Escudo de Torreón

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martes, septiembre 28, 2010

189 aniversario del Acta de Independencia


Mapa del Imperio Mexicano en 1821

Hoy se cumple el 189 aniversario de la existencia de México como nación libre y soberana. El 28 de septiembre de 1821, los padres fundadores del Estado Mexicano firmaron el acta de independencia del Imperio Mexicano, la cual rompía los lazos de unión política con España.

Esa acta es el documento que dio origen a nuestra vida política independiente. El documento está basado en el Plan de Iguala y en los Tratados de Córdoba, en virtud de los cuales los españoles abandonaron México, de manera pacífica (excepto la isla de San Juan de Ulúa).

En diciembre de 1823, a pocos meses de la abdicación de Iturbide, el presidente de los Estados Unidos declaró de manera abusiva y unilateral, un protectorado sobre la América Española. Es decir, se declaró a sí mismo amo del viejo imperio español en América. Declaró que cualquier nación que interfiriera con sus intereses en la América Española, se convertía ipso facto en enemigo de los Estados Unidos. Y que la forma de gobierno “aceptable” para las naciones recién independizadas, sería la republicana. Eso se llamó “Doctrina Monroe”.

Desde luego, y siguiendo las imposiciones de los Estados Unidos, en 1824 México se convirtió en una república y adoptó una constitución que fuera aceptable para el país norteamericano. El imperio de 1821 era mucho más nacionalista y patriota que la república de 1824.

No hay coloquio que pueda anular o esconder el Acta de Independencia de México. No existe aún el “historiador” o “cronista” que pueda anular, por la fuerza del argumento ideológico, la evidencia que proporciona un solo documento. Y mucho menos cuando se trata de un documento de este calibre. Es como querer tapar el sol con un dedo.

martes, septiembre 29, 2009

188 aniversario



Como lo comentaba en un espacio radiofónico local, ayer lunes se cumplieron 188 años de la firma del Acta de Independencia de nuestra nación. Efectivamente, el 28 de septiembre de 1821, apenas un día después de la entrada del Ejército Libertador a la ciudad de México, se redactó y firmó dicho documento.

El Estado Mexicano surgió a la vida con ese documento, y solamente desde entonces, no antes, ha existido como nación independiente. Ningún otro movimiento, declaración ni documento anterior fue eficaz.

Nuestra Acta es equiparable a la declaración de independencia de las 13 colonias inglesas en 1776, al convertirse, por su propia voluntad y soberanía, en los Estados Unidos de América.

La diferencia es que allá, ese documento es reverenciado como piedra fundamental de la historia nacional, y en México, nuestra Acta de Independencia es ocultada y negada.

¿Por qué? Porque los signatarios del Acta de Independencia fueron miembros de las cúpulas del poder de aquella época: el alto clero, la aristocracia y los altos mandos del ejército. Para los gobiernos liberales posteriores, resultaba embarazoso admitir que el Estado Mexicano debía su existencia a un Plan (el de Iguala) que buscaba, antes que nada, garantizar el ejercicio de la religión católica mediante la independencia política.

La esencia misma del liberalismo político mexicano era el principio de separación entre el Estado y la Iglesia. Por lo tanto, el Acta de Independencia resultaba un documento “incómodo” en vista de la ideología política que prevalecía ya en la época de Juárez. Cuadraba mejor afirmar que la independencia fue el resultado de un largo y continuo proceso, para así quitarle “protagonismo” a la iglesia católica en la creación del México Independiente.

En lo personal, estoy totalmente de acuerdo con Juárez: debe existir una separación y una sana distancia entre los asuntos del Estado y los de la iglesia. No le compete a la iglesia ejercer un poder temporal que compita con el del Estado.

En lo que no estoy de acuerdo con la historia oficial, es en negar aquellos hechos que no “convienen” a la ideología del momento. Hay dos historias, a saber, la real y la oficial. Nadie tiene derecho a demeritar aquélla por “engrandecer” a ésta. Dado que los festejos del Bicentenario están de moda, festejemos rescatando la verdad.