza de orientales bajo el bombardeo de estas ideas racistas? Y, ¿acaso no iban a ser tomadas en cuenta por el pueblo, si venían envueltas en la oficialidad de un periódico gubernamental? La generación de mexicanos que protagonizó los sucesos de 1911, bebió de esas fuentes. Por esta razón, no me cansaré de insistir en que debemos reconocer el principio de causa-efecto, donde la matanza fue un efecto, y el principio, las ideas racistas que permitimos que fueran propagadas y difundidas.

Pero, volviendo a la razón de este artículo, inserto parte del texto mencionado:

“Periódico Oficial del Gobierno de Coahuila de Zaragoza. Saltillo, Lunes 24 de julio de 1882. Núm. 22. Las leyes, decretos y demás disposiciones superiores, obligan por el solo hecho de publicarse en este periódico”.

“Editorial. La inmigración. Artículo segundo. Hemos dicho que la inmigración es el problema que resolverá el porvenir de México, y ahora agregamos que las medidas que se adopten por los poderes públicos acerca de los inmigrantes que convienen a nuestros intereses y a nuestras instituciones, depende que ese porvenir sea grande y halagüeño”.

“Pero cuestiones son éstas que no nos corresponde tratar hoy, limitándonos a consignar el deber imperioso, y la necesidad y hasta la conveniencia de nuestros gobiernos y nuestras sociedades para mejorar esa raza [indígena], para despertarla de su marasmo, para devolverle la energía y la actividad y la grandeza que le distinguiera bajo el mando de Moctezuma y Guatimoc, y sobre todo, para convertirla en una raza trabajadora, y en vez de perjudicial, útil y benéfica a sí misma y a la patria".

“Necesita el cruzamiento con razas europeas descendientes del sajón o del cimbrio o del teutón, pero nunca de su misma raza latina, ni mucho menos de la mongola.

Si vinieran a poblar y cultivar nuestro suelo, los chinos por ejemplo, en lugar de ser benéfica para nuestra patria la inmigración, no sería mas que un mal más agregado al número ya crecido de los que nos aquejan”.

domingo, julio 01, 2007

Informe de 1911 sobre la matanza de chinos

Como consecuencia de la terrible matanza de chinos en Torreón, fue designada una comisión especial del Imperio Celeste. Esta fue constituida desde Pekín (Beijing) con el objeto de estudiar los perjuicios sufridos por los chinos en México durante los primeros meses de la Revolución de 1910. Esta comisión salió hacia México desde El Paso, Texas, el 22 de agosto de 1911.
Entre sus miembros estaba el reconocido diplomático Owyang King, ministro Chino en Vancuver y en Panamá. Esta comisión determinó que en Sinaloa, Sonora y Territorio de Tepic hubo 16 muertos, y daños por $120,000 pesos. Se descubrió que 216 empresas de chinos pagaban indebidamente contribuciones forzosas. Las pérdidas de los chinos en Torreón se calcularon en millón y medio de pesos.

Sobre la matanza del 15 de mayo en Torreón, la comisión especial constituida por el mencionado señor Owyang King, Arturo Bassett y el Lic. Antonio Ramos Pedrueza como representante del Presidente de México, redactó un informe acompañado por la declaración de quince testigos presenciales.

Las declaraciones contenidas en este informe son muy interesantes, y establecen con toda claridad que las causas reales de la matanza y el saqueo fueron el puro “odio de razas y el deseo de saquear y matar”. La plebe torreonense tuvo que ser dispersada a carga de sable para que la matanza cesara.

Se transcribe a continuación el texto de la nota periodística que transcribe este informe:

“Los señores Owyang King y Lic. Arturo Bassett han presentado al Ministro de China en México, el informe referente a la matanza de chinos en Torreón en los días 13, 14 y 15 de mayo último.

Como ya hemos dicho, los señores de referencia fueron acompañados por el Lic. Don Antonio Ramos Pedrueza, quien representó al Sr. Presidente de la República.

El resumen del informe de esos comisionados, después de las averiguaciones que hicieron, es el siguiente:

Primero.— Que con anterioridad a la matanza, la Colonia China en Torreón era pacífica, aprovechada, y se atenía a la ley.

Segundo.— Que los chinos no habían comprado armas en ninguna casa en Torreón, con anterioridad al 15 de mayo, que el General Lojero no les facilitó armas y municiones cuando evacuó a la ciudad, y que, por lo tanto, no estaban armados cuando el ejército revolucionario entró a la ciudad.

Tercero.— Que trescientos tres de los chinos fueron asesinados por el ejército revolucionario, de la manera más brutal y horrorosa que se puede imaginar.

Cuarto.— Que los chinos fueron muertos, no porque ofrecieron resistencia, sino porque se sabía que no ofrecían resistencia.

Quinto.— Que la verdadera causa de la matanza fue odio de razas y el deseo de saquear y matar.
Sexto.— Que el argumento de que los chinos ofrecieron resistencia, es una pura maquinación inventada por los oficiales del ejército revolucionario, con el propósito de evadir el castigo que la comisión de tan nefando crimen naturalmente haría recaer sobre ellos.

Los comisionados agregan las declaraciones firmadas por quince testigos, y se asegura que la matanza cesó gracias a la llegada de don Emilio Madero, el que inmediatamente mandó a la fuerza que lo acompañó, cargase a sable contra la plebe.

El informe será enviado al Presidente de la República”

En septiembre de 1911, el Ministro de China, el señor Chan Ying Tan, tuvo una entrevista con el Presidente de la República en el Castillo de Chapultepec, acerca de las reclamaciones por los crímenes y saqueos de Torreón.

martes, junio 26, 2007

La propiedad privada de los medios de producción

Desde el punto de vista histórico, la propiedad privada de los medios de producción ha sido uno de los grandes resortes del desarrollo de la Comarca Lagunera.

Este no era un concepto propio de las culturas aborígenes de la región, quienes eran cazadores y recolectores. Fueron los colonizadores de cultura occidental quienes trasplantaron el concepto a estas tierras en los siglos XVI y XVII.

En La Laguna se formaron grandes latifundios, como los de Francisco de Urdiñola (Coahuila), Lucas de Lazaga o los de José Andrés de Velasco y Restán (Durango). Estos latifundios constituían en realidad una gran acumulación de tierras y de no muchas aguas que permanecían improductivas y desperdiciadas. Si La Laguna hubiera sido una zona agrícola de temporal, esas vastas tierras habrían originado una enorme riqueza. En vista de las carencias, los marqueses de Aguayo y condes de San Pedro del Álamo, sucesores de Francisco de Urdiñola, usaron sus grandes posesiones como agostaderos, principalmente.

No deja de llamar la atención que entre tan grandes propiedades cuasi señoriales, surgieran dos “burgos” libres: Parras y San José y Santiago del Álamo (Viesca). En estos lugares, la propiedad privada de la tierra, la existencia de muchos propietarios, y la disponibilidad de agua y de mano de obra asalariada permitieron, por medio de la explotación de la vid y de la producción de vinos y aguardientes, la creación de una significativa riqueza que benefició a toda la comunidad, particularmente en el caso de Parras. Estos “burgos” crearon sus propias economías. Estos datos fueron adecuadamente documentados en mi tesis doctoral. Mientras que la economía de las haciendas señoriales solamente permitía la posibilidad de alquilarse como trabajador, la existencia de los “burgos” y su régimen de propiedad privada permitía la existencia del pequeño y mediano empresariado agrícola e industrial artesanal. A esta clase de personas se refiere el alcalde de Parras y de su enorme jurisdicción cuando (en 1825) hizo la observación que los habitantes de la región eran “activos, enérgicos, empresarios…”

A la caída del Segundo Imperio Mexicano, los grandes latifundios de La Laguna de Coahuila comenzaron a fraccionarse, lo cual implicaba que tras siglos de inmovilidad, las tierras laguneras podían ser adquiridas por muchos pequeños, medianos y grandes empresarios. La realidad semifeudal del latifundio fue reemplazada gradualmente por la idea liberal de la propiedad de los medios agropecuarios de producción en manos de los miembros de una clase de productores.

