Escudo de Torreón

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jueves, febrero 02, 2012

Nuevo libro de historia regional




Hoy a las veinte horas, en el recinto del Museo de La Revolución, fue presentado el libro "El Río Nazas a través de sus obras hidráulicas". Este cronista fue uno de los comentaristas, y transcribo el texto que se leyó para la ocasión.

"En mi calidad de Cronista Oficial de Torreón, me encuentro entre ustedes para comentar, con beneplácito, la aparición de un nuevo texto de historia lagunera, el cual lleva por nombre EL RIO NAZAS A TRAVÉS DE SUS OBRAS HIDRÁULICAS. El libro es fruto del esfuerzo de la arqueóloga Marisol Sala Díaz, y del Mtro. Gerardo Berlanga Gotés.

Antes de pasar a comentar dicho texto, mencionaré que uno de los más antiguos y poderosos protagonistas de la historia lagunera, ha sido precisamente el Río Nazas. Caudal milenario de aguas vivificantes, sus funciones y su propia historia han cambiado, según ha cambiado la cultura de sus propios usuarios.

El Río Nazas, llamado en el siglo XVI “Río de las Nasas”, por los artefactos que usaban los indios laguneros para pescar o para transportar lo pescado, era el integrante de mayor importancia cualitativa y cuantitativa de un sistema hidrológico, del cual el río Buenaval, llamado posteriormente “Aguanaval”, también formaba parte, lo mismo que las grandes lagunas de Mayrán, Viesca y Tlahualilo.

Este sistema hidrológico era tan evidente e identificable, que en 1594, el rey Felipe II llamó al territorio en el cual se asentaba, “Provincia de La Laguna” y posteriormente “País de La Laguna”.

Para los aborígenes laguneros de la etapa prehispánica, las aguas del Nazas, durante los años de lluvias normales, constituían bienes libres para el consumo, es decir, agua para beber. También conformaban el hábitat de peces y aves, es decir, de algunos animales útiles para la alimentación. Las aguas del Nazas también servían de soporte para sus balsas de tule, llamadas naboyas. En los años de sequía, los escurrimientos del río y algunos peces, se depositaban en esteros donde ordinariamente se formaban las lagunas. Dichos esteros, verdaderas reservas alimenticias, eran disputados por los grupos de aborígenes, y los más fuertes y poderosos se adueñaban de ellos. Los grupos laguneros más débiles, practicaban entre sí la guerra para comerse a los cautivos y a los muertos. El agua era vida, y su ausencia significaba muerte, incluso muerte violenta.

Con la llegada de los colonizadores occidentales u occidentalizados, como eran españoles peninsulares y criollos, indios tlaxcaltecas, indios mesoamericanos, mestizos y negros esclavos de Angola y de Guinea, la relación con el suelo y con el agua cambió en la Comarca Lagunera. Suelo y aguas pasaron a ser propiedad del rey. Solamente el rey podía mercedarlas o cederlas, a título individual o colectivo, a través de las autoridades y de las leyes. Con la introducción de la cultura agrícola y ganadera, el agua dejó de ser un bien libre, y se convirtió en un bien de prducción con valor de cambio.

Desde entonces, desde finales del siglo XVI y principios del XVII, la historia del agua en la Comarca Lagunera ha estado vinculada a la historia de la producción agropecuaria o agroindustrial, y por lo tanto, a la historia de las relaciones entre sus usuarios. Ha sido también la historia de una cultura material orientada a la mejor y más eficiente conservación y distribución de las aguas, desde las fogaras tlaxcaltecas, hasta los tajos, presas y redes de canales revestidos, o de los puentes que los cruzan.

Precisamente, de muchos de estos fenómenos sociales, económicos y culturales nos habla EL RIO NAZAS A TRAVES DE SUS OBRAS HIDRÁULICAS.

Como arriba mencionamos, el protagonista es el Río Nazas, así que en un primer capítulo, se muestran sus generales: Geografía, geología, comunidades por las que pasan o pasaban sus aguas. En un segudo capítulo, leemos algunos antecedentes históricos sobre la tenencia del agua, los conflictos de interés entre sus usuarios, así como las comisiones y reglamentos que generaron estos conflictos. En el capítuo tercero, leeremos acerca de las obras materiales que se construyeron para cumplir los reglamentos, para eficientar el uso y manejo del agua, para represar y conservar los excedentes del agua de lluvia de las cuencas, y para permitir el tránsito seguro y rápido sobre los cauces del río.

El capítulo cuarto nos da cuenta de las avenidas memorablemente destructivas del río Nazas, así como de las obras materiales que se realizaron para proteger a la ciudadanía de tales avenidas. Un apéndice final, presenta el proyecto Parque Río Nazas.

Y para hablar del significado de este libro para los laguneros, señalamos que se trata de una obra de carácter divulgativo, ricamente sazonada con ilustraciones a todo color, verdaderos testimonios gráficos de un pasado que no podemos ver de manera directa. Se trata de un texto del mayor interés para los laguneros curiosos por nuestra historia, y particularmente, por nuestra historia hidrológica, en su conjunto o en su detalle, ya que el libro aporta infinidad de datos históricos concretos relacionados con el uso y manejo del agua en nuestra región".


1 comentario:

Angela Mourey dijo...

Buen día,

Estoy interesada en adquirir el libro. ¿Cómo lo puedo comprar? ¿Tendrán un formato digital? Lo que pasa que estoy fuera del pais.