domingo, febrero 07, 2010

Linaje de insurgentes en La Laguna


Parroquia de San Luis, Colotlán, Jalisco.

El pasado 3 de febrero, escribí en esta Crónica un artículo sobre la familia Torreonense Ugalde-Adame, en el cual demostré su ascendencia hispano-tlaxcalteca a través del noble apellido Escobedo, originario del señorío de Quiahuiztlán, uno de los cuatro reinos de Tlaxcala. Este linaje constituyó una de las 400 familias de tlaxcaltecas nobles que emigraron en 1591 al norte, tras celebrar contrato con Luis de Velasco II.

La familia Escobedo pasó a Colotlán, Jalisco, y de ahí, como uno de los linajes de pobladores de Viesca. Posteriormente pasó a Matamoros, y finalmente, a Torreón (tres poblaciones laguneras de Coahuila) Este apellido Escobedo enlazó con otras familias, como los Guerra, Cifuentes o Sifuentes, Ugalde y otros varias que persisten hasta la actualidad en las tres ciudades mencionadas.

Al estudiar la presencia tlaxcalteca en Colotlán, me enteré de que un miembro de esta misma familia tlaxcalteca Escobedo, radicada en ese lugar y en Viesca, fue un destacado insurgente. Su nombre era Marcos de Escobedo. El gobierno municipal de Colotlán ha publicado una biografía en una página de Internet, la cual transcribo a continuación, por dos razones. Primera, este año festejamos en México el inicio de la Guerra de Independencia (Bicentenario) y segunda, muchos laguneros resultan ser consanguíneos de este héroe nacional, y por lo tanto, encontrarán interesante saber de la vida y la obra de este lejano pariente.

“MARCOS ESCOBEDO (Insurgente).

Marcos Escobedo indio del barrio de Tlaxcala de Colotlán. En 1808 funge como alférez real y gobernador del mismo barrio. El primero de noviembre de 1810 se declara a favor de la independencia nacional y encabezaba, junto con el padre José Pablo Calvillo, a los indios flecheros de la región, acudiendo en auxilio de Don Miguel Hidalgo en Enero de 1811 y participando en la batalla del puente de Calderón, tras la cual regresan a Colotlán con grandes perdidas y el ánimo caído.

En el mes de Febrero Don Marcos Escobedo y el Cura Calvillo enfrentan y derrotan a los realistas Francisco del Real, Juan Lozano y Sebastián Gallegos, quienes se habían adueñado de la plaza en su ausencia. A fines de este mes se enfrentan, en las Canoas, al Cura realista Álvarez, apodado “El Chicharronero”.

El 7 de abril de 1811 se enfrenta con el ejercito del Coronel Pedro Celestino Negrete y son derrotados en la batalla de tierra blanca. Don Marcos Escobedo debió de esconderse durante varios días en un Pozo de lazo, para salvar la vida.

En 1817, Escobedo se levanta nuevamente en armas a favor de la independencia con el apoyo de los pueblos de San Andrés, Chalchihuites y Huejuquilla, retomando el control de la región. Posteriormente se unen las tropas de Tlaltenango y Jerez, e inician una campaña militar hacia Bolaños y posteriormente a Tepic.

El 27 de Septiembre de 1812, Don Marcos Escobedo organizó grandes festejos en Colotlán para celebrar la Independencia de México y la entrada del ejercito trigarante a la capital.

En 1825 Don Marcos Escobedo es nombrado presidente del Ayuntamiento de Colotlán, en cuya función derriba el inservible edificio de las casas consistoriales, para construir el primer Ayuntamiento, así con un rudimentario drenaje que libra la cuidad de devastadoras corrientes de lluvias.

En Noviembre de 1825, en su carácter de jefe político sometió a los naturales de San Andrés del Teúl, quienes descontentos por el reparto de tierras y de cobranza de arrendamiento, acometieron contra el alcalde, el regidor y varios vecinos. Aprehendió a los responsables y los remitió presos a Huejuquilla el Alto, consignándolos al juez de aquella población.