El arrendamiento de tierras, con sus diversas modalidades, se basaba en la propiedad privada de éstas, en el respeto a dicha propiedad, y en la capacidad empresarial de quien las hacía producir para generar excedentes y capitalizarse. Esta fue una vieja costumbre regional (desde la era colonial en La Laguna) que dio buenos resultados desde el último tercio del siglo XIX. Gracias a la política de liberalización de los medios de producción agropecuaria y a la diversificación de la economía, la Laguna de Coahuila se convirtió en un polo de desarrollo y una tierra de oportunidades para multitud de familias de origen regional, nacional y extranjero.

domingo, junio 24, 2007

Festejos del Centenario

A 82 días del 15 de septiembre de este 2007, es decir, a 82 días de que se cumplan los 100 años de Torreón como ciudad, ya es posible hablar de cómo se ha celebrado este grato acontecimiento.

Quizá donde más se ha notado el impacto de estos festejos, ha sido en el campo de las artes. Desde el 15 de septiembre del año pasado, el número y la calidad de los eventos artísticos en Torreón han superado por mucho, lo acostumbrado. Enumerar y comentar sería muy prolijo, y no tendría mucho caso para este cronista competir con los archivos de los medios impresos, que cuentan con muy buenas reseñas de cada uno de estos eventos.

Para los laguneros que tienen inquietudes estéticas de cierto cosmopolitismo, las fiestas del Centenario han puesto a su alcance una mayor cantidad de conciertos, representaciones o exposiciones. El torreonense no disfruta de tales eventos con esta frecuencia. Para ello, hay que viajar a otras poblaciones. Una de las ventajas del estatus de capitalidad de algunas ciudades como Monterrey o Guadalajara consiste precisamente en la posibilidad de asignación significativa de recursos para eventos de este tipo.

Otra clase de festejo se va plasmando en los proyectos de mejoras materiales de la ciudad. La vialidad ocupa un rubro importante, como en los casos del llamado nudo mixteco (nuestra puerta hacia San Pedro, Coahuila) o en el distribuidor vial (nuestra puerta hacia Saltillo y Monterrey). Incluyo aquí las mejoras que se le hacen a nuestra puerta nacional e internacional, el camino al aeropuerto, que va siendo transformado en espléndido boulevar.

En general, el entusiasmo de celebración es ahora mucho más reposado, más sosegado. La población está muy consciente del festejo, y lo asume con tranquilidad. En cierto sentido, esperamos que el 2007 no sea un año excepcional de nuestra historia, esperamos que, después del cumplido nuestro primer siglo de edad, y en términos de cultivo y elevación del espíritu, cada año sea de nuevo festejo.

miércoles, junio 20, 2007

Familias Centenarias de Torreón. Los Giammattei Ramos

En la Comarca Lagunera, esta familia tiene por tronco principal a Miguel Giammattei Peruchini, quien nació en Lucca, en la Toscana (norte de Italia) el 30 de septiembre de 1868. A los 27 años de edad llegó a México procedente de los Estados Unidos. Ingresó al país el 27 de diciembre de 1895 por Ciudad Juárez, Chih.

Hacia 1900, Miguel Giammattei casó con la señorita Severina Ramos Maciel, descendiente de antiguas familias laguneras. Ella era originaria de Nazas, Dgo., donde nació el 8 de noviembre de 1875. Leonila, la primogénita del matrimonio, nació en Nazas, Dgo. el 28 de mayo de 1901. Otras hijas de este matrimonio fueron Josefina, Enriqueta, Amparo, Carmen y Micaela.

Para 1905, la familia Giammatei Ramos estaba ya bien establecida en Torreón. En ese año, Miguel era uno de los comerciantes de la ciudad, con su negocio en la calle Ildefonso Fuentes. En 1932, la residencia familiar se encontraba ubicada en la avenida Matamoros número 428 poniente.

Leonila Giammatei Ramos, a quien ya hemos mencionado, se convirtió en una maestra, y para 1932 permanecía soltera, entregada a su vocación.

Josefina nació el 3 de diciembre de 1905 en Torreón. Siguió el ejemplo de su hermana mayor, y se convirtió en una reconocida maestra. En Torreón, una institución de enseñanza preescolar lleva su nombre.

Enriqueta nació en Nazas, Dgo. hacia 1906. En 1932 vivía en la casa familiar ocupada en labores propias del hogar.

Amparo nació el 15 de enero de 1908 en Torreón. En 1932 vivía con sus padres y hermanas en la casa de la avenida Matamoros.

Carmen nació el 20 de junio de 1912 en Torreón. A los 20 años de edad (en 1932) vivía en casa de sus padres, con sus hermanas.

Familias Centenarias de Torreón: los Wong Lean

Esta familia estuvo conformada por dos hermanos, Jesús y José. El mayor era Jesús, nacido el 5 de octubre de 1871 en el puerto de Cantón, en China. José, el menor, había nacido el 30 de octubre de 1876, también en Cantón. Era cinco años menor que Jesús.

Fue el hermano menor, José, el que se aventuró a buscar mejores condiciones de vida en ultramar y se embarcó para México. Llegó al puerto de Salina Cruz, Oaxaca, durante la era porfiriana, el 16 de diciembre de 1906. En 1911 siguió su ejemplo su hermano mayor, Jesús, quien desembarcó en Manzanillo, en Colima, el 26 de septiembre de 1911.

Nada indica que José haya estado viviendo en Torreón durante los trágicos acontecimientos del 15 de mayo de 1911. Su hermano apenas desembarcaba en Manzanillo a cuatro meses de ocurrido el genocidio. Lo más seguro es que ambos hermanos se encontraran laborando en otra región del país.

Según un registro documental, al inicio de los años treintas (1932) José era comerciante, y su domicilio había estado ubicado en la avenida Juárez número 919 oriente (a unos pasos de la calle nueve, por la Juárez) en Torreón. En esa época, Jesús, ya viudo, era comerciante de abarrotes y residía en la avenida Iturbide (ahora Presidente Carranza) número 915, en Torreón. Es decir, también vivía a unos pasos de la calle nueve, pero por la Iturbide. Seguramente ambos hermanos habían sido vecinos, pero para esa fecha, José residía en Parral, en Chihuahua.

Ambos hermanos declaraban ser seguidores de las doctrinas morales y religiosas de Kongzi o Kong Fuzi, conocido en castellano como Confucio.

La "historia de bronce"

Otro espacio de comunicación y de interpretación de las verdades históricas está constituido por la totalidad de los elementos escultóricos de una ciudad. Tal vez no hemos reflexionado mucho sobre este punto, pero las esculturas de una población constituyen elementos de comunicación, y lo que comunican es la versión de la historia que consideran veraz y aceptable.

Un pueblo o ciudad puede contar con su versión de la llamada “historia de bronce”, es decir, esculturas (de bronce, naturalmente) que representan personajes y hechos de la historia oficial de la nación. Pero suele suceder que los habitantes de una ciudad con historia propia, van creando sus propios elementos escultóricos de memoria local.

Este es el caso de ciudades como Monterrey, donde el fundador de la población, el capitán Diego de Montemayor, se encuentra representado en varios sitios. Es común que se modele en bronce, piedra o concreto a los fundadores, héroes y heroinas, batallas, personajes ilustres, etc.

Un mayor grado de abstracción y de cosmopolitismo caracteriza a las ciudades que representan no solamente su historia local, sino las aspiraciones locales. Es en estos espacios donde el elemento didáctico y formativo se encuentra presente de manera singular. Se trata de monumentos por medio de los cuales se promueve un rasgo de la conducta, o un valor determinado. No son monumentos al pasado, sino al futuro. Son elementos escultóricos o monumentales destinados a interactuar con aquellos que los contemplan, y exigen una toma de posición ante ellos.

