Escudo de Torreón

Escudo de Torreón

miércoles, octubre 31, 2007

Santos - Necaxa



El equipo local de fútbol, el Santos Laguna, jugó hoy en Aguascalientes contra el Necaxa. Los laguneros obtuvieron un nuevo triunfo, por tres goles a dos. Los anotadores por la escuadra lagunera fueron el torreonense Oribe Peralta, Fernando López y Vicente Matías Vuoso.

Con esta victoria, el Santos Laguna llegó a los 36 puntos, y confirmó su liderazgo en el grupo dos y en la tabla general. Vaya un cordial saludo a nuestros guerreros, que le han puesto mucho corazón a la presente campaña.

Ni halloween ni altares...


A pesar de lo que diga la Secretaría de Educación Pública y a pesar de los que promueven el estilo de vida estadounidense, ni los altares de muertos ni los festejos del halloween constituyen tradiciones laguneras de arraigo.

Los aborígenes laguneros no contaban con esa clase de ritos, y los indios tlaxcaltecas, cuya cultura prevaleció en nuestra región, no los celebraban por considerarlos “paganos”. Su adhesión al catolicismo europeo fue tan firme como sincera.

La SEP ha buscado homogenizar esta celebración de los altares de muertos, sin tomar en cuenta que las etnias, las culturas y las historias regionales son diversas en todo el país. No todo fue Mesoamérica, ni todos los indios fueron Mexicas, Purépechas o Mixteco-Zapotecas.

Los festejos del halloween son para nuestra Comarca Lagunera tan ajenos como los altares de muertos. Denotan admiración por una cultura que no es la nuestra (Dios no libre de que lo fuera) y cuyos orígenes son otros muy ajenos. En los Estados Unidos, las fiestas del halloween se inscriben en la tradición puritana que descubría brujas y demonios por todas partes. Nada que ver con nosotros.

Si queremos una celebración que sea verdaderamente nuestra, lagunera de corazón, deberíamos celebrar por estas fechas el “Día del Inmigrante”. Un festejo así iría muy de acuerdo con nuestra tradición histórica. Que se disfracen los niños con el vestuario representativo de las diversas etnias mexicanas y extranjeras que llegaron a nuestro suelo, que pidan dulces en las casas y que se les den y reciba bien. Así recordaremos y celebraremos perpetuamente el espíritu de superación de quienes dejaron sus hogares en busca de mejores horizontes, y el carácter acogedor de nuestra gente y de nuestra Comarca.

Ahí tiene usted, un pequeño ejemplo de creatividad y de congruencia. No necesitamos copiar nada de nadie. Nos basta con nuestra propia y verdadera historia, y desde luego, con nuestra decisión e iniciativa. Crear es una actitud del primer mundo, copiar, del tercero. Y yo considero que los torreonenses ya deberíamos estar creando o modificando nuestra propia cultura. Seamos auténticos y originales...

lunes, octubre 29, 2007

"Centenario" un viaje por la historia


“Centenario, un viaje a través de nuestra historia” constituye una pieza de sencilla y ligera narrativa, cuyo fin es el de dar a conocer los hechos y contextos de nuestra auténtica historia regional, social y económica. Esta obra deja de lado algunos mitos que han sido lugares comunes en textos anteriores. Bajo el formato de cuento, y con el uso de las viñetas de las historietas infantiles, esta obra logra su objetivo: la representación histórica por medio de un lenguaje propio para jóvenes, gráfico y verbal.

Sin duda alguna, el gran acierto de esta obra consiste en la transmisión del discurso histórico por medio de códigos completamente accesibles. Esta ha sido una tendencia muy loable en este 2007, año del centenario de la categoría de ciudad que posee Torreón.

Por el número de ejemplares distribuidos, que irá ya por el orden de los 35,000 se trata del vehículo historiográfico más popular que se haya impreso en este año.

Por el contenido, podemos afirmar que este cuadernillo entra en lo que podemos llamar “nuevo paradigma historiográfico” o “nueva lectura histórica” de Torreón, la cual pone particular énfasis en la larga duración, en el papel de los religiosos jesuitas y de los colonizadores españoles y tlaxcaltecas, como padres fundadores de la Comarca Lagunera, llamada desde 1594 por Felipe II “Provincia de La Laguna” o “País de La Laguna”. En 1598, con la creación formal de las reducciones jesuíticas, inicia también una dialéctica migratoria, cultural y económica que va configurando, durante siglos, las características de la región y de sus habitantes, completamente abiertos al cambio y a la oportunidad. Finalmente, esta nueva lectura explica el surgimiento de la villa y luego ciudad de Torreón como una necesidad de la economía regional. Efectivamente, el algodón, los vinos, los aguardientes, los mármoles, minerales y finalmente los guayules que se producían en la región requerían de un puerto terrestre que permitiera su embarque y rápido traslado a los mercados nacionales e internacionales. Igualmente necesario resultaba un lugar en el centro de la Comarca donde se beneficiara el algodón (textileras) y sus derivados de valor industrial (aceite, jabón). Fue la necesidad económica la que creó a Torreón. No surgió de la casualidad, insisto, sino de la necesidad…

La publicación de esta obra narrativa constituye un acierto del Ayuntamiento de Torreón y de manera particular, de su promotor, el Ing. Pedro Ávila Aguilera, Primer Regidor del Cabildo, así como de las empresas patrocinadoras. Esta llave para el conocimiento de nuestro pasado circulará de mano en mano entre los niños y jóvenes de Torreón y de la Comarca Lagunera. La juventud comarcana ganará en la calidad y exactitud de sus conocimientos de historia regional, y en la fuerza y orgullo de su propia identidad.

sábado, octubre 27, 2007

Cuesta abajo es la rodada


Durante la semana que recién acaba, tuve que ir a unas céntricas oficinas a eso de las 19.30 horas (7.30 pm). Recorrí la avenida Hidalgo hasta la calle Acuña, es decir, hasta la cara poniente del Mercado Juárez. Me sorprendió mucho ver lo deprimido que se encuentra el comercio. Esta zona, que a esas horas suele ser intransitable por la multitud de coches y personas que la recorren, se veía extrañamente solitaria. Algunos coches se desplazaban por la avenida, y casi ninguno por la calle. La luz del día se apagaba con cierta tristeza fría y cansada.

No recuerdo haber visto así a Torreón desde los años cincuentas, cuando la fuerte sequía y la depresión económica consiguiente hizo que muchos de nuestros conciudadanos emigraran a ciudades más prometedoras, como Mexicali, El Mante, Delicias o Tapachula.

Poca gente está plenamente consciente del tremendo proceso de deterioro económico que vamos padeciendo desde 1976, cuando el entonces presidente Echeverría, con un acto que no tuvo el valor de llamar como lo que era, puso a “flotar” el peso, es decir, lo dejó al garete para que alcanzara su paridad real frente al dólar. Se trataba de hecho de una devaluación, fruto de los errores y dispendios en la estrategia económica. Pero a la gente común se le hizo creer (la TV fue cómplice) que la “flotación” era una medida económica que traería grandes y favorables cambios. Cuando, durante su último informe de gobierno, Echeverría hizo esta declaración, el congreso (básicamente priísta) le aplaudió a rabiar.

Yo terminaba entonces mi carrera como comunicólogo en Guadalajara. Volvía yo de la universidad cuando la señora Ainsle, mi casera, me salió al encuentro con una gran sonrisa para decirme que el presidente acababa de anunciar la flotación del peso. Y desde luego, la sonrisa se debía al entusiasmo que sentía por lo “bien” que nos iba a ir a todos los mexicanos con esa medida. Sentí pena al sacar a la señora de su erróneo entusiasmo.

Desde que nací en 1950 hasta 1976, es decir, durante 26 años, no había conocido yo una variación en la paridad peso-dólar. La economía y el poder adquisitivo habían sido tan estables, que una secretaria podía, sin problemas, comprarse un sedán Volkswagen con su sueldo o bien, un maestro podía adquirir su casa, un coche y sostener a su familia con desahogo.

Con la aparición de los llamados “nuevos pesos” que surgieron de la truculenta desaparición de los famosos tres ceros de los “pesos viejos” en 1993, se trató de borrar de la consciencia y memoria colectiva el desastre económico de los gobiernos priístas de Echeverría, López Portillo y De la Madrid. En 1976, antes del desastre, una pieza de pan costaba 20 centavos. En la actualidad, la misma pieza cuesta 3 pesos (de los nuevos) en promedio. Esto significa que en realidad, el pan que actualmente consumimos cuesta 3 mil pesos de “aquéllos”. Note el lector si hay diferencia en el precio entre una pieza de pan que costaba la quinta parte de un peso, y la misma que ahora cuesta 3 mil pesos. Y hubiera sido deseable que solamente el pan se viera afectado por los nuevos precios. En realidad todos los bienes y servicios subieron de precio, salvo los salarios.

La clase política tiene que admitir, sea del partido que sea, que el desastre económico que seguimos padeciendo es el fruto de muchos años de mala administración, de muchos años de préstamos del extranjero, de corrupción y descarado pillaje. No seamos como la señorita aquélla que, tras comer como verdadera troglodita, decía sentir malestar porque le había caido mal el postre. No pretendamos que son los acontecimientos políticos recientes, con exclusión de los pasados, los que nos están causando una crisis económica como la que actualmente padecemos. La factura viene de muy atrás.

jueves, octubre 25, 2007

Dengue en Torreón




Preocupa que en Torreón haya cada vez con mayor frecuencia, casos de dengue, y que el último reportado sea precisamente del tipo hemorrágico.