El 7 de Agosto de 1833, muere el insurgente Marcos Marcelo Escobedo a causa de una epidemia de Cólera Morbos que causa enormes estragos entre la población de Colotlán, recibe los santos sacramentos de la penitencia y de la extremaunción de manos del párroco José Tadeo Suárez".

Fuente:
http://www.colotlan.gob.mx/municipio/biografias.html

viernes, febrero 05, 2010

Difícil disyuntiva


Torreón de noche. Toma de Fernando Sosa, Flickr.


El día de hoy, y contra lo acostumbrado, mis alumnos se mostraron notoriamente tristes, desganados y apáticos. Con mucha dificultad seguían los razonamientos de la exposición magistral, y con aun mayor dificultad, participaban en el debate, y eso, los que lo hacían.

Al dejar de lado el tema de clase para iniciar el diálogo en torno a esta situación, quedó claro que estos jóvenes consideran terrible la posibilidad de que los lugares públicos de reunión de fin de semana (“antros”) permanezcan cerrados. Para muchos de ellos, estos sitios constituyen la esencia misma de la diversión juvenil de viernes, sábados y domingos.

La posibilidad de cerrar estos “antros” la ha planteado el gobierno municipal a raíz de las sangrientas balaceras de días pasados en Torreón, las cuales tuvieron por objetivo lugares con estas características.

Sin embargo, la iniciativa privada ha descartado, al parecer, la implementación de esta medida extrema. El impacto económico del cierre sería demasiado significativo, y se sumaría a las ya de por sí malas condiciones generadas por la crisis económica nacional e internacional.

miércoles, febrero 03, 2010

Los eslabones humanos de la herencia hispano-tlaxcalteca




Mi primer libro como Cronista Oficial de Torreón, lleva por nombre “La Comarca Lagunera, constructo cultural. Economía y fe en la configuración de una mentalidad multicentenaria”. Una de las tesis que se manejan en él, es la de la naturaleza transgeneracional de la herencia cultural. Es decir, las cadenas de aprendizaje abuelo-padre-hijo-nieto han permitido la persistencia de la mentalidad y de las costumbres de origen hispano-tlaxcaltecas en los sectores rurales de Torreón, así como en sus clases populares urbanas.

Un buen manejo de las disciplinas genealógicas le permite al investigador contar con una herramienta extraordinaria para determinar, de manera científica, los orígenes étnicos de la población, para demostrar la existencia de los canales de transmisión cultural de generación en generación (lenguaje, mentalidad, costumbres) o bien, para mostrar las rutas y destinos de la migración regional.

Una buena prueba de la existencia de canales humanos que permitieron heredar una tradición hispano-tlaxcalteca virreinal en el naciente Torreón de 1892, lo constituye el caso de la familia Ugalde-Adame, a la cual dediqué un breve apunte en mi artículo del martes 26 de diciembre de 2006, y que ahora explico de manera extensa.

La primera generación.

Es la que se encuentra registrada en el padrón de Torreón de 1892, y está integrada por Pedro Ugalde, de 36 años de edad, empleado, casado con Ceferina Adame, de 21 años. De acuerdo al censo, sus hijos serían Julia, Refugio (bautizada en Matamoros el 7 de septiembre de 1884), María (bautizada en Matamoros el 12 de abril de 1887), Cirila, Camila (bautizada en Matamoros el 23 de septiembre de 1889) Alberto (bautizado en Lerdo, Durango, el 16 de febrero de 1892), y Daniel. Los que nacieron posteriormente fueron Altagracia, Félix y José Juan.

De acuerdo al libro de matrimonios 1870-1885 de la parroquia de Nuestra Señora del Refugio, de Matamoros, Coahuila, Pedro Ugalde y Ceferina Adame se casaron el 27 de noviembre de 1882. En el asiento matrimonial, Ceferina usó su segundo apellido, Ramírez.