Un monumento de este tipo podría recordar algún hecho histórico nefasto que pudiera repetirse de manera recurrente a través de los siglos, y su propósito sería evitar que esto suceda. El monumento a Servet en Ginebra, en Suiza, es un caso típico. Miguel Servet, famoso médico español del siglo XVI, por la intolerancia religiosa de Calvino, fue quemado en la hogera. El monumento en cuestión, levantado por los descendientes espirituales de Calvino, condena el dogmatismo y la intolerancia de éste, y alaba la memoria del médico ajusticiado y sobre todo, la libertad de conciencia.

martes, junio 19, 2007

El museo como intérprete de la realidad

Por lo general, cuando visitamos un museo, tenemos la agradable sensación de que hemos llegado a un remanso de paz, de placer estético y de aprendizaje. Afortunadamente, en la mayoría de los casos, así es. Pero hay otros en que el lugar que visitamos resulta ser un sitio con un mensaje potencialmente deformador de la realidad.

En última instancia, un museo no es sino un guión tridimensional donde objetos, artefactos, cédulas y elementos audiovisuales son los medios para la comunicación de un mensaje. La pretensión de cualquier museo es comunicar, educar o formar a la población que visita sus colecciones.

Pero me pregunto ¿Quién educa a los educadores? ¿Cuál es el discurso que ofrecen, cuál es el criterio de selección? Su visión de la realidad ¿es amplia, o estrecha? ¿elitista, o incluyente? ¿seria, o caprichosa? ¿nacionalista, o malinchista? Porque efectivamente, aunque pudiéramos creer que no es así, el museo es un lugar que puede ser usado para imponer una versión de la realidad. En estos casos, se trata de los museos que buscan “educar” colonizando la mente de sus visitantes.

Durante mucho tiempo, en los museos de Sudáfrica solamente tenía cabida el arte de los blancos, porque solamente los blancos eran considerados seres humanos capaces de creaciones estéticas. En este caso vemos que los museos pueden sostener y perpetuar un discurso racista de la sociedad.

En los museos de la antigua Unión Soviética, el arte de Fabergé era considerado como propio de la “decadencia” de la era zarista. En este otro caso, nos damos cuenta de que las creaciones de un exquisito y extraordinario orfebre de talla internacional eran calificadas desde la ideología de la lucha de clases, simplemente para mantener vigente un discurso político.

Un museo puede tratar de afrimar la supremacía del extranjero sobre el nacional, aunque este sea un discurso ya gastado y anacrónico, propio del siglo XIX. O puede tratar de imponer la valorización de ciertos artistas, a la vez que trata de minimizar a otros, quizá con mayores méritos. ¿Cuáles son los criterios de valoración y de impacto social que se manejan?

Muchas veces ni siquiera son los patronatos ni los altos directivos los responsables de tales discursos deformadores, sino los curadores y los museógrafos que los elaboran o modifican. Es bien importante que los dirigentes de los museos y sus respectivos patronatos, cuando los hay, tomen conciencia de la gran responsabilidad que representa generar discursos que forman (o deforman) a grandes sectores de la población. Necesitan tener mucho mayor control de los mensajes que, como instituciones educativas, generan y comunican.

Desde el punto de vista de la docencia, es tan importante visitar los museos como ayudar a los alumnos a que desarrollen la capacidad crítica que les permita tomar consciencia de los discursos que generan los museos. De esta manera, fomentaremos la cultura, es decir, el cultivo del espíritu y de la libertad de las nuevas generaciones.

viernes, junio 15, 2007

Reconocimiento para Ciudad Lerdo

Hace unos cuantos días recibí una muy atenta invitación de la Presidencia Municipal de Ciudad Lerdo, Durango, para atestiguar la entrega del reconocimiento internacional de que se haría objeto a nuestra ciudad hermana.

El evento se llevó a cabo ayer jueves 14 de junio a las 17 horas, en el Salón Azul de la Presidencia Municipal de Ciudad Lerdo, Durango.

El reconocimiento lo otorga el Comité Panamericano de Desarrollo Urbano y Patrimonio Histórico de UPADI México Brasil, tomando en cuenta la presencia y vigencia de Lerdo, Durango, en el devenir histórico de México, pionera en la conformación urbana de la Comarca Lagunera y su tenacidad en la preservación del patrimonio cultural.

La entrega del reconocimiento estuvo a cargo del Presidente del COPADUR UPADI México. En el marco de la ceremonia se ofreció la conferencia “Centros históricos. Competitividad para el desarrollo”. Estuvieron presentes asimismo funcionarios del INAH, Obras Públicas y de Sitios y Monumentos Históricos del Estado de Durango.

jueves, junio 14, 2007

Encuentro China Torreón, nuevo inicio


A continuación cito el texto al que di lectura como Cronista Oficial de Torreón y orador invitado al acto de desagravio que el Municipio de Torreón, y otras instituciones, organizaron en favor de los ciudadanos torreonenses de origen chino que murieron el 15 de mayo de 1911. Estuvieron presentes el alcalde de Torreón, Lic. José Ángel Pérez Hernández, el excelentísimo señor embajador de la República Popular China, Yin Hengmin, y algunas otras personas de distinción. Esto, en el marco del llamado "Encuentro China-Torreón, los próximos 100 años".

"Muy distinguidas autoridades civiles y militares aquí presentes; excelentísimo señor embajador de la República Popular China, señoras y señores que nos acompañan hoy con su distinguida presencia:

Como Cronista Oficial de Torreón, como guardían y conservador de nuestra historia, debo mencionar que hace exactamente 96 años y 30 días, ocurrió en este lugar uno de los hechos más tristes e ignominiosos que recuerden nuestros anales. Apenas habían transcurrido tres años de haber sido elevada al rango de ciudad nuestra población, cuando, el 15 de mayo de 1911, precisamente aquí y a manos de mexicanos, fueron masacrados 300 súbditos chinos.

Podemos argumentar que, de acuerdo a las fuentes documentales, desde finales del siglo XIX existía en México una campaña propagandística de odio racial antichino, la cual fue tolerada y quizá hasta apoyada por el gobierno de Porfirio Díaz. Ese gobierno fue el gran promotor de la inmigración católica europea, diseñada para poblar los grandes espacios de los estados del norte. El temor de una nueva mutilación del territorio nacional era muy grande. No entraba en los planes gubernamentales el asentamiento permanente de etnias del lejano oriente.

No obstante lo anterior, Torreón abrió sus brazos a los inmigrantes que provenían del Imperio Celeste, y aquí, a base de trabajo y esfuerzo, fundaron una próspera comunidad que perdura hasta nuestros días, y nos enorgullece.

Tuvieron que ser precisamente tiempos de desorden civil y de cese de garantías los que permitieron que ocurriera la tragedia genocida que hoy recordamos. Por prejuicios de carácter racial, 300 torreonenses de origen chino fueron asesinados de la manera más artera que podamos imaginar. No se trataba de entes abstractos, se trataba de 300 seres humanos que eran vecinos, amigos y conocidos de otros torreonenses, eran elementos valiosos de una comunidad cosmopolita como la nuestra.

Y aunque en dicha ocasión hubo gente buena que escondió en sus casas y salvó a chinos que eran perseguidos, debemos decir que, en general, los torreonenses cayeron en el pecado de Caín, el pecado de no velar por la integridad del propio hermano. Durante muchos años, la mayoría de los torreonenses pensó y ha pensado que la mala suerte de aquellos ciudadanos era algo que competía solo a los chinos. Nunca hemos imaginado a nuestros abuelos como los hermanos que se hicieron sordos al grito del hermano que pedía auxilio.