Esta enfermedad viral que se manifiesta como una gripe común es transmitida por la picadura del mosquito “Aedes Aegypti”. El mosquito transmite la fiebre alternando sus picaduras entre gente enferma y gente sana. El dengue hemorrágico es una complicación muy grave del dengue. No existe un tratamiento curativo para esta enfermedad, solo el sintomático. Es decir, se reprimen los síntomas como en una gripe común, a base de medicina, hasta que la enfermedad termina espontáneamente su ciclo en la persona.

Esta variedad de mosquitos anida en cualquier depósito de agua, sea en baldes, llantas viejas, charcos, lavaderos, fuentes, etc. y a diferencia de otros mosquitos (como el que transmite la malaria) el Aedes Aegypti pica a plena luz del día. Consideran algunos expertos que los últimos fríos no han podido exterminar las larvas de este insecto, que cada vez se siente más a su gusto en Torreón a causa de los cambios climáticos que ha sufrido nuestra ciudad en los últimos años.

Efectivamente, Torreón se ha vuelto más húmedo. Nuestros veranos durante los últimos años han sido bastante más húmedos de lo que solían ser. Así que el Aedes Aegypti tiene en Torreón un clima tropical muy favorable para su desarrollo. Si antes la baja humedad relativa (la sequedad del ambiente) lo detenía, eso ya no sucede. Todos debemos tomar precauciones para evitar brindarle a este insecto un refugio en nuestros hogares, oficinas o lugares de trabajo.

miércoles, octubre 24, 2007

Don Diego Valdés, el Atila de Mapimí

A finales del siglo XVII y principios del XVIII, el territorio que actualmente llamamos norte de México se vio fieramente asolado por las fuerzas guerreras de un caudillo indígena que se hacía llamar don Diego Valdés. Este notable guerrero era llamado por los españoles, criollos, indios y castas nada menos que “Capitán General de las Naciones del Oriente” debido a que su capacidad de convocatoria era tal, que podía, bajo su mando, agrupar o confederar “naciones” indias totalmente independientes, particularmente en el norte-centro y noreste de México.

Este legendario combatiente solía acompañarse de sus sobrinos Pablo Muñoz, alias “El Negrillo” y Nicolás, alias “El Carretero”.

Desde luego, como historiadores o como simples lectores modernos no podemos condenar a estos indígenas, sus secuaces y aliados por actuar como actuaban, robando, saqueando, destruyendo y matando. Podemos sentir antipatía o repugnancia (pues finalmente estamos situados en un lugar cultural y moral totalmente diverso al de aquéllos), pero no podemos juzgar con nuestros valores y desde nuestra propia cultura las acciones y el significado de las acciones de la alteridad, esto es, del “otro”, simplemente porque no tienen sentido en la nuestra. No es válido sostener la pretensión de que nuestra mentalidad y nuestros valores son “La Cultura” (así, con mayúsculas). La postmodernidad, los estudios antropológicos y la misma historiografía (tomado el término en el sentido de crítica a la manera de historiar) han sentado de manera muy clara esta verdad.

Podemos, a partir del testimonio de los documentos, hacernos una idea de los conflictos intergrupales o interculturales que suscitaban estos enfrentamientos entre indios y colonizadores, así como de los intereses que afectaban.

En este sentido, es muy interesante una información levantada en Monclova (Coahuila) en 1718 por don Pedro Gil, Alcalde Ordinario de ese lugar (A.G.E.C., Instituto Estatal de Documentación, Ramos Arizpe, Coah.) la cual agrupa los testimonios de diferentes personas que conocieron a don Diego Valdés o habían padecido sus asedios. Escuchemos lo que dicen sus voces desde el pasado:
Juan Cortinas, español, dijo que conocía a don Diego de Valdés, Capitán General de las naciones del oriente; que el año de mil setecientos trece se alzó dicho don Diego y convocó al capitán de la nación de los Tripas Blancas, alias "El Ronquillo" y a sus secuaces y a otras muchas naciones, y destruyeron la misión de Nadadores (Coahuila), todos sus ornamentos y vasos sagrados, y pasaron a la Misión de San Buenaventura (Coahuila) e hicieron lo mismo; y luego dicho don Diego cercó esta villa (de Monclova) por las cuatro partes, por lo cual se refugiaron todos los vecinos en la iglesia parroquial, donde estuvieron mucho tiempo, hicieron muchas muertes, destruyeron todos los ganados mayores y todas las manadas sin dejar cosa alguna, e incluso llegaron hasta poner fuego a las casas para quemar el mayor número posible. Continúa el declarante diciendo que la villa del Saltillo la tenían asolada y prácticamente sin bienes, pues no habían dejado mulada ni caballada. Al Nuevo Reino de León (Nuevo León) lo tenían destruído de caballadas, ganados, pastores muertos y mucha gente también.

Don Diego –así lo afirma Juan Cortinas- fue el que planeó y ejecutó la muerte del capitán de Mapimí y soldados que iban en su compañía, a todos los mataron. El dicho don Diego retó al General Alonso de León -Gobernador que fue de la Provincia de Coahuila- para batalla, y se dieron varias, y corrió sangre de todos los arroyos del Cerro de Mercado (Durango, Dgo.) como era público y notorio en la época en que se llevó a cabo la información.

Fueron tantos los intereses afectados, que en el año de 1714 el Virrey Duque de Linares envió despacho a la Provincia de Coahuila y a la Nueva Vizcaya (Durango, sur de Coahuila, Sinaloa, Sonora, Chihuahua) para que se le remitiese al dicho don Diego vivo o muerto, poniendo precio a su cabeza.

Juan Cortinas termina su declaración afirmando lapidariamente que don Diego es el mayor capitán que se ha visto en las Indias desde Moctezuma.

Aunque la comparación que Juan Cortinas hace entre el emperador mexica y don Diego es muy desproporcionada, sí nos demuestra que en el imaginario de los colonos del norte de la Nueva España, don Diego era un caudillo de inmensas proporciones –y peligros- y que su carisma como caudillo de diversas naciones era comparable al de un emperador.

Otro declarante de esta información fue Antonio Maldonado, español, quien dijo que conocía al Capitán don Diego de Valdés, Capitán General de las naciones del oriente, que en el año de de mil setecientos trece se alzó dicho don Diego y convocó al Capitán de los tripas blancas alias "El Ronquillo" y a los de su séquito, y a los demás de su alianza, y que estos destruyeron las misiones de Santa Rosa de los Nadadores y la de San Buenaventura, etc....y que de ahí a poco tiempo pasaron a la villa de Monclova, convocando a todas las naciones parciales suyas, para que, junto con otros, dieran el asalto. Y así, valiéndose de todas sus astucias, pusieron cerco a esa villa y acordonándola, hicieron sus burlerías para descubrir la parte más flaca para combatirla, saliendo los soldados presidiales (es decir, del fuerte militar) a su encuentro, hubieron batalla formal donde el dicho don Diego hizo muchas muertes y muchos heridos, etc.
Es interesante la apreciación que Antonio Maldonado nos refiere sobre el estado de ánimo de los colonos de estas regiones norteñas cuando se enteraron de la presencia cercana de don Diego y sus huestes: “están los vecinos por instantes esperando cuando empezará a hacer de las suyas...”
Otro dato interesante que aporta Antonio Maldonado es que don Diego tenía inutilizadas las manos, probablemente debido a un escarmiento de parte de los españoles. Sin embargo, don Diego le manda decir a sus enemigos que

“aunque ahora no le sirvan las manos, con la lengua le basta para ejecutar sus maldades" y...
"que solo con su voz y nombre tiene sujetas a todas las naciones bárbaras de estas provincias”.

lunes, octubre 22, 2007

Presa Porfiriana

El potencial del Cañón de Fernández como lugar idóneo para represar las aguas del Nazas en beneficio de la agricultura comarcana, fue reconocido desde la Era Porfiriana.

En el lugar donde se levantaría la presa “Francisco Zarco”, se pensaba construir una presa en 1908. Esta información nos la proporciona la publicación periódica “Eco de la Comarca” de Gómez Palacio, Dgo. en su edición del 27 de septiembre de 1908,

Se calculaba que los beneficios para los agricultores, para el comercio y para los ingresos fiscales serían muy grandes, además de que se crearían fuentes de trabajo. Dice el texto de 1908:

“Nuestra gran presa. Quedó ya celebrado el contrato entre la Secretaría de Fomento y los señores S. Pearson and Son, S.A. referente al estudio y proyecto de la gran presa que se propone hacer el Gobierno Federal en el punto llamado “Cañón de Fernández” que pertenece a este Partido, para contener las aguas del Nazas en beneficio de la irrigación.