Según los registros genealógicos de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días, los apellidos de Pedro eran Ugalde Guillén, y los de Ceferina, Adame Ramírez.

La segunda generación ascendente. Los padres de Pedro Ugalde.

Pedro Ugalde nació en Matamoros, Coahuila, en 1860, y era hijo de José de la Cruz Ugalde Escobedo y de Camila Guillén Espino. A su vez, José de la Cruz Ugalde nació en El Álamo de Parras en 1832, y era hijo de Carmen Ugalde y de María Leandra Escobedo; su esposa, Camila Guillén, nació en 1838 en La Vega (de Marrufo, ahora Matamoros, Coahuila) y era hija de Vicente Guillén y de María Josefa Espino, quienes se habrían casado en Viesca el 26 de febrero de 1854.

Tercera generación ascendente. Los abuelos de Pedro Ugalde.

Según la partida de matrimonio de la parroquia de Viesca del 12 de julio de 1830, Carmel Ugalde era originario del mineral de Nieves y residente de Pozo de Calvo en Cuencamé, y casó con Leandra Escobedo, originaria y vecina de la villa de Viesca. [1]

Cuarta generación ascendente. Los bisabuelos de Pedro Ugalde. Línea Escobedo.

Los padres de Leandra Escobedo fueron Matías Escobedo, y María Alvina López, ambos casados en Viesca el 5 de julio de 1807. Según la partida de matrimonio de esa fecha, Matías era indio del pueblo de Viesca, tenía 35 años de edad (nació en 1772), hijo legítimo de José Antonio Escobedo, entonces ya difunto, y de María Guadalupe Montoya. María Alvina, mestiza, tenía 18 años de edad (nació en 1789, originaria de Saucillo) y era hija legítima de Santiago López y de Petra Nolasco Flores. Firma la partida Mariano de Riaño. [2]

Quinta y sexta generación ascendente. Los tatarabuelos y re-tatarabuelos de Pedro Ugalde. Línea Escobedo.

“En la vice parroquia de este Pueblo del Álamo, en quince de enero de mil setecientos sesenta y siete años, como actual teniente de cura, casé in facie eclesie y dí las bendiciones nupciales a José Antonio Escobedo, indio Tlaxcalteco de San Luis de Colotlán, y actual de este Pueblo, hijo legítimo de Diego Felipe de Escobedo y de Luisa Isabel, Tlaxcaltecos de este Pueblo, con Josefa Guadalupe Montoya, española, hija legítima de Gregorio Montoya y de María Isabel Dorotea, difunta, originarios del Real de Nieves, y residentes de esta jurisdicción de diez y seis años a esta parte, para cuyo efecto precedieron todas las diligencias de libertad, soltura, impedimentos y demás que manda el Santo Concilio de Trento. Supieron la doctrina cristiana. Fueron padrinos Alejo Rey y Francisca Ángela, indios de este pueblo. Testigos: Francisco Muñoz, Francisco Cervantes y Pedro Alejo, con otros muchos, y yo como actual ministro, lo firmé. Pedro Thomás Pamplona [Rúbrica]”. [3]

Gregorio Montoya casó en segundas nupcias el 26 de diciembre de 1757, en Viesca. Era vecino de Viesca, viudo en primeras nupcias de Isabel Dorotea de Aguilera, española vecina de Santa Elena del Río Grande. [4]

Los Ugalde-Adame constituyeron una de aquellas familias de origen hispano-tlaxcalteca que nutrieron la inmigración de origen regional hacia Torreón. Fueron familias de Parras las que poblaron inicialmente a San José y Santiago del Álamo (después Viesca); sus descendientes poblaron Matamoros y posteriormente se asentaron en nuestra congregación, villa o ciudad de Torreón. Estas eran familias que seguían las oportunidades donde éstas surgían. Gente deseosa de progresar en la vida, ni conformista ni fatalista. Gente de trabajo.