La colonia china de Torreón no estaba sola ni abandonada a su suerte. En mayo de 1911 gobernaba el Imperio Celeste su último emperador, Puyi, duodécimo de la dinastía Ching. Entre los asuntos internacionales que alcanzó a gestionar su gobierno, pues abdicó el 12 de febrero de 1912, se encontraba la reclamación por los atentados de lesa humanidad en Torreón, y con el objeto de apoyar estas reclamaciones, el envío de un crucero a México, el “Hai Chi”.

Este crucero, que llegó a costas americanas en septiembre de 1911, apenas a cuatro meses de los hechos, era el orgullo de la marina imperial china, y venía al mando del Almirante Chin Pin Kawang. Sin embargo, la coincidencia de tiempos de turbulencia política y militar en China y en México, frustró la buena marcha de las negociaciones.

Los terribles hechos de Torreón fueron comentados por los diarios de todo el país. El semanario “El Mañana” en su edición del 22 de junio de 1911, nos permite conocer algo de la percepción que algunos medios informativos tuvieron sobre estos hechos.

En el artículo intitulado “Indemnizaciones de guerra” se expresan, entre otros, los siguientes comentarios:

"La reclamación más seria y que tiene más fundamento legal a partir desde los principios más rudimentarios del derecho de gentes, es la presentada por la Legación China, por las vidas de sus nacionales sacrificados en Torreón de modo tan horripilante, que ningún pueblo —tal vez ni la Tierra del Fuego— querría tener en su historia ese episodio que excede a la fantasía del novelista más sanguinario del medio siglo pasado.

Es preciso tener serenidad y honradez para las cuestiones de grave resolución. No equivoquemos el patriotismo con la impunidad del delito.

Al pedir justicia para los infortunados orientales, abogamos por el decoro y por la dignidad de la Nación. Si estados extraordinarios en la República causaron estas conflagraciones espantosas, y para desgracia nuestra permitieron la aparición de ejemplares orgánicos que deshonran a la humanidad, ocurramos solícitos a la reparación que nos dignifique, si queremos constituir un pueblo regido por las sanas doctrinas del derecho, que prescriben tirar con resolución la línea recta en las desviaciones que traza la perversidad del hombre".

Hablando desde el presente, solamente podemos decir que los torreonenses deploramos profundamente que tales hechos hayan sucedido, y que hayan sucedido aquí. La historia de estos mártires de la integración étnica nos demuestra lo importante que puede ser la enseñanza y aprendizaje de sanas actitudes y valores sociales. La intolerancia y el racismo fueron sembrados e incubados en todo México, pero fue en Torreón donde estas actitudes hicieron crisis en 1911.

La mejor manera de honrar y de darle perpetuo sentido a la muerte de estos 300 mártires torreonenses de origen chino, será la de cultivar constantemente en nuestra juventud el valor del respeto al otro, sea cual sea su etnia, cultura o posición social, así como el valor de la solidaridad, de la ayuda al vecino en dificultades, cualquiera que sea su color, educación o clase social.

Los monumentos son los sacramentos de la memoria colectiva. Es importante que contemos con monumentos que nos recuerden constantemente que lo que pasó una vez, no debe volver a ocurrir nunca más. Jamás debemos permitir que las minorías torreonenses sean perseguidas por razones políticas, religiosas, económicas, ideológicas, étnicas, ni por ninguna otra causa. Debemos aprender a ser solidarios unos con otros.

Propongo a nuestro Alcalde y al Ayuntamiento de la Ciudad de Torreón que el 15 de mayo sea declarado Día del Respeto y de la Solidaridad Torreonense, y que los 300 ciudadanos muertos en 1911 sean declarados mártires de la intolerancia.

Hago votos por que estas muertes se conviertan en un faro de luz que guíe nuestras mentes y corazones hacia el respeto mutuo y hacia la unidad en la diversidad, y por supuesto, hacia una nueva y venturosa etapa de las relaciones entre la Comarca Lagunera y la República Popular China".

miércoles, junio 13, 2007

Concierto en el Martínez

Con teatro lleno tuvo lugar anoche el concierto correspondiente al Tercer Festival Internacional de Piano Isauro Martínez. El ejecutante fue el maestro Jerome Rose, estadounidense, graduado del Mannes College y de la Julliard School of Music de Nueva York. Becario Fulbright, estudió en Viena y ha ganado el premio Concert Artists Guild y el Concurso Internacional Busoni, en Italia.

Sería interminable mencionar las orquestas de primer nivel en las cuales el maestro Rose ha tocado, o las firmas disqueras con las cuales ha grabado. La Universidad de Nueva York le otorgó el Doctorado Honoris Causa por sus innumerables logros de toda una vida dedicada a la interpretación musical.

El programa de anoche incluyó tres obras selectas: la Sonata en Mi bemol mayor Op. 31 No. 3 de Ludwig van Beethoven, la Fantasía en Do mayor Op. 17 de Robert Schumann, y la Sonata No. 2 en si bemol menor Op. 35 de Fréderic Chopin. La interpretación, talentosa, como era de esperarse.

lunes, junio 11, 2007

Asociación de Municipios

El pasado 30 de mayo recibí una formal y atenta invitación del alcalde de nuestra ciudad, Lic. José Ángel Pérez Hernández, para atestiguar y asistir —como Cronista Oficial de Torreón— a la firma de la carta de intención para la Asociación de los Municipios de Torreón, Gómez Palacio y Ciudad Lerdo, Durango.

La cooperación formalmente establecida entre los tres municipios ofrecerá mayores posibilidades de alcanzar el bien de todos los laguneros que habitan sus jurisdicciones, y se traducirá, sin duda alguna, en una mayor calidad de vida. La base para esta asociación de esfuerzos se encuentra contemplada en el artículo 115 constitucional, que incluye la siguiente disposición:

“Los municipios, previo acuerdo entre sus ayuntamientos, podrán coordinarse y asociarse para la mas eficaz prestación de los servicios públicos o el mejor ejercicio de las funciones que les correspondan. En este caso y tratándose de la asociación de municipios de dos o mas estados, deberán contar con la aprobación de las legislaturas de los estados respectivas”.

La firma de la carta de intención se llevó a cabo el día de hoy a partir de las 12 horas, en el lecho seco del Río Nazas, bajo la sombra de un templete construido para la ocasión, a unos metros de la gran cruz amarilla que domina el lugar.

Estuvieron presentes en el evento la Lic. Rosario Castro Lozano, Coordinadora del Instituto Nacional del Federalismo; la Lic. María Eugenia González Alcocer, Jefa de la Unidad Territorial del Programa “Hábitat Sedesol”; la urbanista Dolores Franco, Coordinadora Nacional del Programa “ONU Hábitat”; el Lic. Octaviano Rendón Arce, Presidente Municipal de Gómez Palacio, Durango; el Lic. Cecilio Antonio Olivas Ibarra, Presidente Municipal de Ciudad Lerdo, Durango; el Lic. José Ángel Pérez Hernández, Presidente Municipal de Torreón. Fue convocado asimismo un grupo de invitados distinguidos, y por supuesto, los medios de comunicación.

De acuerdo al procedimiento que marca la Constitución, la carta de intención, una vez firmada, será presentada en los congresos de Coahuila y Durango para su debida aprobación

sábado, junio 09, 2007

La tribalidad urbana

Me preguntaba cierta persona si al escribir sobre la influencia de la inmigración protestante en Torreón, no estaba yo mostrando cierto favor al concepto mismo de La Reforma.

Su inquietud provocó en mí una sonrisa. Me hizo pensar que, de muchas maneras, los torreonenses seguimos divididos en tribus. Cada individuo otorga su lealtad a una, y le regala su decidida enemistad (recalco, gratuitamente) al resto de las tribus. Esta fragmentación identitaria y odio tribales suelen aparecer en todos los ámbitos del quehacer humano de nuestra vida diaria comarcana.