Estos trabajos se harán teniendo a la vista todos los datos y apuntes que obran en poder de la Secretaría de Fomento, como son planos, estudios geológicos, informes, etc. Los contratistas se comprometen a presentar los estudios, proyectos y memoria descriptiva de la obra, en el plazo de ocho meses, que se contarán desde el 25 de agosto último, y si faltasen a tal compromiso, pagarán por vía de pena la cantidad de $1,000.00 por cada semana que pase después del vencimiento, hasta que sea entregado el estudio, proyecto, presupuesto, etc. La Secretaría de Fomento se reserva el derecho de contratar la obra con tercera persona si le conviniese, sirviéndose de los estudios de los contratistas, y en ese caso pagará a éstos la suma de $480,000.00.

El dique de almacenamiento tendrá estabilidad absoluta, y el canal distribuidor tendrá una longitud entre 60 y 90 kilómetros. Se calcula que el costo de esta obra ascenderá a doce millones de pesos, que con ella se obtendrá un regadío de cien hectáreas de terreno (sic); que el producto de la irrigación será de veinticinco mil pacas de algodón al bajo precio de cien pesos, deben producir por año nada menos que la respetable suma de ¡treinta millones!

No tardaremos en ver el principio de esta importantísima obra que, además de beneficiar a los agricultores, va a proporcionar trabajo a un considerable número de operarios que mucho lo necesitan, redundando esto en beneficio y engrandecimiento de esta Comarca”.

sábado, octubre 20, 2007

Justa perspectiva política

Por lo que se puede ver, las relaciones entre el Gobierno del Estado de Coahuila y el Gobierno Municipal de Torreón cruzan por un momento delicado. Es bien sabido que en durante el pasado informe de gobierno del primer mandatario coahuilense, hubo serias y poco fundamentadas acusaciones contra ciertos políticos panistas.

Dar un paso tan delicado sin el debido fundamento, resulta ser una situación que indica el grado de preocupación que con que el Partido Revolucionario Institucional contempla el futuro de Coahuila.

Coahuila ha sido un tradicional bastión del partido tricolor, y con sobrada razón. En Coahuila nació la Revolución Maderista y la Carrancista. Saltillo es una ciudad que está íntimamente ligada a la vieja estructura política del PRI. La asunción de un gobernador panista sería una verdadera catástrofe para la capital del Estado. En este sentido, Saltillo es una comunidad de vocación administrativa más que empresarial, y sumamente conservadora, por su propia seguridad.

Por lo tanto, el conflicto entre los gobiernos estatal y municipal de Torreón no debe ser entendido como un pleito de carácter personal, sino como una lucha por el futuro político de la entidad. Se trata de generar campañas de propaganda y descrédito. En años recientes, el panismo ganó mucho terreno en Coahuila, mientras el priísmo lo perdía en todo el país. No podemos dudar de que los políticos del revolucionario institucional ven con alarma y marcado nerviosismo como ha ascendido la estrella de Guillermo Anaya, ex-alcalde de Torreón y compadre del Presidente de la República.

sábado, octubre 13, 2007

Finaliza el XVI Encuentro de Historia Económica en la UIA-Laguna





Con sede en la Universidad Iberoamericana Laguna (Torreón), el pasado jueves 11 de octubre iniciaron los trabajos del XVI Encuentro de Historia Económica del Norte de México, Asociación de profesionales de la Historia que tiene por objeto de estudio los fenómenos sociales de carácter eminentemente económico que han tenido o tienen lugar en el norte de nuestro país. Esta asociación cuenta con el reconocimiento de la Asociación Internacional de Historia Económica desde 1994.

Para la inauguración estuvieron presentes el Lic. Rodolfo Walss Aurioles, Secretario del Ayuntamiento de Torreón en su calidad de representante personal del Alcalde de Torreón, Lic. José Ángel Pérez Hernández; el Mtro. Quintín Balderrama López, sj, Rector de la Universidad Iberoamericana Laguna; institución de educación superior sede del XVI Encuentro, don Ramón Iriarte Maizterrena, presidente de “Centenario, A.C.” y conocido empresario regional; Dra. Rocío González Maíz, Secretaria Ejecutiva saliente de la Asociación de Historia Económica del Norte de México (AHENME) y el Dr. Sergio Antonio Corona Páez, Coordinador del Centro de Investigaciones Históricas de la UIA-Laguna, Coordinador del XVI Encuentro.

Gracias a los auspicios de la AHENME y al decisivo patrocinio del Ayuntamiento de Torreón, (Alcaldía y Secretaría) asi como del Cuerpo de Regidores de nuestra ciudad, el evento pudo realizarse. Se contó con el apoyo del Archivo Municipal.

Tras los mensajes de bienvenida y una interesante conferencia magistral de don Ramón Iriarte en torno a su experiencia empresarial, el Rector de la Universidad Iberoamericana Laguna declaró formalmente inaugurados los trabajos del encuentro académico.

Tras la declaratoria, la concurrencia pudo disfrutar del brindis de rigor.

A las nueve de la mañana del viernes doce comenzaron las sesiones académicas, con la presentación de las ponencias de cada uno de los investigadores. Los doctores Mario Cerutti Pignat y el Dr. Arturo Carrillo Rojas comentaron cada una de ellas, con el objeto de determinar el estado de la cuestión y ofrecer atinadas observaciones de carácter metodológico y temático. Se marcaron nuevos rumbos para la investigación, y se pudo constatar que aquéllas relativas a la Comarca Lagunera aportan una gran cantidad de nuevos conocimientos.

A las nueve de la mañana del sábado trece reinició la presentación de ponencias, todas a cual más de interesantes.

Hacia la una de la tarde terminó el evento académico y se procedió a la entrega de reconocimientos. Luego se llevó a cabo la asamblea de la asociación para votar nueva mesa directiva. Como nuevo Secretario General de la AHENME se eligió, por unanimidad, al Dr. Moisés Gámez, investigador del Colegio de San Luis.

Durante la última reunión de la Asociación Internacional de Historia Económica, su XIV Congreso, efectuado en Helsinki (Finlandia) del 21 al 25 de agosto, la AHENME fue representada por el Dr. Arturo Carrillo Rojas, a quien, del 11 al 13 de octubre, le correspondió fungir como uno de los dos comentaristas de oficio de las ponencias presentadas en la Universidad Iberoamericana Laguna.

martes, octubre 09, 2007

Este jueves se inaugura el XVI Encuentro


Algunos de los ponentes que, entre otros, participarán en el XVI Encuentro de Historia Económica del Norte de México, son los siguientes:

Gustavo Aguilar Aguilar/Facultad de Historia/Universidad Autónoma de Sinaloa y R. Arturo Román Alarcón/Facultad de Historia/Universidad Autónoma de Sinaloa

José Oscar Avila Juárez/ El Colegio de Jalisco/ Licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Nuevo León, Maestría en Historia por El Colegio de Michoacán y Doctorado en Ciencias Sociales por El Colegio de Jalisco. Actualmente trabaja como investigador del Archivo Histórico del Municipio de Colima.

Gustavo Lorenzana Durán, Departamento de Historia y Antropología, Universidad de Sonora.

Eva Rivas Sada, de la Universidad de Monterrey. Licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Estudios de posgrado en el INSTITUTO ORTEGA Y GASSET Profesora de Humanidades en la UNIVERSIDAD DE MONTERREY, ha participado en varias publicaciones con estudios históricos respecto a la crisis algodonera, conformación de la cuenca lechera, sobre el desarrollo agroindustrial (caso LALA), sobre cambio tecnológico y agua subterránea en la Comarca Lagunera. Pertenece a la Red de Investigadores sobre Cuencas Hidrológicas en el Norte de México, proyecto CIESAS-CONACYT.

Rocío González Maíz, de la Universidad de Monterrey. Doctora en Historia por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Cuenta con más de una treintena de títulos publicados en libros individuales y colectivos y en publicaciones periódicas. Aborda temas relacionados con el régimen de propiedad en el noreste y aspectos sobre historia económica regional. Ha obtenido premios y reconocimientos a nivel local y nacional. Ha formado parte de los equipos de guionistas de tres de los principales museos de Nuevo León. Actualmente preside la Asociación de Historiadores Profesionales del Noreste de México, A. C. y es la Secretaria Ejecutiva de la Asociación de Historia Económica del Norte de México.

Roberto Carrillo Acosta, del Instituto Nacional de Antropología e Historia Zacatecas. Labora en el INAH-Zacatecas, en la bibliteca especializada en antropologìa e historia, llamada "Camino Real de Tierra Adentro", donde es encargado desde hace 6 años. Licenciado en Historia, cursa la maestria en Historia Regional; trabaja en su tesis con el tema “Los mesones en Zacatecas”.

Cirila Quintero Ramírez, del Colegio de la Frontera Norte, Oficina Regional de Matamoros. Doctora en Sociología por el Colegio de México, Investigadora Titular de El Colegio de la Frontera Norte, Oficina Regional de Matamoros, Investigadora Nacional, Nivel II. Autora de los libros: La sindicalización en las maquiladoras tijuanenses (1990) y Reestructuración en la frontera norte. El caso de la industria maquiladora (1997). Coautora del libro: Globalización, trabajo y maquilas. Las nuevas y viejas fronteras en México (2001), realizado en coautoría con María Eugenia de la O, y Soy más que mis manos. Los diferentes mundos de la mujer en la maquila, (2006), en co-autoría con Javier Dragustinovis. Se especializa en los temas de Sindicalismo en maquiladoras fronterizas, mujer trabajadora y condiciones laborales en la maquiladora, sobre ellos ha publicado decenas de artículos en revistas especializadas nacionales e internacionales, entre las que están: Estudios Sociológicos, Frontera Norte, Región y Sociedad, Nueva Antropología, Comercio Exterior, Labor Studies Journal, World Migration, Internacional Feminist Journal of Politics y Asian Journal Latin American Studies.