Referencias:

[1] Libro Cuarto de Matrimonios 1828-1844. Copia en el Centro de Investigaciones Históricas de la UIA-Torreón.

[2] Libro Tercero de Matrimonios (1788-1827) Tomo I. Copia en el Centro de Investigaciones Históricas de la UIA-Torreón.

[3] Libro Primero de Matrimonios 1733-1778. Copia en el Centro de Investigaciones Históricas de la UIA-Torreón.

[4] Libro Primero de Matrimonios 1733-1778. Copia en el Centro de Investigaciones Históricas de la UIA-Torreón.

La paz, desterrada




Torreón fue quizá la ciudad más pacífica y más segura de la República Mexicana. A pesar de los sarcasmos y de las bromas de muchos connacionales que expresaban que, seguramente, los torreonenses constituíamos una comunidad de "argentinos" afincados en el desierto (“argentinos” por nuestra gran autoestima), la verdad es que, entre muchos otros motivos, la paz y la tranquilidad con que se vivía aquí, representaba nuestro orgullo.

Pero las circunstancias políticas, económicas y sociales de México y del mundo han cambiado, y han afectado la paz de nuestra comunidad. El peligro de muerte violenta y la inseguridad se han vuelto condiciones de la vida cotidiana, y esto era algo impensable apenas en la víspera de las celebraciones del centenario de la elevación de Torreón al rango de ciudad. Como han cambiado las cosas…

viernes, enero 29, 2010

Pobladores Primigenios del Torreón: los García-Ávila


"Muleros" en el mapa de Urrutia de 1769.


En su libro “Reseña histórica del primer centenario de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe de Torreón”, páginas 18 y 19, el Lic. Gildardo Contreras proporciona una nómina de los que considera “primeros pobladores de Torreón, y algunos de ellos, posiblemente fundadores”, hacia 1850. Entre los primeros lugares menciona a “Pedro García y su esposa, María Inocente de Ávila”.

Sin embargo, el texto citado no proporciona más información sobre estas personas, solamente sus nombres.

En esta ocasión, y por tratarse de algunos de los primeros colonizadores del Rancho del Torreón hacia 1850, consideramos que es de vital importancia para la historia de nuestra ciudad, saber quiénes eran, dónde nacieron, quienes fueron sus padres, de dónde procedían, etc.

Al matrimonio formado por Pedro García y María Inocente de Ávila, lo encontramos residiendo en el Rancho de Matamoros, en 1848, cuando se levantó el padrón de toda la jurisdicción de la villa de Viesca. Esto sucedía dos años antes de que se llevara a cabo la fundación del Rancho del Torreón. [1] Al responder a los encuestadores, Pedro García y su esposa declararon tener 50 y 46 años de edad, respectivamente. Inocente de Ávila era la segunda esposa de Pedro, ya que primero estuvo casado con Gertrudis Beltrán.

El texto de la partida del segundo matrimonio de Pedro García, dice literalmente:

“Santa Ana. Pedro García y Ynocente Ábila”. “En esta iglesia de la Villa de Viesca, ayuda de la Parroquia de Parras, a los 21 días de marzo de 1832, haviendo precedido las tres moniciones canónicas en tres días festivos inter misarum solemnia, que lo fueron la primera la Domínica 1 quadragésima, la segunda la Domínica 2 de idem y la tercera la fer. 2 de Patriarch. Josef, yo el Pbro. C. Juan Manuel Gardea, cura de este ramo, casé in facie ecclesia por palabras de presentes preguntándoles su mutuo consentimiento a Pedro García, de 35 años, viudo de Gertrudis Beltrán, sepultada en esta misma, hijo legítimo de Sóstenes García y de Ma. Candelaria Guardado, con Ma. Ynocente Ábila, de 17 años, originaria de ésta, hija legítima de Sebastián Ábila y de Bacilia Guerrero, siendo testigos Julián Gardea y Adauto Hadriano, y para que conste, la firmé. Juan Manuel Gardea [Rúbrica]”. [2]