¿De qué le sirve a la gente viajar a Europa, si no aprehende su esencia? Europa es una actitud, no un continente que se visita para presumir. Me pregunto si no nos dice algo el término “Unión Europea”.

Como personas que creemos en la dignidad del ser humano, el primer valor que debemos vivir de manera cotidiana, es el respeto. Debemos respetar el derecho del “otro” a ser él mismo, mientras no dañe a terceros. Pero un “respeto” que no se basa en una convicción sincera, es mera hipocresía, es amenaza latente.

Respetar a los protestantes no me hace protestante, solo me convierte en una persona plural, incluyente y cosmopolita. Los cristianos de todos los credos (católicos, católicos orientales, protestantes, ortodoxos griegos y rusos) cuentan con todo mi respeto, como lo tienen los judíos, los musulmanes, los budistas o los ateos. Como seres humanos, debemos aprender a respetar la diversidad y a vivir en ella con armonía y con paz. Ni como Cronista Oficial de Torreón, ni como simple ciudadano del mundo hago —ni debo hacer— distinción de razas, credos o clases sociales. En este oficio sirvo a todos los torreonenses, para mí todos ellos poseen la misma dignidad como seres humanos y como coterráneos.

jueves, junio 07, 2007

La inmigración protestante

Por lectura o por referencias, todos hemos sabido que existe cierta relación entre el espíritu del protestantismo y la búsqueda del éxito económico. Este es un tema que aborda Max Weber en “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”. Pero cuando Weber escribía sus textos, de hecho tenía en mente la doctrina de ciertas ramas del protestantismo, como son aquellas que profesan la fe Calvinista.

¿Esta mentalidad de bendición y éxito económico como algo deseable en la vida cotidiana, se encuentra solo en el Calvinismo? La verdad es que no. La encontramos en muchas otras de las ramas del protestantismo histórico, el que tuvo su principio con Lutero. De hecho, Martín era un monje agustino, católico alemán, que, influenciado por las circunstancias de su tiempo y lugar de origen, realizó una nueva lectura sobre el mensaje de los evangelios. Como maestro de Sagradas Escrituras, sabía bien que en el Antiguo Testamento, la riqueza era interpretada como una bendición de Dios, y la pobreza, como una maldición.

En Europa, muchos comerciantes y pequeños empresarios anhelaban una fe más acorde con su forma de vida, una fe que les diera la honorabilidad que el clero medieval no les había proporcionado. Por esta y por otras razones que sería largo explicar aquí, esta idea trascendió Alemania y pasó a las iglesias o denominaciones de Francia, Holanda, Suecia, Inglaterra y Escocia y de los Estados Unidos que a la fecha consideran la Biblia como fuente única de revelación, entre ellas las de inspiración calvinista.

Parece haber una correlación positiva en el hecho de que los Estados Unidos y algunos países del norte de Europa cuenten a la vez con mayoría protestante y con mayor calidad de vida. A finales del siglo XIX o principios del XX, algunos de los habitantes de estos países vinieron a poblar Torreón, y trajeron consigo la expectativa de éxito económico propia de sus credos religiosos. Esta gente creía en el trabajo duro y en el éxito en esta vida. Muchos de ellos se encuentran entre los ilustres forjadores de nuestra ciudad.

Apellidos laguneros de procedencia alemana como Achilles, Aschenbach, Aulenbacher, Billerbeck, Blobaum, Brasch, Bunsen, Christ, Dinkel, Dumke, Feige, Garbrecht, Grave, Groth, Hamm, Hansen, Hedderich, Hichsches, Hoser, Hubner, Kempke, Kientzle, Kinkel, Klostermann, Kuster, Ladwig, Luetke, Menzel, Meyer, Muller, Oelmeyer, Priesemuth, Ramm, Reichle, Reuter, Richter, Rickmann, Riemer, Riess, Ruesch, Schaab, Schereiner, Spar, Spengler, Ude, Wick, Wigand, Witt, Woerner son de origen luterano o protestante.

Entre los apellidos laguneros de procedencia estadounidense y origen luterano o protestante se cuentan, entre otros, los siguientes: Allen, Amos, Arkeketo, Attuell, Avery, Banks, Bell, Bennett, Bird, Blaner, Bledsoe, Boren, Boyle, Bragg, Brewer, Butt, Buttler, Calvin, Carahan, Carrie, Carson, Caudell, Clark, Clarke, Clary, Cope, Crane, Crawford, Creelie, Champney, Dickenson, Dodson, Downs, Duckett, Eager, Evans, Ferguson, Filimore, Fischer, Flynn, Follet, Franke, Giese, Godlieb, Golson, Goodman, Gorham, Graham, Graves, Greenwalt, Hadfield, Halbert, Hancock, Harper, Heirs, Holbrook, Hughes, Hunt, Huthsteiner, Jackson, Jockel, Kalisch, Karnes, Kirklin, Kruger, Lane, Lee, Lewis, Litchfield, Mapp, Marrs, Martin, Mattox, Mc Elvenny, Midgett, Milton, Miller, Milling, Moulton, Mugge, Nelson, Owen, Owens, Parker, Pederson, Pester, Quinn, Reese, Roberts, Rountree, Rowe, Ruffin, Rufus, Schlatterer, Smith, Soper, Sorke, Stewart, Stubblefield, True, Tucher, Ulmer, Vester, Volkhausen, Walker, Watts, Webb, Welmaker, Wesley, Wilson, Williams, Wise, Yeandle, Young.

En vista de la gran cantidad de familias de procedencia extranjera que profesaban la fe cristiana en alguna de las iglesias protestantes, sería oportuno considerar que la mentalidad, la actitud que estas personas tenían hacia el trabajo duro y hacia la creación de la riqueza no era un factor meramente étnico o racial, sino eminentemente cultural. No hemos estudiado el gran impacto que los protestantes pudieron haber tenido en el desarrollo económico de Torreón y de La Laguna.

miércoles, junio 06, 2007

Familias Centenarias de Torreón. Los Fernández Madrazo

Los apellidos Fernández Madrazo pertenecieron a varios hermanos que desde Santander (ahora denominada Cantabria, en España) llegaron a poblar Torreón. Estos hermanos fueron los que se enumeran a continuación.

Florencio Fernández Madrazo, el mayor, nació el 13 de julio de 1879 en Laredo, Santander. Llegó a México el 6 de octubre de 1905. Para 1932 permanecía soltero, y se dedicaba a la agricultura en la Hacienda “La Niña” de San Pedro, Coahuila. Su domicilio en esa fecha estaba en la calle Juan Antonio de la Fuente 204, en Torreón.

José Fernández Madrazo nació el 27 de marzo de 1891 en Laredo, Santander. Llegó a Veracruz el 5 de diciembre de 1906. En 1932 era arrendatario de la Hacienda “La Niña” de San Pedro, Coahuila. Estaba casado con María Antonieta Torres Duarte, quien nació el 31 de marzo de 1908 en Nazas, Durango. En 1932, este matrimonio contaba con los siguientes hijos e hijas: María Guadalupe, Ángel, Juan José, Francisco Javier, Lucía Ángela, Margarita y Gregorio. Su residencia se encontraba en la avenida Juárez 2 oriente, edificio que en la actualidad ocupa el ICOCULT de Torreón.

Ángel Fernández Madrazo nació el 11 de marzo de 1895 en Laredo, Santander. Llegó a Veracruz el 7 de febrero de 1913. En 1932 ya estaba casado con Rosa Madrazo Martínez. El señor Fernández Madrazo era agricultor en el rancho “San Julio” de “Estación Horizonte”, Durango. La residencia de este matrimonio se encontraba en la avenida Matamoros 1031 poniente de Torreón, Coahuila.