Moisés Gámez, del Colegio de San Luis. Doctor en Historia Económica por la Universidad Autónoma de Barcelona. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI nivel 1).
Profesor-Investigador de El Colegio de San Luis (COLSAN) Coordinador del Programa de Investigación y Docencia en Historia del COLSAN. Secretario de la Asociación de Historia Económica del Norte de México, 2005-2007. Líneas de Investigación: Historia económica (empresas y empresarios, mercado, banca); historia de la minería; movimientos sociales (historia obrera).

Publicaciones relevantes:
“Redes empresariales y proyectos bancarios en la Mesa Centro-norte de México (1870-1910)”;
Coordinador y autor de capítulo en: "Espacios y procesos mineros. Minería y fundición en centro y noreste de México durante el Porfiriato". “Empresarios e integración regional en San Luis, siglo XIX”. “Empresa extranjera y conflictos laborales. La Compañía Metalúrgica Mexicana, 1890-1923”. De negro brillante a blanco plateado. La empresa minera mexicana a finales del siglo XIX. Unidad de clase y estrategias de resistencia. Los trabajadores en San Luis Potosí, 1890-1917. Director de Vetas, Revista de El Colegio de San Luis, 2000-2002.

Amor Mildred Escalante, de la Maestría en Historia del Colegio de San Luis. Estudia la Maestría en Historia en El Colegio de San Luis, 5a generación, 2006-2008. Con el proyecto de tesis de "Redes o telarañas: las relaciones empresariales en la ciudad de Guanajuato, 1850-1910"
Realizó estudios 1996-2000 Licenciatura en Historia, Fac. Filosofía, Letras e Historia, Universidad de Guanajuato. Titulada con la tesis "El impacto social del ferrocarril en la ciudad de Guanajuato, 1882-1908"

Laboró en el Archivo General del Estado de Guanajuato, de 2002-2006, en donde estuvo encargada de la biblioteca del archivo, dando además orientación y consulta a los usuarios.
Dentro del Archivo General recibió varias capacitaciones relativas a biblioteconomía, archivonomía, aplicación de la Ley de Acceso a la Información y otros similares.
Ayudó en la edición de las publicaciones conmemorativas 2003 “ Año de Don Miguel Hidalgo y Costilla, Padre de la Patria”, editadas por el Archivo General..

domingo, octubre 07, 2007

Cero y van once




El Santos Laguna llegó hoy a la fecha número once como invicto y máximo líder del actual torneo de fútbol, al derrotar a los Pumas de la UNAM por tres tantos contra dos.

El partido se jugó en el Estadio Corona de Torreón, y los goles del equipo de casa fueron de Daniel Ludueña (un penal) y dos de Christian Benítez.

Es una pena que algunos consideren que con 35 grados celsius de temperatura otoñal, los jugadores estuvieron sometidos a una prueba decisiva. Sería tanto como suponer que los comarcanos están en grave desventaja cuando juegan bajo lluvia en el D.F. o con exceso de frío y altura en Toluca. Para eso son atletas: el que es buen gallo, dondequiera canta.

viernes, octubre 05, 2007

Sobre nuestra Plaza de Armas





Efectivamente, “zócalo” es una palabra que originalmente significaba “base”. A la plaza de armas de la ciudad de México se le comenzó a llamar “zócalo” cuando en ella se le construyó una base para la estatua ecuestre de Carlos IV, muy conocida como “El Caballito”. Pero tardó tanto en fundirse y en colocarse la estatua, que la gente asoció el nombre de la plaza con el de la base vacía o zócalo a fuerza de verla de manera cotidiana.

Pretender llamarle “zócalos” a todas las plazas de armas del país sería como imponer un error histórico desde el centro. Es un acto de imperialismo cultural, una falta de respeto a la identidad e historia de las poblaciones del interior. ¿Seguirán pensando que fuera de México todo es Cuautitlán? ¿Porqué todas las ciudades de México forzosamente deben tomar como modelo a la capital del país? ¿Porqué no ser originales? Monterrey tiene macroplaza, no “macrozócalo”.

Más que una moda, conservar los sitios históricos tal y como eran originalmente es un rasgo y constante de los países civilizados. Quien haya visitado Europa lo podrá constatar. En gran medida, en eso radica su encanto. Esto demuestra el gran respeto que los europeos se tienen a sí mismos, a su identidad y a su historia.

No es ninguna herejía política devolverle su nombre a la “Plaza 2 de abril”, dado que en esa fecha México ganó una gran batalla contra los ejércitos franceses. Es un nombre que afirma el orgullo de ser mexicano. Pero claro, como Porfirio Díaz fue el héroe de esa batalla, muchos se rasgarían las vestiduras. Porfirio Díaz fue un gran presidente, y el primero en reconocerlo fue el mismo Francisco I. Madero en su libro “La Sucesión Presidencial”. Si el padre de la Revolución Mexicana lo afirma, ¿quiénes son los “revolucionarios” que lo niegan? ¿Creen ser más que Madero mismo?

Mi opinión como Defensor del Centro Histórico, función esta última que de oficio tengo como Cronista Oficial, de acuerdo con el Reglamento Municipal de Cronistas (quien lo dude, léalo) es que, lejos de seguir modificando nuestra Plaza de Armas, debemos devolverle su nombre y aspecto originales. ¿Sería correcto modificar la pirámide del sol en Teotihuacan para construirle una rentable innovación? Si ya demolieron el Teatro y Cine Princesa, ¿no se puede construir ahí un amplio y redituable estacionamiento? ¿Para qué seguir con la vandálica destrucción de los más bellos elementos de nuestro pasado?

Es verdad, a la Plaza de Armas le falta su Kiosco, el mismo donde tocaba la Banda Municipal cuando la Avenida Morelos era el paseo citadino por excelencia. Si ese kiosco es o no el que está en la Colonia Martínez Adame, no lo sé. No conozco el que se encuentra en esa colonia. Lo que sí sé es que sobra una torre con un reloj que no estaban originalmente.

Ahora bien, cediendo espacios a los procesos urbanos de modernización, entiendo bien que nuestra Plaza de Armas sin árboles crearía un efecto escénico inigualable para el centro histórico. Pero para lograr ese efecto, no es necesario un estacionamiento subterráneo, ni mucho menos, superficial. Y si es absolutamente necesario derribar los árboles, ¿por qué no crear un jardín renacentista o barroco de poca altura con diseños geométricos que permita admirar el entorno? Las imágenes de arriba ilustran con ejemplos. Por otra parte, ¿se iniciaría una campaña de reforestación para contrarrestar los daños al ecosistema? ¿Se podría crear una nueva plaza, réplica exacta de la original, para que los laguneros del futuro sepan cómo era?

La primera imagen que acompaña a este artículo corresponde al palacio de Versalles. La segunda se acredita al sitio de la red mundial “Bucovice-Zamku” de la República Checa.

martes, octubre 02, 2007

La revolución de la historia provinciana...




Durante los últimos años, el paradigma o manera de hacer historia en la provincia mexicana ha sido revolucionado por la influencia de la metodología científica. En Europa, la historia científica no constituye ninguna novedad, pues sus bases fueron colocadas desde la era en que Jean Mabillón escribió su famoso tratado “De Re Diplomática”. La historia tomó del Derecho del siglo XVII los procedimientos que permitían reconstruir las circunstancias del “crimen”. La historia ya no era la simple narración de los cuentacuentos medievales que medraban al amparo de las villas. La metodología de la historia, siguiendo el “Método” de Descartes, se basó en la reconstrucción de los hechos a partir de la evidencia.

Quedaron desde entonces en el descrédito las voces de los “historiadores” que redactaban una “historia sui generis” que no se basaba en la evidencia documental, sino en los deseos y caprichos de su propia mente. Ser un verdadero historiador implica una gran responsabilidad, ya que cualquiera puede afirmar lo que le venga en gana, pero la historia seria no consiste solamente en afirmar, sino en probar lo que se afirma, de una manera que quede más allá de toda duda razonable. Por esta causa, los nuevos conocimientos se revisan y aceptan (o rechazan) de manera colegiada, “inter pares”. La historia científica se escribe en los congresos y encuentros, donde los especialistas del gremio revisan y critican (en el sentido constructivo del término) las novedades historiográficas.

Los historiadores de carrera realmente pasamos pena ajena al contemplar el mal ejemplo y la irresponsabilidad que tienen algunos (y subrayo “algunos”) historiadores aficionados que, sin tener formación académica, usan la pluma o la lengua como lanza quijotesca para agredir toda causa, personaje o hecho que les resulte antipático o ajeno a su propia ideología.

Cuenta Coyote y sigue contando...




El 18 de septiembre de 2007 fue presentado en el Museo Arocena el cuento infantil que lleva por título “Cuenta Coyote: Torreón, una historia centenaria”. La autora del libro es Angélica Váquez del Mercado, y está ilustrado con viñetas de Patricia Hernández. La coordinación del proyecto es de Sonia Salúm, y contó con el apoyo del Ayuntamiento de Torreón, Dirección Municipal de Cultura y Centenario de Torreón, A.C. El tiraje fue de 2000 ejemplares.