De esta partida podemos obtener los nombres de los progenitores de ambos cónyuges. Los padres de Pedro García Guardado fueron Sóstenes García y María Candelaria Guardado, y los de María Inocente de Ávila Guerrero fueron Sebastián Ávila y Basilia Guerrero. La edad de Pedro según la indicó en la información matrimonial, nos sugiere que el año de su nacimiento fue 1797, y la de María Inocente indica que nació en 1815.

La partida del primer matrimonio de Pedro, celebrado en Viesca el 12 de octubre de 1830 con Gertrudis Beltrán, hija de Pedro Beltrán y de María Dolores Sandoval, indica que Pedro García era originario de “Muleros” (Ahora ciudad Vicente Guerrero, Durango) y que residía en la jurisdicción de Viesca desde 1810. [3]

Esto nos hace pensar que a la edad de trece años, Pedro pudo tener la oportunidad de mirar con sus propios ojos a cierto “rebelde” que los soldados llevaban en cadenas rumbo a Chihuahua, el padre Miguel Hidalgo y Costilla. Desde luego, por entonces no se le consideraba el Padre de la Patria, sino un simple reo de infidencia. Los hermanos de Pedro fueron bautizados en la iglesia de San Pedro Apóstol, en Nombre de Dios, Durango: José Gregorio Patricio, el 17 de marzo de 1816, y José Silvestre, el 3 de enero de 1817. [4]

Muleros era un lugar que se ubicaba en las tierras del conde de Súchil, en la Nueva Vizcaya (ahora Durango) y era sitio de reunión de multitud de arrieros que hacían el comercio a través de los caminos reales de la Nueva España.

Los padres de Pedro García, Sostenes García y Ma. Candelaria Guardado, casaron el 19 de febrero de 1798 en la iglesia de la Purísima Concepción, en Súchil, Durango. [5]

En 1848, cuando Pedro García e Inocente Ávila residían en el Rancho de Matamoros, Coahuila, aparece empadronada con ellos su hija Juana García Ávila, de 15 años de edad. Juana nació en Parras en 1832, y se casó en Viesca un año después, el 7 de mayo de 1849, con Jesús Serrano.

Tras la fundación del Rancho del Torreón hacia 1850, Pedro García y su esposa se convirtieron en colonos de estas tierras, mucho antes de que existieran en ellas vías del ferrocarril, ni estación alguna, ni congregación, villa ni ciudad.

Referencias documentales:

[1] Archivo Histórico UIA-Torreón, AHCSILP, Exp. 433.

[2] Archivo Histórico UIA-Torreón, Libro cuarto de matrimonios de Viesca, 1828-1844 (copia)

[3] Archivo Histórico UIA-Torreón, Libro cuarto de matrimonios de Viesca, 1828-1844 (copia)

[4] Archivo Genealógico SUD.

[5] Archivo Genealógico SUD.

jueves, enero 28, 2010

Enero llegó pisando fuerte




Enero de 2010 ha sido un mes, de muchas maneras, sorprendente. En el ámbito regional, hubo varios días bastante fríos. Todos sabemos que en Torreón, durante los meses de invierno y en circunstancias normales, las mañanas y las noches pueden ser frías, pero nuestro sol radiante suele elevar la temperatura, generando días templados y hasta cálidos.

Pero en días pasados, el viento del norte y los nublados mantuvieron a nuestra región a temperaturas constantes de 6 y 7 grados Celsius. Los hogares laguneros que no cuentan con sistemas de calefacción, se enfriaron en gran medida. Afortunadamente, los postreros días de enero parecieran ser de febrero, por la temperatura agradable, el viento inquieto y los remolinos de hojas otoñales.