Anastacio Fernández Madrazo nació el 23 de diciembre de 1901 en Laredo, Santander. Ingresó a México por el puerto de Veracruz el 9 de diciembre de 1921. En 1932 estaba soltero, su ocupación era la de agricultor en la hacienda “El Aguaje” de Viesca, en Coahuila. Su residencia estaba situada en la avenida Juárez 2 oriente.

Los Fernández Madrazo y sus descendientes han sido familias ampliamente conocidas y respetadas.

Fuente: Archivo Municipal de Torreón, Fondo Extranjerías (1926-1966)

martes, junio 05, 2007

El primer poblador de Gómez Palacio, Durango

A finales del año 1883, apenas a 15 días del paso del Ferrocarril Central Mexicano, un peluquero nacido en Mapimí y residente de Villa Lerdo, Durango, fue a establecerse en lo que dio en llamarse Estación Lerdo, un lugar completamente deshabitado.

El objeto del cambio de residencia era el de aprovechar la demanda de alimentos que los viajeros querían satisfacer entre dicha estación y Villa Lerdo. Para ello, el peluquero y pequeño comerciante construyó algunas chozas de madera de mezquite para resguardarse de los elementos.

Este emprendedor duranguense se llamaba Epigmenio Rodallegas. Le fue tan bien con su agreste restaurant, que a principios de 1894 ya había construido una finca en toda forma, la primera que se levantó en lo que ahora es la ciudad de Gómez Palacio, Durango, y que Epigmenio destinó a hotel, billar y cantina. Este mismo edificio, a principios del siglo XX, se llamaba el “Gran Hotel Unión” del señor Vicente Reynoso.

Junto al hotel, el señor Rodallegas continuó con las tareas de construcción, y levantó un edificio que llamó “La India”, tienda de abarrotes, que puso a cargo de su padre, Jesús Rodallegas. Epigmenio continuó con su manía de construir, al punto que muchos comerciantes de Lerdo, al ver que le iba muy bien, decidieron emigrar a la Estación Lerdo y construir ahí sus negocios.

Santiago Lavín, al ver el éxito del espontáneo fenómeno de colonización, comisionó al señor Epigmenio Rodallegas para que determinara la traza de una nueva población, a la que Lavín decidió llamar “Gómez Palacio” en honor de su amigo, Francisco Gómez Palacio. Epigmenio Rodallegas murió el 10 de septiembre de 1909 en Douglas, en los Estados Unidos.
Fuente: “El Eco de La Comarca” Semanario Independiente, Gómez Palacio, Dgo. 29 de noviembre de 1909.

lunes, junio 04, 2007

El derecho a ser informado e informar

Hace tiempo me pregunto cómo el Estado puede garantizar el derecho a la información, el cual está plasmado en el artículo sexto de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos.

Por otra parte, la misma Constitución, en su artículo séptimo, manifiesta que la libertad de escribir y publicar escritos sobre cualquier materia es inviolable, que ninguna ley ni autoridad puede establecer la previa censura.

Esto, en la teoría, suena bien. En la práctica, nos topamos con que los medios informativos están concesionados a individuos o a personas morales que entienden a los medios masivos como cotos de poder, como lucrativas empresas que no obedecen más lineamiento que el propio interés.

Uno pensaría: “¿qué tiene de malo que estas empresas busquen su propio interés? Están en su derecho”. Pero no, esto no es verdad, realmente no están en su derecho. Las empresas mediáticas, si las entendemos a través de los artículos constitucionales arriba citados, deben estar orientadas hacia bien común. Porque no sería congruente que el Estado garantize una libertad para ser informados solamente de lo que la empresa nos quiera informar, y como la empresa nos lo quiera informar. Esto choca de frente con el derecho a enterarnos de la verdad, que es lo que subyace en el artículo constitucional.

Por otra parte, cuando una empresa mediática establece criterios, políticas o flagrantes vetos sobre los articulistas que no son bienquistos para la empresa ¿no está violando el espíritu del artículo séptimo constitucional?

Muchas veces, en foros y simposiums, hemos escuchado a algunos representantes de estas empresas exponer largos discursos sobre las bondades de la libertad de expresión, mientras que ellos mismos, a ojos vistas la estrangulan con sus vetos, sus criterios discrecionales y con sus fobias de carácter personal.

domingo, mayo 27, 2007

Nuevo presidente de la Asociación de Cronistas

Los días 25 y 26 de los corrientes, tuvo lugar en General Cepeda, Coahuila, la XXIV Reunión Ordinaria de la Asociación de Cronistas e Historiadores de Coahuila, A.C. Para llevar a cabo la inauguración estaba invitado el Profesor Humberto Moreira Valdés, Gobernador Constitucional del Estado de Coahuila.
El punto más importante de la agenda del mandatario en esta reunión era la toma de protesta de la nueva mesa directiva 2007-2009. El Lic. Lucas Martínez Sánchez era el presidente saliente, y el entrante, el profesor Matías Rodríguez Chihuahua, Cronista de Matamoros, Coahuila.

El programa de eventos de viernes y sábado incluyó pláticas sobre temas históricos y anecdóticos, recorridos de campo, comidas y entrega de reconocimientos.

Aprovechamos este espacio para felicitar ampliamente al Lic. Lucas Martínez Sánchez por los trabajos desempeñados durante su gestión, y al profesor Matías Rodríguez Chihuahua por su elección al cargo de presidente de dicha asociación.

Vaticinio estadístico

En la sección de noticias del semanario lerdense “La América Independiente” del 27 de febrero de 1898, aparece el siguiente artículo sobre las estadísticas de población comparadas, de Ciudad Lerdo y de la Villa del Torreón. A través de su lectura y análisis, el redactor manifiesta su pesimismo por el futuro de Lerdo ante la pujanza de las cifras torreonenses. Y tuvo razón.

“Estadística oficial de población. Durante el año último de 1897, se han registrado en esta ciudad de Lerdo nacimientos, 240; matrimonios, 188 ; defunciones, 1,013. De aquí resulta una disminución de población de 771 personas.

En la Villa del Torreón se registraron: nacimientos, 299; matrimonios, 215; defunciones, 621; disminución de población, 322 personas.

Se ve por estas cifras oficiales que en el Torreón hubo mayor número de nacimientos y matrimonios, y menor número de defunciones que en Lerdo, contando ambas vecinas localidades con una población casi igual, compuesta de 9 a 10 mil almas.

El Torreón tuvo 57 nacimientos y 63 matrimonios más que Lerdo, y éste contó 392 defunciones más que el Torreón.

Durante el mes de Enero último se han registrado en esta Ciudad de Lerdo, nacimientos, 11; matrimonios, 36; defunciones, 68. El Torreón registró en el mismi mes, nacimientos, 30; matrimonios, 23; defunciones, 42.

El Torreón tuvo en el mes de Enero 19 nacimientos más que Lerdo, y éste tuvo 13 matrimonios y 26 defunciones más que el Torreón. Estas cifras no necesitan comentarios.”

Fuente: Colección Hemerográfica “Agustín Escudero” del Museo Regional de La Laguna.

martes, mayo 22, 2007

El genocidio, el emperador y el crucero

El 15 de mayo se cumplieron 96 años del terrible asesinato de chinos en Torreón. Los acontecimientos de 1911 fueron propiciados por la toma de Torreón a manos de los maderistas. Sin embargo, difícilmente podría decirse que fueron solamente los maderistas los responsables de este hecho atroz. En realidad, como en el caso de Fuenteovejuna, toda la población fue responsable del asesinato, aunque en Torreón se trataba de una masacre de inocentes. Los documentos de archivo nos permiten saber con certeza de que el racismo antichino no constituyó un evento aislado, sino una campaña continua orquestada durante el Porfiriato y posteriormente por los clubes antichinos de diversos entidades del país. La matanza del 15 de mayo fue el equivalente de un pogrom, pero el sentimiento racista y las actitudes asesinas duraron mucho más tiempo, en Torreón (y en México) como lo atestiguan los archivos municipales.