El libro, en soporte de papel tamaño carta y con 123 páginas, constituye un gran esfuerzo por dotar a la niñez comarcana con un cuento que ilustre sobre la historia regional, precisamente con motivo de la celebración del primer centenario de Torreón como ciudad. El acabado de los textos e ilustraciones es muy bueno.

Precisamente porque se trata de un cuento (a diferencia de la historia científica, el cuento infantil consiste en un relato o narración de personajes y hechos ficticios dirigido a la niñez) el lector no debe esperar un tratado académico de historia regional. No es la naturaleza ni la función del cuento “histórico” en general, ni de éste en particular. Tampoco se puede esperar que todos los eventos, personas o instituciones relacionadas con nuestra historia local aparezcan descritos o englobados.

El cuento, por sus personajes, tramas y contenidos de naturaleza ficticia, mezcla la verdad con la fantasía, permite una ambientación mágica donde todo puede suceder. En el cuento, los hechos históricos se suceden linealmente o bien coexisten como en secuencias oníricas, donde la licencia literaria permite la yuxtaposición de hechos, de personajes, de experiencias que no podrían darse en la realidad pretérita o presente. En esa estética irrealidad se encuentra el atractivo de este precioso cuento.

domingo, septiembre 30, 2007

Sexismo lagunero en 1893


El afán de dominio o de intrínseca superioridad del hombre sobre la mujer (machismo) ha sido una constante cultural que, al parecer, se ha ido mitigando en México durante el curso de los últimos 40 años. Pero en 1893, en el mismo año en que Torreón fue elevado a la categoría de municipio, y su cabecera al de villa, la opinión que se tenía sobre la pretensión de la mujer a equipararse en igualdad de derechos con el varón, era risible. Afortunadamente, las cosas ya no son así, pero no deja de resultar sorprendente que los caballeros se escandalizaran de que las niñas de 10 años tuvieran libertad para invitar a sus casas a sus amigas los sábados, y peor aún, que tuvieran la desfachatez de divertirse. Tan mala crianza y ejemplo lo atribuían a los excesivos privilegios de que disfrutaban las mujeres estadounidenses.

Para ilustrar lo que digo, transcribo un par de textos publicados en “La Idea” de Lerdo, Durango, en 1893, textos que nos hacen posible mirar de cerca lo que se expresaba sobre la conducta femenina, y sobre la manera como se percibía y valoraba esta conducta.

Sobre las mujeres estadounidenses, se escribía que

“En los Estados Unidos se ha dado tanta libertad, tantos derechos, y tanta igualdad (con respecto al hombre) a la mujer, que insensiblemente, su carácter y su modo de ser se resienten de esos privilegios legales y sociales.

La americana, a la edad de 10 años va sola al colegio, compra sus cintas y juguetes, y los sábados convida a sus compañeras a que vayan a pasar la tarde con ella, y hacen bulla, y se divierten de todo corazón”.

Cosas de señoritas se consideraban las siguientes:

“Querer ser bonita a fuerza de polvo.
Apretarse el corsé para aparecer de cuerpo esbelto.
Enojarse siempre que las llaman feas.
Hablar de todo mundo.
Procurar saber lo que no les importa.
Delirar por el matrimonio.
Suspirar por los bailes.
Andar todo el día en la calle.
Tener cinco o seis novios.
Fingir que lloran, para hacer creer que deveras aman,
Ver los defectos ajenos, y no ver los propios.
Amar los bienes del hombre, y no al hombre.
Asistir al baile, y hacerse del rogar cuando las solicitan.
Darla de románticas, y pretender saber mucho.
Tener muchas amigas, y comerse unas a las otras.
Vivir ciegas de amor... propio
Aparecer buenas por conveniencia.
Decir que no son rogonas.
Meterse de rondón a algunas casas sin saludar a nadie.
Contestar a la carta primera con “tengo un inconveniente y no puedo corresponderle por ahora, que he sabido que tiene Ud. relaciones con fulanita, y le doy las gracias porque sin merecerlo se ha dirigido a su inútil servidora, quien Ud. sabe”.
Escribir “amor” con H.
Casarse con el mejor postor”.


Fuente: “La Idea” revista quincenal de literatura, artes, ciencias, agricultura, industria y comercio. Villa Lerdo, 15 de mayo de 1893 y 30 de junio de 1893.

miércoles, septiembre 26, 2007

Sobre el Acta de Independencia Mexicana


En el “Discurso del Método” de Renee Descartes, verdadero parteaguas en la filosofía de la ciencia y piedra fundamental del moderno método científico, hay cuatro enunciados o reglas. La primera de todas consiste en no admitir jamás cosa alguna como verdadera sin conocer con evidencia que así es. En otras palabras, no es lo que nos dicen, sino la evidencia, lo que tiene valor de prueba. Y un documento genuino ciertamente constituye evidencia histórica.

El 28 de septiembre de 1821 se escribió la única y verdadera declaración de independencia mexicana que fue eficaz, es decir, que no solamente enunció la voluntad de los mexicanos de constituir una nueva nación, sino que además produjo el efecto mismo que enunciaba, haciéndonos verdaderamente libres. Desde ese día México existe como nación. Antes de ese día –y sin la intención de menospreciar a nadie ni de negar el mérito de los grandes héroes nacionales– todo se redujo a aspiraciones y buenos deseos.

Más aún, el acta del 28 de septiembre de 1821 era la culminación de un Plan de Independencia Nacional que comenzó el 24 de febrero de ese mismo año. Su génesis era inmediata: venía de los acontecimientos internacionales de 1820, la revuelta liberal de Rafael del Riego en España y los consiguientes decretos anticlericales de las Cortes.

¿Podría alguien refutar esta verdad que enuncio? ¿Podría alguien decir que México fue independiente antes del 28 de septiembre de 1821? ¿con qué evidencia?

No me interesa glorificar sino la verdad histórica. Escribo, no sobre ideología, sino sobre evidencias, documentos, pruebas. Soy un académico completamente apartidista y nada clerical.

De esta acta de 1821 se envió copia, entre otros lugares, a Cuencamé, Nazas, Mapimí, San Pedro del Gallo. San Juan de Casta (León Guzmán) Alamo de Parras (Viesca) y Parras, que era la capital del Distrito. Realmente Torreón debería construir un museo que fuera digno marco para un documento tan valioso y tan fundamental para nuestra Historia Patria.

Entre los firmantes de esa acta del 28 de septiembre de 1821 estaba el quinto marqués de Aguayo, José María de Echeverz y Valdivieso, nacido en Parras según algunos tratadistas.

Yo sé bien que muchos abominan que nuestra nación haya nacido como una monarquía, y una monarquía abiertamente pro-clerical. Yo no estaría de acuerdo con esa óptica para fundar una nación, pero puedo entender porqué la abrumadora mayoría de los mexicanos lo quería así. Puedo entender porqué a Iturbide se le consideró en su día como un instrumento de la Providencia Divina.

El hecho de que no pensemos como lo hicieron estos fundadores de la Nación Mexicana no implica que no hayan existido o que no tuvieran mérito. No tenemos derecho a borrarlos de la Historia solo porque no pensamos igual que ellos. En los Estados Unidos de Norteamérica, país que tantas personan admiran, tanto los yankees como los confederados han sido reconocidos como héroes, y sus estatuas se yerguen en todas las ciudades. ¿Nunca podremos tener en México una historia nacional incluyente?

A continuación, transcribo la copia del acta enviada al Partido de Parras en 1821.

“Acta de yndependencia del Ymperio Mexicano

Al margen: “Villa del N[ombr]e de Dios. S[an] Fran[cis]co del Mezq[uita]l. S[an] Pedro de Chalchihuites. S[an] Andrés del Teul. Sombrerete. Conv[en]to de S[an]to D[o]m[ing]o. Yd[em] de S[a]n Fran[cis]co del mismo. Nieves y Ríogrande. S[an] Juan del Mezq[uita]l. S[an] Mig[ue]l del Mezq[uita]l. S[an] Diego del Ojo. Cuencamé. Cinco S[eño]r[e]s. Mapimí y Gallo. S[an] Juan de Cast[a]. Alamo de Parr[a]s. Parras”.