El cambio de la administración municipal de Torreón se ha dejado ver de manera constante durante este mes, por medio de la renovación de los pavimentos asfálticos de las principales calles y avenidas de Torreón, así como por el intenso cuidado de parques y jardines que hasta diciembre último, parecían completamente abandonados. Puntos buenos para Eduardo Olmos.

En enero ocurrió el terrible sismo de Haití, que por su magnitud y fuerza destructiva, resultó muchísimo peor que el tsunami indonesio de 2004. El terremoto haitiano ha dejado más de 150 mil muertes, infinidad de heridos y damnificados y al país en una situación de verdadera pesadilla. Se trata de un país tradicionalmente pobre, que ahora ha quedado reducido a su mínima expresión, y por si fuera poco, ocupado por fuerzas militares estadounidenses.

Enero ha sido también un mes de conflicto entre los integrantes de la sociedad civil y los miembros del clero, particularmente del católico. En diciembre pasado, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal le dio figura legal al matrimonio entre miembros del mismo género, y les permitió, además, la adopción de terceros. Estos hechos han polarizado a la sociedad mexicana, y han dado pie a un espectacular debate antropológico, teológico y moral entre aquellos académicos y sociedades pro derechos humanos que defienden y legitiman el ejercicio de la homosexualidad a partir de la ciencia y de la igualdad de los derechos ciudadanos, y por la otra parte, el clero y aquellos sectores conservadores de la sociedad mexicana, cuyos criterios surgen de la interpretación de los textos bíblicos y de la tradición eclesiástica y social vigentes, y que constituyen, sin duda alguna, la mayoría ciudadana.

lunes, enero 25, 2010

"Crónica de Torreón", blog decano en historia de México.


http://cliotropos.wordpress.com/2009/08/11/blogs-sobre-historia-regional-de-mexico/


El doctor en Antropología Felipe Castro Gutiérrez, muy conocido fuera de la capital mexicana por aquéllos que somos usuarios de H-México, presta sus servicios en el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, pertenece al Sistema Nacional de Investigadores nivel III, es Profesor de la asignatura “Edad Media en Europa” en el Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, y es tutor del posgrado en Historia de la misma universidad.

El Dr. Castro Gutiérrez ha recibido diversos reconocimientos, ha publicado artículos dictaminados sobre diversos temas en varios países, y participa en proyectos de investigación. Durante años, ha sido moderador del grupo virtual H-México. Asimismo, es autor de un blog denominado “Clíotropos. Crónicas del amor (y el desamor) de los historiadores por el mundo virtual”.

En el artículo del 11 de agosto de 2009 de “Clíotropos”, el Dr. Castro Gutiérrez hizo una revisión sobre los blogs de historia regional de México. De ese artículo, cito de manera textual:

“Existen varios blogs que se ocupan de los diversos aspectos de la historia de una región, una población o incluso un barrio. En ocasiones los autores están impulsados por el amor al terruño -a la “matria”, como gustaba decir Luis González y González. En otros casos, el motivo es el razonamiento de que la historia nacional es una especie de construcción imaginaria, y que en el fondo toda historia es regional. O, inversamente, que toda historia regional, si se la ve bien, tiene como asuntos los eternos problemas universales del ser humano”.

“Crónica de Torreón, de Sergio Antonio Corona Páez es un, buen candidato al título de blog activo más antiguo sobre historia de México, dado que está en línea desde septiembre de 2006. El autor es un estudioso de la historia local, con varias publicaciones sobre el tema, y en este blog ha escrito asiduamente sobre lugares, acontecimientos y tradiciones del pasado. No olvida, tampoco, que un historiador se interesa por el pretérito, pero no es un anticuario, de modo que comenta y opina sobre los sucesos contemporáneos de su ciudad, particularmente en lo que se refiere a su patrimonio histórico”.