En la Comarca Lagunera, la tradición oral minimizaba los hechos, como era de esperarse. Nadie se sentía culpable por la muerte de estos seres humanos, el hecho mismo era recordado de manera anecdótica y hasta cómica, sin culpas ni culpables. Nadie consideraba vergonzozo que algo así hubiera ocurrido en Torreón.

En 1911 gobernaba China su último emperador, Puyi, duodécimo de la dinastía Ching. Entre los últimos asuntos internacionales que pudo gestionar su gobierno (abdicó el 12 de febrero de 1912) se encontraba la reclamación por los atentados de lesa humanidad en Torreón, y el envío de un crucero a México, el “Hai Chi” , con el objeto de apoyar estas reclamaciones.

El semanario “El Mañana” en su edición del 22 de junio de 1911, nos permite conocer la percepción que de estos asesinatos de Torreón tuvieron algunos medios. En el artículo intitulado “Indemnizaciones de guerra” se expresan, entre otros, los siguientes comentarios:

“La reclamación más seria y que tiene más fundamento legal a partir desde los principios más rudimentarios del derecho de gentes, es la presentada por la Legación China, por las vidas de sus nacionales sacrificados en Torreón de modo tan horripilante, que ningún pueblo —tal vez ni la Tierra del Fuego— querría tener en su historia, ese episodio que excede a la fantasía del novelista más sanguinario del medio siglo pasado.

Es preciso tener serenidad y honradez para las cuestiones de grave resolución. No equivoquemos el patriotismo con la impunidad del delito.

Al pedir justicia para los infortunados orientales, abogamos por el decoro y por la dignidad de la Nación. Si estados extraordinarios en la República causaron estas conflagraciones espantosas, y para desgracia nuestra permitieron la aparición de ejemplares orgánicos que deshonran a la humanidad, ocurramos solícitos a la reparación que nos dignifique, si queremos constituir un pueblo regido por las sanas doctrinas del derecho, que prescriben tirar con resolución la línea recta en las desviaciones que traza la perversidad del hombre.

Pobres y desmedrados han sido los argumentos de los que han querido justificar crímenes de tan increíble enormidad; más vigorosas son nuestras obligaciones ante el derecho internacional que remite a la protección de los Estados, la vida y la propiedad de los semejantes diseminados sobre la tierra.

Se ha lanzado a la exploración pública otra especie que no queremos calificar de malévola, pero que tampoco puede aceptar un criterio justo. Han dicho algunos diarios que los chinos presentaron resistencia encarnizada a las fuerzas rebeldes, y en tal caso —se agrega con censurable hipocresía— “no pueden quejarse, porque murieron en campaña”, así como suena, en pleno combate, tal vez por defender a los científicos.

Para que en acción de guerra valerosa, a la Pascual Orozco, perezcan trescientos hombres, se necesita un grueso lo menos de mil, bien armados y pertrechados, y batiéndose disciplinadamente a campo raso, y no en los vericuetos de los almacenes de seda o de los depósitos de té. Las crónicas en esta matanza son espeluznantes, y ni por equívoco se puede aceptar una versión que se desprende de la lógica más incipiente y primitiva.

No conocemos todavía, desde las guerras púnicas hasta la ruso-japonesa, una lucha armada en que una parte combatiente pueda hacer juegos malabares con la cabeza de la otra, o en que le sea posible uncir a su enemigo tranquilamente a la cola de tres corceles y fustigarlos para que, tomando distintas direcciones, se lleve el uno la pierna desgarrada, el otro el brazo sangrante y el de más allá el cráneo arrancado de la médula entre horribles crepitaciones.

Sentimos el deseo de hacer la apología de los tigres, como individuos de una especie benevolente”.

Por la edición del 15 de septiembre de 1911, p. 4, del periódico “El Criterio” nos enteramos de que China envió su mejor crucero para apoyar las demandas que causaron las muertes en Torreón. Dice el texto:

“Por el extranjero. China envía un crucero. El día 8 del actual llegó al puerto de Nueva York el crucero chino “Hai Chi” al mando del Almirante Chin Pin Kawang. El alcalde de la ciudad le dio la bienvenida, organizándose después una recepción a la que asistieron el Ministro chino, el alcalde, algunos marinos americanos y algunos prominentes miembros de la Legación y de la colonia asiática.

Se supone que este crucero fue el enviado por el gobierno chino, para hacer una visita de cortesía a México, y apoyar las demandas que aquel gobierno hace al mexicano, por sus nacionales ignominiosamente asesinados en Torreón durante la pasada revolución”.

El “Hai Chi” era un magnífico crucero armado en Gran Bretaña, con desplazamiento de 4,300 toneladas y una velocidad de 24 nudos. Medía 129.24 metros de longitud y estaba equipado con doce calderas que generaban 17 mil caballos de fuerza. Estaba diseñado para una tripulación de 400 individuos. Su armamento estaba constituido por dos cañones de 8 pulgadas o sea, de 203 mm., diez de 120 mm., 22 de 100 mm. Estas características lo convertían en el mejor barco de guerra del Imperio Chino en 1911.

jueves, mayo 17, 2007

Tercer Festival Internacional de piano

Con la entusiasta asistencia de un público que se ha ido especializando, arrancó anoche el Tercer Festival Internacional de Piano Isauro Martínez, con la presentación del maestro Stewart Goodyear, de Canadá.

Están programados para este magno Tercer Festival los maestros Jerome Rose (EUA) para el martes 12 de junio; William Wolfram (EUA) para el miércoles 11 de julio; Vanesa Pérez (Venezuela) para el miércoles 15 de agosto; Jean Luis Steuerman (Brasil) para el miércoles 12 de septiembre; Ricardo Castro (Brasil) para el miércoles 10 de octubre; Bárbara Nissman (EUA) el miércoles 7 de noviembre, y cierra los eventos Konstanze Eickhorst (Alemania) el 18 de diciembre.

Como podemos apreciar, se trata de maestros pianistas de primerísimo nivel. Realmente nos congratulamos por la magnífica labor que el Patronato y funcionarios del TIM han venido desarrollando en favor de la ciudadanía comarcana amante del arte

lunes, mayo 07, 2007

"Pancho Villa: la construcción del mito"

El pasado viernes 4 de mayo, en punto de las veinte horas, fue presentado el interesante libro “Pancho Villa. La construcción del mito”. La cita fue en el Instituto Coahuilense de Cultura, ICOCULT Torreón. Ante numerosa concurrencia, la presentación de la nueva obra estuvo a cargo de este cronista. Tras las exposiciones y espacio de preguntas y respuestas, se ofreció el tradicional brindis. Ofrezco a continuación mi texto, preparado para este evento.

“El autor del libro que hoy nos ocupa es el conocido investigador iconográfico Miguel Ángel Berumen Campos, director de la editorial Cuadro X Cuadro, compañía dedicada a la investigación fotográfica y edición de libros.

Como miembro que soy del Comité Coahuilense de los Festejos del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución, me honra y me complace sobremanera hacer algunos comentarios sobre este connotado autor y su obra “Pancho Villa: la construcción del mito”.

Berumen Campos nació en 1962 en Ciudad Juárez, Chihuahua. Trabajó como analista de cine para la radio, televisión y publicaciones periódicas Ciudad Juárez (1995-1999). Fundó la Asociación Fílmica de Ciudad Juárez, A.C. Dirigió el departamento de cine de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez y la Muestra Permanente de Cine de Calidad por seis años (1995-2001).

Fue el editor e investigador iconográfico del libro “La mirada desenterrada” (2000). Ha escrito “La cara del tiempo: la fotografía en Ciudad Juárez y El Paso. 1870-1930” (2002); “1911, La Batalla de Ciudad Juárez” (2003); y “Pancho Villa. La construcción del mito” (2005) y esta segunda edición que hoy presentamos (2006), la cual cuenta con 16 páginas más, nuevo material fotográfico, un nuevo capítulo y una cronología anexa.