“Acta de yndependencia del Ymperio. La nación Mexicana, q[u]e p[o]r trescientos años ni ha tenido voluntad propria, ni libre el uso de la voz, sale hoy de la opreción en q[u]e ha bibido = Los heróicos esfuerzos de sus hijos han cido coronados y está consumada la empresa eternam[en]te memorable, q[u]e un genio superior a toda admiración, elogio, amor y gloria de su patria, principió en Yguala, promovió y llevó al cavo arrollando [obstáculos] casi insuperables Restituída pues esta parte del septentrión al exercicio de quantos derechos le concedió el Autor de la Naturaleza, y reconocen p[o]r inenagenables y sagrados las naciones cultas de la tierra, en libertad de constituírse del modo q[u]e más combenga a su felicidad y con representantes q[u]e puedan manifestar su voluntad y sus designios, comienza a hazer uso de tan preciosos dones y declara solemnem[en]te p[o]r medio de la Junta Suprema del Ymperio q[u]e es nación soberana, i independ[ien]te de la antigua España con quien en lo suzecibo no mantendrá otra unión q[u]e la de una amistad estrecha en los términos q[u]e presqu[r]ibieren los tratados, q[u]e entablará relación[e]s amistosas con las demás potencias executando respecto de ellas quantos actos pueden y están en posesión de executar las otras Naciones soveran[a]s, que va a constituírse con arreglo a las leies q[u]e en el Plan de Yguala y Tratado de Córdova estableció saviam[en]te el Primer Gefe del Exército Ymperial de las tres garantías; y en fin, q[u]e sostendrá en todo trance y con el sacrificio de los haberes y vidas de sus indibiduos [si fuere necesario] esta solemne de[c]laración echa en la Capital del Ymperio a 28 de septiembre de 1821, primero de la Yndependencia Mexicana. = Agustín de Yturbide = Ant[oni]o Ob[is]po de la Puebla = Juan O´Donojú = Manuel de la Bárcena = Matías Monteagudo = Ysidro Yáñez = Lic. Juan Fran[cis]co de Azcárate = Juan Jose Espinoza de los Monteros = Jose Ma. Fagoaga = Jose Miguel Guridi y Alcocer = el marqués de Salvatierra = el conde de Casa de Heras Soto Juan Bautista Lobo = Fran[cis]co Man[ue]l S[ánc]hez de Tagle = Ant[oni]o de Gama y Córdoba = Jose Manuel Sartorio = Manuel Velázquez de León = Manuel Montes Argüelles = Manuel de la Sota Riva = el marqués de San Juan de Rayas = Jose Ygn[aci]o García Yllueca = Jose Ma. Bustam[an]te = Jose Manuel Servantes de la Cadena = Juan de Orbegoso = Nicolás Campero = el conde de Jala y de Regla = Jose Ma. De Echeverz y Valdivielso = Manuel Martínez Mancilla = Juan Bautista Paz y Guzmán = Jose María de Jáuregui = Jose Rafael Suárez Pereda = Anastacio Bustamante = Ysidro Ygn[aci]o de Ycaza = Juan Jose Espinosa de los Monteros vocal secretario = Vocal secretario.”

Fuente: Centro de Investigaciones Históricas de la Universidad Iberoamericana Laguna. Fondo María y Matheo, Expediente 456.



domingo, septiembre 23, 2007

El Torreón en el siglo XXI


El famoso “Torreoncito” que se ubicaba en la Hacienda del Mismo nombre y que dio nombre a nuestra ciudad, todavía existe en el área más céntrica y antigua de la población, el barrio de “La Alianza”, a dos cuadras al poniente del Santuario de Guadalupe.

De hecho, no es el primer torreón que se levantó a mediados del siglo XIX, sino el segundo, y data de la época de la caída del Segundo Imperio Mexicano. El Torreón se encontraba en una de las esquinas del casco de la hacienda.

En la actualidad, la sección superviviente del edificio original, tan emblemático para nuestra población, está convertido en museo, y depende de la Dirección Municipal de Cultura de Torreón.


En su interior hay una pequeña exposición fotográfica, y exactamente en lo que es el centro del torreoncito se encuentra la tumba de Leonardo Zuloaga y de su esposa, la parrense Luisa Ibarra Goríbar, quienes compraron la Hacienda de San Lorenzo de La Laguna en 1848, en la cual crearon el Rancho del Torreón hacia 1850.

En el mismo museo se exhiben algunos restos de loza doméstica encontrados en el interior del Canal de La Perla, un canal de riego que fue embovedado cuando la ciudad crecía tan rápido que literalmente las construcciones urbanas hubieron de pasar sobre él.



Me llamó la atención de manera particular un plato del cual solo se recuperó la mitad, y en el cual los antropólogos pudieron identificar las palabras “Ironstone J & G Me...” “Hnl...” “Engla...” asignándole como período de fabricación el de 1851-1890. El medio plato muestra un sello de fábrica del cual solamente puede verse la mitad.

Para ahondar el conocimiento de los curiosos como yo, mencionaré que el medio sello de fábrica que está visible, corresponde en realidad a los fabricantes de la loza tipo “granito blanco” o “Ironstone”, los ingleses James & George Meakin. El sello con el que distinguían las piezas de su fábrica consistía en un escudo heráldico sostenido por el león y el unicornio de Inglaterra, superado por la corona inglesa de San Esteban. Arriba decía “Ironstone China”, y abajo, “J & G Meakin” “Hanley” “England”.

James y George Meakin fueron manufactureros de vajillas para uso doméstico en Hanley, Stoke-on-Trent (Staffordshire, Inglaterra). En 1851 sucedieron a su padre, James Meakin, también ceramista.

En el siglo XIX, su firma era bien conocida por su “loza granito blanco” (“Ironstone” sin decorar) que imitaban la porcelana francesa de la época. Sus manufacturas se exportaban principalmente a los Estados Unidos.


Un detalle importante en este caso que tratamos, es que James & George Meakin incorporaron la palabra "England" al sello de su loza hasta después de 1890. Por lo tanto, el medio plato recuperado en el Canal de la Perla es de una fecha que oscila entre 1890 y 1907, ya que durante ese período la fábrica J & G Meakin usó en su loza el sello que he mencionado y que ilustro. Este dato es muy significativo, porque entonces el plato recuperado se manufacturó entre 1890 y 1907, período durante el cual nuestra población pasó de Congregación a Villa, y luego a Ciudad.

jueves, septiembre 20, 2007

Carranza según Javier Villarreal Lozano




El día de hoy a las 20.00 horas fue presentado el libro “Venustiano Carranza. La experiencia regional” del Lic. Javier Villarreal Lozano, Director del Museo y Centro Cultural "Vito Alessio Robles" de Saltillo, quien vino para acompañarnos y comentar él mismo algunos aspectos de su texto, junto con otros dos historiadores. El salón del ICOCULT Laguna estuvo completamente lleno con las personas que asistieron al evento.

Los comentarios que como presentador hice a la obra de Villarreal Lozano, los transcribo a continuación:

“Entre los propósitos de Villarreal Lozano al escribir este muy interesante ensayo intitulado “Venustiano Carranza, la experiencia regional” nos expone los siguientes:

1.- completar la biografía del Primer Jefe
2.- Investigar sus antecedentes
3.- Reconstruir el entorno social y familiar
4.- Pasar revista a su tránsito por el mundo de la política porfirista, hasta llegar a su actuación al frente del gobierno de Coahuila, ya como prohombre de la revolución triunfante.

El autor nos advierte que el ensayo biográfico concluye donde los demás comienzan, y que, a través de él, busca contestar a la pregunta ¿hasta qué punto las experiencias de Venustiano Carranza en la política doméstica (como alcalde, diputado, senador, gobernador etc. ) fueron un laboratorio en el que preparó el desarrollo de proyectos que habrían de volverse nacionales?

Con una prosa cristalina y una mirada interpretativa, Villarreal Lozano busca iluminarnos todas estas preguntas. Para ello, usa un lenguaje claro, sencillo y fuerte a la vez, nos pone las circunstancias en contexto, con el objeto de puntualizar qué causas desataron ciertas consecuencias y no otras, en la vida y obra de Venustiano Carranza.

Como escritor con muchas tablas, Villarreal Lozano entrelaza su propia narración con la polifonía de los innumerables testigos a los que llama a declarar al estrado de la Historia. Efectivamente, las referencias bibliográficas son abundantes y oportunas, añaden sabor y verosimilitud al relato.

“Venustiano Carranza, la experiencia regional” es un libro que se desarrolla en tres partes o tiempos. En el primero, se manejan los siguientes apartados:

“El Pueblo”, que trata del ámbito físico, histórico y social de Cuatrociénegas y sus pobladores. Así como las especies nativas se adaptaron a las condiciones regionales durante millones de años, de manera similar, los hombres y mujeres de Cuatrociénegas se adaptaron a las condiciones de sequía, de escasez y de frontera, de lucha entre nómadas y sedentarios, y de esta manera se forjó su iniciativa, su tenacidad productiva y su carácter.

Nos comenta el autor que La fecha de fundación de la villa de Cuatrociénegas fue el 24 de mayo de 1800, y que once pobladores fueron admitidos como tales, uno de ellos era Juan José Carranza, a quien hemos podido identificar como Juan Joseff Carranza, casado con María Dolores Ramón el 13 de octubre de 1783.

Villarreal Lozano nos dibuja el boceto de una población que poco a poco surge a la vida en medio de las dificultades de clima y ataques de indios salvajes. Se complementa el relato con las interesantes impresiones de viajeros que conocieron la población en esos penosos días de forja.

En el apartado “Los días de bonanza” no faltan las estadísticas y censos de períodos significativos del siglo XIX, ni las noticias sobre la historia económica de Cuatrociénegas y de Coahuila, particularmente sobre los sectores agropecuario y minero, la riqueza surgida de la plata y del guayule, la inmigración y la innovación.

Como hemos ya mencionado, estos datos no se presentan desmadejados y sin relación, al contrario, el autor construyó un fino tejido hermenéutico que sirve de contexto y explicación para que el lector entienda cómo y de dónde surgen los valores y la mentalidad compartida por los miembros de la familia Carranza.