jueves, enero 21, 2010

Familias Centenarias de Torreón: los Altamirano Juárez


Mapa de Torreón. Colección Orozco y Berra

Otra familia muy relacionada con los Altamirano Vallejo, es la de los Altamirano Juárez. En el Rancho de la Concepción y en una casa contigua a la de Santos Altamirano, fue empadronada en 1848 la familia formada por Pablo Altamirano y Rosa Juárez. Sus hijos, de acuerdo a ese padrón, eran María Dolores, Bernardino y Anastacia. Esta información, como en el caso de Santos Altamirano, procede del “Padrón general de los habitantes del pueblo del Álamo de Parras y su comprensión” levantado en 1848 y citado en el artículo anterior.

De Pablo Altamirano Froto sabemos que nació en el Álamo de Parras (Viesca) en 1799 o 1800, y que muy probablemente por su padre, era medio hermano de Santos Altamirano, su vecino en la Hacienda de la Concepción.

Pablo Altamirano Froto casó en primer matrimonio el 5 de octubre de 1820 en San José y Santiago del Álamo (Viesca). El resumen de la partida de matrimonio es el siguiente:

Pablo Altamirano, indio, originario de ese pueblo del Álamo de Parras, de 20 o 21 años de edad, soltero, hijo legítimo de Isidro Altamirano y de María Inés Froto, ya difunta, casa con María Francisca Guerra, mestiza soltera, de 34 años de edad, originaria de ahí mismo, hija natural de Petra Guerra. Padrinos: Gregorio Alvarado y María de la Ascensión Hernández. Firmó la partida sacramental Mariano de Riaño, cura teniente. Libro 3º de matrimonios, 1788-1827, tomo II, foja 242.

El 1 de marzo de 1829, Pablo Altamirano, viudo en primeras nupcias de María Francisca Guerra, se casó por segunda ocasión, en la parroquia de Santiago Apóstol de Viesca, con María Rosalía Juárez, de edad de 16 años, hija legítima de Luis Juárez y de Juliana Deras. Firmó la partida matrimonial Juan José Díaz, teniente de cura. Libro 4º de matrimonios, 1828-1844, foja 9.

Por los archivos genealógicos SUD, sabemos que María de los Dolores Altamirano Juárez nació en la Vega de Marrufo en 1836, y que se casó con Manuel Ramírez el 27 de septiembre de 1852, en la parroquia de Santiago Apóstol de Viesca. Bernardino Altamirano Juárez nació en 1834 en San José de Matamoros, y se casó con Remigia Sifuentes el 20 de agosto de 1864 en la parroquia de Santiago Apóstol, en Viesca. María Anastacia Altamirano Juárez habría nacido en la Vega de Marrufo en 1840, y se habría casado con Francisco Rodríguez el 9 de mayo de 1856 en la parroquia de Santiago Apóstol, en Viesca.

Hijos de Bernardino Altamirano Juárez y Remigia Sifuentes fueron: María de la Luz, nacida el 12 de mayo de 1872 en Matamoros, Coahuila y bautizada ahí mismo 3 días después; Juan, quien nació en 1875 en Matamoros, Coahuila y casó ahí mismo con Bartola Alonzo en 1895. Juan y Bartola tuvieron a su vez a Remigia Altamirano Alonzo, nacida el 15 de febrero de 1896 en Matamoros, Coahuila.

Hijos de María Anastacia Altamirano Juárez y de Francisco Rodríguez fueron los siguientes: Donaciana, nacida el 24 de mayo de 1873 en Matamoros, Coahuila, y bautizada ahí mismo el 17 de noviembre de ese año; Mariano, nacido el 17 de abril de 1875 en Matamoros, Coahuila, y bautizado ahí mismo el 2 de mayo del mismo año; Asunción, nacido cerca de 1875 en Matamoros, Coahuila, y casado ahí mismo con Lázara Lobo Fernández en 1894.