La segunda edición corregida y aumentada de este espléndido libro ha sido coeditado por Cuadro X Cuadro, Imagen y Palabra, A.C. y Editorial Océano de México, S.A. de C.V. y consta de doscientas páginas.

Y para entrar en materia, mencionaremos que “Pancho Villa: la construcción del mito” es un libro que es resultado de una investigación iconográfica, la cual incluyó una exhaustiva revisión de archivos con esta clase de materiales.

Las preguntas a las que esta investigación intentaba responder, son las siguientes:

1- ¿Cómo y cuándo se construyó el mito de Pancho Villa?
2- ¿Cuál fue el papel de las imágenes, del cine y de la tradición oral en la construcción de este mito?

Los supuestos sobre los que descansó este proceso de investigación, fueron A).- Que efectivamente existe el mito de Pancho Villa. B).- Que, mediante la recopilación y comparación del material iconográfico con los materiales hemerográficos y orales coetáneos, es posible responder a tales preguntas. El texto nos declara que entenderemos por mito “una creencia aceptada por vastos sectores sociales” “una creencia social compartida, no una verdad sujeta a la verificación. Su validez y eficacia residen en su credibilidad” y diríamos nosotros, en su verosimilitud.

En realidad, la interesantísima investigación que subyace en la génesis de esta obra que hoy presentamos, plantea la existencia de un Pancho Villa histórico no muy conocido, el cual fue sobrepujado y opacado por el Pancho Villa mítico, sobrehumano, una visión creada, consensuada, compartida e incuestionada, visión que maravillaba a mexicanos y extranjeros por igual, a la vez que atemorizaba a los estadounidenses, nuestros eternos vecinos. En este mito existe una dualidad positivo-negativo, el Villa Robinjudesco que despojaba a los ricos en favor de los pobres, y el bandido que mataba a sangre fría, el caudillo de la ocurrencia genial y el homicida que no respetaba la condición humana de sus enemigos. El líder venerado y seguido por sus soldados hasta la muerte, y el bandido sin escrúpulos. En el fondo, son las dos caras, las dos actitudes hacia un ser que llegó a ser considerado excepcional “por aclamación popular”.

La metodología que sigue la investigación es bastante más que solvente para llegar a las conclusiones que plantea. La reunión de materiales iconográficos, hemerográficos y elementos anecdóticos, al ser comparados, permitieron determinar si la percepción popular sobre Villa, y la expresión de esa percepción en realidad trascendieron la estatura del Villa histórico. A partir de esta comparación se hacen evidentes los elementos históricos y orales, así como la visión hipérbólica que el pueblo comienza a construir, los adjetivos, los superlativos, las expresiones cargadas de valor en el lenguaje, y desde luego, Berumen Campos comprueba que ésta es una visión compartida y no puramente subjetiva, individual o mantenida por pequeños sectores de la población.

Entre las observaciones de que Berumen Campos da cuenta, están las siguientes:

Que Pancho Villa ya contaba con una gran imagen por capital propio en 1913, a saber, su posición política como gobernador de Chihuahua, y su posición militar como Jefe de la División del Norte. Y más que nada, todo lo que la gente decía y repetía sobre él. Para Berumen Campos, la oralidad, el relato popular fue el elemento protagónico en la conformación del mito, algo así como la lanzadera que lo tejía. A través de la oralidad se creaban, crecían y se difundían los consensos populares sobre lo extraordinario que Villa era y lo mucho que significaba para el pueblo y para la causa popular. Villa, un hombre como cualquier hombre del pueblo, estaba en una posición exaltada debido a sus extraordinarias cualidades que lo convertían en sobrehumano, que es lo que implica el término “Centauro del Norte”.

Para Berumen Campos, los medios de comunicación acudieron a Villa en 1914, cuando sus triunfos y su brillo eran innegables, y solo hasta entonces, no antes. Es decir, contribuyeron a la difusión del mito, más que a su creación.

Así pues, para el autor, el mito de Villa comenzó en 1913, cuando algunas concepciones sobre él se pusieron en marcha.

La particular estructura del libro que presentamos obedece a cada una de las funciones que las secciones realizan.

La primera parte del libro es la parte argumentativa del texto. Es aquí donde los términos manejados y las hipótesis planteadas durante la investigación, se dan a conocer. Es algo así como su memoria, su diario de campo. Cuenta con una “introducción”, una parte dedicada a repasar “la construcción del mito”, y una tercera parte, denominada “la historia de una fotografía”. Se trata de la más famosa de las fotografías de Villa, que muchos han afirmado que corresponde a la entrada de éste a Torreón, pero que Berumen, con un impecable ejercicio hermenéutico del que nos da cuenta, determina que fue tomada en Ojinaga o cerca de ahí en 1914, y que quienes la publicaron antes que nadie fueron los semanarios Leslie´s y Collier´s (febrero de 1914). El autor a quien se le atribuye dicha fotografía es John Davidson Wheelan.

La segunda parte del libro demuestra no solo la extensión, sino la multitud de temáticas que podría abordar el mito de Villa, y esto a partir de materiales fotográficos y diversos testimonios coetáneos. Esta precisamente es la función de la sección denominada “Pancho Villa por sus contemporáneos”. Las otras secciones, “el inicio”, “de Ciudad Juárez a Ojinaga”, “los hombres alrededor de Villa”, “la familia y el retiro” constituyen auténticas galerías fotográficas acompañadas de los nombres de los autores o repositorios, así como de pies de grabado que nos sitúan, nos informan y nos orientan sobre determinados aspectos de la vida del caudillo.

Hay una “cronología” al final, la cual es de gran ayuda cuando queremos situar o poner en perspectiva algún acontecimiento descrito en el texto.

Como en cualquier otro libro que se precie de serio o de científico, encontramos a su término una lista de referencias bibliográficas, iconográficas y hemerográficas, así como los nombres de los numerosos archivos consultados.

La necesidad de que una obra con sello académico lleve esta clase de referencias no es comprendida del todo. Por lo general se le interpreta como un signo de erudición del autor. Mientras más referencias y fuentes, más erudito.

La realidad es muy otra. En las ciencias duras el experimento debe poder repetirse bajo las mismas condiciones una y otra vez para que cualquier investigador pueda observarlo y verificar su validez. De manera analógica, en las ciencias sociales las fuentes primarias y secundarias deben ser claramente manifestadas para que cualquier otro investigador pueda dar fe de que efectivamente existen, y de que existen donde se dice que existen. Cualquier investigador tiene derecho a revisar si la interpretación que el autor original le atribuye a cierto material citado es congruente con dicha interpretación, o si no lo es. O bien, si las citas textuales realmente pertenecen al autor citado, y si son empleadas en el sentido en que lo hizo el autor.

En pocas palabras, toda esta serie de referencias, fuentes y archivos constituyen el sello distintivo de una obra que es verdaderamente académica, veraz y que está abierta a la crítica y a la revisión científica. Demuestra que hay transparencia como para exhibir las fuentes y las interpretaciones que se propusieron. Además, nos permite cuantificar y cualificar de golpe la magnitud de la obra y su probable valor científico.

En este sentido, “Pancho Villa, la construcción del mito” es una obra impecable, una obra que aporta nuevos conocimientos y nuevos materiales fotográficos al ámbito de la historia de la revolución y a la historia del mito de Pancho Villa. Y como si fuera poco, lo hace con un gran criterio estético, con lo cual añade valor artístico al ya de por sí alto valor histórico del texto. Muchos de ustedes se preguntarán ¿y que dice el libro sobre Pancho Villa? Para satisfacer su inquietud, mi mejor recomendación es: adquieran el libro. Es un ejemplar de colección. Vale la pena y se lee con gran facilidad y deleite”.