En el apartado “El viejo Juarista” el autor nos aporta datos biográficos del coronel juarista Jesús Carranza Neira, considerado el patriarca de la familia en el siglo XIX. Hemos comprobado que los datos del autor son exactos, don Jesús era hijo de Rafael Carranza Ramón y de María Ignacia Neira Jiménez, quienes casaron el 20 de marzo de 1809. María Ignacia, su madre, fue bautizada el 1 de junio de 1791, y los abuelos maternos de don Jesús fueron José Mariano de Neira y María Gertrudis Jiménez, quienes casaron en Monclova el 1 de agosto de 1788. Se trataba pues de viejas familias Coahuilenses de la era colonial, habituados a la creatividad en medio de la escasez de recursos, a la vida de choque bélico y cultural. Los Ramón ya habían dado un gobernador a Coahuila a finales del siglo XVII, don Diego Ramón, y fueron de los principales conquistadores de la Provincia de los Texas. De estos linajes nació Jesús Carranza Neira en la villa de Cuatrociénegas el 16 de junio de 1813.

Villarreal Lozano nos explica cómo Jesús Carranza se elevó sobre sus propias limitaciones aprovechando las coyunturas familiares y las oportunidades, y cómo contrajo matrimonio con María de Jesús de la Garza en 1835. Este matrimonio tuvo 15 hijos, de los cuales Venustiano Carranza Garza sería el decimoprimero.

Continúa el narrador pasando revista a los éxitos económicos y políticos del coronel Jesús Carranza, siempre haciendo alarde de capacidad interpretativa al explicar de qué manera las circunstancias externas incidían en la formación de un espíritu de familia, de los valores familiares, republicanos y nacionalistas. Así resulta fácil entender que la familia entera adquirió relevancia política, gracias a que el coronel Carranza jugó bien sus cartas económicas y políticas.

En el apartado “Frontera de Indios” Villarreal Lozano reitera las duras condiciones en las que se forjó a sí mismo el septentrión novohispano, y las características de marginalidad, de iniciativa propia, de sagacidad tenaz y de guerra viva por las cuales se diferenciaban estos lugares y habitantes de los del centro y sur virreinal, incluso bien entrado el siglo XIX.

El apartado “Años de formación” aborda ya de manera directa la juventud de Venustiano Carranza Garza, el cual nació en Cuatrociénegas el 29 de diciembre de 1859. A partir de aquí, el autor, que demuestra un gran conocimiento sobre el tema, y matiza con un estilo ricamente anecdótico, los primeros pasos del futuro presidente: sus primeras letras, su vecindad en Saltillo, el Ateneo y el relativo radicalismo de la institución, sus maestros, sus preferencias. El autor nos hace transitar de los archivos del Ateneo a las letras de Plutarco en su deseo de enriquecer nuestros conocimientos sobre Venustiano y sus propios intereses. Fuentes primarias y secundarias son citadas por igual con el objeto de ir perfilando la naturaleza y el carácter de este hombre tan destacado.

Es de resaltar el vasto conocimiento que sobre historia política posee Villarreal Lozano, del cual echa mano de manera constante para hacer comprensibles hechos y situaciones que no serían del todo accesibles para el lector sin la ayuda de aquél.
Se abordan, asimismo, los años en que Venustiano estuvo en la ciudad de México como estudiante de medicina, y de cómo iba despertando a otros aspectos de la vida, como el del amor. De vuelta a su tierra a causa de una enfermedad ocular, se dedicó mejorar sus tierras. A los 24 años de edad se casó con Virginia Salinas Balmaceda. El matrimonio civil se efectuó el 5 de abril de 1882.

Segunda Parte

En los apartados “Vidaurri, Treviño, Reyes” y “Repercusiones locales” el autor nos permite atisbar las condiciones económicas y principalmente políticas de Coahuila y del Noreste, desde 1857 hasta principios del siglo XX. La anexión de Coahuila a Nuevo León, la caída de los monárquicos Vidaurri y Sánchez Navarro, el caudillismo solapado por los presidentes González y Díaz, los empresarios como Evaristo Madero, y desde luego, los gobernadores que iban y venían de acuerdo con sus relaciones en México.

En “Política, primera llamada” se narra cómo Venustiano Carranza cambia su ocupación de “labrador” a la de Juez y en 1886, de presidente municipal de Cuatrociénegas. De nuevo la estadística y el censo nos pone en contexto para entender qué era gobernar Cuatrociénegas en 1886, qué clase de municipio era aquél, aunque su oficio de alcalde haya durado solamente 130 días. El autor nos introduce en los vericuetos políticos de Coahuila, en el fino análisis de las filias y fobias de la clase política, para cabal entendimiento del significado de las situaciones en las que se ve envuelto Carranza a finales del siglo XIX.

En “Política, segunda llamada” se nos muestra a un Carranza que ocupa de nuevo la alcaldía de Cuatrociénegas en 1894, la construcción de la Escuela Oficial de Niñas, asuntos relacionados con la educación en los que Venustiano tuvo ingerencia, así como los aciertos del alcalde en la economía municipal. De nuevo, el anecdotario nos va ilustrando cómo Carranza se relaciona poco a poco con los miembros del poder político. En 1897 es elegido diputado local por vez primera, y de inmediato se incorpora a diversas comisiones. Esta experiencia le fue muy útil para entender cómo funcionaba el poder legislativo, cuales eran sus límites y alcances a la vez que atestiguaba cómo el congreso estatal apoyaba la paz y el progreso porfirianos. A la vez, avanzaba en su carrera política: diputado federal suplente, en 1901 senador suplente por Coahuila, en 1903 y en 1908, senador de la República, gobernador interino de Coahuila el 21 de septiembre de 1908.

En “Otra vez frente a Díaz” Villarreal Lozano nos da cuenta de cómo, en 1909, una convención lanzó la candidatura de Carranza a la gubernatura de Coahuila. De manera simultánea, desde la capital nacional, los enemigos de Bernardo Reyes querían anularlo políticamente, originando una guerra de chistes políticos, rumores y libelos. Triunfaron los antireyistas, y le pidieron a Carranza —gente de Reyes— que renunciara a su postulación, a lo cual se negó. Prefirió seguir adelante hasta ser derrotado.

“Revancha científica” Aquí se nos narra cómo una vez perdida la elección, el nuevo gobernador inició una cacería de brujas, abriendo juicio político contra su antecesor. Hubiese acabado con los reyistas si hubiese podido, pero el año de 1910 cambió el curso de los acontecimientos. Los mejores momentos de Carranza estaban por llegar. Nos comenta el autor que de los líderes revolucionarios, Carranza era el que tenía experiencia política y por lo tanto, el que estaba mejor enseñado sobre las mutaciones de la naturaleza humana y de las veleidades relacionadas con el arte de gobernar.

“Paz entre comillas” es un apartado en el que el autor se dedica repasar las inquietudes económico-sociales de los diversos sectores productivos del Estado de Coahuila a finales del Porfiriato, entre ellas la problemática del agua en la Comarca Lagunera como elemento escaso y como factor de creación de riqueza. También se analiza la penetración de ideas inquietantes, como el floresmagonismo.

En “La primera piedra” se nos ilustra sobre el desarrollo de la revolución maderista 1910-1911, en diversos lugares del norte, particularmente en Coahuila. Son mencionados los incidentes del 20 de noviembre de 1910 en Torreón y Gómez Palacio, así como la entrada del ejército maderista a Torreón en mayo de 1911, los desafortunados eventos genocidas en contra de los chinos, la firma de los Tratados de Ciudad Juárez, con los cuales se puso fin a la confrontación armada, y desde luego, el retorno de Venustiano Carranza a Coahuila como gobernador interino.

“Gobernador Maderista” es un apartado que da cuenta de cómo Carranza, tras dos meses de interinato, renunció para postularse como candidato a la gubernatura constitucional de Coahuila. Se narra la consiguiente campaña como candidato, y el contenido de su “Manifiesto”, el cual abarcaba lo hecho y el programa de lo que habría que hacer en el Estado de Coahuila, que en su percepción, resultaba necesario: reformas sociales, políticas y económicas. Se trata, como dice el autor, del “esbozo del pensamiento político” de Venustiano Carranza. Las elecciones se celebraron el 17 de septiembre de 1911, y el candidato de Cuatrociénegas obtuvo un triunfo aplastante e incuestionable.

En “El Hombre” se muestra a Carranza de cuerpo entero, desde su constitución y apariencia física, sus características morales, como la dignidad y el respeto, y desde luego, cómo era percibido por diferentes testigos coetáneos.

En “Gobernador Constitucional”, se describen los logros que Venustiano Carranza obtuvo durante su gobierno de Coahuila, tanto en el aspecto político, al rodearse de los hombres correctos, como el éxito logrado en el fomento de la industria, el comercio, las vías de comunicación, la modernización fiscal, la educación, etc. Y en este último rubro, se le acredita por la importante decisión de crear el internado de la Normal, lo cual permitió cursar sus estudios a innumerables maestras de Coahuila hasta la fecha.

En “Huelgas y leyes” se trata de los abusos contra los trabajadores y las demandas de los obreros coahuilenses. Nos cuenta Villarreal Lozano cómo se abordaron estos problemas, y cómo el gobernador de Coahuila atendió a estas demandas por medio de leyes de protección al obrero. No obstante, no faltaron actos de excesiva fuerza gubernamental cuando se creyó necesario.

En “Un epílogo esperado” la temática abordada es la de las relaciones entre los Madero y el gobernador Carranza. Poco a poco se va apagando la estrella de Madero, mientras la de Carranza resplandece y asciende, debido a su experiencia, pragmatismo y olfato políticos. Tras el magnicidio perpetrado contra Madero, viene el desconocimiento de Huerta de parte del Congreso del Estado de Coahuila, el 19 de febrero de 1913.

El apartado final, “Carranza, el Reformador”, puntualiza este aspecto del gobernador y luego presidente de la República. Muestra el espíritu de las reformas que hizo a la constitución política del Estado de Coahuila en 13 de febrero de 1913, donde queda plasmado su pensamiento y delineado su característico sentido modernizador de la política local y posteriormente de la nacional, al convocar al Congreso Constituyente de los Estados Unidos Mexicanos, el cual fructificaría el 5 de febrero de 1917.

Un nutrido anexo fotográfico nos permite conocer escenas inéditas o poco vistas, de tal manera que podamos visualizar, no solamente imaginar, a los personajes.

Visto lo anterior, a este presentador solamente le queda constatar que los propósitos enunciados por el autor del libro han quedado más que cumplidos con la mayor solvencia histórica y literaria. Este es un libro de colección que todo mundo debe tener, sobre todo porque, como le interesaba a su autor, muestra a Venustiano Carranza en el contexto regional, algo que sus anteriores biógrafos habían pasado por alto.

Mis más sinceras felicitaciones para el Lic. Javier Villarreal Lozano. Enhorabuena”...

martes, septiembre 18, 2007

Don Rafael Aldape Quiroz, Presidente Municipal de Torreón, 1907

El Dr. Gabriel Echávez Aldape, amigo nuestro, investigador de la UNAM y nieto de don Rafael Aldape Quiroz, último Presidente Municipal de la Villa del Torreón y primero de la Ciudad de Torreón (1907), nos ha enviado desde Ciudad Universitaria esta biografía que, por considerarla del mayor interés para los torreonenses, transcribo a continuación.


“DON RAFAEL ALDAPE QUIROZ
Primer Presidente Municipal de la Ciudad de Torreón, Coahuila.

Don Rafael Aldape Quiroz: nació en Múzquiz, Coah., el 15 de agosto de 1861, siendo sus padres don Rafael Aldape Dávila y doña María de Jesús Quiroz.

Aún no tenía un año cuando murió su padre, y algunos años después su madre contrajo segundas nupcias con don Ismael Galán, quien se hizo cargo del niño, quien también perdió a su madre cuando contaba con cinco años.

En Múzquiz vivió algún tiempo, viniendo a Cd. Lerdo, Durango, en1874 viviendo ahí hasta 1880. En el transcurso de uno de esos años se secó la Laguna de Mayrán, y como era Ia costumbre, distintos grupos acudieron a recoger de los charcos que quedaron los peces para la extracción de aceite, yendo don Rafael a la cabeza de las personas que su padrastro don Ismael contrató para tal efecto.

En 1880 se trasladaron a Sierra Mojada, Coah. trabajando entonces en unas pertenencias mineras de su padre adoptivo, hasta 1884 en que volvió a Múzquiz para establecer por su cuenta una casa comercial y dedicarse al cultivo y beneficio de la caña de azúcar y a la ganadería.

El 3 de noviembre de 1889 contrajo nupcias con la señorita María de Jesús Elizondo Trujillo, y poco después en unión de su hermano político, Lic. Eduardo Elizondo llevó a Múzquiz el primer trapiche de acero instalándolo en la hacienda de su suegro donde continuó también con sus actividades ganaderas.

Debido a una terrible sequía, que duró más o menos cuatro años, murió la mayor parte de su ganado vacuno, vendiendo el resto.

Nuevamente vuelve a Sierra Mojada en 1894 con su familia, haciéndose cargo ahí de la Recaudación de Rentas del Estado, en aquella época la más importante de Coahuila. Estableció un depósito de maderas anexo a un expendio de pasturas con los que abastecía a todas las negociaciones del lugar.

Tuvo también la Agencia del Banco de Nuevo León y se dedicó a explotar la minería, como accionista en algunas empresas.

En 1904 don Rafael y su familia fueron a radicar a Jiménez, Chihuahua, donde desempeñó el cargo de gerente general y tesorero de la negociación “Ignacio Rodríguez Ramos” en la Sierra de Almoloya, la que durante su actuación repartió entre los accionista por concepto de dividendos mas de millón y medio de pesos.

Su llegada a Torreón, data de octubre de 1906, viniendo con su familia para establecerse en negocios bancarios.

El 1º de enero de 1907 ocupó la presidencia municipal, tocándole como primera autoridad, erigir el 15 de septiembre de ese año a la Villa en Ciudad.

Durante su actuación como alcalde, muy brillante y que es recordada con orgullo, se construyó el Hospital Civil que aun existe, se terminó de pagar la construcción del Mercado Juárez, la pavimentación de la Plaza de los Constituyentes y la Prolongación del Panteón Municipal. Se iniciaron las obras de drenaje y saneamiento de la ciudad, extendiendo sus redes hasta la calle Treviño, tratándose de pavimentarla para lo que se hicieron algunas pruebas. Se inauguraron los circuitos número dos y tres de los tranvías eléctricos. Se formó la primera banda municipal infantil, un gabinete meteorológico, el Vacunógeno y se construyó la escuela municipal Benito Juárez. Al terminar su período de dos años, por su actuación destacada, favorable a todas luces a la ciudad por su honradez a toda prueba y por su gran capacidad, fue propuesto para ser reelegido declinando la invitación por tener que dedicarse a sus asuntos personales.

Fue socio fundador y varias veces miembro del Consejo del Banco de la Laguna, formando parte en diversas ocasiones de su Consejo de Administración, de la Cámara Comercio, por cuyo establecimiento pugnó y del primer Club Rotario.

Asociado con Don Manuel de la Fuente, Lic. Don Miguel Cárdenas, don Eduardo Hartman, don Gil Ornelas, don Juan Castillón. Ing. don José de la Fuente y algunas otras personalidades, formaron varias negociaciones importantes, entre otras la Compañía de Terrenos y Construcciones, S.A., de la que fue gerente general y tesorero, construyéndose durante su actuación once chalets que todavía existen al Oriente de la ciudad. Se compró a la Compañía de Tranvías "Wa Yic” la vía que corría por la Ave. Morelos desde la antigua Plaza de Toros hasta las huertas que existían al Oriente de la ciudad, para ser levantadas, utilizándose los rieles en la construcción de la Escuela Alfonso Rodríguez, Mercado Villa, y Palacio Municipal.

En 1907, formó una sociedad con los señores Lic. Manuel, Dr. Salomé e Ing. José María Garza Aldape, una compañía para la explotación del guayule en una pequeña propiedad que tenían hasta que se agotó.

Estableció en 1908 un negocio de maderas que manejó hasta 1914, en que como todos hombres de negocios tuvo que salir de Torreón por el desbarajuste de entrada y salida de tropas. Fue con su familia a Monterrey donde permanecieron en situación aflictiva hasta 1918. Un año antes regresó solo, para que asociado con don Manuel Hartman, volver a instalar su negocio de maderas obteniendo además una representación para la venta en la región de carbón minera. En abril de 1926 acepto la agencia exclusiva de las compañías Carbonífera de Sabinas, S.A., y de combustibles Agujita, S.A., que con toda eficacia manejo hasta su muerte, haciéndolo ahora sus hijos.

El 30 de junio de 1937 falleció su esposa, lo que mucho lo afecto empezando a decaer su salud para que el 5 de junio le sobreviniera el primer ataque cerebral que lo puso a las puertas de la muerte. Triunfó su constitución vigorosa, recuperando la salud hasta que el 1 de febrero de l943 le repitió el ataque del que todavía se rehizo pero débil y aniquilado falleció el 4 de noviembre de ese mismo año rodeado de sus hijos y nietos.

Tuvo en su matrimonio ocho hijos: Emilio Federico, Mercedes del Refugio, Enriqueta, Consuelo, Aurora Carolina, María de Jesús, María Guadalupe y Sara. Todos ellos vivieron hasta avanzada edad, con excepción de María. Guadalupe que murió joven.

Fue un hombre honrado como pocos, cumplido en todos sus actos, caballeroso con todo el mundo, captándose con su bondad y deferencia la simpatía de quien lo trataron.

Uno de los fundadores de la ciudad, luchó siempre con verdadero cariño por su mejoramiento y desarrollo pudiéndosele considerar en justicia como uno de los más grandes y auténticos laguneros.

Gabriel Echávez Aldape”

Este cronista solamente añade que el matrimonio del señor Rafael Aldape y la señorita María de Jesús Quiroz, padres del biografiado, se encuentra documentado en la Parroquia de Santa Rosa de Lima, en Múzquiz, Coahuila, en el acta matrimonial correspondiente al 7 de julio de 1860.

"Cuenta, Coyote..."



A las doce horas de hoy martes fue presentado formalmente a los lectores y a los niños laguneros el cuento infantil “Cuenta, Coyote. Torreón, una historia centenaria” de Angélica Vázquez del Mercado.

Los comentarios sobre este simpático cuento se llevaron a cabo en el Museo Arocena de esta ciudad de Torreón.